ARGUMENTO: "Hitler era vegetariano, por tanto no debemos ser veganos"

RESUMEN: ¿En qué se diferencia el vegetarianismo del veganismo? ¿Adolf Hitler fue vegetariano? y si lo fue ¿por qué motivo?... ¿qué tipo de alimentación «vegetariana» llevaba? de ser cierto ¿qué conclusiones éticas se podrían sacar de ello? ¿Hitler fue vegano? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Adolf Hitler no seguía una alimentación vegetariana, y aunque la hubiera seguido sería tan irrelevante desde el punto de vista ético como sus preferencias sexuales o su abstinencia al tabaco o al alcohol. El veganismo no es un tipo de alimentación, sino una práctica ética de respeto a los demás seres sintientes. Hitler no fue antiespecista ni practicó el veganismo, ni siquiera practicó el humanismo. El veganismo no tiene nada que ver con el ecologismo nazi ni con el bienestarismo, sino con el sensocentrismo y con el abolicionismo.

Palabras clave: ecofascismo, vegetarianismo, vegetarianismo de Adolf Hitler

1. Algunas personas dicen que «todo lo que decía Hitler no era cierto y todo lo que hacía Hitler no lo debemos hacer». Esta idea surge del odio, de las emociones, y es una falacia ad hominem[1], muy usada en la demagogia política. A veces, cuando alguien nos odia parece que le da igual que digamos cosas ciertas, pues el odio es ciego y no razona. Hitler decía que 1+1=2 y eso es cierto, lo diga Hitler o quien sea. Asimismo, Hitler respiraba, pero de eso no inferimos que respirar sea malo o que no debamos respirar, y así con todo: Hitler amaba a su perra Blondi, creía en dios, leía el periódico, era heterosexual, se casó, etc. Hitler dijo e hizo muchas cosas que no son correctas y que no deberíamos decir ni hacer. Lo que debemos hacer es analizar lo que se dice y lo que se hace, independientemente de quien lo dice o quien lo hace. Por lo tanto, debemos analizar el vegetarianismo y el veganismo en sí mismos, independientemente de las personas que lo defienden o practican. La Ética nos dice que debemos respetar a los demás seres sintientes y eso es lo que debemos hacer.[2]

2. Ya expliqué que no todo lo que alguien dijo e hizo en su vida es incierto o algo que no debamos hacer, sino que depende de qué es lo que dijo o hizo. Sin embargo, algunas personas dicen que «Hitler fue vegetariano, por lo tanto no comer carne es malo». Estas personas asocian la alimentación vegetariana con Hitler para sugerir que quien no come carne es como Hitler en lo esencial, es decir, en los rasgos relevantes que le definen. A veces también sugieren que los humanos que comen carne y otros productos de origen animal pueden ser buenas personas porque no siguen el mismo tipo de alimentación que siguió Hitler. Argumentar que Adolf Hitler era vegetariano, insinuando que quienes practican el vegetarianismo son similares a él, es una generalización apresurada a partir de un caso particular, lo cual se conoce como «falacia de accidente inverso»(1). Incluso se ha creado una falacia de accidente inverso específica sobre este tema: reductio ad Hitlerum (reducción a Hitler, falacia del tipo Ad hominem[1]), argumentum ad Hitlerum o argumentum ad nazium, creada originalmente por Leo Strauss, profesor de la Universidad de Chicago. Reductio ad Hitlerum es una falacia de la forma «Adolf Hitler o el Partido Nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo». Aún suponiendo que Hitler fue vegetariano, de ese hecho no se infiere lógicamente nada acerca de la bondad o maldad inherente al vegetarianismo, ni de la bondad o maldad inherente de quienes lo practican.


3. Ya expliqué que no todo lo que alguien dijo e hizo en su vida es incierto o algo que no debamos hacer, sino que depende de qué es lo que dijo o hizo. Sin embargo, algunas personas dicen que «Hitler fue vegano, por lo tanto no debemos ser veganos». Estas personas confunden la supuesta alimentación vegetariana de Hitler con el veganismo. El vegetarianismo sólo se refiere a una alimentación sin carne, en cambio el veganismo es respetar a los demás seres sintientes en todos los ámbitos: alimentación, vestimenta, ocio, etc. La alimentación vegetariana puede referirse a una alimentación sin carne (ovolacteovegetariana) o a una alimentación sin productos de origen animal (vegetariana estricta). La alimentación vegetariana estricta también es llamada «alimentación vegana», sin embargo, seguir una alimentación vegana no te convierte en vegano, sino en vegetariano estricto, pues un vegano es quien practica el veganismo y, como he explicado, el veganismo es respetar a los demás seres sintientes en todos los ámbitos, no sólo en la alimentación. Por lo tanto, no es lo mismo decir que «Hitler fue vegetariano» que decir «Hitler fue vegano». En 1944, un año antes de la muerte de Adolf Hitler, Donald Watson (1910-2005) inventó la palabra «vegano» para referirse a quien practica el veganismo. A continuación iré dejando algunos datos que demuestran que Hitler no fue vegano:

- No existe ningún escrito de Hitler defendiendo a los seres sintientes (sensocentrismo), que es la idea en la que se basa la práctica del veganismo.
- Hitler defendía la violencia de unos seres sintientes contra otros.
- Hitler aprobó enviar a seres sintientes (humanos) a campos de exterminio.
- Según el libro «Hitler y los animales» (Ediciones Bau), Hitler dijo: «Si usted se llama cazador, ¿por qué no combate con un animal salvaje con armas iguales? ¡Si, señor Montero! Si yo le viera a usted matando un jabalí con una lanza, no dejaría de felicitarle»; un vegano nunca apoyaría la matanza de otro ser sintiente por un reto, y mucho menos felicitaría al asesino por ese crimen absurdo.
- Siendo Hitler el poder absoluto de Alemania, si hubiera sido vegano entonces hubiera promovido el veganismo, pero no lo hizo. A continuación mostraré por qué la ideología nazi no era animalista ni vegana.

