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6 feb. 2012

ARGUMENTO
“Si no explotamos y matamos a los animales entonces se extinguen”

PROLEGÓMENO: El debate que se desarrollará en el foro tendrá la finalidad de responder a la siguientes cuestiones: ¿el toro "de lidia" es una especie animal? ¿se necesita esclavizar y asesinar animales para que no se extinga su especie? ¿qué es lo éticamente relevante, el respeto a los demás o la conservación de especies?

Palabras clave: Bos taurus, conservacionismo, especies

Algunos humanos dicen que debemos reproducir a los animales no humanos para esclavizarlos y asesinarlos, pues esa es la única manera de evitar que se extingan.

Este argumento es muy usado por los taurinos, quienes se autodenominan "amantes del toro".

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: "Debemos conservar las especies animales para que no se extingan".
P2: "Para que no se extinga una especie animal es necesario esclavizar y asesinar a los individuos de dicha especie".
C1: Como P1 y P2 son verdaderas entonces "La tauromaquia debe seguir existiendo para que los toros no se extingan".
C2: Como C1 es verdadera entonces "La tauromaquia es una actividad éticamente correcta".


RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

(i) Lo importante no son las especies sino los individuos sintientes. Los animales sintientes somos individuos que hemos sido clasificados por especies (abstracción). Cada animal tenemos nuestra propia vida y no queremos ser dañados independientemente del número de individuos que pertenezcan a nuestra especie.

Los animales que no pertenecen a nuestra especie son individuos que también tienen la capacidad de sufrir y el interés de disfrutar de su vida. Esta capacidad es la única característica relevante para que un individuo sea considerado moralmente y respetado dado que indica que se puede ver afectado por nuestros actos[1]. No existe ningún argumento mínimamente coherente que pueda establecer que sus intereses deban ser infravalorados por nuestra especie homo sapiens. El criterio de especie (especismo) es un criterio arbitrario, y por lo tanto injusto, así como lo es el criterio de raza, sexo, inteligencia o nacionalidad[2].


(ii) Las especies se pueden conservar sin necesidad de esclavizar ni asesinar a sus individuos. Muchas especies animales existen sin que se las esclavice ni asesine. Los animales se extinguen por culpa de las actividades de los humanos. Para que los animales no se extingan simplemente hace falta conservar sus hábitats.

Los toros pueden vivir en dehesas protegidas por la ley, tal y como sucede con otros espacios naturales y con otros animales. No hace falta hacer "corridas de osos panda" o "corridas de linces" para proteger a los osos panda o a los linces. No son necesarias "corridas de animales" para que estos no se extingan.

Si los cientos de millones de euros que se destinan cada año al patrocinio y mantenimiento de la tauromaquia se invirtieran en el mantenimiento de las actuales dehesas, donde viven los toros y vacas que ahora tienen un dramático final en las plazas de toros y demás festejos populares, podría reconvertirse el sector a un negocio turistico, de respeto hacia los animales y perfectamente sostenible, tal como se ha demostrado en los casos del turismo de fauna sin caza, en los grandes parques de Africa.

Es más, los "amantes del toro" -como se autodenominan-, bien podrían pagar una cuota para el mantenimiento de los toros en santuarios; sería una buena forma de rendir honores al toro. En lugar de pagar por su uso, tortura y asesinato, pagarían por su libertad y su bienestar, reduciendo gastos en cosas banales.


(iii) Los toros "de lidia" no son una especie. Hay que tener en cuenta que esta cuestión es irrelevante desde un punto de vista ético, pero el toro "de lidia" no cumple ninguna de las tres reglas necesarias para poder definir una raza[3]:

1.- No existen caracteres morfológicos propios de los toros de la hipotética raza de lidia, ya que estos (los caracteres morfológicos de los toros de lidia) son indefinibles por dispares. Descrí­base cualquier ejemplar de cualquier ganaderí­a de las que crí­an toros para lidia, y se podrá comprobar que tal descripción no es aplicable a otros ejemplares de otras ganaderí­as que crí­an ejemplares con el mismo fin. Tampoco existen caracteres diferenciadores definibles entre los toros de la hipotética raza de lidia con respecto a otras razas de la misma especie.

2.- Los caracteres diferenciadores psicológicos que se le suponen a la hipotética raza de lidia (principalmente la difí­cilmente definible "bravura") no parecen perpetuarse de forma regular con la herencia, hasta tal punto que la inmensa mayorí­a carece ellos, según denuncian los propios taurómacos. De lo contrario, las tientas serí­an innecesarias, y todos los toros nacidos de padres "bravos" serí­an igualmente bravos. Tampoco parecen perpetuarse los caracteres morfológicos: observando fotografí­as de ejemplares de toros bravos de distintas épocas, incluso de las mismas ganaderí­as, puede observarse que presentan caracterí­sticas morfológicas muy diferentes.

3.- No conocemos ni una sola descripción cientí­fica de los caracteres diferenciadores de la hipotética raza de lidia. Y ello a pesar de haber consultado una muy amplia bibliografí­a. La razón es sencilla: no puede ser descrito lo que es inexistente. Tan es así­, que ni en el propio Reglamento de Espectáculos taurinos se describen, limitándose a prohibir que se lidien reses que no estén inscritas en el Registro de Empresas Ganaderas de Reses de Lidia, y que las mismas tengan las caracterí­sticas zootécnicas de la ganaderí­a a la que pertenezcan.

(iv) A los taurinos realmente no les importan ni los toros como individuos ni las especies. A los taurinos no les importan los toros como individuos pues les gusta torturarlos y asesinarlos "artísticamente", nadie hace eso a quien ama. En cuanto a lo que a los taurinos les importa la extinción de animales, Luis Gilpérez Fraile lo explica así[3]:

"Es evidente que a los taurinos lo que les preocupa es la desaparición de las corridas, no de los toros: a unos, los simples aficionados, porque perderán su divertimento; a otros -ganaderos, críticos, matadores, etc.- porque perderán su negocio. Pero ni a unos ni a otros les interesa la suerte de las pseudorrazas de lidia. Y para hacer esta afirmación me baso en las siguientes evidencias:

a) Muchas pseudorrazas se han perdido ya y otras se seguirán perdiendo, de forma provocada, y no por ello ponen el grito en el cielo(1).

b) Varias razas bovinas autóctonas (verdaderas razas) han desaparecido en estos últimos años (campurriana, pasiega, lebaniega, etc.) y otras muchas se encuentran en peligro eminente de desaparición (albera, blanca cacereña, cachena, murciana, etc.) y no son precisamente los taurinos los que destacan pidiendo su protección."

- En marzo de 2012, la ganadería albaceteña de Mariano Cifuentes, una de las más demandadas en los festejos taurinos, envíó a todos los animales al matadero por razones económicas. El ganadero alegó que la sequía, el alto coste de los piensos y la dificultad para dar salida a los animales fueron las causas que provocaron que enviara a los 560 animales que formaban su ganadería al matadero para convertirlos en carne.

Las alegaciones vertidas siempre por los ganaderos de toros de lidia, como que la que ellos llaman ‘raza’ se extinguiría si no fuera por su labor ganadera, quedan desmontadas con informaciones como esta. En ningún caso tienen interés en preservar el toro de lidia, sino sus propios intereses económicos. No dudan en mandar al matadero a toda una ganadería cuando ya no les resulta rentable. En los últimos años, también las ganaderías de Atanasio Fernández (Salamanca), Trifino Vegas (Valladolid), Benavides (León) o Sánchez Cobaleda (Salamanca) han seguido el mismo destino.