Los humanos no deben ser "más humanos", sino más éticos


El diccionario de cada sociedad contiene las expresiones pasadas y presentes de dicha sociedad. Cada palabra del diccionario tiene uno o varios significados o acepciones. Entre las acepciones que tiene una palabra podemos encontrar prejuicios, discriminaciones, creencias erróneas, etc. que son perpetuadas por medio del uso coloquial del lenguaje. Por ejemplo, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) contiene palabras y expresiones como «matrimonio», «sexo débil», «gitano», «jueza», «subnormal», «trabajar como un negro» (y otras muchas) con acepciones que reflejan ideas sociales aceptadas en el pasado y que en la actualidad se ha descubierto que son erróneas, razón por la cual se pide su modificación o su eliminación.

Otras palabras que aparecen en el diccionario de unas sociedades, no aparecen en el diccionario de otras y las incorporan más tarde. Por ejemplo, esto ha ocurrido con las palabras «veganismo», «vegano» o «especismo», que se han incorporado en el DRAE con un retraso de décadas e incluso de mala manera.[1] Por eso un diccionario no es el mejor libro para estar informado.



Según el DRAE, estos son los significados de las palabras «humano» y «animal»:




La definición de estas dos palabras y sus acepciones son el reflejo de una sociedad antropocentrista. Según el antropocentrismo, «los humanos deben ser respetados porque son humanos»; ésta es una idea hueca que ya rebatí en otro de mis artículos.[2] También demostré que los humanos deben ser respetados porque tienen intereses, pues es en los intereses donde se origina el deber ético de no frustrarlos y la Regla de Oro de la Ética: «A priori, los intereses no deben ser frustrados».[3] El antropocentrismo tiene como consecuencia una discriminación arbitraria hacia quienes no son humanos y que se llama especismo[4], lo cual resulta en violencia por acción y por omisión hacia ellos: granjas, mataderos, barcos pesqueros, circos con animales, corridas de toros, rodeo, abandono, agresiones, etc.

A continuación voy a hacer un breve análisis de las acepciones de las palabras «humano» y «animal» que aparecen en el DRAE, y que muestran cómo el antropocentrismo y su especismo social están reflejados en dicho libro.


LA DEFINICIÓN DE «HUMANO, NA»:

«1. adj. Dicho de un ser: Que tiene naturaleza de hombre (‖ ser racional). U. t. c. s., frec. m. pl. para referirse al conjunto de los hombres. Era hijo de un extraterrestre y una humana. El lenguaje de los humanos.»

En esta primera acepción vemos que se recurre a la noción religiosa de «la naturaleza del ser» que he rebatido en otro artículo.[5] Como explicaré a continuación, deberían haber escrito «Que tiene naturaleza de humano». En ningún momento se dice que los humanos son animales de la especie Homo sapiens, como sabe toda persona que defiende la ciencia.[6] Tenemos que hacer el esfuerzo de localizar la definición de «homínido» para que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) reconozca a regañadientes ese hecho científico: los humanos son animales.

Seguidamente nos encontramos con un uso machista de la palabra «hombre» de tal manera que pareciera que las mujeres no fueran humanos o que la palabra «hombre» fuera un sinónimo de «humano» y de «humana». Sin embargo, este error se arrastra desde anteriores sociedades ultramachistas en las que los intereses de las mujeres no eran igualmente considerados.[7] Por ejemplo, el año de la Revolución francesa (1789) unos hombres proclamaron la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano» en la que se ignoraba a las mujeres; la reacción a esto fue que mujeres proclamaron la «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» (1791) y la «Vindicación de los derechos de la mujer» (1792), las cuales recibieron «burlas» como la «Vindicación de los derechos de los brutos», lo cual demuestra que usaban la palabra «hombre» para referirse sólo a los hombres. Me resulta sorprendente que se siga manteniendo esta acepción machista en la actualidad y que desde el feminismo apenas se escuchen críticas en este sentido.

Seguidamente se asocia «hombre» a «ser racional», como si las mujeres y el resto de animales no humanos no fueran racionales. En otro de mis artículos demostré que los animales no humanos razonan.[8]

Después nos encontramos con la frase «U. t. c. s., frec. m. pl. para referirse al conjunto de los hombres», es decir que las palabras «humano» y «humana» se refieren al conjunto de los hombres. Por lo tanto todos los humanos y humanas son hombres, según la RAE.

