29 de junio de 2018

ARGUMENTO: “El veganismo no ayuda a reducir la pobreza”

RESUMEN: ¿Consumir productos de origen animal genera pobreza? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

La pobreza es la situación en la que alguien no tiene recursos para vivir sanamente, y por lo tanto vive una situación en la que se está violando su derecho ético a la salud y a la vida. Las personas con menos recursos económicos tienen una mayor dependencia del medio ambiente que les rodea para obtener agua y alimentos. El consumo de productos de origen animal es una de las principales causas que producen contaminación y destrucción del medio ambiente. Además, el consumo de carne, leche y huevos hace aumentar la demanda de cereales y de soja para alimentar a los animales que hay en las granjas y esto tiene como consecuencia que aumenten los precios de la tierra, de los cereales y de la soja, sobretodo cuando hay sequías. En la economía capitalista se da prioridad a la alimentación de los animales de las granjas porque la venta de la carne, leche y huevos produce más beneficios económicos que vender cereales y soja a pobres.

Palabras clave: pobreza

Algunas personas no saben qué es la pobreza. La pobreza es la situación en la que alguien no tiene recursos para vivir sanamente, y por lo tanto vive una situación en la que se está violando su derecho ético a la salud y a la vida. Cuando alguien es pobre padece alguna de estas consecuencias: a) no puede obtener una alimentación sana; b) no tiene un hogar donde protegerse del frío, del calor y de otros peligros. Cada año, millones de humanos son asesinados por negarles una alimentación sana y medicinas. Los niños a quienes les niegan comida padecen diarreas que les hacen morir por deshidratación. En enero de 2009, se daba la cifra de 16.000 niños asesinados por omisión cada día. En noviembre de 2012, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) elevó la cifra a 19.000 niños asesinados por omisión cada día, un tercio de éstos mueren de manera directa o indirecta, por desnutrición. Jean Ziegler, ponente especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación describía así la situación: «Cada cinco segundos se muere un niño de hambre. Un niño que se muere de hambre realmente es un asesinato». El asesinato por omisión es la idea esencial que defiende la ideología liberal[1], que busca normalizar la pobreza para que los ricos obtengan mayores beneficios económicos.

Algunas personas dicen que «la pobreza de los humanos es un problema más importante que las matanzas de animales no humanos». Podemos ser veganos y además preocuparnos por quienes son humanos, es perfectamente compatible[2], de hecho el respeto a los humanos está implícito en la definición de veganismo, pues también son seres sintientes. En cuando a donar dinero para ayudar a los humanos pobres existen ONGs que les proporcionan una alimentación vegana: Food for Life Global, Food Not Bombs, HIPPO, etc. Las raciones especiales de nutrición que la FAO envía a los niños desnutridos son veganas. Que se produzca una justa distribución de la producción mundial de vegetales también depende de otros factores, sobretodo de la aceptación de la Ética por parte de la sociedad y por lo tanto de la práctica vegana. Una sociedad vegana estaría más concienciada contra sufrimiento ajeno que la actual sociedad basada en la depredación de otros individuos sintientes, en la depredación ambiental, en la depredación económica, etc. y, por lo tanto, también estaría mas concienciada contra el sufrimiento que implica la pobreza.

Algunas personas dicen que «la contaminación y la destrucción del medio ambiente no aumentan la pobreza». Sin embargo, las personas con menos recursos económicos tienen una mayor dependencia del medio ambiente que les rodea para obtener agua y alimentos. Por ejemplo, cuando se contamina un río, los pobres beben agua contaminada o tienen que dedicar muchas horas cada día sólo para conseguir agua. Cuando el agua escasea, ellos son los más perjudicados y pierden sus cosechas de autoconsumo. Las selvas son arrasadas por una industria ganadera que busca suelos fértiles una y otra vez. Para producir un sólo kilo de carne se necesitan: 7-16 kilos de grano o habas de soja, hasta 15.500 litros de agua y 323 metros cuadrados de dehesas. Según la FAO, el 60% de la tierra agrícola mundial se emplea para alimentar a los animales explotados[9] y 1/4 de las tierras cultivables mundiales se destinan a alimento animal. En total, 2/3 de la extensión agrícola mundial y 1/3 de la extensión terrestre global se emplean para alimentar a animales en las explotaciones ganaderas.[10] Por lo tanto, la contaminación y la destrucción del medio ambiente aumentan la pobreza.

Algunas personas dicen que «el veganismo no es más ecológico». Sin embargo, en otro artículo ya demostré que el consumo de productos de origen animal es una de las principales causas que producen contaminación y destrucción del medio ambiente[3], empeorando las condiciones de vida de quienes son más pobres. La alimentación vegana contribuye a no empeorar dichas condiciones de vida.

Algunas personas dicen que «no existe una relación entre el consumo de carne en los países ricos y la subida de los precios de los cereales en los países pobres». Los granjeros de los países en vías de desarrollo que acostumbraban a cosechar alimentos para sus familias están abandonando sus cosechas tradicionales en favor de criar animales para venderlos a los llamados «comedores de carne» de los países industrializados o como biocombustibles. En las granjas de todo el mundo existen miles de millones de vacas, cerdos, ovejas, pollos, etc. que demandan enormes cantidades de piensos a base de cereales y soja cada día. Cuando debido al calentamiento global se produce una sequía, disminuyen la cosechas de cereales y de soja, por lo que aumentan los precios del cereal y de la soja. La poca oferta de cereales y la gran demanda de estos es aprovechada por multinacionales para especular con los precios. Bancos y multinacionales como ADM, Barclays, Glencore, Monsanto, etc. compran gran cantidad de la poca oferta de cereales disponibles y luego especulan con los precios (a más escasez mayores precios), al haber una gran demanda de estos: el producto se lo lleva el mejor postor. La subida del precio del cereal tiene como consecuencia que los humanos más pobres no puedan comprar la cantidad de cereal que necesitan para sobrevivir y que por lo tanto mueran de hambre. Entonces en la televisión nos «informan» de las «hambrunas» que hay en África, las cuales son la consecuencia de comer carne en los países ricos. En las granjas de los países ricos no muere ninguna vaca de hambre, pues hay dinero para comprar el precio del cereal y así luego asesinarlas para obtener beneficios con la venta de la carne.

Si los humanos dejaran de comprar carne, leche y huevos entonces disminuiría enormemente la demanda de cereales y de legumbres que son necesarios para alimentar a los miles de millones de animales no humanos que hay en granjas. Dicha gran reducción en la demanda de cereales y de soja haría aumentar grandemente la oferta y por lo tanto bajarían mucho los precios. Al no haber escasez se reduciría drásticamente la posibilidad de especular con los precios de los alimentos.

Tradicionalmente, los animales explotados se alimentaban en las tierras de pastoreo. Fue recién en el siglo XX cuando se comenzaron a convertir vastas extensiones de tierra cultivable, que producían granos alimentarios, en tierras de producción de forraje para que los consumidores pudieran consumir grandes cantidades de carne de animales alimentados con él. Al existir más tierras dedicadas al cultivo de forraje, millones de los humanos más pobres del mundo han sido relegados a las tierras más marginales o desarraigados por completo, lo que les dificulta cada vez más mantener una ingesta calórica diaria siquiera modesta. Las personas que poseen tierras en los países pobres prefieren utilizarlas para cultivar comida para alimentar a animales no humanos, pues obtienen más beneficio vendiendo esa comida a los países ricos o alimentando a animales no humanos que luego exportan que vendiéndo comida a los pobres, los cuales no pueden pagar por dichos productos encarecidos:


«En Centroamérica, el 40 por ciento de las selvas tropicales han sido taladas o quemadas en los pasados 40 años, principalmente para pastos de ganado vacuno para el mercado de exportación, a menudo para carne de las hamburguesas de EEUU. La carne es demasiado cara para los pobres en los países exportadores de carne, pero sin embargo en muchos casos los pastos del ganado vacuno han sustituido a formas de agricultura tradicional muy productiva». John Revington en World Rainforest Report

Este patrón de desigualdad orienta la asignación de recursos, no en respuesta a las necesidades de la población local, frecuentemente subalimentada, sino respondiendo a las demandas de los centros de consumo superfluo. Bangladesh es uno de los países más pobres del mundo, pero ha llegado a exportar granos a pesar del déficit de consumo interno, debido no a la existencia de excedentes internos reales, sino a que la población local carecía de poder comprador.

- El doctor Waldo Bello, director ejecutivo del Instituto de Políticas de Alimentación y Desarrollo, afirma que «hay suficiente comida en el mundo para todos. Pero trágicamente muchos de los recursos mundiales de comida y tierra están atados a la producción de reses y otro tipo de ganado —comidas de los bien acomodados—, mientras millones de niños y adultos sufren de hambruna y malnutrición. En América Central las cosechas de primera necesidad han sido reemplazadas por la cría de ganado vacuno, la cual ocupa dos tercios de la tierra arable».

- De acuerdo con el economista Jeremy Rifkin, presidente de The Foundation on Economic Trends (La Fundación de Tendencias Económicas), 80% de los niños hambrientos del mundo viven en países con sobreproducción de alimentos. Sin embargo, su exceso de grano es utilizado para alimentar animales para consumo de los humanos acomodados. E incluso, la mayoría del grano que exporta Estados Unidos a otros países es utilizado para alimentar a animales no humanos en lugar de a humanos.

«La ironía del sistema de producción de alimentos es que millones de consumidores adinerados en los países desarrollados mueren de las enfermedades de la opulencia, los ataques cardíacos, las apoplejías, la diabetes y el cáncer, causadas por atiborrarse de carne de res y de otros animales, alimentados con cereales y soja, mientras que los pobres del Tercer Mundo fallecen a causa de las enfermedades de la pobreza, porque se les niega el acceso a las tierras para cultivar los cereales con que alimentar directamente a sus familias.» Jeremy Rifkin, en Los Angeles Times

- Según un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, más del 90% de la producción norteamericana de cereales se emplea para cebar a vacas, cerdos, ovejas y pollos. Esa utilización de los cereales para producir carne resulta increíblemente cara. De hecho, y siempre según ese mismo informe, se demuestra que por cada dieciséis kilos de cereales no se obtiene más que un kilo de carne bovina.

- Los animales explotados consumen el 90% de la cosecha de soya de EEUU, además de 80% de su maíz y 70% de su grano. David Pimentel, profesor de Entomología en Cornell, señala que «si todo el grano que actualmente alimenta al ganado en Estados Unidos fuera consumido directamente por personas, el número de éstas que pudieran ser alimentadas ascendería a 800 millones». De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, cerca de 80% de toda la tierra destinada a la agricultura en este país es usada, de una forma u otra, para criar animales. Esa es, grosso modo, la mitad de la masa terrestre de Estados Unidos, donde dicha tierra es usada para hacer crecer cosechas para alimentar animales, y proveerles espacio para pastar.

«Si todo el mundo siguiera una dieta estilo norteamericano, sólo la mitad de la población mundial se podría alimentar». Extraído del documental "Devorar la Tierra"

- Según el documental Cowspiracy (Kip Andersen, Keegan Kuhn, 2014), el 82% de los niños con malnutrición vive en países donde se alimenta a animales en sistemas ganaderos que matan luego para alimentar a gente más rica en países desarrollados como Estados Unidos y Europa. (Fuente: elcorreoweb.es)

- En abril de 2011, las empresas, de propiedad brasileña, River Plate S.A. y BBC S.A., cayeron en una intervención durante una operación secreta llevada a cabo por las autoridades del país y por las autoridades indígenas en la región del Chaco (norte de Paraguay).[11] Los adinerados terratenientes fueron pillados con las manos en la masa en Paraguay después de que se difundieran unas imágenes captadas vía satélite que demuestran la alarmante destrucción que han llevado a cabo en casi 4.000 hectáreas de bosque. En esa región viven los ayoreo-totobiegosode, el último pueblo indígena no contactado que queda fuera de la Amazonia. La mayor parte de la tierra ancestral de estos indígenas ha sido ocupada por terratenientes con negocios privados que se dedican a la ganadería. Ahora los miembros ya sedentarizados de este pueblo indígena temen por las vidas de sus familiares aislados. Ojnai, un hombre ayoreo, dijo a Survival International: «Estoy preocupado por esta destrucción, porque no sabemos exactamente dónde vive la gente que sigue aún en el bosque. Tengo una hermana entre ellos. Por eso que no queremos que los foráneos destruyan más bosque con sus excavadoras». El Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) manifestó recientemente que otro terreno de 34.000 hectáreas comprado por los terratenientes se entregaría a los ayoreo, pero la fecha aún está por determinar. Las negociaciones con otras empresas (incluida otra firma brasileña, Yaguareté Porá) han sido un fracaso hasta la fecha, ya que estos magnates del vacuno se han negado revender las tierras ancestrales de los ayoreo. «Estos terratenientes, al igual que los totobiegosode, no tienen dónde esconderse. Las imágenes de satélite hacen prácticamente imposible que la deforestación generalizada pase desapercibida, pero las autoridades deben actuar antes de que esto suceda, no una vez que los bosques ya hayan sido arrasados», declararon fuentes internas a Survival International.



Muchos de los terratenientes son menonitas, pero la mayor parte
de la tierra de los ayoreo ha sido comprada por paraguayos ricos y,
especialmente, por empresas ganaderas brasileñas. La ganadería
está aniquilando las selvas del mundo y asesinando animales.

- En 2011, los agricultores de todo el mundo produjeron mucho más granos que nunca antes. Estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos indican que la cosecha a nivel mundial llegó a 2295 millones de toneladas. Esto es 53 millones más que el récord previo de 2009, Pero el consumo aumentó 90 millones de toneladas en 2011, para sumar 2280 millones. Como la producción de grano fue deficitaria respecto del consumo en siete de los últimos 12 años, las reservas son todavía muy bajas, lo que deja al mundo en una situación de vulnerabilidad ante los nuevos aumentos de los precios. Este aumento tan grande del consumo es debido a que los humanos deben compartir los cereales con los miles de millones de animales que viven en las granjas y con las destiladoras que producen etanol.

- El 2 de junio de 2010, el diario «The Guardian» publicó un artículo titulado «UN urges global move to meat and dairy-free diet» en el que se indica que «un cambio global hacia una dieta vegana es vital para salvar al mundo del hambre, la escasez de combustible y los peores impactos del cambio climático» en referencia a un informe de la ONU titulado «Assessing the environmental impacts of consumption And production. Priority Products and Materials». En el informe se indica que «Se espera que los impactos de la agricultura aumentarán sustancialmente debido al crecimiento de la población y al creciente consumo de productos de origen animal. A diferencia de los combustibles fósiles, es difícil buscar alternativas: la gente tiene que comer. Una reducción sustancial de los impactos sólo sería posible mediante un cambio sustancial en la alimentación en todo el mundo, lejos de los productos de origen animal».

- En abril de 2008, el periódico The Guardian publió un artículo de George Monbiot titulado "The Pleasures of the Flesh", en el que se puede leer lo siguiente:

«Hay mucha comida. No está llegando a los estómagos humanos. De los 2.130 millones de toneladas que probablemente se van a consumir este año, solamente 1.010 millones, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas, alimentarán a personas... Pero hay una razón más grande para el hambre global, que está atrayendo menos atención solamente porque ha estado allí mucho tiempo. Mientras que 100 millones de toneladas de comida serán desviadas este año para alimentar coches, 760 millones de toneladas serán arrebatadas de las bocas de los humanos para alimentar animales, que podrían cubrir el déficit de comida a nivel mundial 14 veces. Si te preocupa el hambre, come menos carne». George Monbiot, "The Pleasures of the Flesh"

- En enero de 2008, el periódico The New York Times publicó un artículo de Mark Bittman, que no es vegetariano, titulado "Rethinking the Meat-Guzzler", donde el autor explica el costo perjudicial del consumo de carne para nuestro planeta, nuestra salud y para los pobres[7].

- En 1999, Compassion in World Farming (CIWF), publicó un informe titulado "Ganadería industrial y medio ambiente" (Factory Farming and the Environment), donde se dice lo siguiente:

«La producción de proteínas animales representa un uso ineficiente de los recursos del agua y de la tierra. Los animales de granja convierten las proteínas vegetales en proteínas animales con una eficiencia baja —generalmente en torno al 30%-40% y sólo un 8% en el caso de la producción de carne de vaca—.(...) En las próximas dos décadas, se hará mucho más urgente el problema de cómo alimentar al menos a 8.000 millones de personas al mismo tiempo que se protegen los recursos naturales de la tierra, el agua, el aire y los animales salvajes. La extensión de factorías intensivas de animales por el mundo no se puede considerar como una solución sostenible». CIWF, 1999



Alimentación carnívora



Alimentación vegetariana
La alimentación carnívora implica un mayor consumo de petróleo, agua,
extensión de tierra, fertilizantes y pesticidas que una alimentación vegetariana.

- En 1990, el programa de hambre en el mundo de la Brown University calculó que los cultivos mundiales, si fueran distribuidos equitativamente y sin destinar un porcentaje importante a los animales que hay en las granjas, podrían suministrar una dieta vegetariana a 6.000 millones de personas, mientras que una dieta abundante en carne, como la de los habitantes de los países ricos, podía alimentar tan sólo a 2.600 millones.

- En 1990, un estudio titulado «The effect of dietary changes on agriculture», calculó que el número de personas alimentadas en un año por cada hectárea varía entre 22 personas para las papas o 19 para el arroz y 1 y 2 personas para la carne de vacuno y el cordero, respectivamente[6].

- En 1971, Frances Moore Lappé, experta en la ciencia de la alimentación, publicó el libro Diet for a Small Planet (Dieta para un planeta pequeño), que con más de tres millones de copias se convirtió en un best-seller. Diet for a Small Planet fue un libro pionero en denunciar que la producción de carne alimentada con grano es un desperdicio y una contribución a la escasez mundial de alimentos por una política alimentaria ineficaz. Comer una dieta centrada en el planeta, sostuvo, es elegir lo mejor para la tierra y para nuestros cuerpos, una acción cotidiana que se encuentra a nuestro alcance para crear un mundo más sano. Francis declaró recientemente en una entrevista televisiva que un bistec de carne debería ser visto como un coche Cadillac. «Quiero decir —explicó—, que seguimos anclados a la idea de los coches a gasolina porque vivimos bajo la ilusión de que el petróleo cuesta poco. Del mismo modo, seguimos anclados a la idea de una dieta basada en carne de animales alimentados con cereales porque pensamos que también los cereales cuestan poco».

- En 1974, René Dumont, economista del Instituto Nacional de Agricultura de Francia, hizo las siguientes declaraciones con ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas para la Alimentación Mundial en Roma: «El consumo excesivo de carne por parte del rico significa hambre para el pobre. Es necesario cambiar esos costosos sistemas agrícolas, suprimir la extensión de tierras dedicada a la alimentación bovina y reducir drásticamente la cabaña ganadera».

- En junio de 1965, se publicó el libro Proteins: Their Chemistry and Politics (Análisis químico y político de las proteínas), donde el Dr. Aaron M. Altschul señaló que, en unidades calóricas por hectárea, una dieta a base de cereales, verduras y legumbres puede alimentar a una cantidad de personas veinte veces mayor que una dieta a base de carne.






«Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia». Mahatma Gandhi



Productos de origen animal para unos, sufrimiento y muerte para otros (Link) (2)