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20 ene. 2016

ARGUMENTO:
“Es racional decir que quienes me perjudican por egoísmo actúan racionalmente”

RESUMEN: ¿Cuál es la relación existente entre la Ética, la universalidad y la racionalidad? ¿Se puede fundamentar la Ética en la racionalidad?, es decir, ¿una acción éticamente correcta es racional y una acción éticamente incorrecta es irracional? ¿es racional que alguien nos perjudique por su propio interés? ¿El egoísmo es racional? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

El principio del egoísmo puro es «todos deben ir a favor de mis intereses», por lo que no es universal sino particular. El principio del egoísmo puro puede ser universalizable diciendo que «Todos deben ir a favor de sus propios intereses». El principio del egoísmo puro universalizable no debe ser aceptado porque es contradictorio, independientemente de que beneficie o no beneficie a los propios intereses. Lo racional es afirmar que, en la medida de lo posible, los intereses de todos los individuos deben ser tenidos en cuenta: «todos deben tener en cuenta todos intereses».

Palabras clave: egoísmo racional

Algunas personas dicen que el egoísmo es racional. Por ejemplo, en el capítulo «¿Por qué actuar moralmente?» (léase «Razón y ética») del libro Ética práctica, Peter Singer admite las dos siguientes premisas sobre qué es la Ética y qué es la racionalidad:

1. Es esencial para la ética algún requisito de universalizabilidad o imparcialidad.

2. La razón es universal u objetivamente válida. Si, por ejemplo, de las premisas «Todos los humanos son mortales» y «Sócrates es humano», se desprende que Sócrates es mortal, esta deducción debe regir de forma universal. No puede ser válida para unos e inválida para otros. Esta es una cuestión general sobre la razón, bien sea teórica o práctica.

Pero Singer dice que de estas dos premisas no se concluye que:

3. Sólo un juicio que satisfaga el requisito descrito en (1) como condición necesaria de un juicio ético será un juicio objetivamente racional de acuerdo con (2). Pues no podemos esperar que ningún otro agente racional acepte como válido para él un juicio que no aceptaríamos si estuviéramos en su lugar; y si dos agentes racionales no pudieran aceptar los juicios, cada uno del otro, no podrían ser juicios racionales por la razón expuesta en (2).

Decir que aceptaríamos los juicios que hacemos, incluso si estuviéramos en la posición de otra persona y esa otra persona en la nuestra, es, sin embargo, simplemente afirmar que nuestro juicio es tal que podemos plantearlo desde un punto de vista universal. Tanto la ética como la razón nos exigen que nos alcemos por encima de nuestro punto de vista particular y que adoptemos una perspectiva desde la cual nuestra propia identidad personal —el papel que nos haya tocado desempeñar— no sea importante. De ahí que la razón nos exija actuar sobre juicios universalizables y, en esa medida, actuar de forma ética.

Según Peter Singer, «Todo agente racional aceptaría que la actividad puramente egoísta de otros agentes racionales es racionalmente justificable», pues considera que el egoísmo es racional, y añade «El egoísmo puro podría ser adoptado racionalmente por todos», es decir, puede ser universalizable (ético). Por lo tanto, Singer defiende que el egoísmo puro es racional y ético. También David Hume (1711-1776) indicó que la razón en la acción se aplica sólo a los medios, y no a los fines. Los fines deben estar dados por nuestros intereses, por ello David Hume llegó a afirmar que «No es contrario a la razón el preferir la destrucción del mundo entero a tener un rasguño en mi dedo. No es contrario a la razón que yo prefiera mi ruina total con tal de evitar el menor sufrimiento a un indio o cualquier persona totalmente desconocida». Para cualquier interés sería racional, pues es lo que uno desea, dice. Esta idea está relacionada con la siguiente.

