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28 nov. 2010

En defensa de los animales actuales. Superando el punto muerto Bienestar-Abolición (Pattrice Jones, agosto 2008)

Pattrice Jones es la cofundadora del Santuario y Centro Educativo Eastern Shore(1) y la autora del libro "Aftershock". A continuación se publica el Memorándum de Acción estratégica de Agosto de 2008.


Cuando Jenny Brown cogió el micrófono para cuestionar por qué se invitó a determinados productores de carne para promocionar sus productos y prácticas en la conferencia Taking Action for Animals (“Actuando por los animales”) en Washington DC en 2007, algunos asistentes la abuchearon. En las sesiones informales de la Conferencia Nacional por los Derechos de los Animales en LA ese mismo año, los defensores de verdaderos cambios substanciales en pro de los animales, como la abolición de jaulas de batería, fueron ridiculizados, vulgarizados y en casos en los que los autoproclamados “abolicionistas” les desprestigiaban llamándoles “bienestaristas” y les acusaban de no dedicarse a la liberación animal, incluso llegaron a derramar alguna lágrima. En ambas ocasiones, los activistas con más experiencia terminaron la sesión sintiéndose frustrados y cansados mientras que los recién llegados al movimiento abandonaron su primera conferencia con la sensación de que había sido inútil y confusa.

Afrontemos los hechos: la vorágine de controversia que gira en torno a la cuestión sobre si los esfuerzos actuales para liberar a los animales de sufrimiento ayudan o perjudican la inmemorial lucha por la liberación animal, ha decaído en una espiral que afecta negativamente esta lucha, desmoralizando a algunos activistas y cohibiendo a muchos otros que optarán por no ejercer más acción por los animales que intentar argumentar a favor de un veganismo ético. Mientras tanto, el consumo de carne está en máximos históricos en todo el mundo y aumentando, los vivisectores reclaman protección a los distintos gobiernos persiguiendo a partidarios de la liberación animal equiparándolos a “terroristas”, y el cambio climático amenaza la salud y el hábitat de un gran número de especies que se encuentran en constante aumento.

Podemos superar este punto muerto si y sólo si estamos dispuestos a aprender a debatir constructivamente, a utilizar palabras escogidas con cuidado y a respetar la biodiversidad táctica. Y si, al mismo tiempo, analizamos las distintas acciones desde el punto de vista estratégico, contando siempre con un conocimiento preciso de materias como psicología, historia y economía. A su vez, echemos un vistazo a cada uno de ellos, porque los animales necesitan que seamos mejores aliados para con ellos y entre nosotros.

Solución creativa del conflicto

El punto argumentativo entre aliados es, o debería ser, la identificación de más y más áreas de interés mutuo por medio del análisis pormenorizado de las fuentes de desacuerdo. Más que la victoria de cada una de las “facciones”, el objetivo es el consenso.

Para llegar a ese objetivo entre aliados por la liberación animal, hemos de tener presente en nuestras discusiones la presunción de que todos nosotros estamos actuando de buena fe, que intentamos por todos nuestros medios hacer lo correcto, y que las desavenencias entre nosotros serán debidas principalmente a las diferentes ideas que tenemos sobre la mejor manera de conseguir nuestro objetivo común. Estas diversas ideas podrían estar basadas en interpretaciones discordantes de hechos relevantes o en distintas teorías sobre el cambio social.

