Cosificación y maltrato en el Museo Guggenheim

Desde el 11 de mayo hasta el 23 de septiembre el Museo Guggenheim de Bilbao exhibirá a animales comiéndose unos a otros como si eso fuera «una obra de arte» que debe ser admirada. Las obras de crueldad en cuestión se enmarcan dentro del llamado «arte contemporáneo o arte moderno» y tienen por título «El teatro del mundo» y «El puente». Fueron ideadas por el «artista» chino Huang Yong Ping, residente en París desde 1989, y forman parte de la exposición «Art and China After 1989: Theater of the World» («Arte y China después de 1989: El teatro del mundo»). Además, la exposición incluye vídeos de maltrato animal expuestos como si lo que se ve en ellos fuera arte.

'El teatro del Mundo' (1993) del 'artista' Huang Yong Ping expone a animales comiéndose unos a los otros

Las obras «El teatro del mundo» y «El puente» también han sido incluidas en la exposición «House of Oracles: A Huang Yong Ping Retrospective».

Vídeos de maltrato expuestos como si fueran «obras de arte»

Además de animales vivos, la exposición «Arte y China después de 1989: El teatro del mundo» también incluye la proyección de vídeos de maltrato animal, pero no en un contexto de denuncia y repudio, sino como si la cosificación y el maltrato que se ve en ellos fuera una «obra de arte». De esta manera el Museo Guggenheim normaliza el maltrato. Esto es tan censurable como exponer un vídeo de cosificación y maltrato de humanos como si lo que se ve en él fuera una «obra de arte». Los vídeos que se exponen se llaman «A Case Study of Transference» y «Dogs That Cannot Touch Each Other».

En el vídeo titulado «A Case Study of Transference» aparecen dos cerdos vivos pintados y manteniendo relaciones sexuales en un recinto vallado lleno de libros. Fue rodado en 1994 por Xu Bing. El vídeo también incluye una escultura humana pintada y dispuesta para simular una escena de bestialismo entre un cerdo y un humano. El bestialismo es maltrato, es éticamente incorrecto, por lo tanto no se debe promover y menos aún como arte.[1]


El otro vídeo de maltrato animal que se quiere hacer pasar por arte se titula «Dogs That Cannot Touch Each Other» («Perros que no se pueden tocar»). Este vídeo muestra una performance de Sun Yuan & Peng Yu realizada en 2003 en la que ocho pitsbulls americanos vivos aparecen atados a cintas de correr y enfrentados entre sí. Este vídeo estaba incluido en la exposición «Arte y China después de 1989: El teatro del mundo» cuando fue censurada en el Museo Guggenheim de New York. Este vídeo ha sido censurado en el Museo Guggenheim de Bilbao, así como también deberían haber censurado el resto de vídeos y el uso de animales vivos.

Los responsables de la obra de crueldad y el comunicado del Museo Guggenheim

Además del propio artista Huang Yong Ping, existe una cadena de personas responsables de fomentar el uso de animales en los museos Guggenheim.

La organización responsable de la exposición es la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York, cuya comisaria principal es Alexandra Munroe. Munroe ha justificado que, pese a la polémica y censura de las obras en Nueva York, éstas se van a exhibir en Bilbao porque «si no las hubiéramos incluido, nos estaríamos censurando como comisarios», dice, lo cual contradice el hecho de que en Bilbao han censurado el vídeo «Perros que no se pueden tocar». Así como en otras ciudades han expuesto las obras de Huang Yong Ping sin animales vivos, también deberían hacerlo en el resto de lugares.

El director del museo Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, ha negado «categóricamente» que el centro exponga obras impliquen maltrato hacia los animales y que cuando una obra contiene animales vivos, estos son objeto de «la mayor atención y cuidado». Vidarte dice que «el museo Guggenheim de Bilbao es sensible al trato hacia los animales». También ha dicho que «sentimos profundo respeto por los derechos de los animales y por quienes los reivindican». Sin embargo, no queremos que sólo nos respeten a nosotros, sino que también respeten a los demás animales: no les deben exhibir.

El 10 de mayo de 2018, el museo Guggenheim respondió a las críticas con el siguiente comunicado:


Respuesta al comunicado del Museo Guggenheim

El comunicado del Museo Guggenheim nos cuenta detalles de la exposición que no son relevantes para el tema a tratar, tacho esa parte. Lo relevante es lo que está ocurriendo con quienes están encerrados en sus instalaciones.

Todos queremos ser respetados. El maltrato consiste en tratar mal a alguien, lo cual tiene que ver con la desconsideración de sus intereses.[2] El comunicado del Museo Guggenheim habla de «informaciones falsas sobre maltrato animal en la exposición Arte y China después de 1989», pero no son informaciones falsas.

En las obras «El teatro del mundo» y «El puente» sí que hay maltrato. Las vitrinas de «El teatro del mundo» y «El puente» contienen serpientes, lagartos, tortugas, saltamontes, escarabajos, etc. Estos animales son expuestos 10 horas seguidas en el museo de martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas, bajo la fuerte luz y el calor de los focos. Imponerles estas condiciones de vida supone maltrato.

A lo anterior se le suma el maltrato que padecen unos animales a manos de otros. Si bien es cierto que la violencia supone un problema de difícil resolución que a todos nos afecta, es éticamente incorrecto hacer pasar la violencia como si fuera algo aceptable o como si fuera arte. Pareciera que como las víctimas de la violencia son insectos entonces no importan, sin embargo los insectos también poseen un sistema nervioso central (cerebro), razón por la cual también son seres sintientes capaces de sentir placer y dolor[3], y al menos de tener emociones simples como el miedo a sentir dolor. Si alguien no ve esto claro entonces puede imaginar un recinto en el que se mantuvieran encerrados a cocodrilos, cabras y perros, y que eso se exhibiera como una «obra de arte».

Es importante que no haya maltrato, pero también es importante que no se fomente. Los animales que hay encerrados en las obras «El teatro del mundo» y en «El puente» son exhibidos como piezas de museo y eso quiere decir que son cosificados: son mostrados como si fueran cosas que pueden ser usadas sin generar un problema ético. Los seres que poseemos un sistema nervioso central (cerebro) no somos objetos, sino sujetos; no somos cosas, sino personas. Por lo tanto exhibirnos como si fuéramos cosas fomenta que se nos trate como si fuéramos cosas. Asimismo, un vídeo de maltrato no es maltrato, pero si dicho vídeo se expone como una «obra de arte» entonces fomenta dicho maltrato.

Seguidamente, el comunicado del Museo Guggenheim usa la falacia de la libertad cuando dice que existe la «necesidad de salvaguardar los derechos fundamentales, como la libertad de expresión, y también la defensa de la libertad de creación artística». La falacia de la libertad consiste en cambiar el significado de la palabra «libertad», que es «todo lo que alguien puede hacer», por «todo lo que alguien puede hacer, excepto violar MIS normas», para de esta manera imponer las propias normas a otros sin fundamentarlas racionalmente.[4] No es cierto que se deba permitir cualquier tipo de libertad de expresión y de creación «artística», pues hay cosas que deben estar prohibidas y que deben ser censuradas y castigadas.[5] Deben prohibirse aquellas expresiones que causen maltrato o que lo fomenten, y también todo aquello que cosifique a los demás, indiferentemente de que las víctimas sean humanas o no humanas. El respeto a los demás debe estar por encima de cualquier cultura y tradición.[6]

El comunicado del Museo Guggenheim usa la falacia de la naturaleza cuando dice que «la pieza explora la relación entre el ser humano, la naturaleza y la cultura». La falacia de la naturaleza tiene un origen religioso y consiste en crear la idea de que existe lo «no natural» para separar a los humanos del resto de seres, tanto ontológicamente como éticamente. La Realidad es que las ciudades y los seres humanos son tan naturaleza y tan naturales como el resto de lugares y de seres.[7]

Finalmente el comunicado dice que «el Museo [Guggenheim] está a favor de los derechos de todos los seres vivos». Esto demuestra que no sabe de qué hablan. Los defensores de los Derechos Animales no defendemos «los derechos de todos los seres vivos (plantas, hongos, bacterias...», sino esencialmente el derecho a la salud y a la vida de nosotros los seres sintientes (sujetos).



Los responsables del Museo Guggenheim y de cualquier otro museo deben dejar de exhibir a animales vivos en sus exposiciones y cualquier expresión que promueva la cosificación de estos. Cada vez más personas rechazamos la cosificación y la violencia que ella conlleva. Los museos que fomentan la cosificación de los demás y la violencia van a contar cada vez con más rechazo social y van a ganarse el desprestigio y el boicot.

La sociedad muestra su indignación por el uso de animales vivos en museos

La indignación que generó esta obra de crueldad cuando se expuso en el Museo Guggenheim de New York recogió más de 800.000 firmas en contra de la misma y los responsables del museo decidieron exponerla sin animales vivos. Anteriormente, esta «obra de arte» fue censurada en París y también fue censurada en la Galería de Arte de Vancouver (Canadá).

A pesar de las numerosas críticas en las redes sociales y de las críticas por parte de asociaciones animalistas, de colectivos de artistas y de partidos políticos como PACMA, el Museo Guggenheim no ha dado marcha atrás y ha exhibido animales vivos en el Museo Guggenheim de Bilbao (España). Esto muestra la insistencia de los responsables del Museo Guggenheim por exponer la crueldad: si no les dejan en un país, lo hacen en otro, se están burlando de los defensores de los Derechos Animales. En España, la indignación que ha generado la exposición de esta «obra de arte» lleva recogidas más de 100.000 firmas en contra de la actitud de los responsables del Museo Guggenheim. Por favor, firma y comparte en tus redes sociales.

Coincidiendo con su inauguración, el día 11 de mayo de 2018 se convocó una concentración de protesta frente al Museo Guggenheim de Bilbao para exigir que saquen a los animales vivos de los museos. Por favor, participa en las concentraciones que se seguirán produciendo frente al museo y usa el hashtag #GuggenheimBilbaoMaltrataAnimales en las redes sociales.



Guggenheim's controversial exhibition 'Art and China after 1989: Theatre of the World' (Link)

La directora de PETA en Reino Unido, Elisa Allen, ha dicho al respecto que «La gente a la que le parece entretenido ver a animales siendo tratados como exhibiciones vivientes y tratando de devorarse los unos a los otros, son individuos enfermos y el Guggenheim no debería apoyarlos», y le ha solicitado al Museo Guggenheim que adopte lineamientos como los del College Art Association, la principal asociación profesional de artistas, estudiantes e historiadores del Arte y críticos, que declara que «ninguna obra de arte deberá causar dolor físico o psicológico, sufrimiento o estrés a un animal».