Algunos egoístas dicen que el egoísmo beneficia a todos, como si esa fuera la razón por la que son egoístas. El «egoísmo racional» o egoísmo es el estándar de comportamiento postulado por la teoría de la elección racional en ciencia política y por la economía neoclásica, es la base teórica en la que se fundamenta racionalmente el liberalismo y su sistema económico capitalista. El egoísmo no es vendible políticamente, pues ¿quién votaría a una persona que dice que su finalidad es mirar por sus propios intereses? Debido ello los egoístas dicen que «el egoísmo beneficia a todos». Por ejemplo, Robert G. Olson, en su libro The Morality of Self-Interest (1965), dice: «Es más probable que el individuo contribuya al mejoramiento social cuando procura racionalmente sus mejores intereses de largo plazo». También podemos remontarnos a la obra «Un estudio sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones» (1776), escrita por el liberal Adam Smith (1723-1790), en la que defiende la libertad de los empresarios para perseguir su propio interés, es decir, sus beneficios económicos, por los métodos adecuados (según su criterio) de producción, contratación, ventas, etc., no obstaculizado por la limitación legal o ética autoimpuesta de proteger el bien de los demás. Según Adam Smith, el egoísmo es la manera más eficaz de fomentar el bien común(3) porque dice que existe una «mano invisible» (los efectos dominantes del propio sistema de libre empresa) que coordina estas actividades económicas individuales no coordinadas. Según Adam Smith: «Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común; pero estos mismo esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal». Esta idea de poner como objetivo el bien ajeno contradice al egoísmo, pues la finalidad del egoísmo no son los intereses de los demás, sino los intereses propios. Un político egoísta debería decir «votadme porque como miro por mis intereses eso mejorará vuestro bienestar y eso me beneficiaría». Según Ayn Rand (1905-1982), como el sistema económico de libre mercado (capitalismo) se basa en el egoísmo (obtener el máximo beneficio al menor costo), es éticamente superior al sistema de economía planificada del socialismo.(4)

[EN OBRAS]


Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO DEL EGOÍSMO RACIONAL:

(P1) La ética debe ser universal e imparcial.
(P2) La razón es universal u objetivamente válida.
(C) Es racional perjudicar a otros para beneficiar los propios intereses.

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:








El egoísmo puro puede ser universalizable, pero es irracional. Decimos que algo es universal cuando se aplica a todos los casos. Encontrar reglas válidas para todos los casos (leyes) es el objetivo de la ciencia. Por ejemplo, la Ley de la Gravitación Universal dice: "La fuerza ejercida entre dos cuerpos de masas m1 y m2 separados una distancia r es proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia", esto quiere decir que dicha ley es aplicable a todas las masas, todas las masas se atraen unas a otras, si esto no fuera así entonces no sería una ley porque no sería universalizable. Una prescripción universal es aquella que se aplica a todos elementos involucrados. Por ejemplo, "todos deben ser respetados" es una prescripción universal.

El debate sobre qué seres pertenecen al conjunto "persona" es anterior a éste, pero aquí defendemos que el conjunto "persona" está compuesto por todos los seres sintientes[2]. Si las prescripciones no son universalizables para todas las personas entonces aparece la discriminación, por ejemplo, "sólo yo debo ser respetado". Esta prescripción no es universal, pues discrimina a las personas que no son "yo", a no ser que quien la defienda esté considerando que sólo él es una persona y el resto son cosas. Como aquí asumimos que el conjunto "todos" no está compuesto sólo por un único individuo sino por muchos más, y como no existe ninguna razón para discriminar a quienes no son dicho individuo entonces decimos que la prescripción "solo yo debo ser respetado" es una discriminación arbitraria, en este caso una discriminación egoísta, que parte de creer que "todos" es el conjunto C compuesto sólo por uno mismo (egocentrismo). Por lo tanto, dado un conjunto C de elementos éticamente considerados (seres vivos, individuos sintientes, humanos, raza blanca, uno mismo, etc.), toda prescripción que se realice sobre dicho conjunto debe ser aplicada a todos los elementos implicados, es decir, debe ser universalizable: "todos los individuos del conjunto C deben ser respetados".

A la aplicación de una regla universal se la pueden agregar otras reglas que crean una mayor complejidad, describiendo o prescribiendo con mayor nivel de detalle. Por ejemplo, la ley científica "todas las masas se atraen unas a otras" es de aplicación universal, pero parece que los imanes que se repelen no la cumplen, esto no es debido a que la Ley de la Gravitación Universal sea falsa, sino a que sobre la masa también pueden operar leyes del magnetismo. En Ética ocurre algo similar, aplicamos sobre todos los individuos involucrados una ley, y luego podemos aplicar otras leyes más específicas, siempre que también sean de aplicación universal. Por ejemplo, podemos decir que "todos los seres sintientes deben ser respetados", pero también podemos añadir una excepción de aplicabilidad universal: "pero todo aquel ser sintiente que no respete a otros será castigado en función de su responsabilidad".

Diferencia entre egoísmo puro y egoísmo universalizable. Si un individuo B expresa la prescripción "Todos deben ir a favor de mis intereses" eso es egoísmo puro, pero no es universalizable porque sólo se aplica a un individuo, a Juan. Podemos convertir esta prescripción de egoísmo puro en egoísmo puro universalizable diciendo: "Todos deben ir a favor de sus propios intereses".

