Argumento: "Los animales no pueden tener derechos jurídicos"

PROLEGÓMENO: En esta entrada partimos aceptando que discriminar moralmente a otro individuo sólo por el hecho de pertenecer a otra especie es un criterio tan arbitrario como la raza, el genéro, etc.[1]. También hemos aceptado que el argumento de los casos marginales rebate la idea de que existe algún criterio no definicional y de cumplimiento empíricamente comprobable que sea satisfecho por todos los seres humanos y solo por ellos[2]. Para ser vegano no es necesario que los animales no humanos tengan derechos jurídicos.

Actualmente, las legislaciones de todos los países consideran que los animales no humanos son propiedades, es decir, no tienen derechos, pues son considerados esclavos de los humanos(1). En la presente entrada vamos a responder a la siguiente pregunta: ¿es posible dar derechos jurídicos(2) a un animal no humano(3)?

A veces se usa la palabra "persona" como sinónimo de "humano", pero ese no es su único significado. La palabra "persona" también se utiliza en el ámbito ético y en el ámbito jurídico. En el ambito ético, una persona es aquel individuo que tiene derechos morales (derechos éticos), por lo tanto le debemos respeto moral (no lo debemos dañar); por ejemplo, el debate sobre el aborto en humanos, trata sobre en qué momento el cigoto humano se convierte en persona. En el ámbito jurídico, una persona física es aquel individuo que tiene derechos jurídicos, y una persona jurídica es una institución (empresa, Estado, etc.) creada por una o más personas físicas para cumplir un objetivo social que puede ser con o sin ánimo de lucro. Por lo tanto, es posible que puedan haber personas morales que carecen de derechos jurídicos.

El derecho más fundamental es el derecho a la integridad, el cual consiste en tener derecho a no ser objeto de lesiones, de tortura o de muerte a manos de otros. Algunas personas dicen que los animales no humanos no pueden ser personas físicas (persona perro, persona cerdo, persona pájaro, persona atún, etc.), es decir, dicen que no podemos darles derechos jurídicos por alguna de las siguientes razones:

- Rechazo a las leyes jurídicas. Los anarquistas se oponen a los derechos jurídicos porque estos deben ser protegidos por una autoridad centralizada, la cual rechazan(4). A ellos no les respondemos en la presente entrada sino en la entrada que trata sobre libertad y prohibición[3].

Los animales no humanos no son parte en el contrato de reciprocidad en el que se basa la ética de los humanos. Como algunas personas consideran que los animales no humanos no son "racionales", por lo tanto, no pueden entender ni cumplir un contrato en el que se incluyen deberes, obligaciones y derechos. A esta postura se la conoce como contractualismo, y es una corriente de la filosofía política y del derecho que se originó en el siglo V a.C. En la obra importante más antigua de la filosofía moral de la tradición occidental, La República de Platón (427-347 a.C.), encontramos la siguiente visión de la ética:


Como teoría política, el contractualismo es posiblemente una de las más influyentes de los últimos trescientos años, configurando, en mayor o menor grado, la estructura actual de los distintos estados y naciones. Filósofos contemporáneos como John Rawls (1921-2002) y David Gauthier han utilizado la teoría contractualista para justificar la exclusión de los animales no humanos de la esfera de la Ética, o al menos de su núcleo. Y por lo tanto, también han rechazado la posibilidad de que los animales no humanos tengan derechos jurídicos. La razón que da es que los animales no humanos, al no ser racionales, no son capaces de hacer un contrato en este sentido: "Los animales no pueden ser objeto de derechos porque no son agentes activos en el mundo jurídico". Juan Ignacio Pérez (Uhandrea)

Una variante del argumento contractualista contra los derechos animales es cuando se especifica que los animales no humanos no pueden tener derechos porque no pueden asumir deberes y obligaciones hacia los animales que depredan. Por ejemplo, Roger Scruton en su libro Animal Rights and Wrongs dice:

"si los animales tienen derechos, entonces han de tener también deberes, cosa que evidentemente no ocurre. Supongamos que se promulga una ley para garantizar los derechos de los pollos: ¿cómo lograríamos que el zorro cumpliese su deber de abstenerse de comérselos? Si se pudiera hacer cumplir tan absurda ley, la consecuencia sería que los zorros, depredadores por naturaleza, morirían de hambre. Llevado el argumento a sus últimas consecuencias, su falsedad resulta patente". Roger Scruton, Animal Rights and Wrongs

- Los animales no humanos no tienen capacidad ética, no son agentes morales. Tibor R. Machan defiende que el criterio para que un individuo tenga derechos es que tenga moralidad: “Tales derechos se podrían erigir solamente si los animales se convirtieran en agentes morales(5), pero no lo son”. Siguiendo la misma línea, Iñigo de Miguel Beriain, ha afirmado que "sólo los seres dotados con capacidad para emitir juicios morales son intrínsecamente valiosos por el hecho mismo de poseer esa capacidad".[4]

- Los animales no humanos sólo pueden tener derechos si se les obliga a trabajar. Gustavo Bueno, dice que para tener derechos jurídicos hay que ser un esclavo[5]:
"para otorgar derechos humanos a los simios habría que comenzar por exigirles obligaciones muy concretas: por ejemplo, la obligación de trabajar, de cumplir una función social que justificase la retribución que recibirían de la sociedad humana, en la medida en que fueran recibidos como personas integrantes de esa sociedad. Sólo de este modo podrían reclamar sus derechos. Pero, ¿acaso los simios estarían dispuestos a asumir tales obligaciones? ¿No preferirían, como los orangutanes de Borneo, fingir que no son personas para no tener que asumir obligaciones, y la burocracia que ellas conllevan, «para evitar que los hombres los hicieran trabajar»?" Gustavo Bueno

A veces, las personas que rechazan que los animales no humanos tengan derechos jurídicos terminan diciendo que, en lugar de crear leyes que den derechos jurídicos a los animales no humanos (derecho a la vida, etc.), podemos crear una serie de leyes sobre obligaciones de los humanos hacia los animales no humanos que regulen el trato hacia ellos, su explotación, etc.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: "Todos los humanos...".
C1: Como P1 es verdadera entonces "Todos los humanos tienen capacidad para asumir deberes y obligaciones".
C2: Como C1 es verdadera entonces "Todos los humanos pueden tener derechos jurídicos".

P2: "Los animales no humanos no razonan".
P3: "Los animales no humanos no tienen moralidad".
C3: Como P2 y P3 son verdaderas entonces "Los animales no humanos no tienen capacidad para asumir deberes y obligaciones".
C4: Como C3 es verdadera entonces "Los animales no humanos no pueden tener derechos jurídicos".


RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

1. Aclaraciones previas:

(i) Los derechos jurídicos no son simple "protección". Algunas personas entienden que tener derechos jurídicos significa estar protegido legalmente, pero están equivocadas. Las leyes que "protegen" a los animales en ciertas situaciones, por ejemplo, aumentando el tamaño de la jaula donde están presos, no son derechos jurídicos. Las leyes diferencian entre cosas y personas. Las cosas, como una obra de arte, pueden ser protegidas legalmente, pero no tienen derechos. Un derecho jurídico fundamental es el derecho a no ser una propiedad de otros, es decir, a no ser tratado como una simple cosa carente de intereses propios. A diferencia de una obra de arte, los humanos no estamos simplemente protegidos por la ley sino que tenemos derechos jurídicos, es decir, somos considerados legalmente como personas, los Derechos Animales consisten precisamente en eso.


(ii) Diferencia entre derecho moral y derecho jurídico. Hay que diferenciar el derecho moral del derecho jurídico(2). Todos los animales sintientes tienen derechos morales porque tienen intereses -los intereses más fundamentales son el interés de vivir, el interés de evitar el dolor y el interés de disfrutar de la vida- que les convierten en pacientes morales. En cuanto a derechos jurídicos, las actuales legislaciones especistas consideran que los animales no humanos son propiedades -igual que ocurrió anteriormente con esclavos, negros, mujeres y niños-, por lo cual carecen legalmente de derechos jurídicos, ya que los derechos los tiene el propietario sobre su propiedad.

