Marquesina en pruebas................. Únete a la mayor revolución de la Historia de la humanidad, únete al veganismo o, mejor aún, únete al veganismo RV, el veganismo fruto de la Ética basada en la realidad................ "Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado" — Margaret Mead

9 abr. 2016

ARGUMENTO:
“Las plantas también sienten, tienen una conciencia”

RESUMEN: ¿A qué nos referimos cuando decimos «sentir»? ¿las plantas sienten? ¿en qué estructura física emerge la conciencia de las plantas? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Un rasgo esencial de la Ética es la utilización de un criterio que diferencie los seres que pueden ser cortados, golpeados, etc. de aquellos otros seres que merecen respeto. El criterio que hace dicha diferenciación no puede ser otro que la existencia de una conciencia, es decir, ser alguien y no sólo ser algo; a usar dicho criterio se llama sensocentrismo y quien defiende teóricamente dicha idea es un sensocentrista. El antropocentrismo es éticamente inaceptable. Cuando decimos que un ser «siente» no nos referimos simplemente a que reacciona a estímulos ambientales, pues toda la materia lo hace, sino que nos referimos a que tiene experiencias en una conciencia. Una conciencia es alguien que puede sufrir y disfrutar, y por lo tanto tiene intereses respecto a dichas experiencias. Los seres vivos que tienen un sistema nervioso centralizado (un cerebro) tienen una conciencia en la que pueden sufrir y disfrutar, y por lo tanto tienen intereses respecto a dichas experiencias que deben ser éticamente considerados.

Las plantas no tienen cerebro, por lo tanto a priori no pueden tener conciencia, no son alguien, no son personas. Las plantas reaccionan automáticamente ante estímulos ambientales para mantener su homeostasis, pero dichas reacciones se producen involuntariamente y sin que exista una experiencia asociada a ellas, tal y como sucede por ejemplo con el proceso de cicatrización de una herida. La comunidad científica niega que las plantas tengan conciencia, aunque algún científico use metáforas como «sentir», ellos mismos reconocen que las plantas realmente no sienten.

Si, a pesar de todo lo dicho, alguien está tan seguro de que una planta es alguien entonces debe ser éticamente coherente y, además de no consumir productos de origen animal, tampoco debe consumir plantas, es decir, debe promover una alimentación vegana de tipo frugívoro: frutas, frutos secos, cereales, legumbres y otros alimentos que no matan plantas.

Palabras clave: autopoiesis, conciencia, fitotomía, homeostasis, intereses, plantas, receptor sensorial, sentir, seres vivos, tu quoque

Si eres antropocentrista, ya estás rebatido en otros artículos del blog. Un rasgo esencial de la Ética es la utilización de un criterio que diferencie a las cosas (seres para ser cortados, golpeados, etc.) de las personas (seres que deben ser respetados). El antropocentrismo es el absurdo argumento circular según el cual «los humanos deben ser respetados porque son humanos», lo cual ya fue rebatido en otro artículo[1]. El antropocentrismo tiene como consecuencia que se discrimine arbitrariamente a quienes no son humanos, es decir, produce una discriminación especista[2]. Los humanos y otros animales con cerebro son seres que tienen una conciencia[3], gracias a la cual pueden sentir dolor y placer, y por lo tanto tienen intereses respecto a dichas experiencias; y es de este hecho del que se infiere lógicamente que deben ser respetados[4]. A usar el criterio «tener una conciencia» como criterio ético que diferencia a cosas de personas se le llama sensocentrismo[5] y su puesta en práctica se llama veganismo. Algunos antropocentristas que no se han enterado aún de que siguen una creencia irracional, intentan «rebatir» a los veganos diciéndoles que «las plantas también sienten». En el presente artículo se va a explicar por qué las plantas no sienten, pero si alguno de estos antropocentristas se empeña en decir lo contrario, debe ir a otro artículo en el que se le responde[6].

Algunas personas dicen que «no se puede afirmar al 100% que las plantas no tengan una conciencia. Según estas personas, «siempre puede ser posible que las plantas tengan conciencia, pero que la ciencia aún no la haya descubierto, por lo tanto X». Esto lo dicen con la intención de llegar a la conclusión de que «matar plantas es éticamente incorrecto y por lo tanto los veganos no deben comer plantas o deben aceptar que otros coman animales». Estas personas utilizan el argumento de la certeza/duda para llegar a conclusiones erróneas, el cual ya fue rebatido[7].

Algunas personas afirman que «las plantas sienten» pero no aclaran si se refieren a que tienen una conciencia. Por ejemplo, el católico Stefano Mancuso, van por ahí afirmando que «las plantas no sólo viven, también son capaces de sentir». Lo primero que deben aclarar las personas que afirman que las «plantas sienten» es a qué se refieren con la palabra «sentir»: ¿a «reaccionar a estímulos ambientales» o a «tener experiencias en una conciencia»? La respuesta a esta pregunta es muy importante, pues si un ser, inerte o vivo, no tiene conciencia entonces no puede tener experiencias ni intereses asociados a ellas, y en tal caso no perjudicamos a nadie si lo dañamos o matamos.

Quienes afirman que «las plantas sienten» deben indicar en qué tejido se origina. Sabemos la conciencia humana y de otros animales emerge de la estructura material llamada «cerebro». Si alguien afirma que las plantas tienen conciencia entonces debe indicar qué tejido de la planta se encarga de transformar los estímulos internos y externos de dicho organismo en experiencias: ¿xilema?, ¿floema?, ¿tejido meristemático?, ¿tejido epidérmico?, ¿parénquima?, ¿colénquima?, ¿esclerénquima?, etc. ¿en cuál?, y por supuesto, adjuntar el artículo científico que lo afirma o, en todo caso, los argumentos para sostener tal afirmación. Algunas de las personas que afirman o sugieren que las plantas tienen conciencia dicen que la estructura material de la cual emerge la conciencia de las plantas son las raíces (son «el cerebro de las plantas»), pero no dejan claro si emerge una conciencia de la raíz completa o si emerge una conciencia por cada punta de la raíz; esto es algo que deben aclarar. Según Stefano Mancuso, «Podríamos decir que toda la planta es cerebro».

Algunas personas no indican en qué estructura de las plantas supuestamente emerge una conciencia, pero señalan hechos que, según ellos, demuestran la existencia de una conciencia. Por ejemplo: movimiento, reacciones defensivas, transmisión de información, etc. Otras veces no hablan directamente de conciencia, sino que hablan de «inteligencia»: «'inteligencia' implica una conciencia», dicen. Es curioso que sólo dicen esto de plantas, y a lo sumo de seres vivos (seres que se nutren, crecen, se reproducen y mueren), pero no se sabe muy bien por qué razón no aplican lo mismo a seres inertes como las máquinas.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO "LAS PLANTAS SIENTEN":

(P1) «Sentir» es reaccionar a estímulos ambientales.
(P2) Las plantas tienen conciencia.
(C) Es éticamente incorrecto no respetar a las plantas.

A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.


PREMISA (P1): «Sentir» es reaccionar a estímulos ambientales

Toda la materia reacciona a estímulos ambientales: a la luz, a la humedad, a la temperatura, a la presión, etc. Por ejemplo, el mercurio que hay en el interior de un termómetro reacciona a los cambios de temperatura ambiental cambiando su volumen; o las bobinas bimetálicas modifican su forma con el calor y sin él vuelven a su forma original. Algunas personas dicen que si algo reacciona a estímulos ambientales entonces siente, es decir, usan la palabra «sentir» como sinónimo de «reaccionar». Para estas personas un termómetro y una bobina bimetálica sienten. Lo que ocurre aquí es que usan un significado erróneo de la palabra sentir, pues «sentir» no es un sinónimo de «reaccionar», son dos cosas diferentes. La Real Academia Española (RAE) define «sentir» como «experiencia». Una experiencia es cada uno de los estados que pueden darse en una conciencia. Cuando decimos que un ser «siente» nos referimos que tiene experiencias en una conciencia, pues lo sentido siempre lo siente alguien.

PREMISA (P2): Las plantas tienen conciencia

Teniendo en cuenta que «sentir» son experiencias de una conciencia, vamos a responder a quienes afirman que las plantas tienen conciencia. Lo primero que deben hacer quienes afirman que las plantas tienen conciencia es hacer referencia al NOMBRE DEL ESTUDIO, publicado en revistas que por su rigor cuenten con un reconocido prestigio dentro de la comunidad científica, en el que se afirme que las plantas tienen una conciencia. Tal estudio NO existe.

La comunidad científica rechaza la idea de que las plantas tengan un sistema nervioso análogo al que tienen los animales; como muestra de esto en marzo de 2007 se publicó en la revista TRENDS in Plants Science un artículo titulado "Plant neurobiology: no brain, no gain?". El texto es la declaración formal de 33 expertos en fisiología vegetal de institutos de investigación y de universidades de todo el mundo que rechazan la idea de que existe una analogía entre determinadas estructuras fisiológicas de los organismos vegetales y el sistema nervioso de los animales; analogía a la que se podría llegar en base al uso de metáforas erróneas como «neurobiología vegetal». Ya en el segundo párrafo se puede leer: «Comenzamos afirmando simplemente que no existe evidencia alguna de que las plantas posean estructuras tales como neuronas, sinapsis o cerebro». El artículo fue respondido por Anthony Trewavas en su artículo "Response to Alpi et al.: Plant neurobiology – all metaphors have value" en el que defiende el uso de metáforas como «neurobiología vegetal» haciendo referencia a metáforas puntuales que usaron Charles Darwin, Barbara McClintock o James Shapiro. En este sentido, Trewavas ya ha sido respondido, por ejemplo Ken Richardson le responde con su artículo "Response a Anthony Trewavas", pero el debate continuará porque en realidad no es un debate científico, sino lingüístico, y por eso mismo es un debate científica y éticamente irrelevante. El propio Trewavas dice en su texto: «No conozco ningún biólogo que contradiga la centenaria evidencia anatómica que muestra que las plantas no tienen nervios ni cerebro. La neurobiología vegetal es una metáfora». No existe ningún científico que sugiera que la plantas tengan una conciencia. Lo único que ocurre aquí es que tanto Trewavas como Mancuso y otros defienden que estas metáforas «ayudan a estimular la investigación». No está en entredicho la falta de sintiencia de las plantas. Lo que se debate es el lenguaje metafórico empleado por algunos, el cual hace que algunas personas interpreten las metáforas literalmente y crean erróneamente que las plantas también sienten.


Es obvio que si existieran estudios científicos que afirmaran que las plantas pueden sentir dolor y que por tanto tienen conciencia (o directamente que afirmaran que tienen conciencia) entonces existirían defensores del bienestar vegetal y defensores de derechos de las plantas que exigirían que se anestesiara a las plantas antes de podarlas o cortarlas, o que directamente se opondrían a la poda y corte de plantas, en analogía al bienestar animal y a los defensores de los derechos de los animales. La comunidad científica no reconoce que las plantas tengan conciencia, ni siquiera la sociedad, por eso no existen científicos ni asociaciones que se opongan a podar plantas o que promuevan que antes de dañarlas se las anestesie para que no sientan dolor y no sufran por ello.

Para la ciencia que estudia la mente o conciencia, la neurociencia, las plantas no tienen conciencia. La neurociencia sigue cinco principios fundamentales:

1º.- La mente y el cerebro son inseparables. El prestigioso neurólogo António Damásio lo dice bien claro: «El primer requisito para sentir, pues, procede de la presencia de un sistema nervioso».
2º.- Cada función mental en el cerebro se lleva a cabo con circuitos neuronales en diferentes regiones del cerebro.
3º.- Todos los circuitos del cerebro están construidos con células nerviosas.
4º.- Los circuitos neuronales usan moléculas específicas para generar señales en y entre las células nerviosas.
5º.- Las moléculas específicas se han conservado a través de millones de años de evolución.

