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25 abr. 2012

ARGUMENTO:
“No debemos intervenir para evitar la depredación”

RESUMEN: ¿El derecho de un individuo a que respeten sus intereses básicos supone la obligación por parte de un agente ético de evitar que este individuo sea matado si ello no tiene unas consecuencias peores? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

No es coherente defender teóricamente el derecho de auxilio al mismo tiempo que no se defiende teóricamente la intervención en la naturaleza para evitar la depredación cuando ésto sea posible y no traiga consecuencias peores.

Palabras clave: Palabras clave: argumento de la depredación, depredación

Como ya hemos explicado, la omisión de auxilio es éticamente incorrecta[1]. Aquí reflexionaremos sobre uno de los casos más problemáticos a la hora de prestar auxilio: la depredación.

La depredación es un tipo de interacción biológica en la que un individuo de una especie (el depredador o predador) mata a otro individuo (presa) para subsistir. En la depredación hay un individuo perjudicado, que es la presa, y otro que es beneficiado, que es el depredador, pasando la energía en el sentido presa a depredador, según describe la cadena alimentaria[2]. Un mismo individuo puede ser depredador de algunos seres y a su vez presa de otros. La depredación ocupa un rol importante en la selección natural.



Hienas devorando a un ñú vivo, también podría ser a un humano (Link)


Algunas personas argumentan en contra de prestar auxilio a los animales que son matados por sus depredadores. Charles K. Flink lo llama "argumento de la depredación" y encuentra tres versiones del mismo:

1ª) Imitación de la depredación no humana por los humanos. Esta versión del argumento de la depredación considera que si es éticamente correcto que los animales no humanos depreden para comer entonces también es éticamente correcto que los humanos también depreden para lo mismo. Se asume, por una u otra razón, que la depredación no humana es éticamente correcta con el objetivo de intentar justificar la depredación humana mediante la imitación. Esta versión del argumento de la depredación es rebatida en otra entrada: la ética no consiste en imitar a otros sino en hacer lo éticamente correcto, con independencia de si otros individuos, sean de la especie que sean, se comportan de la misma manera[3].

2ª) Apelación a la naturaleza depredadora. Esta versión del argumento de la depredación considera que si la naturaleza de un individuo es ser depredador entonces es éticamente correcto, o incluso obligatorio, que se comporte así, sea humano o no humano. Esta versión del argumento de la depredación es rebatida en otra entrada: lo que es "natural" no tiene por qué ser éticamente correcto, son dos conceptos diferentes[4].

3ª) Reducción de la depredación. Esta versión del argumento de la depredación intenta reducir al absurdo (reductio ad absurdum) el rechazo a la depredación para rebatir el vegetarianismo. Considera que es absurdo rechazar la depredación entre animales no humanos e intenta llegar a ese "absurdo" de la siguiente manera: si debemos ser vegetarianos por ética hacia los animales no humanos entonces también deberíamos evitar la depredación entre animales no humanos, lo cual es absurdo; por lo tanto el vegetarianismo también sería absurdo. Esta versión del argumento de la depredación asume que es absurdo rechazar que animales no humanos sean depredados mientras defiende al mismo tiempo lo contrario en el caso de que las víctimas de dicha depredación sean humanas, pero necesita dar alguna razón. A continuación enumeramos algunas de las razones que estas personas dan:

- Sólo pueden ser éticamente incorrectas las acciones de agentes éticos. Tom Regan sostiene que no hay obligación de prevenir la depredación en el caso de que los agresores no sean agentes morales pues, según él, no pueden violar derechos de sus víctimas[4]. En cambio, el vegetarianismo se convierte en una obligación para todo agente moral. Este argumento es rebatido en otra entrada[5].

- Evitar la depredación rompería el "equilibrio de la naturaleza". Algunas personas consideran que no se debería evitar la depredación porque eso rompería el "equilibrio de la naturaleza". Este argumento es rebatido en otra entrada[6].

- Otras.

También podemos clasificar los posicionamientos en dos grandes grupos bien diferenciados. Por un lado están quienes aceptan éticamente la depredación y por el otro lado están quienes la rechazan, pero considerán que intentar evitarla tendría peores consecuencias.

1. Aceptación ética de la depredación: consideran que la depredación entre animales no humanos es un hecho éticamente correcto. A su vez los podemos clasificar en al menos tres subgrupos:

(a) Personas que dicen que los agentes morales deben respetar los intereses de los demás, pero que lo que los agentes no morales se hagan entre sí no es asunto de la Ética[7]. Por ejemplo, Tom Regan defiende este planteamiento[99].

(b) Personas que defienden la depredación apelando a la naturaleza[8]. Este posicionamiento es el de algunas organizaciones por los Derechos Animales, por ejemplo, en la web de la organización Responsible Policies for Animals, Inc. (RPA)[9]:

"El movimiento de derechos de los animales no trata de proteger a los animales no-humanos contra los efectos de otros animales no-humanos que forman parte de la vida natural de los ecosistemas naturales -tales como la depredación natural. Ellos tienen por objeto proteger a los animales no-humanos contra los daños causados ​​por los seres humanos -peleas de animales instigadas por humanos, la alimentación de los animales criados o capturados mediante otros animales en cautiverio en violación de sus derechos, y así sucesivamente- la injusticia humana es la causa relevante de todos esos daños". Responsible Policies for Animals, Inc.

Podemos observar que este posicionamiento mantiene una cierta relación con el posicionamiento anterior (a).

(c) Personas no veganas que son contrarias a la consideración moral directa y/o a los Derechos Animales. Utilizan el argumento de la defensa de la depredación para intentar mostrar lo absurdo, utópico e incoherente en los enfoques a favor de los derechos animales[10]. Algunos autores relevantes son Mark Sagoff, Francesco D'Agostino y Carl Cohen. Por ejemplo, Francesco D'Agostino comenta lo siguiente:

"Si los animales tienen valor intrínseco y diferenciado, y nosotros los hombres (agentes morales) somos los destinatarios del deber de defenderlos, se sigue de ello que deberíamos percibir también el deber de intervenir para impedir la violencia natural entre ellos (como por ejemplo la del lobo que ataca a la oveja), que constituye indudablemente una amenaza al menos para el valor intrínseco del animal que sucumbe. La consecuencia es manifiéstamente absurda, aunque sólo fuera porque defendemos la vida de la oveja a costa de privar al lobo de su alimento y, por lo tanto, de su derecho a la vida." D'Agostino, Francesco. Bioética. Estudios de Filosofía del Derecho, Madrid: Ediciones Internacionales Universitarias, p. 194.

El argumento sería el siguiente:

P1: Si los animales tienen derecho a la vida entonces deberíamos preocuparnos de que no se mataran entre ellos y no murieran de hambre.
P2: Es absurdo intervenir en la naturaleza para evitar la violencia entre los animales y que no mueran de hambre.
C: Por lo tanto, los animales no tienen derecho a la vida.

A ninguno de ellos les responderemos en la presente entrada sino en su entrada correspondiente. En esta entrada responderemos a quienes consideran que la depredación es éticamente incorrecta pero están preocupados por las consecuencias que se pudieran ocasionar al evitarla:

2. Rechazo ético de la depredación, pero aceptación de su práctica: son quienes consideran que la depredación es éticamente incorrecta pero creen que quizás lo mejor es no luchar contra ella porque se producirían consecuencias desastrosas tanto para la vida de los depredadores como para la naturaleza en su conjunto. Por ejemplo, el utilitarista Peter Singer, en su libro Liberación Animal considera que no deberíamos intervenir en la naturaleza debido a que, probablemente, acarrearía nefastas consecuencias. No obstante, seguidamente muestra sus dudas al respecto y considera que cierto tipo de intervención podría ser aceptable, siempre que pudiésemos calcular de forma fiable las consecuencias.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO:

P1: "Las agresiones son éticamente incorrectas, independientemente de quien sea el agresor".
P2: "La intervención en la naturaleza para evitar las agresiones probablemente produciría un problema mayor".
P3: Como P1 y P2 son verdaderas entonces "No debemos intervenir en la naturaleza para evitar las agresiones".

Albert Einstein en su obra «Mis creencias» ya aludió a la necesidad de superar la «fase depredadora» del desarrollo humano (manejando la teoría de Thorstein Veblen) en su intento de imaginar una sociedad verdaderamente pacífica.

En 1974, Thomas Auxter argumentó en su ensayo "The Right Not to be Eaten" que los animales salvajes tienen el derecho a no ser comidos.

El presente argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

1. Desde el punto de vista de la Ética (lo que DEBE ser):

(i) Defender que no debemos evitar una agresión cuando el agresor y la víctima no son humanos es especismo. Defender el derecho de auxilio dependiendo de si la víctima pertenece a una determinada especie es una postura especista. Si defendemos que es un deber prestar auxilio a un humano que va a ser o está siendo víctima de un ataque de un animal no humano entonces, si rechazamos el especismo, no hay motivo para no aplicar el mismo razonamiento cuando la víctima es un animal no humano.

Todo acto que frustra los intereses básicos de un individuo sintiente es éticamente incorrecto, por ello la depredación es injusta independientemente de quien sea la víctima.


(ii) Debemos comportarnos de manera ética aunque fuera imposible un mundo sin violencia. La existencia de depredación en la naturaleza no es un punto flaco de la teoría ética sensocentrista sino un hecho que dificulta la posibilidad de vivir en un mundo sin víctimas de la violencia. Lo ideal sería que no existiera la depredación, independientemente de que en la práctica sea imposible de conseguir. Es muy diferente decir que la depredación es éticamente correcta -que no lo es-, que decir que es imposible evitarla.

