ARGUMENTO: “Los animales no tienen libre albedrío, no eligen lo que hacen”

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RESUMEN: ¿Qué es el «libre albedrío» (o libertad)? ¿qué es el determinismo? ¿cómo se demuestra el libre albedrío? ¿cómo se demuestra el determinismo? ¿qué es un instinto? ¿qué implicaciones éticas tiene el libre albedrío? Éstas son las principales preguntas a las que aquí voy a responder.

El determinismo es la idea de que todo lo que ocurre (pensamientos, acciones, sucesos) está determinado por la irrompible cadena causa-efecto o causa-consecuencia, la llamada causalidad. El libre albedrío o libertad es una característica de los seres que tienen una conciencia, según la cual pueden elegir qué piensan y qué hacen sin estar condicionados 100% por una causa anterior. Tanto para demostrar el determinismo como para demostrar el libre albedrío, primero es necesario conocer el futuro (suponiendo que el futuro esté determinado) y después comprobar si podemos cambiar ese futuro o no, lo cual nos lleva a una aporia o paradoja irresoluble: si podemos conocer acontecimientos futuros entonces la Realidad es determinista, pero parece obvio que ese mismo conocimiento sobre acontecimientos futuros permitiría demostrar lo contrario. El libre albedrío o libertad no se puede demostrar, es un supuesto que asumimos como característica intrínseca y de la conciencia, y no tiene nada que ver con religión porque el determinismo tampoco se puede demostrar. No tiene sentido debatir con un determinista ni te puede recriminar nada si le sacas de una conversación o le castigas por un crimen que cometió pues, según él, todo está determinado, es así como se rebate a estas personas. No hay ninguna razón para suponer que los humanos tienen libre albedrío y al mismo tiempo suponer que quienes no son humanos no lo tienen.

Palabras clave: azar verdadero, causalidad, destino, determinismo, elección, libertad, libre albedrío, voluntad



1. Algunas personas no conocen la diferencia entre determinismo y libre albedrío. El determinismo es la idea de que todo lo que ocurre (pensamientos, acciones, sucesos) está determinado totalmente por la irrompible cadena causa-efecto o causa-consecuencia, la llamada causalidad. Es decir, según el determinismo, todo lo que ocurre «ya estaba escrito» y por lo tanto «existe» un futuro inevitable, lo que popularmente se conoce como «el destino». Por ejemplo, según el determinismo, esto que estás leyendo ahora mismo no lo has elegido leer, sino que es el resultado de una causa anterior y da igual lo que ahora pienses o hagas, por muy disparatado que sea no lo estás eligiendo porque no hay otras alternativas, sino que es el resultado de reacciones fisio-químicas: para el determinismo eres un robot biológico. Es importante tener claro que si suponemos que la Realidad está determinada eso no niega la existencia de la conciencia y de las experiencias que la componen, como el dolor, el placer o cualquier cosa que pensemos. En cambio, el libre albedrío o libertad es la idea de que los seres que tienen conciencia poseen la capacidad de elegir qué piensan y qué hacen sin estar determinados por una causa anterior, aunque estén condicionados en una determinada medida(1). Si suponemos que la Realidad contiene seres que tienen libre albedrío entonces sigue existiendo la causalidad, pero ya no se puede hablar de una Realidad determinada ni de un «destino».

2. Algunas personas dicen que «la Realidad es determinista y libre». Por ejemplo, la película de ciencia ficción Minority Report transcurre en el año 2054, donde policías del sistema PreCrimen arrestan a quienes van a ser futuros criminales justo antes de que estos cometan los delitos que un grupo de «precognitivos» lograron prever. La idea de que teóricamente «podríamos conocer el futuro porque no existe libre albedrío para cambiarlo, pero tenemos libre albedrío para cambiar dicho futuro» es una contradicción, pues la Realidad es determinista o libre, es lógicamente contradictorio que sea ambas cosas contrarias al mismo tiempo: si tenemos libre albedrío entoces no podemos conocer el futuro, y si la Realidad está determinada entonces no podemos cambiar lo que sucederá en el futuro.

3. Algunas personas dicen que «el determinismo o el libre albedrío se pueden demostrar». Sin embargo, tanto para poder demostrar el determinismo, como para poder demostrar el libre albedrío, primero es necesario conocer el futuro (suponiendo que el futuro esté determinado) y después comprobar si podemos cambiar ese futuro: si lo podemos cambiar entonces tendríamos libre albedrío y si no lo podemos cambiar entonces estaríamos determinados. Esto nos lleva a una aporia o paradoja irresoluble: si podemos conocer acontecimientos futuros entonces la Realidad es determinista, pero parece obvio que ese mismo conocimiento sobre acontecimientos futuros permitiría demostrar lo contrario. Por ejemplo, si pudiésemos conocer exáctamente el día de nuestra muerte, parece imposible que no pudiéramos ser capaces de adelantar el día de dicho acontecimiento. Además de la dificultad extrema de calcular qué va a ocurrir en el futuro, pues habría que conocer toda la Realidad y calcular todas las interacciones causa-efecto, se le suma la idea que existe el azar verdadero, el cual añade a la Realidad una indeterminación no dirigida por libre albedrío que haría imposible cualquier cálculo determinista. Si la Realidad no está determinada entonces es imposible conocer el futuro, pero eso no nos dá la respuesta a la pregunta de si la conciencia tiene libertad. Aunque algunos estudios pretenden demostrar que el libre albedrío existe en animales no humanos[a,b], el libre albedrío o libertad no se puede demostrar, es un supuesto que asumimos como característica intrínseca y de la conciencia, y no tiene nada que ver con religión porque el determinismo tampoco se puede demostrar.

