Argumento: "Los veganos respetan a los animales por su propio interés, el altruísmo no existe"

PROLEGÓMENO: El egoísmo psicológico es una teoría psicológica acerca de la naturaleza humana que afirma que los humanos nunca se comportan de manera altruista. En esta entrada hablaremos sobre si existe el altruísmo en humanos, no sobre si los humanos deben actuar de manera altruísta o egoísta[1].

En 1851, el filósofo francés Auguste Comte (1798-1857) acuñó la palabra "altruisme" (del francés antiguo "altrui" = de los otros) con la acepción número 3, y ésta fue adoptada luego por el castellano como altruísmo. El altruísmo puede ser entendido como el comportamiento desinteresado que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las propias, o también como el comportamiento desinteresado que procura el bien ajeno aun a costa del propio bien. El altruísmo está relacionado con la compasión y con el deber ético.

Algunas personas afirman que, debido a su naturaleza, los humanos siempre actúan motivados por su propio interés (satisfacción, salud, reconocimiento, etc.), nunca desinteresadamente, es decir, niegan la existencia de altruismo. Por ello, afirman que los veganos respetamos a los animales no-humanos porque eso beneficia nuestros intereses de alguna manera, pues si no fuera así entonces dicen que no seríamos veganos. A esta postura se la conoce como egoísmo psicológico.

Generalmente se considera que la teoría del egoísmo psicológico fue propuesta originalmente por Jeremy Bentham (1748-1832) pero se encuentran posibles antecedentes en la obras de Thomas Hobbes (1588-1679) y en François de La Rochefoucauld (1613-1680).

El egoísmo psicológico es la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones autointeresadas, y niega la existencia de conductas verdaderamente altruistas. La forma más importante de egoísmo psicológico es el hedonismo psicológico, teoría que asegura que el deseo de experimentar placer o de evitar el dolor es el motivo que guía todas las acciones humanas voluntarias.

El egoísmo psicológico pretende ser una teoría psicológica que describe CÓMO los individuos se comportan, consecuentemente debe diferenciarse del egoísmo ético(1), de acuerdo con el cual los individuos DEBEN, éticamente, estar motivados por su propio interés y del egoísmo racional, que sugiere que lo racional es maximizar los intereses del actor en todas circunstancias.

A continuación, de la mano de Thomas Hobbes, mostramos dos ejemplos de cómo la teoría del egoísmo psicológico explica la caridad y la compasión mediante la estrategia de reinterpretar los motivos de nuestras acciones:

“Para un hombre no puede haber mejor argumento de su propio poder que descubrirse capaz no sólo de realizar sus propios deseos, sino también de ayudar a otros a alcanzar los suyos: y es esto en lo que consiste la caridad”. Thomas Hobbes, Sobre la naturaleza humana

“La compasión es la imaginación o la ficción de una calamidad futura para nosotros, y que surge de sentir las calamidades de otro hombre”. Thomas Hobbes

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

 ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: "Todo lo que hacemos lo hacemos porque nos beneficia".
C1: Como P1 es verdadero entonces "El altruísmo no existe".
C2: Como C1 es verdadero entonces "Los veganos respetan a los animales no humanos porque se benefician con ello".


RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

(i) La teoría del egoísmo psicológico no es una teoría falsable. El egoísmo psicológico no es una teoría falsable empíricamente, pues dada una conducta supuestamente altruista se la puede reinterpretar como egoísta sin necesidad de verificación empírica. Es decir, una vez que la hipótesis de egoísmo psicológico es la presuposición que sirve para explicar las acciones humanas, todo lo que suceda será considerado egoísta y podrá ser interpretado para adecuarse a esa hipótesis. El egoísmo psicológico no demuestra que los motivos egoístas son más ciertos que los motivos altruistas que pretenden remplazar. A lo sumo, el egoísmo psicológico es posible, pero falta por demostrarse que sea verdadero.


(ii) Incluso si no exitiera el altruismo, el egoísmo psicológico es falso. Existen acciones que no se hacen por egoísmo sino por interés propio o por placer.

- No todas las acciones se hacen por egoísmo. No debemos confundir el interés propio con el egoísmo. Algunos actos que responden a un interés propio son egoístas otros no. La conducta egoísta es aquella que pasa por alto los intereses de los demás en circunstancias en las que sus intereses no debían desdeñarse. De este modo, el tomar agua cuando uno tiene sed, no es un acto egoísta aunque responda a la satisfacción de un interés propio.