De la misma manera que existe la violencia entre animales no humanos, también existe la violencia entre humanos, pero no por ello vamos a considerar que no podemos concebir una realidad en la que idealmente los humanos no sean víctimas de la violencia, ni mucho menos la existencia de individuos que usan la violencia contra otros justifica la violencia contra inocentes. La depredación existente en la naturaleza no es una razón que justifique el consumo de productos de origen animal. Siendo veganos dejamos de apoyar la explotación animal y, por tanto, dejamos de contribuir a que se añada más injusticia a la ya existente en la naturaleza.

Un mundo sin crueldad implica una previa transición hacia el veganismo a escala mundial.


(iii) Aunque hoy no sea posible, podría ser posible en el futuro. No está claro que la intervención en la naturaleza probablemente produciría un problema mayor, ello depende del conocimiento científico y de la tecnología de la que dispongamos. En la actualidad, el problema de la depredación es de difícil solución, pero en un futuro, cuando existan los conocimientos y la tecnología suficientes, se podrían aplicar medidas que contribuyeran a reducir el sufrimiento existente en la naturaleza sin consecuencias indeseadas. No deberíamos cerrarnos a este objetivo porque eso nos impediría desarrollarlo para el futuro. Es importante estudiar con detenimiento esta cuestión y reconocer que la depredación es un problema práctico, seguramente el más complicado de todos para acabar con la injusticia.

Algunos primeros pasos en la lucha contra la depredación pueden ser los siguientes:

- Uso de piensos veganos. Desde hace años, algunos animales no humanos omnívoros y carnívoros que conviven con humanos, generalmente perros y gatos, están siendo alimentados con piensos veganos[11], por lo que podemos afirmar que ya estamos avanzando hacia una cultura que rechaza de manera práctica la depredación. En un futuro, dichos piensos podrían ser sustituídos o complementados con carne in vitro[12], en el caso de que fuera necesario.

- Poner un collar con una campanilla en el cuello de los depredadores. Entre noviembre de 2010 y octubre de 2011, investigadores de la Universidad de Georgia realizaron una investigación colocando cámaras de video suplidas por National Geographic a 60 gatos domésticos en la ciudad de Athens, GA. En las más de 2.000 horas de video capturado se muestra cómo los gatos hogareños matan animales en sus salidas del hogar. Más del 30% de los felinos estudiados eran cazadores efectivos y mataban un promedio de 2 presas por semana, con una predilección por los lagartos, las aves y los mamíferos pequeños. La mayoría de los cadáveres de su caza no son llevados al hogar. Evet Loewen, uno de los dueños participantes, quedó tan horrorizado con el pietaje de su gata Ursa que casi abandona el grupo de investigación. Luego, Loewen ató una campana al cuello su mascota para eliminarle la ventaja de la sorpresa y controlar sus impulsos.

- Zonas de protección. "Una manera de impedir que unos animales sufran muertes horribles a manos de otros es poner a todos los animales vulnerables (o, si no, a todos los depredadores) en una especie de confinamiento protectivo, por así llamarlo" (Nussbaum, Martha C., Las fronteras de la justicia, Barcelona: Paidós, 2006, p. 373)

- Extinción de depredadores. David Pearce ha sugerido el uso de los llamados contraceptivos de depósito en carnívoros, mediante los cuales los animales predadores rápidamente desaparecerían por falta de reproducción, y se gestionarían las poblaciones de los animales "de presa" mediante formas más selectivas de contracepción de depósito[13]. Actualmente se están intentando extinguir especies de virus (viruela) y de animales (el Dracunculus medinensis o gusano de Guinea) cuando muchos humanos pueden ser afectados negativamente por ellas.

- Reprogramación de los animales predadores. Es otra idea manejada por David Pearce, aunque es más conflictiva.

- Educación de los depredadores. Animales depredadores pueden nacer y educarse junto a sus posibles presas, siendo alimentados con piensos veganos y/o con carne in vitro. A esto se le puede añadir la esterilización de los animales carnívoros más agresivos y la reproducción de quienes son más sociables con otras especies, promoviendo así la selección natural en este sentido, tal y como demostró el experimento Belyaev.



Dog, Cat, and Rat (Link)


(iv) No intervenir para evitar la depredación ya tiene consecuencias. Para eliminar la depredación se debería conocer en profundidad la ecología e intervenir de una manera que no cause otros problemas, pero aunque exista la posibilidad de que se deriven consecuencias negativas de una acción, eso no implica que la postura más ética sea necesariamente rechazar la intervención. Decidir no hacer nada es también una manera de actuar que tiene consecuencias en los animales, en la medida en que no se contribuye a modificar la situación actual. Por poner un ejemplo, hay médicos que prescriben tratamientos sin la total seguridad de que dichos tratamientos funcionarán, pero consideran que el hecho de que el enfermo siga con su enfermedad es algo negativo. Lo mismo que personas enfermas que, desesperadas por curar su enfermedad, ponen toda su esperanza en seguir tratamientos que podrían perjudicarlas. Por lo tanto, debemos intervenir cuando creamos que las consecuencias derivadas de la intervención van a ser menores que las consecuencias de la no intervención.



El ideal antidepredación: un mundo sin depredación