 A continucación dejamos información sobre ello:

INTELIGENCIA NO IMPLICA CONCIENCIA:

Si a un proceso que tiende hacia un fin (químico, físico, etc.) se le presenta un problema que dificulta o impide su consecución y dicho proceso tiende a reaccionar de tal manera que soluciona dicho problema entonces podemos llamarlo inteligente. Al hecho de que un ser vivo o un ser inerte se le presente un problema que amenaza su correcto funcionamiento y éste reaccione solucionándolo podemos llamarlo «inteligencia», pero eso no quiere decir que dicho ser tenga una conciencia. Al hecho de que las plantas reaccionen ante amenazas mediante complejos mecanismos de defensa podemos llamarlo «inteligencia», pero no implica que tengan conciencia: ser inteligente no implica ser alguien. Por ejemplo, en una entrevista a Stefano Mancuso titulada «Las raíces de la inteligencia de las plantas» (16/01/2011) éste comienza diciendo que «si se define la inteligencia como la capacidad de resolver problemas, las plantas tienen mucho que enseñarnos»; con dicha definición también podemos afirmar que una computadora es inteligente, pues también tienen capacidad para resolver problemas, pero eso no implica que una computadora tenga una conciencia, y con una planta ocurre exáctamente igual.

Homeostasis: una respuesta inteligente frente a amenazas

La homeostasis son funciones inteligentes que poseen todos los seres vivos y que también pueden tener seres inertes. Por propia experiencia sabemos que el cuerpo humano realiza funciones para las cuales no es necesaria la conciencia, sino que se realizan de manera automática con la finalidad de mantener nuestro cuerpo con vida: la regulación de la temperatura, la regulación de insulina, la cicatrización, etc. Todos estos procesos automáticos son ejemplos de lo que se conoce como homeostasis:

La homeostasis (del griego homo (ὅμος), "similar", y estasis (στάσις), "estado", "estabilidad") es una propiedad de los organismos vivos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior (metabolismo). Se trata de una forma de estado estacionario dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de control realimentados que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres vivos. Ejemplos de homeostasis son la regulación de la temperatura y el balance entre acidez y alcalinidad (pH). —Wikipedia

Cuando el cuerpo humano o el cuerpo de otro animal sufre una herida o una infección se produce automáticamente una reacción bioquímica defensiva para eliminar la amenaza y para reparar el daño, es decir, ocurre involuntariamente. Por ejemplo, la cicatrización [ver vídeo] es un proceso biológico mediante el cual se regeneran los tejidos de la dermis y de la epidermis que han sufrido una herida. Al cabo de una hora de haberse producido una herida, los leucocitos polimorfonucleares o granulocitos llegan a ella y se convierten en las células más abundantes en la zona de la herida durante los próximos tres días. Es particularmente elevada su cantidad durante el segundo día. La fibronectina, los factores de crecimiento, y substancias tales como neuropéptidos y quininas son los que los atraen a la herida. Los granulocitos fagocitan los residuos y bacterias, aunque también matan a las bacterias mediante la liberación de radicales libres en un proceso denominado 'respiratory burst'. También limpian la herida mediante la secreción de proteasas que rompen el tejido dañado. Después de haber completado su tarea, los granulocitos sufren un proceso de apoptosis y son devorados y degradados por los macrófagos. Otros leucocitos que se encuentran en la zona son células T ayudantes, que secretan citoquinas para inducir la subdivisión de las células T, aumentar la inflamación, y para mejorar la vasodilatación y la permeabilidad de los vasos. Las células T también aumentan la actividad de los macrófagos. Las personas, como conciencias que somos, no dirigimos voluntariamente estos procesos químicos defensivos que curan nuestras heridas, sino que son reacciones automáticas de la materia biológica, similares a las reacciones defensivas que también ocurren en plantas, hongos y microorganismos.

Podemos decir que la homeostasis es una reacción inteligente de los seres vivos porque es una respuesta que busca solucionar problemas que amenazan la supervivencia, pero dichas respuestas inteligentes no son el producto de una conciencia, sino el producto de millones de años de selección natural y de otros procesos. Las reacciones de las plantas ante estímulos se llaman tropismos y pueden clasificarse en los siguientes tipos:


Toda característica que poseen los seres vivos fue fijada porque dicha característica le confería una ventaja adaptativa al medio. Cuando una característica no confiere una ventaja adaptativa o bien es perjudicial entonces esa característica será suprimida. Las plantas carecen de sistema nervioso central (cerebro) porque su estrategia evolutiva para sobrevivir como especie es distinta a la estrategia que siguieron los animales. La capacidad para sentir dolor es una característica seleccionada por la evolución para que los animales detectemos posibles peligros y podamos huir de ellos. Si acercamos los dedos al fuego sentimos el dolor que nos avisa que si no apartamos con rapidez la mano sufriremos graves quemaduras. A las plantas no tienen sistema locomotor, ancladas como están en la tierra, este mecanismo de alarma les sería, no sólo innecesario, sino incluso muy perjudicial (imaginad sentir dolor sin poder huir). Su estrategia de supervivencia es completamente distinta y no requiere de capacidad para sentir dolor.

LA CONCIENCIA NO ES RACIONALMENTE POSIBLE EN PLANTAS:

Además, desde un punto de vista racional, la conciencia como fenómeno individual no es posible en las plantas. A continuación explicamos por qué:

Si una planta tiene una conciencia, llamémosla Ana, entonces cuando se divide a Ana en esquejes, cortando fragmentos del tallo, se estaría creando una nueva conciencia por cada esqueje (Berto, Carlos, Diana, Elena, etc.)... ¿cómo se divide una conciencia en dos? Pero es que, además, dicho esqueje puede ser injertado de nuevo en la misma planta o en otra planta de tal modo que el conjunto de ambos crezca como un solo organismo... ¿qué ocurre con la «conciencia» del esqueje? ¿la «conciencia» del esqueje se fusiona con la «conciencia» de la planta donde es injertado o conviven dos conciencias en el mismo ser vivo?

A veces, estas personas responden a esta objección diciendo que la conciencia de las plantas está en sus raíces, pero no especifican si hay una conciencia en la raíz entera o si hay una conciencia en cada punta de la raíz. Si suponemos que la conciencia de una planta está en su raíz entera entonces se presentaría la misma situación que se nos presenta con los esquejes de rama, pues también existen los esquejes e injertos de raíz. Y si suponemos que en una planta hay una conciencia en cada punta de su raíz entonces en una planta habría miles de conciencias, lo cual nunca se le escuchó decir ni al científico más extravagante, y mucho menos se ha publicado alguna investigación sobre esto en revistas científicas de prestigio.

CONCLUSIÓN (C): Es éticamente incorrecto no respetar a las plantas

Si las plantas tuvieran conciencia, o si alguien cree que la tienen, entonces eso no sería una razón para matar a otros animales, sino una razón para tampoco dañar a las plantas. En tal caso, en lugar de promover una alimentación vegetariana pura (vegana) se debería promover una  alimentación vegana de tipo frugívoro[6], pero como las plantas no tienen conciencia entonces no podemos llegar a la conclusión de que sea éticamente incorrecto dañar a las plantas. En algunas ocasiones no deberemos dañar a las plantas, pero no por ellas, sino para no perjudicar a alguien.

Algunas personas usan ciertos argumentos que saben que son falsos, pero que creen que les dan la razón. Quienes dicen que «las plantas también sienten» no tienen un interés real sobre lo que les ocurre a las plantas porque no son sensocentristas, sino antropocentristas, pero hacen como si fueran sensocentristas para denunciar una supuesta incoherencia ética en quienes practican el veganismo mediante la cual concluir: 1) que los sensocentristas no están practicando bien el veganismo, pues no deberían comer plantas o 2) que según el sensocentrismo está tan mal comer plantas como comer animales; con esta segunda conclusión el argumento se denomina tu quoque («y tú también»), pues intenta justificar un mal denunciando una incoherencia en lo que hacen mal otros. Es, por tanto, una variante de la falacia ad hominem[7]. Como quien usa alguno de estos dos argumentos suele ser antropocentrista, realmente no cree que esté haciendo algo malo por consumir productos de origen animal y tampoco cree que los veganos estén haciendo algo malo por comer plantas, pues al antropocentrista coherente sólo le importan los humanos. La afirmación «las plantas también sienten» es una forma rápida de justificar el consumo de productos de origen animal, evitando pensar en serio sobre el tema.