- No todas las acciones se hacen por interés propio. No debemos confundir las conductas por interés propio con las conductas de búsqueda de placer. Hacemos muchas cosas que nos generan satisfacción, pero eso no quiere decir que actuemos por interés propio. Por ejemplo, quien fuma conociendo la relación que existe entre esa actividad y el cáncer lo hace porque tiene el interés de disfrutar fumando pero lo hace a costa de su salud.


(iii) El propio interés es compatible con la preocupación desinteresada por los intereses de los demás. No se contrapone desear la felicidad de uno mismo y también la de los otros.


(iv) Hacer siempre lo que más queremos hacer no demuestra el egoísmo psicológico. Tanto si describimos a una persona como interesada o como desinteresada, si lo hace de manera voluntaria, siempre actuará haciendo aquello que más quería hacer, por lo tanto, parecería que, hagamos lo que hagamos, sólo actuamos interesadamente. Este planteamiento puede rebatirse de dos maneras:

- Depende de la idea de que la gente nunca hace nada voluntariamente excepto aquello que quiere hacer. Pero a veces hacemos cosas voluntariamente que no queremos hacer, porque son un medio necesario para alcanzar un fin que deseamos. Pero también hay cosas que hacemos no porque queramos, ni incluso porque sean medios para un fin que queremos alcanzar, sino porque sentimos que debemos hacerlas. Por ejemplo, una promesa que no queremos cumplir pero que sentimos que debemos cumplirla.

- El solo hecho de actuar siguiendo los propios deseos no significa que se esté actuando egoístamente, sino que depende de qué es lo que se desea. Preocuparse sólo por el propio bienestar y no pensar en otros, es ser egoísta; pero si también se quiere que otros sean felices, incluso a costa de uno mismo, y se actúa siguiendo ese deseo, entonces no se es egoísta, sino altruísta.

Por tanto, este argumento está mal en casi todas las formas en que un argumento puede estar mal: las premisas no son verdaderas, y aun si lo fueran, la conclusión no se seguiría de ellas.


(v) Hacer lo que nos sienta bien o lo que calma nuestra conciencia no demuestra el egoísmo psicológico sino el altruismo. Así lo explica James Rachels[2]:

"¿Por qué deberíamos pensar, solamente porque alguien obtiene una satisfacción al ayudar a otros, que esto lo hace egoísta? ¿No es precisamente la persona desinteresada aquella que deriva satisfacción de ayudar a otros, mientras que la persona egoísta no? Si Lincoln “quedó con la conciencia tranquila” tras rescatar a los cerditos, ¿muestra esto que era egoísta o, por el contrario, lo muestra como compasivo y de buen corazón? (Si una persona fuera verdaderamente egoísta, ¿por qué debería molestarle que otros sufrieran, y mucho menos los cerdos?) De modo similar, no es más que un sofisma decir que, porque alguien encuentra satisfacción al ayudar a otros, es egoísta. Si lo decimos rápidamente, pensando en otra cosa, tal vez suene bien, pero si lo decimos lentamente y ponemos atención en lo que estamos diciendo, suena simplemente ridículo.

Además, supóngase que preguntamos por qué debería alguien obtener satisfacción de ayudar a otros. ¿Por qué debe hacerte sentir bien aportar dinero para un albergue de gente sin hogar, cuando en cambio podrías estarlo gastando en ti mismo? La respuesta debe ser, por lo menos en parte, que eres la clase de persona a la que le importa lo que les sucede a otros. Si no te importara lo que les sucede, entonces dar dinero parecería una pérdida y no una fuente de satisfacción. Te sentirías más como un tonto que como un santo. Aquí hay una lección general que aprender, relacionada con la naturaleza del deseo y de sus objetos. Deseamos todo tipo de cosas —dinero, un coche nuevo, jugar al ajedrez, casarnos, etc.— y porque deseamos esas cosas, podemos obtener satisfacción al conseguirlas. Pero el objeto de nuestro deseo no es la satisfacción: eso no es lo que buscamos. Lo que buscamos es simplemente el dinero, el coche, el ajedrez o el matrimonio. Sucede lo mismo al ayudar a otros. Debemos primero querer ayudarlos, antes de que podamos obtener de ello alguna satisfacción. La grata satisfacción es un producto derivado, no es lo que estamos buscando. De este modo, sentir esa satisfacción no es una marca de egoísmo." James Rachels, Introducción a la Filosofía moral


