Argumento: "Las plantas también tienen capacidad para sentir"

PROLEGÓMENO: En esta entrada partimos aceptando que tener capacidad para sentir es el criterio que diferencia las meras cosas de las personas[1] y, por lo tanto es el marco en el cual se desarrolla el análisis ético posterior. A dicho marco ético o cosmovisión se la conoce como sensocentrismo. Criterios como la especie[2], la capacidad de razonamiento[3], etc. son discriminatorios y por lo tanto no son éticamente válidos. Ya sabemos que los animales no humanos también tienen capacidad para sentir, por lo tanto no son cosas, sino personas (no humanas).

La finalidad de la presente entrada es contestar a las siguientes preguntas: ¿a qué nos referimos cuando decimos «sentir»? ¿las plantas sienten?

Palabras clave: conciencia, intereses, pensar, plantas, sentir, seres vivos

Algunas personas afirman que los animales con sistema nervioso central (cerebro) tienen capacidad para sentir, pero añaden que «las plantas no sólo viven, también son capaces de sentir» (Stefano Mancuso). Lo primero que deben aclarar dichas personas es a qué se refieren con la palabra «sentir».

Algunas de estas personas se refieren a «sentir» (o a percibir) como la mera reacción física o química de la materia ante cambios ambientales, es decir, reducen el significado de la palabra «sentir» a «causa-efecto». Según esto, toda la materia sentiría, pues toda la materia reacciona física o químicamente a estímulos. Por ejemplo, el mercurio sentiría o percibiría, pues cuando aumenta la temperatura ambiental el mercurio reacciona dilatándose. Lo que ocurre aquí es que dichas personas hacen un mal uso de la palabra «sentir» cuando equiparan su significado a «reaccionar», pues la Real Academia Española (RAE) se refiere a «sentir» como «experiencia». Una experiencia es cada uno de los estados que pueden darse en una conciencia, y la conciencia o mente es un fenómeno emergente de la materia. Por lo tanto, cuando en esta entrada decimos «sentir» nos referimos a las diferentes experiencias que pueden darse en la conciencia de alguien: dolor, placer, miedo, tristeza, alegría, disfrute, sufrimiento, etc. Otras veces, estas personas dicen que «las plantas sienten, pero no sufren, y los animales sienten y sufren», pero como acabamos de explicar, es inapropiado hablar de «sentir» cuando no existe ninguna experiencia, y es absurdo hablar de experiencias de la materia que carece de conciencia.

Si algo no tiene conciencia entonces no tiene experiencias ni intereses asociados a ellas, por lo tanto no perjudicamos a nadie si lo dañamos o matamos. Es cierto que las plantas son seres vivos, pero ese hecho no tiene ninguna relevancia ética por sí mismo. Esto es explicado en la entrada sobre biocentrismo[4], por lo tanto, la presente entrada no es el lugar adecuado para debatir sobre este tema.

«Sentir» no es la mera reacción física o química de la materia sino una experiencia en una conciencia. Lo que ocurre en cada conciencia es una identidad psicológica que la diferencia del resto de conciencias, ésta es la razón por la que existen conflictos de intereses entre diferentes identidades psicológicas. Por lo tanto, cuando alguien dice que «las plantas sienten» se refiere a que «las plantas también tienen experiencias (dolor, placer, miedo, enfado, disfrute, sufrimiento, etc.)», pues creen que no es necesario un sistema nervioso central (un cerebro) para que esto ocurra. Es a ellos a quienes respondemos en esta entrada, por lo tanto, a partir de ahora cuando usemos la palabra «sentir» nos referimos a «experiencias en una conciencia».

¿Dónde sienten las plantas? Algunas de estas personas dicen que las raíces serían el "cerebro" de las plantas, por lo que estarían diciendo que en ellas se produce la conciencia, pero no nos queda claro si se refieren a la raíz completa o a cada punta de la raíz. Otra cuestión relacionada es que algunas estas personas dicen que la conciencia no un fenómeno emergente que se produce en un cerebro sino que es procesamiento de información; es decir, las máquinas, gracias a la inteligencia artificial, también tendrían capacidad para sentir[5].

