EL VEGANISMO ES PONER EN PRÁCTICA LA ÉTICA MEDIANTE EL RESPETO A LOS DEMÁS SERES SINTIENTES...................................NORMAS SOBRE COMENTARIOS: Los comentarios de infraseres no se publican, no pierdas tu tiempo........................................... Los comentarios están moderados, lee las Normas sobre los comentarios................................. Si no sabes dónde dejar tu comentario pregunta en el Foro General..............Gracias......................Las respuestas son mejoradas constantemente, no dudes en ayudar a mejorarlas..........................

sábado, 29 de abril de 2017

ARGUMENTO:
“Tener conciencia no es lo que hace que un ser deba ser respetado”

RESUMEN: ¿Qué característica diferencia a las cosas (seres para usar: cortar, golpear, etc.) de las personas (seres para respetar)? ¿qué es el sensocentrismo? ¿qué argumentos usan algunas personas contra el sensocentrismo? Éstas son las principales preguntas a las que aquí se debe responder.

Un rasgo esencial de la Ética es utilizar un criterio que diferencie a los seres que son personas (seres para respetar) de los seres que son meras cosas (seres para usar: cortar, golpear, etc.). Si no se utiliza dicha diferenciación entonces se llega a la contradicción de afirmar que uno mismo es una cosa usable cuyos intereses no deben ser considerados. Lógicamente, el criterio que diferencia éticamente a las personas de las cosas es «ser sintiente» o lo que es lo mismo «tener una conciencia», pues la capacidad para sentir permite sufrir y disfrutar y por lo tanto tener intereses respecto a dichas experiencias; a usar este criterio se llama sensocentrismo. La Ética nos lleva al sensocentrismo mediante el uso de la Lógica. La Ética utiliza la Lógica para inferir normas sobre lo que no se debe hacer, y dicho deber se origina en los intereses, que a su vez pertenecen a seres sintientes. Es por ello que la Ética es sensocentrista. Para ser coherente con el sensocentrismo se debe defender y practicar el veganismo. Quien exige a los seres sintientes una característica o capacidad extra para considerarles como personas viola el Principio de Igual Consideración de Intereses. El deber ético no se puede inferir lógicamente de características que no sean los intereses.

Palabras clave: algo-alguien, cosa-persona, concienciasensocentrismo

Un rasgo esencial de la Ética es la utilización de un criterio mediante el cual se pueda diferenciar a las personas de las cosas. En las sociedades antropocentristas en las que vivimos es habitual usar la palabra «persona» como sinónimo de «humano», por eso está recogida esa acepción en el diccionario. Sin embargo, en Ética se usa la palabra «persona» para diferenciar a los seres que deben ser respetados de los seres que son meras cosas. Peter Singer lo explica así: «el uso del término persona es, en sí mismo, susceptible de despistar, ya que es una palabra que se usa con frecuencia como si quisiera decir lo mismo que ser humano. Sin embargo, los términos no son equivalentes; podría existir una persona que no fuera miembro de nuestra especie. También podrían existir miembros de nuestra especie que no fuesen personas». Por ejemplo, en el debate sobre el aborto inducido de embriones humanos se pone en cuestión en qué momento del embarazo un embrión humano se convierte en una persona[1]. Por lo tanto, primero se utiliza un criterio para diferenciar éticamente a los seres que son personas de los seres que son cosas, y es después cuando se "gestionan" dichas personas mediante normas éticas. En la actualidad, la mayoría de sociedades humanas son antropocentristas, es decir, el criterio que se usa en ellas para diferenciar a las personas de las cosas es «pertenecer a la especie humana»[2], aunque el liberalismo empuja a la sociedad hacia el egocentrismo[3], convirtiendo también en mercancías a los humanos que no son ricos. La consecuencia de aceptar el antropocentrismo es el especismo antropocéntrico[4] que convierte a quienes no son humanos en cosas, es decir, considera éticamente correcto explotarles y matarles. A continuación voy a demostrar que el criterio para diferenciar a personas de cosas es ser sintiente.


Algunas personas dicen que no debemos usar un criterio para diferenciar a las personas de las cosas. Si se rechaza utilizar un criterio éticamente relevante que diferencie a las personas de las cosas entonces o todo son cosas, y por lo tanto todo es utilizable, o todo son personas, y por lo tanto debemos «respetar todo». En ambos casos, rechazar una diferenciación iguala a todos los seres por la característica que todos comparten: son materia. Por ejemplo, según dicho argumento, una mesa, un perro y un humano ocuparían la misma categoría ética: todos ellos serían cosas, o todos ellos serían personas. Si todos los seres fueran considerados éticamente como cosas entonces no tendría sentido hablar de Ética, pues todos los seres serían utilizables, incluido quien defendiera dicha idea, lo cual contradeciría sus intereses, rebatiéndose a sí mismo, pues lógicamente un interés no puede ser autofrustrado[5]. No es casualidad que la Regla de Oro de la Ética se origine en los intereses de cada conciencia[6], pues la materia por sí sóla no impone ningún deber. Por lo tanto el criterio que diferencia a las personas de las cosas es «ser sintiente» y todo lo sentido lo siente alguien (una conciencia); a usar dicho criterio se le llama sensocentrismo, y sensocentristas a quienes lo defienden. Tampoco es cierto que «todo son personas», como si cada átomo y electrón fuera una persona, pues para que exista un conflicto de intereses tiene que haberlos y la materia por sí sóla no los tiene, por lo que es éticamente correcto usarla. Por ello no tiene sentido afirmar que «el sensocentrismo discrimina arbitrariamente a los seres que no tienen una conciencia», pues los seres que no tienen conciencia no tienen intereses que frustrar. El sensocentrismo es una idea que no discrimina arbitrariamente a nadie, ni considera éticamente a las cosas como si fueran personas. Daniel C. Dennett (1942-) en su libro «Tipos de Mentes» dice lo siguiente:


