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sábado, 10 de diciembre de 2016

ARGUMENTO:
“Esterilizar/castrar sin consentimiento es éticamente incorrecto”

RESUMEN: ¿Cuál es la diferencia entre esterilizar y castrar? ¿qué es el consentimiento informado? ¿es éticamente incorrecto esterilizar/castrar a alguien sin su consentimiento? ¿cuáles son las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar a perros y gatos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

El argumento del consentimiento se desentiende de las consecuencias que las omisiones tienen para los intereses de las personas, es decir, considera éticamente correcto el asesinato por omisión, lo cual está rebatido en un artículo anterior. Somos responsables de las consecuencias de elegir «no hacer nada», por eso también somos responsables de las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar. Esterilizar y castrar son acciones éticamente incorrectas porque frustran intereses/derechos, pero son elecciones que tienen consecuencias menos malas que elegir no esterilizar/castrar. Las consecuencias de no esterilizar/castrar son ampliamente conocidas por las protectoras de animales: millones de camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, desnutrición, atropellados, maltratados, etc., es decir, intereses son frustrados y derechos son violados, por esta razón todas las protectoras promueven la esterilización/castración de animales.

Palabras clave: castración, control poblacional, esterilización



Es un hecho que una persona es perjudicada en acto cuando sus intereses son frustrados y que es beneficiada en acto cuando sus intereses son satisfechos[1]. Si una persona elige perjudicar a otra, actúa de acuerdo a dicha elección y la materializa entonces ella será la causa intencional por la que la otra persona fue perjudicada, aunque dicho perjuicio sea un medio que tiene como fin beneficiarla. Por ejemplo, si damos un empujón a una persona entonces la perjudicamos, aunque sea el medio mediante el cual consigamos el objetivo de beneficiarla evitando que la atropellen; sin embargo la persona empujada agradecerá ese mal mediante el cual se evitó que padeciera un mal mayor.

Algunas personas dicen que hacer algo a alguien sin su consentimiento es éticamente incorrecto y que por lo tanto no debemos hacerlo. Según el argumento del consentimiento, no deberíamos dar medicinas ni operar a animales no humanos y tampoco a algunos humanos (fetos sintientes, bebés, algunos enfermos, humanos en estado inconsciente, etc.) porque no nos han dado su consentimiento; lo mismo ocurriría con los humanos que pueden dar su consentimiento, pero que no son lo suficientemente racionales como para analizar correctamente la realidad y elegir coherentemente de acuerdo a su interés superior en seguir viviendo sano: niños que hablan y algunos enfermos que pueden hablar. Asimismo, un humano adulto que va a ser atropellado tampoco ha dado su consentimiento para que le empujemos con el objetivo de salvarle la vida, por lo que, según el argumento del consentimiento, lo éticamente correcto sería elegir «no hacer nada» y que le atropellaran. Como vemos, el argumento del consentimiento se desentiende de las consecuencias que las omisiones tienen para los intereses de las personas, es decir, considera éticamente correcto el asesinato por omisión, lo cual está rebatido en un artículo anterior[2]. Por ejemplo, los bebés quieren seguir viviendo, pero si elegimos no operarles porque no nos han dado su consentimiento y mueren debido a ello entonces seremos la causa intencional por la que esos bebés murieron; como es menos malo rajarlos para operarlos a que mueran entonces debemos operarlos. Es absurdo debatir éticamente sobre esterilización/castración con una persona que considera éticamente correcto asesinar por omisión, pues dicha persona cree que no existe una relación causa-efecto entre eligir no esterilizar/castrar y las consecuencias que ello produce. El consentimiento sólo es éticamente relevante cuando una persona bien informada es capaz de analizar la realidad y de expresar coherentemente cuales son sus intereses, en tal caso su decisión deberá, a priori, ser respetada (eso incluye el suicidio y la eutanasia[3]), excepto si estimamos que respetar su decisión tendrá peores consecuencias para el avance hacia un mundo ético.

Algunas personas dicen que es éticamente incorrecto esterilizar/castrar a alguien sin su consentimiento. Por ejemplo, en este artículo y comentarios del blog Filosofía Vegana(1) podemos leer lo que dicen dichas personas. Como ya he explicado, el consentimiento sólo es relevante cuando se trata de una persona bien informada que es capaz de analizar la realidad y de expresar coherentemente cuáles son sus intereses. En el caso de la esterilización/castración el asunto cambia en el sentido de que los intereses superiores que van a ser beneficiados o perjudicados por la esterilización/castración no son los de uno mismo, sino intereses superiores de otras personas. Si analizamos el asunto comprobamos que la conclusión no cambia tanto. Si alguien elige perjudicar gravemente a otras personas, por ejemplo atacándolas con un arma, entonces debemos dar prioridad al interés de seguir viviendo sano de las personas sobre el interés de quien elige frustrarlo. Esterilizar/castrar a gatos y perros evita el sufrimiento y muerte de otros gatos y perros por sobrepoblación, por lo tanto la prioridad es evitar que dichos animales se reproduzcan.

Algunas personas reconocen que debemos hacer el mal menor, pero dicen que esterilizar/castrar tiene peores consecuencias que no hacerlo. Todas las asociaciones protectoras de animales defienden la esterilización/castración, pues décadas de experiencia han demostrado que elegir no esterilizar/castrar tiene como consecuencia que los intereses y derechos de millones de animales no humanos sean frustrados y violados: camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, por desnutrición, por atropellos, por maltrato, etc., lo cual es mucho peor a que los animales sean esterilizados o castrados. Las molestias de una pequeña mutilación interna que lo único que implica es no poder tener hijos a alguien que no sabe que puede tenerlos es mucho menos malo que vivir el abandono, sufrimiento y muerte prematura. Aparte de eso, continuación enumeramos algunos de los inconvenientes y ventajas que la esterilización/castración tiene para el castrado:


Algunas personas dicen que es peor esterilizar/castrar a un perro o gato que mantenerle durante toda su vida aislado con el celo para que no se reproduzca. Cualquiera que haya visto a un animal en celo en un piso sabe que lo pasan muy mal y que ocasiona numerosas molestias en la vivienda y a los vecinos. La operación para esterilizar/castrar dura unos pocos minutos y tiene un postoperatorio rápido, suponiendo un menor sufrimiento para el animal.

Algunas personas reconocen que esterilizando/castrando se evitan peores consecuencias que no haciéndolo, pero dicen que el problema no es reproductivo, sino de recursos. Dicen que la sociedad no debe esterilizar/castrar, sino que la solución al sufrimiento y muerte de animales es dejar que crezcan las poblaciones y dedicar cada vez más tiempo y recursos económicos a prestar auxilio a todos los animales que lo necesitan (alojamiento, alimentación, gastos médicos, etc.), lo cual queda rebatido por la realidad: los animales nacidos en la actualidad no son ayudados de dicha manera. Además, si no controlamos la natalidad entonces las poblaciones serían cada vez mayores en un mundo con recursos limitados, incluído para los humanos.