De la afimación «las plantas sienten», estas personas suelen concluir que si la razón por la que es éticamente incorrecto esclavizar y asesinar a animales (humanos incluidos) es porque sienten entonces también es éticamente incorrecto tratar así a las plantas. En tal caso, lo coherente sería que estas personas, además de no consumir productos de origen animal, también dejaran de consumir plantas y promovieran una alimentación frugívora[6], pero en esta entrada no vamos a tratar cuestiones éticas sino a debatir sobre si las plantas sienten o no sienten.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: "Sentir no una reacción a estímulos sino una experiencia en una conciencia".
P2: "Las plantas tienen capacidad para sentir".
C1: Como P1 y P2 son verdaderas entonces "Debemos respetar a las plantas".


RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

(i) Podemos estar vivos y no tener ninguna experiencia. Alguien podría decir que el mercurio, aunque reacciona a estímulos térmicos, no tiene conciencia porque no es un ser vivo. Esta persona estaría suponiendo que cada ser vivo tiene una conciencia por el mero hecho de tener la función de absorver energía (nutrición), de interactuar con otros seres vivos (relación) y de duplicarse (reproducción). No existe ninguna razón para pensar que todo ser vivo sienta. De hecho, un humano que se encuentre en estado de coma total puede mantenerse vivo y no tener ninguna experiencia en absoluto.


(ii) Reaccionar a estímulos no implica sentir. A veces, al término «sentir» se le suele asociar a la capacidad de reaccionar a cambios ambientales, como cambios de luz, de humedad, de temperatura, de presión, etc., es por ello que, en el ámbito de la electrónica, cuando se habla de sensores electrónicos lo que se quiere decir es que reaccionan fisioquímicamente, no que tengan experiencias en una supuesta mente. Por ejemplo, una célula fotoeléctrica responde a estímulos lumínicos produciendo electricidad, toda la materia responde a estímulos. También en el ámbito de la mecánica, cuando alguien dice que un neumático «sufre» al tomar una curva se refiere a que se desgasta el dibujo de su superficie, no a que el neumático tenga una experiencia de dolor o de sufrimiento.

Si bien es cierto que las plantas no tienen un sistema nervioso, al igual que un sensor electrónico son capaces de reaccionar fisioquímicamente ante cambios ambientales. La diferencia entre la planta y el sensor electrónico es que las plantas son sistemas biológicos que mantienen una homeostasis de manera natural y se pueden replicar, el sensor no. Las plantas, como máquinas biológicas que son, regulan automáticamente las variables químicas necesarias para adaptarse al medio y así conseguir mantener su homeostasis. Millones de años de selección natural han creado complejas respuestas adaptativas en las plantas. Las reacciones de las plantas ante estímulos (tropismos) pueden clasificarse en los siguientes tipos:



(iii) Que algo tenga «inteligencia» no implica que tenga mente. Algunas personas dicen que reaccionar a estímulos de una determinada manera significa tener inteligencia. Tener inteligencia no quiere decir tener conciencia. Por ejemplo, un programa informático podría ser considerado inteligente porque maneja información de entrada y responde de acuerdo a ella, pero no tiene conciencia[7].

Podemos afirmar que toda la vida es «inteligente», pues tiene un código genetico (ADN) que le impulsa a vivir adaptándose al medio, pero no todos los seres vivos tienen conciencia. Las plantas son seres vivos carentes de sistema nervioso y de cerebro[8], es decir, no tienen tejidos nerviosos que puedan dar origen a experiencias, motivo por el cual no pueden llegar a tener consciencia ni intereses respecto a dichas experiencias. Una planta no es «alguien vivo» sino «algo vivo» que reacciona fisioquímicamente a respuestas externas, tal y como puede reaccionar un sensor electrónico.



Música Para Ateos: Sinfonía de la Ciencia. Una Oda al Cerebro. (Link)


(iv) Que las plantas reaccionen a amenazas con complejos mecanismos de defensa no quiere decir que tengan conciencia. Por propia experiencia sabemos que el cuerpo humano realiza funciones para las cuales no es necesaria la conciencia sino que se realizan de manera automática: la regulación de insulina, la cicatrización, etc.

Cuando nuestro cuerpo sufre una herida o una infección se produce de manera automática una reacción bioquímica para reparar el daño o para eliminar la amenaza, es decir, lo que ocurre no es algo que hagamos a voluntad. Esto es similar a lo que ocurre con algunas plantas que cuando son dañadas reaccionan automáticamente de manera defensiva sin que nadie dirija dicha reacción. Por ejemplo, la cicatrización (ver vídeo) es un proceso natural que posee el cuerpo para regenerar los tejidos de la dermis y epidermis que han sufrido una herida. Al cabo de una hora de haberse producido una herida, los leucocitos polimorfonucleares o granulocitos llegan a esta y se convierten en las células más abundantes en la zona de la herida durante los próximos tres días. Es particularmente elevada su cantidad durante el segundo día. La fibronectina, los factores de crecimiento, y substancias tales como neuropéptidos y quininas son los que los atraen a la herida. Los granulocitos fagocitan los residuos y bacterias, aunque también matan a las bacterias mediante la liberación de radicales libres en un proceso denominado 'respiratory burst'. También limpian la herida mediante la secreción de proteasas que rompen el tejido dañado. Una vez que han completado su tarea los granulocitos sufren un proceso de apoptosis y son devorados y degradados por los macrófagos. Otros leucocitos que se encuentran en la zona son células T ayudantes, que secretan citoquinas para inducir la subdivisión de las células T, aumentar la inflamación, mejorar la vasodilatación y permeabilidad de los vasos. Las células T también aumentan la actividad de los macrófagos. En ningún caso dirigimos estos procesos de manera consciente, no son el resultado de intereses sino simples reacciones automáticas, tal y como ocurre con las reacciones de las plantas, hongos y microorganismos.


(v) La conciencia como fenómeno individual no es posible en las plantas.

No existe una única conciencia en el Universo sino muchas. Existen seres vivos, como las plantas, que pueden ser divididos en otra parte y dicha parte, llamada esqueje, también es un ser vivo y, por lo tanto, también tendría conciencia, según lo que dicen estas personas. Decir que las plantas tienen conciencia y que sus esquejes también la tienen es como decir que si cortamos un trozo de nuestro cerebro se crea otra conciencia en él. Pero es que, además, dicho esqueje puede ser injertado en otra planta de tal modo que el conjunto de ambos crezca como un solo organismo... ¿cómo se divide una conciencia en dos? ¿qué ocurre con la "conciencia" del esqueje? ¿la "conciencia" del esqueje se fusiona con la "conciencia" de la planta donde es injertado?

A veces, estas personas responden a esta objección diciendo que la conciencia de las plantas está en sus raíces, pero no especifican si hay una conciencia en la raíz entera o si hay una conciencia en cada ramificación de la raíz. Si suponemos que la conciencia de una planta está en su raíz entera entonces se presentaría el mismo absurdo que se nos presenta con los esquejes de rama, pues también existen los esquejes e injertos de raíz. Y si suponemos que la conciencia de una planta está en cada ramificación de su raíz entonces cada planta tendría miles de conciencias en un solo "cuerpo". Nunca se le ha escuchado decir esto a ningún científico extravagante, y mucho menos se ha publicado algo así en revistas científicas de prestigio. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que la conciencia como fenómeno individual no existe en las plantas.


(vi) Las plantas no tienen cerebro, por lo tanto, no sienten.

¿Siente una planta?

Premisa 1: Sentir es una experiencia de la conciencia.
Premisa 2: La conciencia se origina en el cerebro.
Premisa 3: Las plantas no tienen cerebro.
__________________________
Conclusión: Las plantas, al no tener un cerebro, no tienen conciencia y por lo tanto no sienten.