Quienes defendemos los derechos de los animales somos abolicionistas, es decir, queremos que las leyes cambien para que los animales no humanos dejen de ser considerados propiedades y entonces se les puedan dar derechos jurídicos fundamentales (derecho a la vida, derecho a no ser maltratado, etc.):

"Tal vez se nos podría objetar que nosotros defendemos que cada humano y cada animal tengan los mismos derechos, que los pollos tengan derecho al voto y que los cerdos tengan derecho a recibir clases de baile; pero obviamente nosotros no decimos esto. Lo que estamos diciendo es que esos animales y los seres humanos comparten un mismo derecho moral básico. El derecho a ser tratado con respeto". Tom Regan, extracto de discurso en el Royal Institute

En el siguiente video podemos ver una presentación de Gary L. Francione sobre derecho animal:



Derecho animal. Por el profesor Gary Francione (Link)


"Reconocer hoy los derechos de los negros y de las mujeres es sencillo. Lo difícil es haberlo hecho a su debido tiempo". Ángel Plastino

2. Desde el punto de vista ético:

(iii) Existen humanos que no pueden asumir deberes ni obligaciones pero a los que se les han dado derechos. Los animales no humanos, como los niños, son pacientes morales porque pueden ser perjudicados, pero no son agentes morales. No se deduce del hecho de que los animales no son agentes morales que no puedan tener derechos. Hay dos tipos de derechos: los derechos de autonomía y los derechos de bienestar. Los humanos adultos sanos tienen los dos, los animales no humanos tienen sólo derechos de bienestar, los más importantes de los cuales son el derecho a la vida y a no ser maltratado.

Existen miembros de la especie humana que no pueden asumir deberes ni obligaciones pero se les han dado derechos:

- Bebés y niños.
- Disminuídos psíquicos graves.
- Algunos enfermos

Los mencionados tampoco entienden qué es un derecho ni pueden exigirlo, pero tenemos el deber de respetarlos porque son pacientes morales a los que les hemos dado derechos, como también son pacientes morales los animales no humanos:

"La crítica al contractualismo tiene como principal punto la problemática de que, de acuerdo con él, algunos seres humanos estarían imposibilitados de tener derechos, pues no serían aptos al contrato por razones de incapacidad de expresión o de comunicación". Valéria Barbosa, El concepto de humanidad en las ciencias sociales, pág. 220
"Cualquiera que atribuye derechos a los bebés o a los humanos con incapacidades intelectuales debe estar dispuesto a atribuir derechos a seres que no pueden entender el concepto. Los agentes morales, quienes actúan, son los que necesitan entender el concepto. Aquellos a quienes atribuimos los derechos no necesitan entender estos conceptos". Peter Singer, 2006
"Históricamente, el predicado de la justicia no se ha aplicado a los animales no humanos, sólo entre agentes morales que sean capaces de quejarse y tener un sentido de lo justo. Debemos preguntarnos qué ocurre con los pacientes morales, con aquellos que no tienen un sentido de la justicia, como un becerro o un niño, o un discapacitado psíquico. Al infringirles un sufrimiento gratuito estamos cayendo en una opción moralmente execrable". Pablo de Lora, Doctor en Derecho. Profesor de Filosofía del Derecho en la UAM.

(iv) Los derechos de los animales pueden ser defendidos desde posiciones contractualistas. Una perspectiva contractualista que es favorable a los derechos de los animales no humanos es la desarrollada por Mark Rowlands, profesor de filosofía en la Universidad de Miami, en su libro Animal Rights. A Philosophical Defence[6]. Rowlands se basa en la "posición original" de John Rawls. Según Rawls, un contrato no puede acordar una consideración igual a cada uno de los contractuantes, cualquiera que sea su poder o sus capacidades, si no es negociado a partir de una posición de igualdad, la llamada "posición original". Los contractuantes están en posición de igualdad en razón de un aspecto particular ligado a sus conocimientos: ellos están acompañados de un "velo de ignorancia" para ser imparciales:

"Nadie conoce su plaza en la sociedad, su clase o su estatuto social, sus ventajas naturales y sus capacidades naturales, su inteligencia, su fuerza, etc. (…) Los principios de justicia están escogidos detrás de un velo de ignorancia. Así se asegura que nadie es aventajado o desaventajado en la escogencia de los principios por el azar natural o las contingencias de las circunstancias sociales." (John Rawls, Teoría de la justicia, Fondo de Cultura Económica, 1995, cap. I, 3)

Desde el punto de vista contractualista defendido por Rowlands, la moralidad de la crianza y la matanza (sacrificio) de animales para los alimentos, depende de la racionalidad de la escogencia que nosotros haríamos detrás el velo de la ignorancia (Rowl., 148):

"Si ignorábamos que íbamos a ser humanos o presa animal de los humanos, la escogencia racional sería seguramente optar por un mundo donde el vegetarismo sería una práctica humana generalizada y donde por consecuencia, no habría ninguna crianza industrial. Lo que nosotros arriesgamos de perder en tanto que humanos es seguramente sin conecuencia, comparada a lo que nosotros arriesgaríamos de perder en tanto que vaca, cerdo o cordero. (…) En consecuencia, la escogencia racional debe ser optar por un mundo donde el vegetarismo sería moralmente obligatorio para los humanos." (Rowl. 149-150)


(v) Se discrimina a los animales no humanos por su especie (especismo), no por sus cualidades. Claramente puede verse que a los animales no humanos no se les dan derechos simplemente porque son animales no humanos, es decir, por una discriminación arbitraria conocida como especismo[7], pues:

- Los animales no humanos son pacientes morales, no son agentes morales y no tienen derechos.
- Bebés humanos, niños, disminuidos psíquicos graves, etc. son pacientes morales, no son agentes morales y tienen derechos sólo por el hecho de pertenecer a la especie humana.


3. Desde el punto de vista legislativo:

(vi) Aunque los animales no humanos depredadores no respeten a otros animales eso no impide que les podamos dar derechos.

Primeramente indicar que, no todos los animales no humanos son depredadores, por ejemplo, las vacas, las ovejas, etc.

Los animales no humanos no son agentes morales, tal y como ocurre con bebés, niños, disminuidos psíquicos graves, dementes, seniles, etc. por ello no podemos exigirles que sigan nuestros valores éticos porque no los entienden, no tienen deberes. Los animales no humanos no entienden lo que es un derecho, somos nosotros los humanos adultos sanos quienes lo entendemos y quienes sabemos que los animales no-humanos son pacientes morales que deben ser moralmente considerados y respetados. Tenemos que ser conscientes de que la Naturaleza es un sistema cruel pues en ella algunos animales (depredadores) se ven forzados a asesinar a otros animales (presas) para poder sobrevivir[8], es una realidad abrumadora pero que podemos afrontar haciendo lo que esté a nuestro alcance, no negando el respeto a los demás porque sean de una u otra especie animal. Respetemos a quienes nosotros podemos respetar, es decir, seamos responsables con nuestra condición de agentes morales, y luego ya veremos si podemos o no intervenir en la Naturaleza para evitar la depredación.


(vii) Quien tiene derechos jurídicos se dice que es una persona. A veces se usa la palabra "persona" como sinónimo de "humano", pero ese no es su único significado. Cuando alguien tiene derechos se dice que es una persona jurídica, no es necesario ser un humano para que así sea. Por ejemplo, las empresas son personas desde el punto de vista legal y jurídico (personas no físicas). Los animales no humanos, al igual que los humanos, también pueden ser personas físicas si se les dan derechos que sean acordes a sus características físicas: persona perro, persona cerdo, persona pájaro, persona atún, etc.


CONCLUSIÓN: Los humanos podemos dar derechos jurídicos a los animales no humanos de la misma manera que se los damos a humanos que no son agentes morales pero que son pacientes morales: bebés humanos, menores de edad, discapacitados psíquicos profundos, personas con enfermedades degenerativas del cerebro, etc.