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30 oct. 2016

ARGUMENTO:
“No es X, pero será X, por tanto debemos actuar como si ya fuera X”

RESUMEN: ¿Qué es «ser en acto»? ¿qué es «ser en potencia»? ¿debemos tratar a alguien o a algo como si ya fuera lo que supuestamente será en el futuro? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Los seres son «en acto», pero como todo está cambiando también todo es «en potencia». Debemos tratar a cada ser como lo que «es en acto», respetando la realidad, no como lo que supuestamente dicho ser será en el futuro. Las personas deben ser respetadas porque son personas, es decir, porque tienen una conciencia que les dota de capacidad para sufrir y disfrutar, y por lo tanto de intereses respecto a dichas experiencias. Por lo tanto, a priori, no tenemos el deber de respetar las cosas que no son personas.

Palabras clave: argumento de la potencialidad, ser en acto, ser en potencia


Algunas personas dicen que los humanos que no poseen una determinada característica C la tienen «en potencia» y que por lo tanto deben ser considerados como si tuvieran esa característica «en acto». Este argumento se llama argumento de la potencialidad y ha sido usado por filósofos como Michael Leahy, Philip Devine, McCloskey, o Ronald Dworkin, pero es un argumento muy difundido. Por ejemplo, puede encontrarse en el artículo «Los derechos de los niños en el liberalismo» y en otros miles. El argumento de la potencialidad suele utilizarse para rechazar el aborto y en general para proteger éticamente a los llamados «humanos marginales»[1], es decir, para proteger a aquellos humanos que no cumplen con el requisito ético que exigen los antropocentristas para ser merecedor de respeto (generalmente se refieren a la «racionalidad» o a la «inteligencia»). Si bien es cierto que se puede tener una característica «en potencia», no es lo mismo que tener dicha característica «en acto»: no es cierto que «lo que no es, es» (¬A=A), pues la realidad es que «lo que no es, no es» (¬A=¬A). Si tener una característica «en potencia» fuese lo mismo que tener dicha característica «en acto» entonces deberíamos actuar como si las características en potencia ya existiesen en acto, lo cual es absurdo porque contradice la realidad. Por ejemplo, es absurdo tratar a una semilla como si ya fuera un árbol, o tratar a un bebé como si ya fuera adulto. Por lo tanto el argumento de potencialidad es falaz. Por lo tanto debemos tratar a cada ser como lo que es «en acto», respetando la realidad, no como lo que supuestamente dicho ser será en el futuro.


















Además, el argumento de la potencialidad considera éticamente correcto que se asesinen bebés y niños humanos, puesto que al hacerlo se anularía su potencial, con lo que ya no habría motivo para tenerlos en cuenta. Por ejemplo, si el motivo por el que alguien respeta a un bebé o a un niño no es que tenga intereses, sino que de adulto tendrá ciertas capacidades, entonces si se mata al bebé o al niño se hace imposible que sea adulto, por lo tanto, deja de tener razones para respetar a ese niño. En cambio, no se podría, por ejemplo, torturar al bebé o al niño si se supiese que va a sobrevivir y convertirse en adulto.

Tener una característica «en potencia» no es garantía de que se tendrá dicha característica «en acto». Hay que tener en cuenta que nuestras previsiones sobre hechos futuros, aunque puedan ser más o menos probables, sólo existen en nuestra imaginación. Por lo tanto lo correcto es decir que una característica «en potencia» posiblemente se convertirá en una característica «en acto», pues se debe tener en cuenta que un ser puede ser destruido o morir antes de que eso ocurra. Es por ello que el argumento de la potencialidad deja fuera de la consideración ética a aquellos «humanos marginales» que padecen una enfermedad en fase terminal (cáncer, etc.), pues no cumplen y nunca cumplirán con el requisito ético que exigen los antropocentristas para ser merecedor de respeto.

La razón por la que debemos respetar a los «humanos marginales» no es porque tengan una determinada capacidad «en potencia», sino porque tienen una conciencia «en acto» que les dota de capacidad para sufrir y disfrutar, y por lo tanto tienen intereses respecto a dichas experiencias. A dicha razón se la llama sensocentrismo[2] y nos lleva a respetar a quienes no son humanos por esa misma razón.

Algunas personas confunden erróneamente el argumento de la potencialidad con hacer estimaciones sobre el futuro. Mientras que el argumento de potencialidad dice que debemos actuar como si lo potencial ya fuera real, las estimaciones sobre el futuro nos llevan actuar teniendo en cuenta las posibles consecuencias de que una estimación se convierta en real.