Las discriminaciones arbitrarias son incoherencias en la aplicación de reglas, ya sean éstas científicas o éticas. Para evitar las discriminaciones arbitrarias, las reglas deben ser universalizables, es decir, aplicables a todos los elementos que son objeto de ellas. A continuación hablaremos sobre qué es lo racional.


El egoísmo universalizable es irracional. Lo racional es aquello que es aceptado por todos (objetivo), ya sean descripciones ("La Tierra gira alrededor del Sol") o prescripciones ("No se debe..."), es decir, lo racional es aquello que si es negado contradice la realidad. Por eso es tan importante pensar y actuar de manera racional, lo que no quita que podamos divertirnos con cosas irracionales inofensivas. El principio del egoísmo universalizable es: "Todos deben ir a favor de sus propios intereses", pero ¿éste es un principio racional? Este principio sólo será racional si es aceptado por todos, es decir, si es objetivo.

Cuando alguien dice "debo ir a favor de mis propios intereses" eso quiere decir que los intereses de los demás no deben ser tenidos en cuenta si eso es beneficioso para satisfacer los intereses propios.

Un individuo A puede considerar que satisfacer sus propios intereses a costa de ignorar los intereses de un individuo B es racional. Igualmente, dicho individuo B puede considerar que satisfacer sus propios intereses aun a costa de ignorar los intereses del individuo A es racional. Esto genera un conflicto entre el individuo A y el individuo B, pero lo racional no es lo que cada individuo crea o acepte por sí mismo (lo subjetivo) sino lo que todos deben creer o aceptar (lo objetivo) mediante comprobación material o lógica. El individuo A no puede aceptar racionalmente el principio del egoísmo puro universalizable porque aceptarlo supone aceptar que B ignore sus intereses para perjudicarlo cuando esto sea posible, lo cual es contradictorio con su propio interés, y es algo que tampoco puede aceptar el individuo B ni ningún otro individuo con intereses. El principio del egoísmo puro universalizable no debe ser aceptado porque es contradictorio, independientemente de que su aplicación beneficie o no beneficie a los propios intereses.

Lo racional es que el individuo A, además de sus propios intereses, también tenga en cuenta los intereses del individuo B y que el individuo B, además de sus propios intereses, también tenga en cuenta los intereses del individuo A. Por lo tanto, lo racional es afirmar que, en la medida de lo posible, los intereses de todos los individuos deben ser tenidos en cuenta: "todos deben tener en cuenta los intereses de todos los demás", según el principio de igual consideración de intereses[3]. Por lo tanto, el egoísmo puro puede convertirse en universalizable, pero es irracional.

La Teoría del Equilibrio de Nash demuestra matemáticamente que lo mejor para la sociedad no es el egoísmo, sino la cooperacion coordinada. La teoría del egoísmo racional afirma, usando categorías universales, que “siempre es racional que cada individuo actúe buscando su propio interés, pues eso le proporcionará mayor bien que si no lo hace”. El equilibrio de Nash, en la teoría de juegos, es un “concepto de solución” para juegos con dos o más jugadores que demuestra que para maximizar las ganancias de todos no hay que competir, sino cooperar de manera coordinada. Un ejemplo de aplicación del equilibrio de Nash es el dilema del prisionero:



Además, aunque el mayor bien para uno mismo se obtuviera actuando de manera egoísta, ya sea individualmente o mediante colusión, en lugar de actuando cooperativamente(2), eso seguiría siendo irracional, pues se antepondría el sentimiento de amor a uno mismo sobre los intereses legítimos de otros individuos. Además, se buscaría maximizar el bien de manera parcial en uno mismo, en lugar de maximizarlo de manera absoluta en todos.

El egoísmo es arbitrario, pues viola el Principio de Igual Consideración de Intereses. Al decir que lo racional es mirar siempre por los propios intereses se está diciendo que es racional negar los intereses básicos de los demás. La razón que da el egoísmo racional para negar los intereses básicos de los demás es que “los demás no son yo”, lo cual es una discriminación arbitraria llamada egoísmo. Los intereses de otras personas deben importarnos por la misma razón por la que nos importan nuestros propios intereses; porque sus necesidades y deseos son comparables a los nuestros. Darse cuenta de esto, de que estamos en igualdad de condiciones unos con otros, es lo que constituye la razón más profunda de por qué la Ética debe incluir algún reconocimiento de las necesidades de otros, y de por qué, entonces, el egoísmo ético fracasa como teoría moral. Lo racional es defender que, a priori, los intereses no deben ser frustrados[4], independientemente de que sean intereses propios o ajenos.