ARGUMENTO: “Esterilizar/castrar sin consentimiento es éticamente incorrecto”

RESUMEN: ¿Cuál es la diferencia entre esterilizar y castrar? ¿qué es el consentimiento informado? ¿es éticamente incorrecto esterilizar/castrar a alguien sin su consentimiento? ¿cuáles son las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar a perros y gatos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

El argumento del consentimiento se desentiende de las consecuencias que las omisiones tienen para los intereses de las personas, es decir, considera éticamente correcto el asesinato por omisión, lo cual está rebatido en un artículo anterior. Somos responsables de las consecuencias de elegir «no hacer nada», por eso también somos responsables de las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar. Esterilizar y castrar son acciones éticamente incorrectas porque frustran intereses/derechos, pero son elecciones que tienen consecuencias menos malas que elegir no esterilizar/castrar. Las consecuencias de no esterilizar/castrar son ampliamente conocidas por las protectoras de animales: millones de camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, desnutrición, atropellados, maltratados, etc., es decir, intereses son frustrados y derechos son violados, por esta razón todas las protectoras promueven la esterilización/castración de animales.

Palabras clave: castración, control poblacional, esterilización

1. Algunas personas no saben qué es la esterilización. La esterilización sólo evita que se produzca un embarazo, pero no interfiere en los ciclos hormonales de la hembra ni en las gónadas (ovarios y testículos). Por ejemplo en la vasectomía en machos y la ligadura de trompas en hembras, dejan intactos los ovarios y los testículos, pues en la operación sólo se extrae una porción de conducto deferente en los machos y de las trompas de falopio en las hembras, impidiendo que los óvulos lleguen a los cuernos uterinos de la hembra y que el semen llegue a la uretra del macho. Tras la esterilización, el macho seguirá marcando y realizando otros comportamientos territoriales y/o sexuales, y la hembra seguirá teniendo sus «celos» de forma normal, pero el embarazo no podrá producirse. En la esterilización existe un porcentaje bajo de «curación»: si el cuerpo es suficientemente regenerador, repondrá las zonas extirpadas a lo largo de unos años, pudiendo volver a haber riesgos de embarazo no deseado. Este hecho es más frecuente en seres humanos debido a su longevidad.

2. Algunas personas no saben qué es la castración. La castración consiste en la extirpación de los testículos en el caso de los machos, y en la ovariohisterectomía (extirpación de ovarios y útero) en el caso de las hembras (vulgarmente llamado «vaciado»). Con menos frecuencia, las hembras son castradas mediante la ovariectomía (extirpación de ovarios), dejando el útero intacto, pero no suele recomendarse porque extirpar el útero evita posibles riesgos de infecciones como las piometras y tumores uterinos.

3. Algunas personas dicen que «hacer algo a alguien sin su consentimiento informado es éticamente incorrecto y por lo tanto no debemos hacerlo». Por ejemplo, en este artículo y comentarios del blog Filosofía Vegana(1) podemos leer lo que dicen dichas personas. Es cierto que esterilizar/castrar a alguien sin su consentimiento es éticamente incorrecto porque frustramos sus intereses[1], pero la conclusión «por lo tanto no debemos hacerlo» es errónea porque si estimamos que no esterilizar/castrar tendrá peores consecuencias entonces deberemos esterilizar/castrar.[2] Las consecuencias estimadas son más importantes que si hay consentimiento o no. Por ejemplo, los bebés quieren seguir viviendo, pero si elegimos no operarles porque no nos han dado su consentimiento y mueren debido a ello entonces seremos la causa intencional por la que esos bebés murieron; como es menos malo rajarlos para operarlos a que mueran entonces debemos operarlos. En cambio, si el consentimiento fuera más importante que las consecuencias estimadas entonces no deberíamos dar medicinas ni operar a animales no humanos ni a algunos humanos (fetos sintientes, bebés, algunos enfermos, humanos en estado inconsciente, etc.) porque no nos han dado su consentimiento. Lo mismo ocurriría con los humanos que pueden darnos su consentimiento, pero que aunque les informemos no comprenden lo que les vamos a hacer. Asimismo, un humano adulto que va a ser atropellado tampoco nos ha dado su consentimiento para que le empujemos con el objetivo de salvarle la vida, por lo que, según el argumento del consentimiento, lo éticamente correcto sería elegir «no hacer nada» y que le atropellaran. Como vemos, quienes dan prioridad al consentimiento sobre las consecuencias estimadas consideran éticamente correcto matar a los demás por omisión[2], por eso se desentienden de las consecuencias que tiene no esterilizar/castrar. El consentimiento sólo es éticamente relevante cuando una persona bien informada es capaz de analizar la Realidad y de expresar coherentemente cuales son sus intereses, en tal caso su decisión deberá ser respetada a priori (eso incluye el suicidio y la eutanasia[3]), excepto si estimamos que respetar su decisión tendrá peores consecuencias para el avance hacia un mundo ético.