4. Algunas personas dicen que «los humanos y el resto de animales no tienen libre albedrío, la Realidad es determinista». Llamaré a «deterministas» a estas personas. Por ejemplo, Daniel Dennett llama «teatro cartesiano» a la idea del libre albedrío. Lo curioso es que los deterministas suelen asumir sin demostración alguna el determinismo. Antes expliqué que el determinismo no se puede demostrar porque para ello es necesario conocer el futuro y eso no es posible, pues siempre se trabaja con estimaciones. Si bien existe una parte de condicionamiento genético, lo que pensamos y hacemos no está determinado por una causa anterior. A los deterministas les podemos decir: «estoy determinado para afirmar que tengo libre albedrío», por eso no tiene sentido debatir con un determinista. A veces los deterministas mencionan el experimento de Libet, pero resulta que el propio Benjamin Libet (1916-2007) usó la noción de «veto» para referirse al libre albedrío.


5. Algunos deterministas dicen que «el libre albedrío no existe, pero la Ética sí existe». Sin embargo, si como dicen los deterministas, todo lo que pensamos y hacemos es el destino entonces las malas acciones serían inevitables. Por ejemplo, si no existe libre albedrío entonces cuando una persona asesina ese es el destino: no tendría sentido recriminarle que no debería haber asesinado, por lo tanto no sería responsable del asesinato, pero lo mismo ocurriría con la recriminación y con el castigo: no podríamos evitar recriminarle y castigarle[1] porque castigar también sería el destino. Llegamos a la conclusión de que si suponemos que todo está determinado, la Ética no cambia nada respecto a si suponemos que existe el libre albedrío.


Matrix Reloaded - Visión del libre albedrío (Link)

6. Algunas personas dicen que «el libre albedrío existe, pero sólo la conciencia humana lo tiene». Según estas personas, quienes no son humanos no eligen lo que hacen porque siempre actúan por instintos: son robots biológicos. Estas personas asignan arbitrariamente libertad a los humanos solo, pues son antropocentristas. La creencia antropocentrista tiene un origen religioso (ver vídeo), según la cual un supuesto[2] «ser sobrenatural bueno» (un dios) «creó» a los humanos a su imagen y semejanza, y puso al resto de su «creación» al servicio de estos, como puede leerse en Génesis 1:26-27: Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer». Finalmente los antropocentristas concluyen que como quienes no son humanos no tienen libre albedrío entonces es éticamente correcto explotarles y matarles. Sin embargo, no hay ninguna razón para suponer que los humanos tienen libre albedrío y al mismo tiempo suponer que quienes no son humanos no lo tienen. Para poder afirmar que los pensamientos y las acciones de alguien son libres o determinadas se debe demostrar mediante algún tipo de experimento que dichas personas no indican. El problema, como expliqué, es que el libre albedrío no se puede verificar, ni en humanos ni en no humanos. Por lo tanto, o se les niega libre albedrío a todos, o se considera que todo ser con una conciencia tiene libre albedrío independientemente de su grado de condicionamiento.

7. Algunas personas dicen que «el libre albedrío es tener la capacidad para elegir entre el bien y el mal». Sin embargo el libre albedrío no es eso. El libre albedrío es la capacidad para elegir pensar o hacer algo sin estar determinado por la causa-efecto; y DESPUÉS de esa cuestión podemos hablar sobre la capacidad para diferenciar el bien del mal y elegir (libremente) en consecuencia. Quienes restringen el significado de «libre albedrío» a «capacidad ética» suelen hacerlo para que la Realidad encaje con lo que pone en libros religiosos. Además dicen que todos los humanos, y sólo ellos, tienen dicha capacidad, cayendo así en la falacia ecológica[3], pues millones de humanos no tienen capacidad para razonar éticamente, igual que ocurre con quienes no son humanos[4]. Incluso si les diéramos la razón a estas personas, del hecho de alguien no tuviera libre albedrío no se puede inferir que sea éticamente correcto explotarle y matarle, pues sigue teniendo capacidad para sufrir y disfrutar, e intereses respecto a dichas experiencias.


Toni Cantó: «Los animales no tienen derecho a la vida porque no tienen libre albedrío» (Link)