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7 feb. 2014

ARGUMENTO
“Es éticamente correcto todo aquello que me hace disfrutar”

PROLEGÓMENO: En esta entrada partimos aceptando que el especismo es una discriminación arbitraria[1].

En esta entrada vamos a contestar a las siguientes preguntas: ¿disfrutar de un sabor es una razón que justifique éticamente hacer sufrir y matar a otros?

Palabras clave: disfrute, frustración, satisfacción, sufrimiento

Algunas personas dicen que les gusta mucho comer productos de origen animal. Estas personas dicen que no se hacen veganas porque sufrirían mucho al privarse de la comida con la que disfrutan tanto. Dicen que no pueden disfrutar de la comida vegetal y que eso es una razón que les justifica éticamente para matar a los demás.

Estas personas, basándose en su propia experiencia, también dan su opinión sobre quienes no consumen productos de origen animal diciendo que “tienen una existencia incompleta y abocada al sufrimiento de la privación”.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: “Si como productos de origen animal entonces disfruto”.
P2: “Si no como productos de origen animal entonces sufro”.
P3: “Es éticamente correcto disfrutar a costa de hacer sufrir y matar a otros”.
C1: Como P1, P2 y P3 son verdaderas entonces  “Es éticamente correcto consumir productos de origen animal”.


RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

(i) El disfrute de un sabor no justifica la frustración de la vida ajena. Nadie puede decir que prefiere disfrutar de un sabor que disfrutar de su propia vida porque para que alguien pueda disfrutar de un sabor es condición necesaria que esté vivo. Por lo tanto el interés de vivir tiene prioridad sobre el interés de disfrutar de un sabor.

Los veganos no estamos obligados por la fuerza a no consumir productos de origen animal, es el asco que nos produce la injusticia que éstos productos promueven la que nos mantiene en nuestra libre y acertada decisión.


(ii) No comer productos de origen animal sólo produce sufrimiento a personas adictas a dichos productos. Quien argumenta que quienes no consumimos productos de origen animal “tenemos una existencia incompleta y abocada al sufrimiento de la privación” muestra hasta que punto su propia dependencia psicológica a ese consumo le lleva a crear miedos irracionales que proyecta con gran imaginación sobre quienes carecen de esa dependencia.


(iii) Podemos disfrutar de la comida sin comer productos de origen animal. Existe una gran variedad de productos de origen vegetal y hongos que satisfacen todo tipo de paladares. Además, existen productos procesados que simulan la textura y el sabor de productos de origen animal.


CONCLUSIÓN: Apelar a los gustos para justificar nuestras acciones hace que no tengamos en cuenta los intereses ajenos cuando su frustración nos produce disfrute. Por lo tanto con la apelación al gusto la ética queda anulada al convertirse en una mera cuestión egoista.