«2. adj. Perteneciente o relativo al hombre (‖ ser racional).»
«3. adj. Propio del hombre (‖ ser racional).»

En estas acepciones se vuelve a hacer un uso machista de la palabra «hombre», al que se vuelve a asociar con «ser racional», como ya he explicado.

«4. adj. Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos.»

Con esta acepción pretenden hacernos creer que «ser humano» significa «ser bueno» 👼, y por lo tanto hacernos creer que «no ser humano» significa «ser malo» 👹. Esta errónea idea de asociar la maldad con los «animales no humanos» parece estar asociada a su vez con la errónea idea según la cual «los animales no humanos no tienen moralidad».[9] Esta clara muestra de antropocentrismo pretende demonizar y criminalizar a quienes no son humanos, como intentando obtener una justificación para maltratarles. Por eso nos encontramos con frases absurdas como «los humanos debemos ser más humanos» y «ese humano es inhumano» que están relacionadas con la expresión «es un animal» cuando es usada despectivamente, y que analizaré seguidamente. Los humanos no debemos ser más humanos, sino más éticos.

Pareciera que hubiera algún tipo de vergüenza para hablar de Ética, o quizás sea que como la religión rechaza la Ética vivamos en sociedades más controladas por la religión de lo que pensamos.

LA DEFINICIÓN DE «ANIMAL»:

«1. m. Ser orgánico que vive, siente y se mueve por propio impulso. U. t. en pl. como taxón.»

Esta acepción es un claro ejemplo sobre cómo la RAE vive de espaldas a la ciencia, como ocurre con la mayoría de la sociedad. La Realidad es que la Biología ha clasificado como animales a algunos seres vivos que carecen de sistema nervioso y que por lo tanto no sienten. Un ejemplo de esto son los poríferos, más conocidos como esponjas de mar.

Cuando la primera acepción dice «se mueve por propio impulso» pudiera entenderse como que los animales que son seres sintientes, incluidos los humanos, tienen libre albedrío, lo cual expliqué en otro de mis artículos que es un supuesto correcto.[10]

«2. m. animal irracional.»

Esto ya lo he comentado antes. En otro de mis artículos demostré que los animales no humanos razonan.[8]

«3. m. Persona de comportamiento instintivo, ignorante y grosera. U. t. c. adj.»

En esta acepción se usa la palabra «animal» de manera despectiva, es decir, con la intención de insultar. Sabiendo que los humanos son animales, y que no hay nada éticamente incorrecto ni erróneo en ser un animal, nos damos cuenta que usar dicha palabra como insulto es un absurdo.

«4. m. coloq. Persona que destaca extraordinariamente por su saber, inteligencia o esfuerzo. Es un animal estudiando. U. t. c. adj.»

Esta acepción es curiosa, pues usa la palabra «animal» de manera positiva para destacar una determinada cualidad de un humano. Sin embargo, al usarla se presupone que los humanos no son animales, por lo tanto las personas racionales y éticas tampoco la deberíamos usar. Quizás el origen de esta acepción sea destacar el gran tamaño de algunos animales no humanos, no lo busqué. Podéis investigarlo si os apetece.

«5. m. Méx. y Perú. Bicho, sabandija.»

En México y en Perú (¿sólo en esos países?) se usa la palabra «animal» de manera despectiva, es decir, con la intención de insultar. Sabiendo que los humanos son animales, y que no hay nada éticamente incorrecto ni erróneo en ser un animal, nos damos cuenta que usar dicha palabra como insulto es un absurdo. Lo mismo que dije antes.

CONCLUSIÓN:

Las personas que defendemos la Ética Basada en la Realidad (sensocentristas[11] y por coherencia veganas) deberíamos dejar de usar expresiones antropocentristas que discriminan arbitrariamente a quienes no son humanos. Y no sólo eso, sino que también deberíamos denunciar el uso de dichas expresiones especistas y avisar a otros veganos para que sean conscientes de este problema linguístico que tiene consecuencias trágicas sobre la vida de millones de seres sintientes no humanos.