Es fundamental distinguir entre cuestiones de hecho y cuestiones de teoría, favoreciendo a los hechos por encima de la teoría y evitando el uso de analogías, que siempre tienden a ser interpretadas de distintas maneras por diferentes personas y que no constituyen una prueba en ningún caso. Por ejemplo, la idea de que las reformas bienestaristas abren la puerta a la consecución de derechos legales más sustanciales es una teoría de cambio social. La idea de que dichas reformas frenarán los esfuerzos por conseguir derechos legales es también una teoría de cambio social. No se puede demostrar que ninguna sea verdadera o falsa en base a los hechos de los que se dispone y, por tanto, se necesita más prudencia que afirmaciones dogmáticas cuando se debate por los animales. Las analogías como la esclavitud no ayudan a explicar la cuestión

¿Cuáles son los hechos de los que se dispone? ¿Qué sugieren en su conjunto? La búsqueda común para averiguar esto, si es que se hace dentro de un espíritu de cooperación y apertura mental, puede llevar a teorías nuevas y más diversificadas que pueden guiar futuras estrategias. Por ejemplo, considerando el hecho de la limitada disponibilidad de tierras de cultivo, que se encuentra en declive, se puede sugerir no sólo que el miedo a un incremento del consumo de productos de origen animal debido a reformas bienestaristas tales como la abolición de las jaulas de batería es infundado, sino que incluso cualquier reforma en pro de un mayor espacio por animal probablemente es estratégicamente útil por forzar el aumento de los costes, por un lado, y por otro, por limitar físicamente la producción.

En algunas ocasiones, lo que entendemos como grandes desacuerdos resultan ser confusiones provocadas por un uso impreciso del lenguaje. Por lo tanto, es especialmente importante hablar con claridad, escuchar detenidamente, y sobre todo, hacer preguntas para asegurarse de que realmente se entiende lo que están argumentando aquellos con los que aparentemente se está en desacuerdo. Hay que reaccionar solamente contra lo que la gente dice realmente, no contra lo que se intuye que la otra parte piensa o siente, porque en la mayoría de las ocasiones se puede estar equivocado. Confía en que la gente te está diciendo la verdad cuando exponen sus creencias o sentimientos. Sé honesto. Comienza las frases con “yo” en vez de con “tú”.

Abre los debates garantizando tu buena fe y propósito común. Estos y otros aspectos de la resolución constructiva de conflictos pueden convertir argumentos problemáticos y frustrantes en fértiles campos para llegar a soluciones creativas de conflictos.

Aclaración de los términos

Gran parte de la actual crisis se origina en el uso impreciso de los términos cuando se describe a otros activistas y sus tácticas. Por ello, la siguiente aclaración es aquí expuesta con la esperanza de que o bien se erradique el uso de términos como ‘abolicionista’ o ‘bienestarista’ entre los activistas por la liberación animal, o bien comiencen a usarse de una manera mucho más honesta y precisa.

Existen organizaciones y gente que cree que los animales han de ser considerados como una propiedad. No obstante, opinan que deben ser tratados con humanidad. Los defensores de esta teoría son correctamente definidos como ‘bienestaristas’. Son precavidos a la hora de distinguirse de aquellos que trabajan por los derechos de los animales, y, por tanto, no tendría que haber ninguna confusión entre ellos y los que buscan la liberación total de los animales. Desgraciadamente, tal confusión ha surgido debido a la retórica de los autoproclamados ‘abolicionistas’ y también debido al comportamiento de algunas organizaciones que trabajan en pro de los derechos de los animales y a su vez, por el bienestar animal.

Los activistas que luchan por el reconocimiento de derechos legales y la liberación última de todos los animales a veces abogan por un mayor bienestar para los animales ya existentes. Algunos lo hacen como parte de la estrategia para lograr un cambio más substancial mientras otros lo hacen por razones éticas. Y hay quienes lo defienden desde una postura ambivalente que incluye tanto la cuestión estratégica como la cuestión ética. De este modo, Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, defiende que cualquier reconocimiento por parte de la legislación de los derechos de los animales es un paso hacia el reconocimiento de plenos derechos. Karen Davis, de United Poultry Concerns, sostiene que los individuos animales no deben ser tratados como meros objetos que han de ser sacrificados por el bien de la clase animal a la que pertenecen. Y yo ya he expuesto que tenemos la obligación ética de escuchar a los animales y que podemos responder a su deseo de liberación inmediata claramente manifiesto por vías que hagan su continua explotación costosa y no rentable.

