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27 jul. 2015

ARGUMENTO:
“Esterilizar/castrar sin consentimiento es éticamente incorrecto”

RESUMEN: ¿Cuál es la diferencia entre esterilizar y castrar? ¿qué es el consentimiento informado? ¿es éticamente incorrecto esterilizar o castrar a alguien sin su consentimiento? ¿cuáles son las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar a los animales "de compañía"? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Quienes rechazan la esterilización/castración sin consentimiento dicen que es una violación de sus derechos. Esta idea encaja en posicionamientos deontologistas que se desentienden de las consecuencias de elegir "no hacer nada". Como ya explicamos antes, también somos responsables de las consecuencias de elegir "no hacer nada", por eso también somos responsables de las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar. Esterilizar y castrar son acciones éticamente incorrectas porque frustran intereses/derechos, pero son elecciones que tienen consecuencias menos malas que elegir "no hacer nada". Las consecuencias de no esterilizar/castrar son ampliamente conocidas por las protectoras de animales: millones de camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, desnutrición, atropellados, maltratados, etc., es decir, intereses son frustrados y derechos son violados, por esta razón todas las protectoras promueven la esterilización/castración de animales.

Palabras clave: castración, control poblacional, esterilización
Tipo de argumento: Estrategia



Es un hecho que una persona es perjudicada en acto cuando sus intereses son frustrados y es beneficiada en acto cuando sus intereses son satisfechos[1]. Si una persona elige perjudicar a otra, actúa de acuerdo a dicha elección y la materializa entonces ella será la causa intencional por la que la otra persona fue perjudicada, aunque dicho perjuicio sea un medio que tiene como fin beneficiarla. Por ejemplo, perjudicamos a una persona si la damos un empujón, aunque sea el medio mediante el cual se consigue el objetivo de beneficiarla evitando que la atropellen; la persona empujada le agradecerá ese mal.

Mediante el consentimiento informado una persona expresa voluntariamente su interés en que otras personas le hagan algo. No todas las personas tienen la capacidad de dar su consentimiento; no la tienen quienes no son humanos y algunos humanos (fetos, bebés, niños, algunos enfermos y adultos sanos en estado inconsciente), por lo tanto no podemos saber si al hacerles algo les estamos perjudicando en acto o no; si necesitásemos su consentimiento para hacerles algo entonces no podríamos hacerles nada. Además, algunos de los humanos que tienen la capacidad de dar su consentimiento (niños que hablan y algunos enfermos que pueden hablar) no son lo suficientemente racionales como para analizar correctamente la realidad y elegir coherentemente de acuerdo a sus intereses superiores, por ejemplo, dar su consentimiento para que les operen y así salvarles la vida; si necesitásemos su consentimiento para hacerles algo entonces no les podríamos operar para salvarles la vida aunque supiéramos que quieren seguir viviendo. Por lo tanto el interés superior de las personas tiene prioridad sobre su silencio y sobre si dan o no dan su consentimiento. El consentimiento informado tiene importancia cuando una persona es capaz de analizar la realidad y de expresar coherentemente cuáles son sus intereses, en tal caso su decisión deberá, a priori, ser respetada.
 
En el caso de la esterilización y de la castración el asunto cambia en el sentido de que los intereses superiores que van a ser beneficiados o perjudicados por la elección no son de uno mismo, sino intereses superiores de otras personas. Si analizamos el asunto comprobamos que la conclusión no cambia tanto. Si alguien elige perjudicar gravemente a otras personas, por ejemplo atacándolas con un arma, entonces debemos anteponer el interés superior de las personas (integridad física/psíquica y seguir viviendo) sobre el interés de quien elige perjudicarlas gravemente. Por lo tanto, los intereses superiores de las personas, que por ello suelen ser llamados "derechos éticos", tienen prioridad sobre el interés de otras personas en frustrarlos, o en violarlos en el caso de referirnos a derechos.

Cuando alguien elige no esterilizar ni castrar eso tiene como consecuencia que los intereses superiores de otras personas serán frustrados, pero hay personas que no ven esta relación causa-efecto, lo explicamos a continuación. Según el deontologismo, algunos intereses son derechos éticos que no deben ser violados. Un gravísimo error que cometen muchos deontologistas es afirmar que no somos responsables de las consecuencias de "no hacer nada", es decir, creen que no se puede violar un derecho por omisión. Como creen que no se puede violar un derecho por omisión entonces afirman que los derechos no deben ser violados en ningún caso, independientemente de las consecuencias que se estimen por no violarlos. Quedándonos "sin hacer nada" no violamos ningún derecho, según ellos. Basándose en dicho error, estos deontologistas a los que llamo "deontologistas desconectados" (desconectados de la realidad causal), rechazan el derecho de auxilio porque, según ellos, elegir "no hacer nada" no es una acción de cuyas consecuencias seamos responsables, lo cual ya fue rebatido[2].

Debido a este error que acabamos de explicar, existen personas que dicen que esterilizar/castrar a quienes no son humanos es éticamente incorrecto porque mutilarlos supone violar sus derechos y dejándoles parir no se violan derechos de otros. Por eso los deontologistas desconectados creen que "no haciendo nada" se lavan las manos respecto a las consecuencias que no esterilizar/castrar tendrán sobre los derechos de quienes nacerán debido a ello. Es absurdo debatir éticamente sobre esterilización/castración con una persona que rechaza el derecho de auxilio, pues dicha persona cree que las consecuencias de no esterilizar/castrar no son de su responsabilidad. Por ejemplo, en este artículo y comentarios del blog Filosofía Vegana(1) podemos leer los errores que cometen dichas personas.

Por lo tanto en esta entrada sólo se debatirá con quienes aceptan el derecho de auxilio, es decir, con quienes aceptan que cuando elegimos "no hacer nada" (por ejemplo, no esterilizar/castrar) también tenemos responsabilidad sobre las consecuencias de dicha elección. En este perfil encajan, por ejemplo, quienes dicen que la sociedad no debe esterilizar ni castrar, sino que la solución al sufrimiento y muerte de animales es dejar que crezcan las poblaciones y dedicar cada vez más tiempo y recursos económicos a prestar auxilio a todos los animales que lo necesitan (alojamiento, alimentación, gastos médicos, etc.). También se debatirá con quienes consideren que es peor castrar a un animal que mantenerle encerrado con el celo para que no se reproduzca. Por lo tanto, el debate aquí es sobre si esterilizar/castrar tiene o no tiene peores consecuencias que no hacerlo, es decir, es un debate estratégico, no ético.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO: esterilizar y castrar sin consentimiento es éticamente incorrecto

(P1) Debemos respetar a los demás.
(P2) Somos responsables de las consecuencias de “no hacer nada”.
(P3) No esterilizar/castrar tiene mejores consecuencias que esterilizar/castrar.
(C) No debemos esterilizar/castrar.

A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.


Las premisas (P1) y (P2) son ciertas, y están explicadas en sus correspondientes debates.

PREMISA (P3): No esterilizar/castrar tiene mejores consecuencias que esterilizar/castrar.

Vamos a poner en la balanza los intereses de quienes son esterilizados/castrados frente a los intereses de quienes nacerán para tener una vida que prácticamente tendrá sufrimiento y muerte prematura.

Al esterilizar/castrar a alguien que no puede darnos su consentimiento, como en el caso de quienes no son humanos, seguramente estemos frustrando su interés en no ser dañado, pero hacerlo tiene consecuencias menos malas que elegir "no hacer nada". Todas las asociaciones protectoras de animales defienden la esterilización/castración, pues décadas de experiencia han demostrado que elegir no esterilizar/castrar tiene como consecuencia que los intereses y derechos de millones de animales no humanos sean frustrados y violados: camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, por desnutrición, por atropellos, por maltrato, etc., lo cual es mucho peor a que los animales sean esterilizados o castrados.

Una pequeña mutilación interna que lo único que implica es no poder tener hijos es mucho menos malo que una vida llena de sufrimiento que termina con una muerte prematura. Por lo tanto, la castración no se debe hacer por el bien del animal, sino por el bien de otros animales, pero a continuación enumeramos algunos de los inconvenientes y ventajas que tendrá para el castrado:



CONCLUSIÓN (C): No debemos esterilizar/castrar

No se puede llegar a la conclusión de que no debemos esterilizar/castar porque por experiencia sabemos que no esterilizar/castrar tiene peores consecuencias que hacerlo.