(vi) Oponerse a la crueldad también incluye oponerse a la crueldad contra quienes son despreciables. Quienes somos sensocentristas vivimos de manera vegana para no violar los intereses básicos de los demás animales sintientes. La compasión no sólo consiste en ponerse en la piel de una víctima con la simpatizamos sino también en la piel de los individuos más despreciables, pues también tienen capacidad para sentir. No necesitamos sentirnos identificados con una víctima para rechazar que la maltraten, torturen y asesinen, por lo tanto, los veganos no somos tales porque eso nos beneficie de alguna manera sino porque es nuestro deber ético oponernos a la violación de los intereses básicos.


(vii) El altruismo es una conducta innata de la naturaleza humana y de la naturaleza de animales no-humanos. Son abundantes los estudios que corroboran que el altruismo y la empatía forman parte del ser humano, y es posteriormente, con la experiencia y el aprendizaje cuando se elige modificarlo o no. Se puede ver claramente en la llamada imitación motriz: cuando un bebé humano comienza a llorar, los bebés que hay a su alrededor, sin motivo alguno, también lloran. De este modo, se solidarizan con el dolor ajeno, y llaman más la atención de los cuidadores, para que acudan a atenderlo. Es un claro ejemplo de la empatía innata que poseemos. Existen otros ejemplos de altruismo innato que podemos ver en los niños más pequeños, y por supuesto, también en animales no-humanos[3].


(viii) Existen casos de altruísmo que dificilmente se pueden explicar mediante la teoría del egoísmo psicológico. Según la teoría del egoísmo psicológico, toda acción humana está motivada por el interés propio, pero en la historia se han dado numerosos casos de individuos que han preferido arriesgar su vida o morir antes que ir en contra de sus principios éticos:

En Introducción a la Filosofía moral, James Rachels nos habla sobre Raoul Wallenberg, un destacado caso de altruísmo durante la Segunda Guerra Mundial:

"Raoul Wallenberg, un hombre de negocios sueco que pudo haberse quedado tranquilo en su casa, pasó los últimos días de la segunda Guerra Mundial en Budapest. Wallenberg se había ofrecido a ir allí como parte de una misión diplomática sueca después de que oyó informes acerca de la “solución final al problema judío” de Hitler. Una vez allí, presionó (con éxito) al gobierno húngaro para suspender las deportaciones a los campos de concentración. Cuando el gobierno húngaro fue remplazado por un régimen títere de los nazis y se reanudaron las deportaciones, Wallenberg expidió “pases protectores suecos” a miles de judíos, insistiendo en que todos ellos tenían conexiones con Suecia y estaban bajo la protección de su gobierno. Ayudó a muchos a encontrar lugares donde esconderse. Cuando se hacían redadas, Wallenberg se interponía entre ellos y los nazis, diciendo a éstos que antes tendrían que matarlo a él. Al final de la guerra, cuando todo era un caos y los otros diplomáticos huían, Wallenberg se quedó. Se le atribuye la salvación de unas 120.000 vidas. Cuando terminó la guerra, desapareció, y por mucho tiempo nadie supo qué le había sucedido. Ahora se cree que lo mataron, no los alemanes, sino las fuerzas de ocupación soviéticas. La historia de Wallenberg es más dramática que muchas otras, pero de ningún modo es única. El gobierno israelí ha documentado 6.000 casos de gentiles que protegieron a sus vecinos judíos durante el Holocausto, y sin duda hay miles más." James Rachels, Introducción a la Filosofía moral [2]

"Si alguien dijera que voy a morir si no como caldo de carne o carne de cordero incluso por consejo médico, preferiría morir. Esa es la base de mi vegetarianismo. Para mí ese fue un gran descubrimiento en mi búsqueda de la verdad". Mohandas Gandhi

Este sería otro caso de estudio: ¿es lógico que un vegano niegue la existencia del altruísmo siendo un activista que lucha por los derechos animales?


CONCLUSIÓN: El egoísmo psicológico es una teoría no falsable. Además, puede ser rebatida por el hecho de que por deber podemos hacer cosas que no queremos hacer, por el hecho de que no es incompatible ser feliz con ser altruista, etc.

Una vez que hemos rebatido que nuestra naturaleza psicológica sea egoísta, el siguiente paso será rebatir el egoísmo ético, el cual dice que siempre debemos actuar pensando en nuestros intereses.