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5 abr. 2011

ARGUMENTO:
"Debemos actuar según nuestras emociones y sentimientos"

RESUMEN: ¿Qué es el emotivismo? ¿debemos actuar dejándonos llevar por nuestras emociones y sentimientos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder

El emotivismo es un tipo de relativismo ético que entra en contradicción lógica al dar la razón a dos opiniones contrarias derivadas de asumir que las emociones y los sentimientos nos indícan cuál es la verdad en un sentido ético.

Palabras clave: emociones, emotivismo ético, sentimientos, subjetivismo ético

Lo bueno y lo malo existen subjetivamente, pero también existen lo bueno y lo malo comunes a todas las subjetividades, es decir, existen el bien y el mal, por lo tanto todo tipo de relativismo ético está rebatido[1]. Aquí rebatiremos con más profundidad dos teorías metaéticas que derivan en relativismo ético: el subjetivismo simple y el emotivismo.

Ya en el siglo V a. C., Protágoras (485 a. C. - 411 a. C.) decía que cuando alguien afirma "esto es justo", tan sólo expresa una sensación de agrado, y cuando dice "esto es injusto", no hace otra cosa que expresar una sensación de desagrado. Como las sensaciones son variables entre los seres humanos entonces lo justo y lo injusto es relativo: nadie tiene la razón sobre qué es justo y qué es injusto. En el siglo XVIII, David Hume (1711-1776) defendió que la razón es incapaz de ayudarnos a discernir lo bueno de lo malo, es decir, defendió que la ética surge de emociones con las que se pretende provocar actitudes a los demás:

Sea el caso de una acción reconocidamente viciosa: el asesinato intencionado, por ejemplo. Examinadlo desde todos los puntos de vista posibles, a ver si podéis encontrar esa cuestión de hecho o existencia a que llamáis vicio… Nunca podréis descubrirlo hasta el momento en que dirijáis la reflexión a vuestro propio pecho y encontréis allí un sentimiento de desaprobación que en vosotros se levanta contra esa acción. He aquí una cuestión de hecho: pero es objeto del sentimiento, no de la razón. -David Hume, Tratado de la naturaleza humana (1740)

El subjetivismo ético es la idea de que las opiniones éticas no están basadas en la razón, sino sólo en los propios sentimientos. Desde la perspectiva del subjetivismo ético no existe algo “objetivamente” correcto o incorrecto, nadie tiene la razón sobre los demás.

La versión más simple de subjetivismo ético es el subjetivismo simple: cuando una persona dice que algo es éticamente bueno o malo, esto sólo significa que lo aprueba o que lo desaprueba, es decir, según el subjetivismo simple, el lenguaje ético son descripciones sobre la actitud del hablante, describe un hecho, el cual puede ser verdadero o falso dependiendo de si el hablante dice la verdad o miente respecto a sus sentimientos. Por ejemplo, como a Jesulín la tauromaquia le produce buenos sentimientos entonces opina que “la tauromaquia es algo bueno”, pero como a María la tauromaquia le produce malos sentimientos entonces opina que “la tauromaquia es algo malo”, y según el subjetivismo ético ninguno de los dos tendría la razón sobre el otro, los dos estarían diciendo la verdad, pues ambos dicen lo que sienten.


Y de manera similar:


El subjetivismo simple presenta dos objecciones principales:

(i) El subjetivismo simple no puede explicar nuestra falibilidad. El subjetivismo simple implica que cada uno de nosotros es infalible en sus juicios éticos, pero a veces las personas se equivocan al juzgar algo y entonces corrigen su opinión. Alguien puede sentir que dice la verdad cuando aprueba o desaprueba un determinado hecho y por lo tanto, según el relativismo simple eso significaría que dice la verdad, pero si esa persona cambia de parecer entonces se contradecería con lo que decía antes, por lo tanto el subjetivismo simple es ilógico.

(ii) El subjetivismo simple no puede explicar los desacuerdos. En el caso de los desacuerdos, cuando una persona dice: “X es éticamente correcto” y otra dice: “X es éticamente incorrecto”, no están realmente en desacuerdo. Están, de hecho, hablando de cosas completamente distintas: cada quien está formulando un enunciado acerca de su propia actitud, con la que el otro puede perfectamente estar de acuerdo. Pero, según este argumento, la gente que dice tales cosas está realmente en desacuerdo y, por tanto, el subjetivismo simple no puede ser correcto.

Ante la refutación del subjetivismo simple, algunas personas abandonaron el subjetivismo ético y otras crearon otra teoría metaética más refinada: el emotivismo ético. La teoría del emotivismo ético fue desarrollada principalmente por Charles L. Stevenson (1908-1979) y también por Alfred Jules Ayer (1910-1989), llegando a ser una de la teorías metaéticas más influyentes del siglo xx. Según el emotivismo, el lenguaje ético no describe hechos, no transmite información, sino que se usa como medio para influir sobre la conducta de la otras personas. Por ejemplo, cuando alguien dice "yo desapruebo la homosexualidad" eso no describe un hecho, sino que es equivalente a decir “la homosexualidad… ¡qué asco!” o “¡no cometas actos homosexuales!” u “ojalá no hubiera homosexualidad”. El emotivismo supera las objecciones que se le planteaban al subjetivismo, puesto que las órdenes y las expresiones de actitud no son verdaderas o falsas, por lo tanto la gente no puede ser “infalible” con respecto a ellas. Stevenson llama la atención sobre la diferencia entre un desacuerdo de actitudes y un desacuerdo acerca de actitudes. Dos personas pueden estar de acuerdo en todos sus juicios acerca de sus actitudes: están de acuerdo en que uno se opone a algo y el otro lo favorece, pero están en desacuerdo en sus actitudes. El subjetivismo simple no podía explicar el desacuerdo moral porque, una vez que interpretaba los juicios morales como enunciados acerca de actitudes, el desacuerdo se desvanecía; el emotivismo supera esta prueba.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Éste iría como sigue:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: "El lenguaje ético está basado en emociones y sentimientos, no en la razón".
P2: "El lenguaje ético no describe hechos, sólo es un medio para influir a los demás".
C1: Como P1 y P2 son verdaderas entonces "El rechazo a la explotación y matanza de animales es la expresión de emociones para influir en los demás".

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

[ ESTA ENTRADA ESTÁ ACTUALIZÁNDOSE ]

(i) El emotivismo no puede explicar el lugar que ocupa la razón en la ética. Para el emotivista un juicio moral es como una orden: es ante todo un medio verbal para tratar de influir sobre las actitudes y la conducta de la gente. La idea de las razones que va naturalmente con esta idea básica es que las razones son cualesquiera consideraciones que tengan el efecto deseado, que influyan sobre las actitudes y la conducta del modo deseado. Pero consideremos lo que esto significa. Supongamos que estoy tratando de convencerte de que Jesulín es un hombre malo (estoy tratando de influir sobre tu actitud hacia él), y tú estás resistiendo. Como yo sé que tienes prejuicios racistas, te digo: “Sabes, Jesulín es judío”. Eso funciona; tu actitud hacia él cambia, y convienes en que es un bribón. Parecería que para el emotivista, entonces, el hecho de que Jesulín sea judío es, por lo menos en algunos contextos, una razón que apoya el juicio de que es un mal hombre. De hecho, Stevenson adopta exactamente esta perspectiva. En su clásico libro Ética y lenguaje (1944), dice: “Cualquier descripción acerca de cualquier hecho que cualquier hablante considere que probablemente cambiará actitudes puede aducirse como una razón en favor o en contra de un juicio ético”. Obviamente, algo ha salido mal. No cualquier hecho puede contar como una razón para apoyar cualquier juicio. Por una parte, el hecho debe ser pertinente para el juicio, y la influencia psicológica no necesariamente lo hace pertinente. (Ser judío no tienen nada que ver con ser malo, cualesquiera que sean las conexiones psicológicas que estén en la mente de alguien.) Por lo tanto el emotivismo parece defectuoso, y con él la idea del subjetivismo ético queda en duda.



(ii) Guiarse por las emociones es irracional y puede ser éticamente incorrecto. La Ética se fundamenta en la razón y en la alteridad, es decir, en reconocer que los demás también tienen intereses. Guiarse por un "instinto" o por intensos sentimientos propios es contrario a guiarse por la razón. Cuando intentamos justificar un comportamiento apelando a nuestro "instinto" o a nuestros sentimientos se está dando de lado a la racionalidad y por lo tanto también a la Ética. Debemos utilizar la razón para controlar nuestras emociones y sentimientos, y así pensar de manera ética.



Monólogo de Jim Carrey - Impulsos (subtitulado en español) (Link)


(iii) Se intenta eludir la responsabilidad moral. Apelar a nuestras emociones y sentimientos para justificar un comportamiento, sea este el que sea, no es más que un argumento con el que se intenta evitar nuestra responsabilidad, pues al decir "no puedo actuar de otra manera" o "no pude actuar de otra manera" se está cayendo en lo que Jean-Paul Sartre denominó "mala fé", es decir, se niega la propia libertad para intentar salvar la responsabilidad de las propias acciones. Los humanos adultos sanos tenemos la capacidad suficiente para elegir las acciones éticamente correctas, somos responsables de todo lo que hacemos.

Según el famoso antropólogo estadounidense Marvin Harris, los humanos no tienen instintos y es la cultura la que nos ha hecho lo que somos, aunque ésta signifique reducir nuestras posibilidades de sobrevivir como especie.