ARGUMENTO: “Debemos alimentarnos según lo que describe la cadena alimenticia”

RESUMEN: ¿Existe una pirámide alimentaria? ¿tenemos la obligación de hacer lo que la pirámide alimentaria describe? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Realmente no existe una «pirámide» alimenticia, sino cadenas alimenticias. Cada cadena trófica o alimenticia describe el proceso de transferencia de sustancias nutritivas (energía) a través de las diferentes especies de una comunidad biológica. No se puede deducir ningún deber a partir de lo que las cadenas alimenticias describen porque al deducir conclusiones prescriptivas (deberes) a partir de premisas descriptivas (hechos) se usa la falacia lógica. Si la conclusión falaz de que debemos alimentarnos según lo que describen las cadenas alimenticias fuera cierta entonces deberíamos dejar que otros seres vivos se alimenten de nuestra sangre, que parásitos nos parasitasen, etc. Lo que debemos hacer es comportarnos de manera ética, independientemente de lo que las cadenas alimenticias describan.

Palabras clave: cadena alimenticia, cadena trófica, nivel trófico, pirámide alimenticia, poder

Algunas personas dicen que «existe una pirámide alimenticia». Una cadena trófica, comúnmente llamada cadena alimenticia o alimentaria, describe el proceso de transferencia de sustancias nutritivas (energía) a través de las diferentes especies de una comunidad biológica, donde cada individuo se alimenta del nivel trófico precedente y es alimento del siguiente, según lo cual cada especie está situada en un nivel trófico, según su tipo de alimentación. Existe una red trófica formada por numerosas cadenas alimenticias. A veces se representan las cadenas tróficas como una pirámide, como podemos ver en la siguiente imagen. Realmente no existe una «pirámide» alimenticia, sino cadenas alimenticias, pudiendo haber hasta seis o siete niveles tróficos de consumidores, rara vez más, formando no sólo cadenas alimenticias basadas en la predación o captura directa, sino también en el parasitismo, el mutualismo, el comensalismo y la descomposición. La idea de que los humanos deben alimentarse según lo que la cadena alimenticia describe tiene relación con el error de representar las cadenas alimenticias como una pirámide, en la que quienes están en su cima tienen supuestamente el poder, el derecho y la obligación de explotar y matar a quienes están por debajo de ellos en dicha pirámide. Incluso entre los mismos humanos, unos se creen en la cima de una pirámide y abusan de otros humanos, y fomentan entre sus víctimas la admiración hacia los depredadores, en lo que viene a ser un ejemplo de hegemonía cultural.


Troy McClure, "La carne y tú, compañeros de la libertad" (Link)

Algunas personas no saben que las cadenas alimenticias no son fijas, sino que cambian debido a la evolución biológica. Si una especie animal herbívora evoluciona porque algunos de sus miembros decidieron comer carne entonces dicha especie cambiaría su puesto en la cadena alimentaria, «subiendo un nivel». También puede ocurrir lo contrario, por ejemplo, los osos panda son animales carnívoros que han evolucionado para comer sólo bambú, pasando a ser consumidores primarios. Los humanos también pueden decidir ocupar otros niveles tróficos, alimentándose de la manera que ellos quieran, son libres para hacerlo. Si la mayoría de humanos decidieran ser consumidores primarios, es decir, ser vegetarianos estrictos entonces la cadena alimentaria sería actualizada para describir esta nueva realidad, pues esa es su función, no decirnos lo que debemos hacer.

Algunas personas dicen que «los humanos deben comportarse hacia quienes no son humanos según nos lo describe la cadena alimenticia». Como la cadena alimenticia describe que los humanos se alimentan de quienes no son humanos entonces estas personas dicen que «es éticamente correcto que los humanos exploten y maten a quienes no son humanos para alimentarse, no tenemos el deber de evitar hacerlo». Sin embargo, una cadena alimenticia solamente DESCRIBE el flujo de nutrientes que es más frecuente entre especies de seres vivos, pero no dice cómo éstos DEBEN comportarse, pues el deber ético es un asunto de la Ética, no de la Ecología. Llegar a conclusiones normativas a partir de premisas descriptivas es hacer uso de la falacia lógica.[1] El deber ético se origina en los intereses de los seres sintientes.[1]

Algunas personas que se dan cuenta de que es falaz el argumento según el cual debemos comportarnos como describe la cadena alimenticia, dicen que «los humanos deben comer carne para evitar unas malas consecuencias». Generalmente dicen que la mala consecuencia es que se rompería el equilibrio de la naturaleza. La realidad es que comer carne tiene malas consecuencias para quienes son comidos y que si los humanos siguen una alimentación vegana no rompen ningún «equilibrio de la naturaleza» porque no existe ningún «equilibrio».[2]Otras veces estas personas afirman que la mala consecuencia de seguir una alimentación vegana es enfermar, pero la ciencia de la nutrición afirma que la alimentación vegana equilibrada es sana en todas las etapas de la vida.[3].

Quien dice que «debe suceder aquello que describe la cadena alimentaria» no lo acepta cuando ésta describe que otros se alimentan de él. Durante miles de años, los humanos y sus antepasados fueron presas de leopardos, leones y de otros grandes depredadores. Este hecho cambió paulatinamente cuando los humanos pudieron defenderse de manera efectiva, modificando la «pirámide» alimenticia de aquellos tiempos. Actualmente, los seres vivos que se alimentan de sangre (hematofagia) y de carne humana ocupan un nivel superior respecto a los humanos en la cadena alimentaria. Por lo tanto, quien defiende que debe suceder aquello que indica la cadena alimentaria está defendiendo que los mosquitos deben alimentarse de la sangre humana y que los humanos deben ser parasitados. Esta idea no es coherente con una ética racional, pues la realidad es que ninguna persona, humana o no humana, quiere que se frustre su interés de seguir viviendo sin sufrimiento. Los siguientes seres vivos son hematófagos: arador de la sarna, chinche, garrapata, jején, ladilla, lamprea, mosquito, piojo, pulga, sanguijuela, tábano, tenia, vampiro, etc. Además, hay que tener en cuenta que la mayor parte de los transmisores (vectores) de virus y bacterias son insectos hematófagos, debido a su contacto directo con la circulación sanguínea. A continuación enumeramos algunos seres vivos que ocupan una posición superior respecto a los humanos en la cadena alimentaria: