21 de enero de 2017

RESPUESTA AL ARTÍCULO:
"Nuevo estudio destroza algunos mitos veganos-vegetarianos"



El 9 de marzo de 2014 el blog «Desde El Exilio» publicó un artículo de Luis I. Gómez titulado «Nuevo estudio destroza algunos mitos veganos-vegetarianos». El artículo utiliza un estudio titulado «Nutrition and Health – The Association between Eating Behavior and Various Health Parameters: A Matched Sample Study» realizado por la Medical University, en Graz (Austria), y publicado en PLOS ONE el 7 de febrero de 2014. El artículo utiliza dicho estudio para defender la errónea idea de que el «vegetarianismo-veganismo» es una alimentación insana y que cuanta más carne se consume, mejor es para la salud.

Antes de dar una respuesta al artículo de Luis y al estudio, es importante tener en cuenta que respondo a antropocentristas. El antropocentrismo es una ideología irracional según la cual «los humanos deben ser respetados porque son humanos»[1], por eso los antropocentristas discriminan arbitrariamente a quienes no son humanos, en lo que se ha venido a denominar como «discriminación especista»[2], por eso los antropocentristas tratan a quienes no son humanos como si sólo fueran trozos de carne. En cambio, los antropocentristas rechazan matar a humanos para comer su carne aunque se demostrara que fuera más sano hacerlo.

Es un error llegar a la conclusión de que un tipo de alimentación no es sana basándose en la mala puesta en práctica de ese tipo de alimentación. Para saber si un tipo de alimentación es sana se debe seguir de manera correcta y comprobar los resultados en la salud. Una alimentación sana puede ser seguida de manera incorrecta por múltiples razones: por falta de información, por falta de preocupación por la propia salud, por problemas económicos, etc. La alimentación vegetariana estricta está avalada por la gran mayoría de estudios científicos sobre nutrición, por esta razón las más grandes asociaciones de nutricionistas profesionales, así como instituciones gubernamentales, avalan públicamente dicha alimentación[3]. Sin embargo, de vez en cuando aparece un estudio que afirma que la alimentación vegetariana estricta no es sana, como el que voy a analizar a continuación.

El estudio se basó en las respuestas dadas en la encuesta de salud austriaca «AT-HIS 2006/07», realizada en 2006, 8 años antes. El AT-HIS forma parte de la Encuesta Europea de Entrevistas de Salud (E-HIS). 15474 individuos, de 15 años o más, fueron interrogados en entrevistas personales asistidas por computadora. De los 15474 entrevistados sólo un 0,2 % eran vegetarianos puros o estrictos (practicantes de la llamada «dieta vegana»), lo cual equivale a sólo 31 personas. Los 31 vegetarianos puros fueron mezclados en un mismo grupo llamado «vegetarianos» junto con 125 ovolactovegetarianos y con 187 «vegetarianos comedores de peces»^@#!, haciendo un total de 343 personas, ¿esto es serio?:

«Mientras que el 0,2% de los entrevistados eran vegetarianos puros (57,7% mujeres), el 0,8% reportó ser vegetarianos consumiendo leche y huevos (77,3% mujeres) y 1,2% vegetarianos consumiendo pescado y/o huevos y leche (76,7% mujeres). El 23,6% informó combinar una dieta carnívora con gran cantidad de frutas y verduras (67,2% mujeres), 48,5% para comer una dieta carnívora menos rica en carne (60,8% mujeres) y 25,7% una dieta carnívora rica en carne (30,1% mujeres). Dado que los tres grupos de dieta vegetariana incluyeron un número relativamente pequeño de personas (N = 343), se analizaron como un grupo de hábitos alimentarios. Por otra parte, dado que el grupo vegetariano era el más pequeño, decidimos emparejar cada uno de los vegetarianos (1) con un individuo de cada grupo de hábitos alimentarios (dieta carnívora rica en frutas y Vegetales (2), dieta carnívora menos rica en carne (3) y carnívora rica en carne (4)).»

Nadie nos asegura que el emparejamiento no se hizo eligiendo a los sujetos no «vegetarianos» que tuvieran el mejor estado de salud, subiendo la media del estado de salud de dicho grupo.

Después del emparejamiento, el número total de sujetos usados para el análisis fue de 1320, habiendo 330 sujetos en cada uno de los 4 grupos: grupo vegetariano, grupo carnívoro rico en frutas y verduras, grupo carnívoro menos rico en carne y grupo carnívoro rico en carne. 13 sujetos del grupo «vegetarianos» no fueron incluidos en los análisis, ya que no se pudieron emparejar con un sujeto del mismo sexo, edad y SES de un grupo de hábitos alimenticios diferente, ¿alguno de ellos era vegetariano puro? No se dice. Recordemos que en la encuesta sólo había 31 vegetarianos puros.

El mismo estudio indica al final que los resultados son limitados por numerosas razones:

«Las posibles limitaciones de nuestros resultados se deben al hecho de que la encuesta se basó en datos transversales. Por lo tanto, no se pueden hacer declaraciones si la mala salud de los vegetarianos en nuestro estudio es causada por su hábito dietético o si consumen esta forma de dieta debido a su peor estado de salud. No podemos afirmar si existe una relación causal, sino describir asociaciones determinadas. Además, no podemos dar ninguna información sobre las consecuencias a largo plazo de consumir una dieta especial ni sobre las tasas de mortalidad. Por lo tanto, se necesitarán estudios longitudinales adicionales para fundamentar nuestros resultados. Otras limitaciones incluyen la medición de los hábitos alimenticios como una variable autodeclarada y el hecho de que a los sujetos se les preguntó cómo describirían su comportamiento alimenticio, sin darles una definición clara de los diversos grupos de hábitos alimenticios. Sin embargo, una asociación significativa entre el hábito alimenticio de los individuos y su peso y conducta de consumo de alcohol es indicativo de la validez de la variable. Otra limitación se refiere a la falta de información detallada sobre los componentes nutricionales (por ejemplo, la cantidad de carbohidratos, colesterol o ácidos grasos consumidos). Por lo tanto, se necesitan estudios más profundos sobre los hábitos nutricionales y sus efectos sobre la salud entre los adultos austriacos. Otros estudios deberían investigar la influencia de los diversos hábitos alimenticios sobre la incidencia de diferentes tipos de cáncer. Según nuestro conocimiento, este es el primer estudio realizado en Austria para analizar las diferencias en términos de hábitos alimentarios y su impacto en la salud. Admitimos que el gran número de participantes hizo necesario mantener las preguntas simples, para cubrir la gran muestra. En general, consideramos que nuestros resultados son de interés específico y contribuyen al conocimiento científico existente, a pesar de algunas limitaciones en cuanto a causas y efectos.»

A pesar de lo limitado del estudio, en el resumen no lo indican y en él parece que están muy seguros de que:

«nuestros resultados mostraron que una dieta vegetariana se asocia con una salud más pobre (mayor incidencia de cáncer, alergias y trastornos de salud mental), una mayor necesidad de cuidado de la salud y una peor calidad de vida. Por lo tanto, los programas de salud pública son necesarios para reducir el riesgo para la salud debido a factores nutricionales.»

Para hacer «estudios» así, mejor no hacerlos...

He traducido el estudio con Google Translator. Comparto la traducción con vosotros: