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9 sept. 2014

ARGUMENTO:
“Sólo pueden ser éticamente incorrectas las acciones de agentes éticos”

RESUMEN: ¿Qué es un agente ético? ¿qué es un paciente ético? ¿tenemos el deber de prestar auxilio, de manera individual y social, a quien está siendo agredido por un individuo que no es un agente ético? Éstas son las principales preguntas a las que aquí vamos a responder.

Los agentes éticos reconocen que todas las demás personas también tienen intereses y en ese reconocimiento están reconociendo los derechos éticos que todas las personas tienen por el hecho de ser personas y no meras cosas. Si alguien tiene un derecho entonces ese derecho debe ser respetado, independientemente de si quien lo quiere violar es un agente ético o no. Esto es así, porque lo que realmente importa es la persona portadora de derechos, no quien o qué los viola. Por lo tanto, antes de intentar rebatir el argumento llegamos a la conclusión de que el enfoque agencial no es coherente con su propia teoría de derecho moral. El hecho de que alguien sea o no sea un agente ético tiene importancia para juzgar su carácter y su responsabilidad, pero no para evaluar éticamente las consecuencias de sus acciones. Además, el enfoque agencial viola el principio de igual consideración de intereses al no otorgar a priori el mismo peso a intereses iguales.

Palabras clave: acciones, agente, complicidad, consecuencias, enfoque agencial, excepción  paciente, responsabilidad

Primeramente vamos a dejar clara la diferencia entre paciente moral y agente moral.


Algunas personas, sobretodo deontologistas como Tom Regan o Luis Tovar en su blog «Filosofía Vegana», dicen que para saber si una acción es éticamente correcta o incorrecta no sólo es necesario saber si dicha acción perjudica a una persona, sino que debemos saber si el agresor es un agente ético[2]. Es decir, según estas personas, si el agresor no es un agente ético entonces no puede haber nada éticamente incorrecto en lo que dicha persona hace. A este argumento vamos a llamarle «enfoque agencial». La siguiente tabla muestra los posibles casos de agresiones que podemos encontrarnos y lo que el enfoque agencial defiende en cada uno de ellos:


AgresorVíctimaEs una
acción
Ejemplos
Agente éticoAgente éticoRechazableUn hombre agrede a una mujer;  Una mujer agrede a un hombre.
Agente éticoNo es
agente ético
RechazableUna mujer agrede a un niño; Un hombre agrede a un cerdo.
No es
agente ético
Agente éticoAceptableUn perro agrede a una mujer; Un león agrede a un hombre.
Un humano demente agrede a una mujer.
No es
agente ético
No es
agente ético
AceptableUn perro agrede a un gato; Un león agrede a una cebra;
Un niño agrede a un hamster; Un niño agrede a otro niño.


Estas personas dicen el enfoque agencial es correcto basandose en la teoría de derechos morales (o derechos éticos) que dice que un derecho ético es la suma de dos elementos: el intereses de la persona, más el reconocimiento que los agentes éticos hacen de dicho interés legítimo[3]. Según Regan, sólamente los agentes éticos son capaces de violar los derechos de otros, por lo tanto no existiría violación de derecho alguno cuando un animal no humano agrede a otra persona, humana o no humana[4]. Según esta teoría sobre qué es un derecho ético, sólo tenemos derechos éticos cuando son amenazados por un agente ético, pero los dejamos de tener cuando son amenazados por quien no lo es, así como también dejaríamos de tener derechos éticos cuando padecemos una enfermedad(1). Según este planteamiento, los derechos éticos vendrían a ser algo "de quita y pon", pues dependen del contexto, no de la existencia de personas.

El enfoque agencial nos lleva a conclusiones incómodas, como por ejemplo que no hay nada éticamente incorrecto en que un grupo de niños peguen una paliza a otro niño hasta la muerte. Para evitar esta incomodidad, quienes defienden el enfoque agencial a veces se inventan una excepción de tipo contractual cuando dicen que quienes no son agentes éticos pueden tener un «tutor», el cual es alguien que decide libremente causar o intervenir en la vida de otra persona, humana o no humana. Suelen asumir que no existe ningún humano menor de edad que no esté tutelado, pues dicen que todo menor ha sido parido por un agente ético(2). Según esta «excepción tutelar» sólo el tutor es responsable de la vida y de las consecuencias de las acciones de quien está bajo su tutela, incluidas las consecuencias producidas cuando «no hace nada». Además,  Según esta excepción tutelar y siguiendo con el ejemplo de la paliza, sólo los tutores de los niños son quienes tendrían el deber de intervenir para evitar la paliza, pero sólo sobre quien tutelan; los demás agentes éticos podrían observar la paliza tranquílamente, pues no son tutores de ninguno de los niños, y en este caso dicen que sí sería éticamente correcto «no hacer nada». Podemos observar que quienes defienden el enfoque agencial sólo hacen una conexión causal entre elegir «no hacer nada» y las consecuencias de ello cuando quien elige «no hacer nada» es un tutor, de esta manera se desconectan de la realidad cuando ésta no encaja con su planteamiento. La idea de que no somos responsables de las consecuencias de «no hacer nada», seamos o no seamos tutores, ya fue rebatida, pues tanto por acción como por omisión(3) somos responsables de las consecuencias que nuestras acciones y omisiones(1) tienen sobre la vida de los demás[5]; por lo tanto, como todo agente ético debe a priori intervenir para evitar que los derechos de las personas sean violados entonces la excepción tutelar carece de sentido, así como carece de sentido el enfoque agencial. Aún así, el enfoque agencial puede ser rebatido de otras maneras que explicaremos.

