Entrevista a Respuestas Veganas (Lidia Velázquez, noviembre 2018)

Hace pocos días, contactó conmigo Lidia Velázquez, una estudiante de 2º de Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), que me solicitaba una entrevista para un reportaje sobre veganismo. A continuación comparto con vosotros la entrevista.

A priori, los seres sintientes debemos ser respetados.

Hola, me llamo David y llevo el blog Respuestas Veganas.

- ¿Cree que socialmente está mal visto llevar un estilo de vida vegano? Si es así, ¿a qué cree que se debe esto?

Siempre digo que el veganismo no es un estilo de vida, como puede serlo ser heavy o ser culturista, sino que el veganismo es poner en práctica la Ética: respetar a los demás.

Socialmente están mal vistos ciertos comportamientos como la falta de educación, la agresión, etc. El veganismo no se encuentra entre esos comportamientos. Creo que hay muchas personas no veganas que ven con buenos ojos el veganismo, pero no dan el paso porque no le prestan atención, no lo consideran algo importante en su día a día. También es cierto que existen algunas personas no veganas a las que parece molestarlas que alguien sea vegano, incluso conozco casos de discriminación en el trabajo y en colegios. Por citar un caso, el 29 de septiembre de 2017 se suicidó Louie Tom Fenton, un niño de 12 años acosado en el colegio por ser vegano, es decir, acosado por vegafobia. Es importante saber que la vegafobia existe, pero nuestro foco debe estar puesto en quienes no son humanos, que son las principales víctimas de un genocidio en toda regla.

- ¿Cómo puede luchar por los derechos de los animales una persona que no quiera llevar una dieta vegana?

Es importante diferenciar entre derechos éticos y derechos legales. Por ejemplo, los prisioneros en campos de concentración nazis tenían derecho ético a la salud y a la vida, sin embargo en Alemania no tenían derecho legal a la salud ni a la vida. Los derechos éticos se basan en el derecho a la salud y a la vida, pues sin ese derecho no pueden existir otros derechos. De nada sirve llamar a algo «derecho a» si está permitido ética y legalmente que te agredan y asesinen cuando quieres ejercer ese «derecho a».

El derecho ético a la salud y a la vida se tiene porque se tiene interés en seguir viviendo y a vivir sin sufrimiento, y eso es como la gravedad: existió, existe y siempre existirá. En cambio, el derecho legal a la salud y a la vida depende de lo que ponga escrito en un papel y puede ser cambiado mediante la autoridad del Estado (o mediante la autoridad de la tribu, de una asamblea, etc.).

Cuando defendemos los derechos de los animales estamos defendiendo esencialmente el derecho ético a la salud y a la vida que todos los animales tenemos, como seres sintientes que somos. Tenemos el deber ético de respetar el derecho ético a la salud y a la vida de los demás, y por lo tanto el derecho a que los demás nos respeten.

Además, el derecho ético a la salud y a la vida debe ser protegido legalmente mediante una ley de Derechos Animales (nótense las mayúsculas) que asimismo contenga otros derechos que se derivan lógicamente del mismo. En mi blog tengo una «Declaración Universal de Derechos Animales (sensocentrista)» en la que enumero los derechos legales que deben ser aprobados.

Las personas podemos defender ideas, pero lo coherente es que esas ideas las llevemos a nuestra práctica diaria. Defender el derecho a la salud y a la vida de los demás es una idea perfecta, pero no es coherente con pagar para que les asesinen por el placer de un sabor. Sin embargo, es cierto que dentro de esa incoherencia se pueden hacer cosas para que menos animales no humanos sufran y sean maltratados. A esa persona le diría que puede participar en concentraciones y en manifestaciones contra el maltrato animal (tauromaquia, caza, pesca deportiva, circos con animales, zoológicos, etc.), puede firmar peticiones online, puede hacerse socio de ONGs animalistas o veganas, puede hacer donaciones puntuales, o afiliarse a PACMA; también puede prestar ayuda a animales en perreras, en santuarios, o a animales que se encuentra. Incluso se puede defender el veganismo sin ser vegano. Todas estas acciones ayudan a los demás animales, pero son contrarrestadas al pagar para que asesinen a un animal. Una alimentación vegana es fácil de adoptar, lo más difícil creo que son las relaciones sociales, pero eso es superable cuando se tiene una personalidad fuerte.

- ¿Considera que hay una desinformación general en lo referente al veganismo?

