22 de junio de 2017

ARGUMENTO:
"Los veganos son intolerantes, van a generar una guerra"

RESUMEN: ¿Qué es la tolerancia? ¿los veganos son intolerantes? ¿debemos ser tolerantes? ¿el veganismo nos llevará a una guerra civil? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la tolerancia es el «Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias». Los veganos están siendo intolerantes hacia las ideas o creencias contrarias a respetar a los demás seres sintientes, así como hay personas no veganas que son intolerantes con la idea o creencia de que no se debe respetar a las mujeres, o que son intolerantes con la idea de que los intereses de humanos de otras razas o étnias no deben ser considerados por igual, etc. Todas las leyes son intolerantes con aquello que prohíben. Los veganos están siendo tolerantes hacia prácticas éticamente incorrectas, por ejemplo tolerando la matanza de otros seres sintientes en granjas y mataderos. Por lo tanto, tolerar una idea, creencia o práctica no implica que dicha idea, creencia o práctica sea buena o éticamente correcta, ni que sea mala o éticamente incorrecta. Tolerar ideas, creencias o actividades malvadas no las convierte en benévolas. Los veganos no van a provocar ninguna guerra, sino que lo previsible es que cuantos más veganos haya aumentará la disponibilidad de productos veganos y la información social será mayor. El crecimiento del número de veganos aumentará la presión social pacífica sobre quienes apoyan el maltrato hacia los demás seres sintientes.

Palabras clave: guerra civil, intolerancia, tolerancia

Como ya expliqué en otro artículo, ser radical en una idea o actividad no implica que sea éticamente incorrecta, sino que dicha idea o actividad se afronta con el máximo rigor[1]. Como voy a explicar a continuación, también hay personas que manipulan a otras mediante el uso de las palabras «tolerancia» e «intolerancia».

Algunas personas dicen que «no debemos ser intolerantes porque eso es malo». Por ejemplo, estas personas dicen que «los veganos no deben ser intolerantes». Sin embargo, según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la tolerancia es el «Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias». Una idea o creencia no es respetada cuando alguien se manifiesta en contra de ella. Por ejemplo, si alguien mantiene la idea o creencia de que «los cerdos deben ser matados» y otra persona le replica diciendo que «matar cerdos es una barbaridad que no se debería permitir» entonces no estaría respetando dicha idea o creencia, sino que estaría siendo intolerante hacia ella. Hay una diferencia importante entre una idea/creencia y una práctica. Los veganos están siendo intolerantes hacia la idea o creencia de que no se debe respetar a los demás seres sintientes, así como hay personas no veganas que son intolerantes con la idea o creencia de que no se debe respetar a las mujeres, o que son intolerantes con la idea de que los intereses de humanos de otras razas o étnias no deben ser considerados por igual, etc. Ser intolerante mediante la denuncia y la condena, verbal o escrita, es el primer paso en la lucha contra una injusticia. En cambio, si alguien va a matar a un cerdo y otra persona le impide hacerlo, lo cual implica amenaza o violencia, entonces no estaría respetando dicha práctica, estaría siendo intolerante hacia ella. Todas las leyes son intolerantes con aquello que prohíben. Los veganos están siendo tolerantes hacia prácticas éticamente incorrectas, por ejemplo tolerando la matanza de otros seres sintientes en granjas y mataderos. Por lo tanto, tolerar una idea, creencia o práctica no implica que dicha idea, creencia o práctica sea buena o éticamente correcta, ni que sea mala o éticamente incorrecta. Tolerar ideas, creencias o actividades malvadas no las convierte en benévolas. Debemos estimar correctamente las consecuencias de ser tolerantes, para saber si dicha tolerancia nos ayuda a avanzar hacia nuestro objetivo o si por el contrario puede ser mejor ser intolerante. Cuanto mayor es el porcentaje de la población que es intolerante hacia una idea o creencia, mayores serán las posibilidades de conseguir prohibir su puesta en práctica, no tolerándola.


Comentarista amenaza con una guerra si se prohibe el Toro de la Vega (ya prohibido)

Algunas personas dicen que «la actitud intolerante de algunos veganos produce odio, y generará una guerra civil de veganos contra no veganos». Basándose en esto concluyen con una amenaza: si queremos evitar una guerra civil entonces no debemos practicar el veganismo, y quienes ya lo practican deben de dejar de hacer activismo. Los veganos no van a provocar ninguna guerra, sino que lo previsible es que cuantos más veganos haya aumentará la disponibilidad de productos veganos y la información social será mayor. El crecimiento del número de veganos aumentará la presión social pacífica sobre quienes apoyan el maltrato hacia los demás seres sintientes. Cabe la posibilidad de que pudieran darse casos de veganos que, debido a su impaciencia por el cambio, agredieran a alguien, pero estos casos representan un porcentaje despreciable, aunque podrían ser utilizados contra el cambio, o incluso ser una estrategia de falsa bandera. Por ejemplo, una mayoría de la población española rechaza o es indiferente hacia la tauromaquia, esto ha llevado al movimiento antitaurino a conseguir algunos objetivos usando la democracia, por ejemplo la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, y a ver cercana la consecución de otros; en este contexto podemos comprobar que, al margen de las típicas discusiones e insultos que puedan darse, como ocurre con cualquier tema, hay un mínimo número de casos en los que antitaurinos agreden a taurinos, en cambio, como es lógico, es más habitual encontrar casos de taurinos que agreden a antitaurinos. Con el incremento del número de veganos podemos estimar que ocurrirá algo similar. Las típicas discusiones e insultos ocurren en cualquier debate, aunque siempre hay personas que no entran en esos juegos. Los activistas veganos intentan concienciar a la población para que elijan seguir la Ética. En un futuro, si la gran mayoría de la población es vegana entonces se presionaría democráticamente como, por ejemplo, hoy ocurre con la tauromaquia.

«No estamos en una guerra. No queremos aniquilar a ningún enemigo. Queremos persuadir a otros seres humanos. No necesitamos guerreros. Lo que necesitamos son activistas que conciencien y que eduquen a otras personas.» —Phil Plait