Algunos veganos se inventan ideas erróneas sobre qué es el sensocentrismo. Por ejemplo, en el artículo «No hay centro», «La perversión del veganismo: el sensocentrismo» (y en otros) se rechaza el sensocentrismo y se le atribuyen unas ideas que son ajenas a éste. Como expliqué en el anterior párrafo, el sensocentrismo únicamente es la idea que afirma que los seres sintientes no son meras cosas, sino que son personas en un sentido ético. La Ética nos lleva al sensocentrismo mediante el uso de la Lógica. La Ética utiliza la Lógica para inferir normas sobre lo que no se debe hacer, y dicho deber se origina en los intereses, que a su vez pertenecen a seres sintientes. Es por ello que la Ética es sensocentrista y que su Regla de Oro es: «a priori los intereses no deben ser frustrados»[6].

Algunas personas dicen que «como según el sensocentrismo debemos respetar a las conciencias entonces sería éticamente correcto matar a quienes están inconscientes». Estas personas confunden la «conciencia» con el estado de la conciencia llamado «conSciencia», por eso creen erróneamente que según el sensocentrismo es éticamente correcto matar a quien está en estado inconsciente. El sensocentrismo considera éticamente a todo aquel ser que tiene una conciencia, aunque dicha conciencia se encuentre en un estado inconsciente. Algunas personas que entienden esto se preguntan por qué razón le hacemos un mal a alguien que matamos cuando está inconsciente o a quien estando consciente le matamos instantáneamente sin causarle sufrimiento; estas personas están respondidas en otro artículo[5]. En otras ocasiones se argumenta diciendo que el sensocentrismo no considera personas a quienes padecen una enfermedad que les impide sentir dolor físico, sin embargo esta idea sobre el sensocentrismo es errónea porque dichas personas siguen siendo seres sintientes con intereses que según el sensocentrismo deben ser consideradas.

Algunas personas dicen que el criterio «tener una conciencia» no es suficiente para que un ser sea catalogado como persona. Quienes dicen esto acusan al sensocentrismo de catalogar como personas a más seres de los que se debería. Dicen que sólo son personas los seres con conciencia que ADEMÁS poseen una/s determinada/s característica/s que no todos los humanos y no humanos poseen. Por ejemplo, Hugo Tristam Engelhardt (1941-) en su libro «The Foundations of Bioethics» («La Fundación de la Bioética»), publicado en 1991, dice lo siguiente: «Lo que caracteriza a las personas es su capacidad de ser autoconscientes, racionales e interesadas por el mérito de reprobación y elogio. […] no todos lo seres humanos son personas. No todos los seres humanos son autoconscientes, racionales y capaces de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio. Los fetos, los recién nacidos, los impedidos mentales mentales muy profundos y quienes están en coma sin esperanza [y podríamos agregar los seniles] constituyen ejemplos de no-personas humanas. Son miembros de la especie humana, pero no tienen en sí y por sí mismos un lugar en la comunidad moral laica». Esta idea errónea llevó en 2012 a la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), la sociedad científica más grande del mundo y propietaria de la revista Science, a defender que delfines y ballenas deben ser tratados como personas no humanas con derecho a la vida, en lugar de defender lo mismo para todos los seres sintientes. El error de estas personas es que no infieren el deber ético de los intereses[6], sino de otras características innecesarias que exigen a los seres sintientes. Debido a ello violan el Principio de Igual Consideración de Intereses[7], pues discriminan arbitrariamente a quienes supuestamente no poseen dichas características éticamente irrelevantes. Por ejemplo, apelan a características éticamente irrelevantes como «ser autoconsciente», «ser racional», «ser capaz de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio», etc. Toda conciencia es autoconsciente de sus propias sensaciones e intereses[8] pues lo sentido siempre lo siente alguien. Además, toda conciencia es necesariamente racional en cuanto a que reconoce el Principio Lógico de Identidad: «lo que es, es» (A=A) para poder relacionarse con la realidad y así sobrevivir. En cuanto a «ser capaz de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio», de ello tampoco se infiere lógicamente ningún deber, sino que el deber ya venía dado antes por los intereses. A pesar del error que cometen estas personas, parece una buena estrategia apoyar de manera temporal campañas como la de Proyecto Gran Simio con el objetivo de conseguir el reconocimiento legal de personas no humanas, rompiendo la barrera de especie y dando así un golpe mortal al antropocentrismo.


New Scientist: When is an animal a person? (Link)