Formulamos de forma más clara las premisas y la conclusión del argumento:

(P1) Un derecho moral es la suma de un interés y de un agente ético que lo reconoce.
(C) Sólo pueden ser éticamente incorrectas las acciones de agentes éticos.


A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.

Este argumento ha sido rechazado por Sapontzis, Fink y Óscar Horta, entre otros.

PREMISA (P1)

Los derechos éticos tienen su origen en la existencia de intereses de personas. Para que una persona tenga derechos éticos no es necesario que otra persona los reconozca, sino que ese derecho existe en la persona misma. Pongo un ejemplo extremo para que se vea más claro. Si en el universo sólo existiera una persona entonces esa persona tendría derechos éticos. Vamos a ver qué dice la teoría de los derechos éticos del enfoque agencial. Según el enfoque agencial, la definición de un «derecho moral» es:

Derecho moral = Interés + Reconocimiento del interés por parte de agente ético.

Los intereses de las personas existen, así como existen los agentes éticos que pueden reconocer los intereses legítimos de las personas. Cabe destacar que entre dichos intereses no está el interés de que un agente ético no frustre nuestros intereses, sino el interés de que no se frustren nuestros intereses.

"... lo que importa de verdad es lo que le sucede a la víctima y no tanto quien comete el acto indebido. La muerte de una gacela tras una dolorosa tortura es tan mala para ella si la tortura se la inflinge un tigre como si se la practica un ser humano". (Arteta, Aurelio, Mal consentido. La complicidad del espectador indiferente, Madrid: Alianza Editorial, 2010, pp. 23-24)

Los agentes éticos reconocen que todas las demás personas también tienen intereses y en ese reconocimiento están reconociendo los derechos éticos que todas las personas tienen por el hecho de ser personas y no meras cosas. Si alguien tiene un derecho entonces ese derecho debe ser respetado, independientemente de si quien lo quiere violar es un agente ético o no. Esto es así, porque lo que realmente importa es la persona portadora de derechos, no quien o qué los viola. Por lo tanto, antes de intentar rebatir el argumento llegamos a la conclusión de que el enfoque agencial no es coherente con su propia teoría de derecho moral.


Agunas personas, entre ellas los deontologistas, suelen decir que las personas tienen por sí mismas un valor inherente o intrínseco, es decir, que las vidas de las personas tienen valor por sí mismas independientemente del valor que otros quieran darlas, lo cual las dota de derechos éticos. El enfoque agencial entra en contradicción con las ideas de valor intrínseco o inherente y de derecho moral, pues según dicho enfoque el derecho moral le vendría dado a las personas por los agentes éticos en lugar de por su propio valor inherente o intrínseco. Por ejemplo, en el caso de Tom Regan, el enfoque agencial entra en contradicción con su idea de que todas las personas son sujetos-de-una-vida que tienen un valor inherente y derechos éticos, razón por la cual merecen ser tratadas respetuosamente y a recibir asistencia cuando así lo necesiten, incluso cuando son víctimas de injusticias de otros:

“The respect principle, as a principle of justice, requires more than that we not harm some so that optimific results may be produced for all affected by the outcome; it also imposes the prima facie duty to assist those who are the victims of injustice at the hands of others... Justice, that is, not only imposes duties of nonharm; it also imposes duties of assistance, understood as the duty to aid those who suffer from injustice. All individuals who have inherent value are to be given their due, and sometimes what they are due is our assistance” (Regan, Tom, The Case for Animal Rights, Berkeley: University of California Press, 1983, p. 249)


CONCLUSIÓN (C)

Una vez que hemos mostrado cómo la misma teoría del derecho moral que usa el enfoque agencial rebate el enfoque agencial mismo, a continuación vamos a explicar por qué no es cierto que «sólo pueden ser éticamente incorrectas las acciones de agentes éticos».

El hecho de que alguien sea o no sea un agente ético tiene importancia para juzgar su carácter y su responsabilidad, pero no para evaluar éticamente las consecuencias de sus acciones. Así lo explica Steve F. Sapontzis:

"El niño quizás sea demasiado joven para reconocer y responder a obligaciones éticas humanas. De todas formas, mientras esto puede influir nuestra evaluación de su carácter y la responsabilidad por sus acciones, no nos lleva a concluir que no hay nada malo en el suplicio que produce al gato. Por citar otro ejemplo, si determinamos que alguien es un delincuente psicótico, es decir, incapaz de distinguir lo correcto de lo erróneo, esto afecta a nuestra evaluación de su responsabilidad por sus acciones y si merece castigo por ellas. Sin embargo, no nos lleva a concluir que no había nada malo en esas acciones". Steve F. Sapontzis, "Predation", Ethics and Animals, 5 (2), 1984, 27-38, p.28.


Por último podemos decir también que el enfoque agencial viola el principio de igual consideración de intereses al no otorgar a priori el mismo peso a intereses iguales. Si, según el enfoque agencial, una agresión es éticamente correcta o incorrecta dependiendo del tipo de agresor entonces se discrimina arbitrariamente a las personas que son víctimas de determinados tipos de agresores, en lugar de considerar sus intereses como se hace con las víctimas de otro tipo de agresores[6].