Quien afirma que las plantas tienen conciencia sin necesidad de un cerebro lo hace debido a uno de los siguientes motivos:

(a) Porque, al contrario de lo que la ciencia dice, cree que la conciencia se puede originar en alguno de los siguientes tejidos de las plantas: xilema, floema, tejido meristemático, tejido epidérmico, parénquima, colénquima, esclerénquima, etc. Por lo tanto, quien afirma que las plantas tienen conciencia debería indicar qué tejido vegetal se encarga de transformar los estímulos internos y externos del organismo en experiencias, y por supuesto, adjuntar el artículo científico que lo afirma (o en todo caso los argumentos para sostener tal afirmación).

(b) Porque la persona tiene creencias religiosas[9] y, por lo tanto, defiende el dualismo cerebro-mente, es decir, que, con la finalidad de reforzar el dogma ilusorio de la «vida del ego» después de la muerte, esta persona defiende que el cerebro y la conciencia no son la misma cosa sino que una cosa es el cerebro físico y otra cosa es el «alma inmaterial e inmortal» (mente). Siguiendo con lo anterior, a esta persona le viene muy bien decir que las plantas tienen mente, entendida ésta como «alma inmaterial», pues si las plantas (o las piedras) piensan sin cerebro y sin ninguna otra estructura física similar, entonces ¿por qué no va a ocurrir lo mismo cuando un humano muere?...

(c) Por falta de información.

La ciencia que estudia la mente, la neurociencia, sigue cinco principios fundamentales:

1º.- La mente y el cerebro son inseparables.
2º.- Cada función mental en el cerebro se lleva a cabo con circuitos neuronales en diferentes regiones del cerebro.
3º.- Todos los circuitos del cerebro están construidos con células nerviosas.
4º.- Los circuitos neuronales usan moléculas específicas para generar señales en y entre las células nerviosas.
5º.- Las moléculas específicas se han conservado a través de millones de años de evolución.



Programa Redes: La ciencia de la mente (el estudio del cerebro) (Link)

"El primer requisito para sentir, pues, procede de la presencia de un sistema nervioso." Antonio Damasio

Para la neurociencia, las plantas no tienen conciencia. A continucación dejamos información sobre ello:



CONCLUSIÓN: Una premisa básica de la ética es diferenciar la materia que no tiene conciencia de la materia que sí la tiene, es decir, diferenciar lo que es meramente algo de lo que es alguien. Cuando decimos que algo "siente" no nos referimos simplemente a que "reacciona a estímulos", pues toda la materia lo hace, sino a que ese algo tiene una conciencia en la que se dan experiencias de dolor, de placer, etc. y por lo tanto ese algo es alguien que tiene intereses respecto a dichas experiencias.
 
La conciencia es un fenómeno emergente que se produce en la estructura física llamada cerebro. Sabemos que los animales, humanos y no humanos, que tienen un sistema nervioso centralizado (un cerebro) tienen conciencia y por lo tanto tienen intereses que deben ser éticamente considerados.

Las plantas no tienen cerebro, por lo tanto a priori no pueden tener conciencia, no son alguien, no son personas. ¿En qué otra estructura física podría emerger la conciencia de una planta? la ciencia dice que en ninguna.

Las plantas reaccionan a estímulos para mantener su homeóstasis, pero dicha reacción se da sin que exista una experiencia asociada a ella. Esto es similar a lo que ocurre cuando se inicia el proceso de cicatrización de una herida sin que nosotros seamos conscientes de él. Al carecer de capacidad para sentir, las plantas no son alguien con intereses sino sólo algo vivo, por esta razón no estamos perjudicando a alguien si las cortamos o matamos.

Las plantas no sienten, pero si alguien cree lo contrario y considera que es éticamente incorrecto matarlas entonces debe ser coherente con ello y no comerlas, promoviendo una alimentación frugívora a base de frutas, frutos secos, cereales, legumbres y de otros alimentos que no matan plantas.






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