La situación hoy en el siglo XXI es muy diferente a la del siglo pasado. En 17 años ha aumentado muchísimo la difusión del veganismo, es conocido por casi todos como una práctica ética que consiste en que se debe respetar a los demás animales. Sin embargo muchas personas siguen desinformadas y con miedos: que si la vitamina B12, que si proteína animal, que si «el césped también siente», etc. y que son más escusas que otra cosa. Entre los veganos también hay desinformación respecto a cuestiones éticas, es decir, al ser veganos hacen lo éticamente correcto, pero en muchos casos las razones que dan para ser veganos no son precisas y arrastran errores que tenían antes de ser veganos. Eso es lo que yo percibo en general.

- Políticamente hablando, ¿cuál es el primer objetivo por conseguir en España respecto a los animales? ¿cree que es posible conseguirlo en un corto periodo de tiempo?

El primer objetivo político es ilegalizar aquellas prácticas que hacen apología al uso de la violencia contra los animales no humanos, como lo son la tauromaquia, la caza y la pesca deportiva. Dichas actividades buscan insensibilizar al ser humano ante el sufrimiento ajeno, haciéndole partícipe de él. Si una persona está convertida en una especie de psicópata, es más difícil que evolucione éticamente. Después añadiría el ocio de maltrato animal como los circos con animales, los zoológicos, los hipódromos, etc. En cuanto a productos de maltrato animal podemos seguir por las prendas de piel, etc. Seguramente lo más difícil de prohibir será la carne, la leche y los huevos, pero mientras la mayoría de la sociedad no sea vegana no se podrá ilegalizar, como es lógico. Por eso son tan importantes las organizaciones veganas que intentan que más personas se unan al veganismo, ellas hacen un activismo pre-político: un activismo ético. No sabría dar una fecha para los logros. Algunos maltratos ya se están prohibiendo, como los circos con animales, pero falta mucho aún. La situación es al mismo tiempo ilusionante y desesperanzadora porque los veganos quisiéramos que todo cambiase más deprisa.

- ¿Cuál sería su propuesta para que haya más conciencia antiespecista en la sociedad española?

Mi propuesta es diferente a la de otras organizaciones, y consiste en rechazar aquellos conceptos que indirectamente sostienen ideológicamente al especismo. Por ejemplo, conceptos que hacen mucho daño al razonamiento como: el concepto de «no natural» (pero todo es natural), el concepto de «equilibrio de la naturaleza» (idea bíblica), el concepto de «libertad» (para imponer normas disimuladamente), el concepto de «valor» que se confunde con el concepto de «respeto», el concepto de «humano» cuando no tiene en cuenta la heterogeneidad dentro de la especie (falacia ecológica), el concepto de «razonar» (todos los animales razonamos en menor o en mayor grado), y otras ideas erróneas que operan independientemente del debate sobre el veganismo, pero que tienen consecuencias desastrosas para el razonamiento ético. En mi blog estudio estos temas.

- ¿Considera que hablar de igualdad entre la especie humana y resto de especies en una sociedad es una utopía?

La Regla de Oro de la Ética es: «a priori, los intereses no deben ser frustrados». Eso quiere decir que el universo idílico sería un universo sin seres sintientes, pero como la Realidad no es así entonces un universo idílico sería un universo sin violencia en el que todas las interacciones entre nosotros los seres sintientes fueran por cooperación y por auxilio. Incluso entre humanos, acabar con la violencia parece una utopía, pero eso no convierte a la violencia en éticamente correcta. La Ética nos señala una utopía hacia la que debemos avanzar, aunque nunca lleguemos a ella. Un mundo con menos violencia es un mundo mejor para todos, y eso incluye a quienes no son humanos. Es muy hipócrita intentar acabar con la violencia entre humanos al mismo tiempo que se defiende la violencia contra quienes pertenecen a otras especies: o estás en contra de la violencia o estás a favor, no hay término medio. El mal es mal, su término medio también es mal.

- ¿Qué consejo le daría a una persona que no termina de dar el paso hacia el veganismo?

Al veganismo se llega con unos cuantos pasos. Cada vez más personas dan pasos hacia el veganismo porque es el camino éticamente correcto. Un paso es no asistir a circos con animales y promover su ilegalización. Otro paso es estar en contra de la tauromaquia, otro paso es estar en contra de la caza. Otro paso es no comprar productos de piel. Y se darán más pasos rechazando el resto de maltratos. Un gran paso es no comprar «alimentos» de origen animal. Todo suma. Le daría el consejo de ver de principio a fin documentales como Earthlings, Matadero, y otros tantos. Le diría que empatice con esos sujetos peludos, que también son seres sintientes que tienen emociones y sentimientos, que juegan, que se alegran y se entristecen, que sufren y que quieren disfrutar de sus vidas. Cada uno de ellos es alguien con su propia personalidad, no algo. Poco a poco o de golpe, cada humano es distinto, pero le aconsejaría que comience a hacer dar pasos por los demás animales, el paso que prefiera, pero que avance.

Gracias por concederme esta entrevista.