4. Algunas personas dicen que «la esterilización no se realiza para beneficiar al paciente, sino para beneficiar a otros, por lo tanto no debería hacerse». Según este argumento, cuando hablamos de «consecuencias menos malas» sólo nos referimos a «consecuencias menos malas para el sujeto al que le hacemos algo éticamente incorrecto». Por ejemplo, empujar a alguien para que no le atropellen. Por eso consideran que «la esterilización no se debe hacer para evitar las consecuencias de la sobrepoblación». Otras personas que usan este argumento dirán que «la finalidad de la esterilización/castración es mejorar la salud del paciente», creando un debate entre ellos. Sin embargo, perjudicar a alguien para beneficiar a otros está éticamente justificado si perjudicándole se estiman consecuencias menos malas para avanzar hacia un mundo ético que si no le perjudicamos. Por ejemplo, si alguien está disparando a otros entonces está éticamente justificado detenerle como sea si se estiman consecuencias menos malas que permitiéndole disparar. Esto también es aplicable a inocentes, como ocurre con la esterilización/castración, porque al final lo que importan son las consecuencias. Esterilizar/castrar a gatos y perros evita el sufrimiento y muerte de otros gatos y perros porque evita la sobrepoblación, por lo tanto debemos evitar que dichos animales se reproduzcan. Sabemos que cuáles son las buenas consecuencias de esterilizar/castrar a animales no humanos, en cambio traería malas consecuencias promover lo mismo con humanos, esa es la diferencia.

5. Algunas personas reconocen que debemos elegir el mal menor, pero dicen que «esterilizar/castrar tiene peores consecuencias que no hacerlo». Las malas consecuencias a las que se refieren estas personas es el mal rato que pasan al ser esterilizados/castrados, tras la operación algunos engordan y no pueden tener hijos. En cuanto a que no podrán tener hijos, eso da igual porque mantienen relaciones sexuales por placer, no porque quieran tener hijos. Todas las asociaciones protectoras de animales defienden la esterilización/castración, pues décadas de experiencia han demostrado que elegir no esterilizar/castrar tiene como consecuencia que los intereses y derechos de millones de animales no humanos sean frustrados y violados: camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, por desnutrición, por atropellos, por maltrato, etc., lo cual es mucho peor a que los animales sean esterilizados o castrados, por eso debemos esterilizar/castrar. Además, la esterilización/castración tiene las siguientes consecuencias beneficiosas para los pacientes:

- Desaparece el celo, por lo que dejan de sufrir nerviosismo, de marcar y de maullar, evitando molestias al vecindario y el rechazo social. Sin celo desaparecen las huidas de hogar. En machos se evitan comportamientos agresivos y/o territoriales, como peleas con otros machos para aparearse con hembras en celo o posibilidad de escaparse en busca de alguna, con lo que ello supone. Gracias a ello, no es necesario que estén completamente encerrados.
- En hembras se previenen en un alto porcentaje (sobre todo cuanto más joven se realice la castración) la aparición de tumores de mama (los más frecuentes en perras geriátricas) y se ponen fin a patologías como embarazos psicológicos, piometras, quistes ovaricos, mastitis, infeciones uterinas y un largo etcétera.
- En machos se previene el cáncer de testículos, problemas de próstata, además de la presentación de adenomas en las región anal, ya que son problemas totalmente hormono-dependientes. También se previene el contagio de leucemia o sida felino.


6. Algunas personas reconocen que esterilizando/castrando se evitan peores consecuencias que no haciéndolo, pero dicen que «el problema no es reproductivo, sino de recursos». Dicen que la sociedad no debe esterilizar/castrar, sino que la solución al sufrimiento y muerte de animales es dejar que crezcan las poblaciones y dedicar cada vez más tiempo y recursos económicos a prestar auxilio a todos los animales que lo necesitan (alojamiento, alimentación, gastos médicos, etc.), lo cual queda rebatido por la realidad: los animales nacidos en la actualidad no son ayudados de dicha manera porque no es posible. Además, si no controlamos la natalidad entonces las poblaciones serían cada vez mayores en un mundo con recursos limitados, incluido para los humanos.[4]