McVegan, la hamburguesa vegana del McDonalds

Desde el 5 de octubre 2017 hasta el 21 de noviembre, la multinacional McDonalds venderá en fase de pruebas una hamburguesa vegana en sus establecimientos de la ciudad de Tampere, en Finlandia. Esto no es una novedad, pues McDonalds lleva años vendiendo hamburguesas McVeggie o Veg Maharaja Mac en la India, donde se estima que entre el 29% y el 40% de la población, unos 360 millones de personas, son vegetarianas, más de la mitad de ellas son veganos.[1] Estas hamburguesas no están destinadas para los veganos, sino para todos los clientes, pues muchas personas están comiendo menos carne. Cada vez más empresas no veganas ofrecen opciones veganas para intentar obtener más beneficios económicos.

La hamburguesa McVegan ha creado un debate en la comunidad vegana. Parece que son tres las cuestiones principales a responder: ¿la McVegan es vegana? ¿es una buena noticia que McDonalds venda una «hamburguesa vegana» en sus establecimientos? y ¿los veganos deberíamos comprar la McVegan o deberíamos comprar hamburguesas veganas en otros establecimientos?... En este artículo voy a analizar este tema que es extrapolable a cualquier otra empresa y producto.

Antes que nada, debemos tener claro que el veganismo no es una dieta ni un estilo de vida, sino poner en práctica la idea ética de respetar a los demás seres sintientes.[2] Esto es así porque la Ética se origina en los intereses de los seres sintientes[3], por eso decimos que la Ética es sensocentrista.[4] Por lo tanto, practicar el veganismo no es una opción personal, sino un deber ético que todos debemos cumplir.

La práctica del veganismo debería ser perfecta, pero es muy difícil evitar financiar el maltrato cuando vives en una sociedad antropocentrista[5] en la que los animales no humanos son esclavos por ley. Sin embargo, una práctica imperfecta no rebate la teoría en la que está basada.[6] Además, ser demasiado exigente en la práctica, mirando todo con microscopio, puede ser contraproducente para conseguir que otras personas se unan al movimiento; podemos ser todo lo exigentes que queramos, pero mejor que no se note y que no nos traumaticemos.

Normalización de las opciones veganas

El mundo (y el Universo) debe ser ético (vegano), y para que ello sea posible es necesario que exista una mayoría de humanos que defiendan el respeto a los demás seres sintientes (sensocentristas) y que por lo tanto practiquen el veganismo, aunque no sean perfectos. Una vez que cambiamos, el perfeccionamiento es una cuestión de tiempo, lo difícil es dar el cambio.

Una razón por la que muchas personas no eligen cambiar hacia el veganismo es porque no encuentran opciones veganas, sobretodo a la hora de comer fuera: tienen miedo de que se burlen de ellos, de ser rechazados y de quedar aislados socialmente. Realmente vivimos coaccionados emocionalmente y económicamente, nos callamos muchas cosas. Por eso es importante normalizar la existencia de opciones veganas en cualquier establecimiento. Y por eso es una buena noticia que McDonalds y cualquier otra empresa venda opciones veganas en sus establecimientos. La existencia de opciones veganas permite que personas no veganas puedan elegir comer una hamburguesa vegana en lugar de tanta carne, y se darán cuenta de que no es tan difícil ser vegano: las hamburguesas veganas son más sanas y están deliciosas.

Productos veganos, empresas veganas y personas veganas

Aunque la distinción «producto vegano» y «producto no vegano» ayuda comunicativamente y es preferible seguir usándola, realmente todos los productos son veganos, pues lo éticamente incorrecto no es el producto en sí, sino el acto de maltratar (golpear, omitir auxilio, matar) a otros seres sintientes, así como financiar económicamente dicho maltrato o promover que otros lo financien.[6]

Lo que debemos preguntarnos es si con nuestro dinero estamos financiando el maltrato a otros seres sintientes. Debemos intentar financiar aquellos productos que promueven que no se maltrate a los demás seres sintientes (los llamados «productos veganos»), y evitar financiar aquellos productos que claramente promueven el maltrato (los llamados «productos no veganos»): carne, leche, huevos, miel, cuero, lana, cuero, pieles, circos con animales, zoológicos, tauromaquia, rodeo, etc. Por lo tanto, la hamburguesa McVegan en sí es tan vegana como lo es cualquier otra hamburguesa vegana, el problema es que McDonalds no es una empresa vegana y por tanto sus propietarios tampoco lo son. Esto no es algo que ocurra sólo con McDonalds, sino que es lo habitual en la mayoría de empresas.

Veganos en el McDonalds

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La otra cuestión es si los veganos deberíamos comprar una hamburguesa vegana a una empresa que no es vegana y que se caracteriza por promover el consumo de carne, queso y leche animal. Obviamente es éticamente incorrecto, pues al comprar sus productos financiamos a una empresa que financia actividades no veganas. El dinero que pagamos por la McVegan no va a una contabilidad separada del resto de ingresos de la compañía, sino que comparte caja con los ingresos que provienen de la venta de hamburguesas no veganas. Una vez que sabemos que es éticamente incorrecto comprar una McVegan, y que por lo tanto a priori no deberíamos comprarla, nos debemos hacer la siguiente pregunta en términos estratégicos: ¿debemos comprarla?

Un «deontologista» dirá que ningún fin justifica medios éticamente incorrectos, y por lo tanto no debería comprar la McVegan ni ningún otro producto a empresas que usarán su dinero para financiar el maltrato, lo cual es imposible, pues incluso los vegetales que compramos provienen de agricultura no vegana.[7] Si estas personas fueran coherentes con la ética defectuosa que dicen defender, se deberían suicidar. En otro artículo expliqué que este deontologismo defectuoso es la consecuencia de afirmar que no existe una relación causa-efecto entre elegir «no hacer nada» y lo que ocurre debido a dicha omisión.[8] Una vez que aceptamos esta Realidad, aceptamos que un fin justo puede justificar usar medios éticamente incorrectos si se estima que no utilizarlos tendrá peores consecuencias para avanzar hacia un mundo ético (vegano), es decir, debemos ser consecuencialistas en lugar de suicidarnos.

De mejor a peor opción, éstas son las empresas en las que debemos intentar comprar:

1ª OPCIÓN: Comprar productos de empresas que son propiedad de veganos. Sabemos que los propietarios, al ser veganos, evitarán usar nuestro dinero para financiar actividades no veganas. Por ejemplo, restaurantes veganos que son propiedad de personas veganas. Esto también suele ocurrir con las tiendas de productos veganos como Veggie Room, Planeta Vegano, etc. Debemos tener en cuenta que estas empresas tampoco son perfectas, pero actualmente son, con mucha diferencia, la mejor opción ética disponible.

2ª OPCIÓN: Comprar productos de empresas veganas que no son propiedad de veganos. Por ejemplo, la mayoría de las fruterías que existen actualmente podrían clasificarse como empresas veganas, excepto si venden huevos, leche o miel. Sabemos que los propietarios, al no ser veganos, usarán nuestro dinero para financiar actividades no veganas.

3ª OPCIÓN: Comprar productos de empresas no veganas que venden algunos productos veganos. Todas las empresas privadas no veganas son propiedad de no veganos. El dinero que pagamos a estas empresas para adquirir productos veganos ayuda a que la empresa venda esos productos en lugar de otros. Sin embargo, ese mismo dinero se usará para actividades no veganas de la empresa. Por ejemplo, comprar la hamburguesa vegana de McDonalds, comprar hamburguesas veganas en un supermercado no vegano, comprar zapatos sintéticos en una zapatería que vende zapatos de piel, etc. Sabemos que los propietarios, al no ser veganos, usarán nuestro dinero para financiar actividades no veganas.

Por lo tanto podemos concluir que la aparición de opciones veganas siempre es una buena noticia para la normalización del veganismo como práctica y para que quienes no son veganos se acerquen a ella. Los veganos sólo deberíamos comprar productos a empresas que son propiedad de veganos, pero dada la dificultad que esto puede presentar, parece justificado que en ocasiones tengamos la necesidad de salirnos de esta norma para adaptarnos socialmente, y esto incluye, si se diera el caso, comer una McVegan en un McDonalds. Mientras tanto, hay sitios más éticos en los que comprar.