4. Algunas personas dicen que «el nazismo era una ideología animalista e incluso vegana». El animalismo es respetar a animales no humanos concretos de una o más especies, siendo el veganismo un animalismo coherente que respeta a todos los animales independientemente de su especie, entendiendo «animal» como «ser sintiente», lo cual incluye a los seres humanos. El nazismo tenía un fuerte componente ecologista y bienestarista. El «amor por la naturaleza», impulsado por el romanticismo alemán, era una de las bases ideológicas del nazismo. Su doctrina se basaba en la idea de que los mas fuertes sobreviven (la Realidad es que sobreviven los mejor adaptados, no los más fuertes) y la llevaron hasta el extremo. Por eso la «conservación de la naturaleza» y la «comunión» con ella les daba la posibilidad de ser esa raza aria superior creada por un «dios» que creían ser, de ahí que creían que los arios no eran animales.[30] Por lo cual podemos afirmar que la base ideológica del nazismo tenía un fuerte componente ecologista, muy en la línea con lo que desde 1973 se ha venido a llamar ecología profunda, sin llegar al ecocentrismo[3]. En 1992, el filósofo francés Luc Ferry publicó su libro «El Nuevo Orden Ecológico. El árbol, el animal y el hombre» en el cual argumenta que la preocupación del nazismo por el medio ambiente se basa en una estética ecologista que une al pueblo alemán en un sentimiento común: «la belleza como sentimiento y la edad de oro perdida son, esencialmente una naturaleza original, salvaje, pura, virgen, auténtica e irracional, accesible únicamente a través de las vías del sentimiento. Esta naturaleza original se define como tal incluso por su carácter extrahumano. Es exterior al hombre y anterior a él -exterior a su razón matemática y anterior a la aparición de la cultura artificial de la que el desvarío y el orgullo humanos son los únicos responsables». Para el nazismo, la importancia de los animales sólo estaba en función de su valor ecológico, por tanto el nazismo defendía un «ecologismo» con base «ariocentrista» (primero los «arios», luego los ecosistemas y especies, y después los demás sujetos). Dicha idea tenía un origen religioso: según la ideología nazi oficial, un dios creó a Adán y a Eva como primeros arios, los cuales eran de sangre pura, y paralelamente creó a «subhumanos» y a animales. El nazismo incluía fuertes leyes bienestaristas[4], es decir, para qué y cómo los humanos debían explotar y matar a quienes no son humanos, por lo tanto no tenía el objetivo de reconocerles legalmente el derecho a la salud y a la vida, como piden los defensores de los Derechos Animales. El nazismo proclamó tres leyes bienestaristas y ecologistas al respecto:


Holocausto animal
5. Algunas personas dicen que «las granjas y los mataderos no tienen una relación con los campos de concentración y de exterminio». Los rituales usados para descuartizar a animales no humanos en mataderos fueron utilizados como modelo para la masacre de humanos. Ésta es la base del libro de Charles Patterson titulado «¿Por qué maltratamos tanto a los animales? Un modelo para la masacre de personas en los campos de exterminio nazis». Pero Patterson va más allá, pues pone de manifiesto una verdad indiscutible: el sufrimiento que los humanos causan a quienes no son humanos a menudo es el mismo que se provocan entre los mismos seres humanos. A pesar de todo ello, su mensaje es de esperanza. Su relato no deja a nadie indiferente, por ello es considerado uno de los libros más influyentes del siglo XXI y está traducido a once idiomas[2]. También Isaac Bashevis Singer (1904 - 1991), premio Nobel de literatura en 1978, ha denunciado dicha conexión. Bashevis Singer fue hijo y nieto de rabinos y hermano del novelista Israel Joshua Singer. Creció en el barrio judío de Varsovia —rodeado por un recurrente escenario de violencia antisemita en forma de pogroms— donde se hablaba idish. En 1935 y ante el temor de la ofensiva nazi emigró a los Estados Unidos. Singer fue un destacado vegetariano durante los últimos 35 años de su vida, y a menudo incluía temas vegetarianos en su obra. En «The Letter Writer», escribió: «En relación con los animales, toda la gente es nazi; para los animales, esto es un eterno Treblinka». Igualmente, en «Enemigos, una historia de amor» (1972) escribió: «En su comportamiento para con los animales, todos los hombres son nazis. La vanidad con la que el hombre hace su voluntad con los animales, es vivo ejemplo de las teorías racistas más radicales: El principio de que tener el poder, es tener la razón».