Quizás no sea una casualidad que las tres seamos mujeres que han tomado acciones tales como sabotajes a cacerías, infiltraciones en laboratorios de vivisección y rescates abiertos mientras que ciertas teorías de determinado intelectual que defiende desde una perspectiva ética originada lejos de cualquier compromiso con los animales, han inspirado las acusaciones más grotescas hacia las reformas bienestaristas. Las mujeres tendemos a trabajar desde lo que eruditas feministas han denominado una “ética del cuidado” mientras que los hombres son a veces despectivos con argumentos que no tienen cabida en un sistema abstracto de reglas. Algunas defensoras del feminismo han identificado que cierta preferencia por la abstracción es un elemento común entre el especismo y el sexismo. Los detractores del bienestarismo animal deberían procurar respetar diferentes métodos de razonamiento moral, siendo especialmente cuidadosos con no burlarse de las mujeres por expresarse y actuar de acuerdo a su preocupación por lo que los animales ya existentes están pasando.

Esto no quiere decir que los defensores del bienestarismo no tengan culpa de la lamentable situación en la que se encuentra el debate ahora mismo. Mientras que la mayoría procura no cruzar la frontera de tan suma importancia entre oponerse a prácticas particularmente dañinas y promover la explotación animal por parte del ser humano, algunos errores destacables han procurado un aura de legitimidad a la equivocada ecuación entre la abolición de determinadas prácticas ganaderas y la promoción de una “carne feliz”. La opacidad y falta de responsabilidad que los altos cargos de algunas organizaciones nacionales ostentan, al igual que la estridencia de algunos “abolicionistas”, hacen que el diálogo productivo sea bastante complicado.

Todas las facciones pueden colaborar para que el debate supere el actual punto muerto a través de un mayor cuidado del lenguaje, y siendo especialmente precavido de manera que se evite un uso despectivo del término bienestarismo (y derivados del mismo), evitar también desdibujar el límite entre apoyar reformas bienestaristas y apoyar los productos del mismo, y estando más abierto al compromiso con ideas que son expuestas de una manera respetuosa y precisa.

Respeto hacia la biodiversidad táctica

Los auto-proclamados “abolicionistas” a menudo menosprecian las tácticas que no se basen en promover el veganismo ético a través del debate. Al otro lado del espectro, algunos partidarios de reformas bienestaristas se han dedicado en especial a denigrar a quienes han optado por la acción directa a favor de los animales. Ninguna facción de lo que se ha convertido en un peligroso debate moralizador parece apreciar el hecho de que solamente han ocurrido importantes cambios estructurales en política nacional e internacional o en economía después de un periodo de agitación durante el cual diferentes peticionarios hacen presión por el cambio desde diferentes direcciones, por diferentes motivos y a través de diferentes medios. Nunca antes en la historia se ha conseguido un cambio tan significativo como el que estamos persiguiendo ahora. Seguramente que este cambio no se pueda conseguir por medio de estrategias menos comprensivas que aquellas que fueron necesarias para lograr en un solo país el sufragio femenino o la jornada de ocho horas diarias.

En un mundo en el que el ser humano declara la guerra por lo que puede ser considerado desde fuera diferencias religiosas relativamente pequeñas, la idea de que todo el mundo puede hacerse vegano por medio de argumentos éticos es poco realista. De la misma manera es poco realista asumir que los amorales especuladores empresariales cambiarán sus medios como respuesta a argumentos razonables que no van acompañados por esfuerzos más dirigidos a que se reduzcan sus beneficios. Sólo a través del reconocimiento y respeto por la biodiversidad táctica podemos cooperar entre nosotros en estrategias globales que puedan conseguir realmente lo que aseguramos que buscamos.

Análisis estratégico en contexto

La liberación animal de todo tipo de invasión y explotación requerirá una reestructuración fundamental de la economía mundial al mismo tiempo que una revisión de todas las formas de gobierno existentes. La gente que se gana el pan a través de la propia explotación de los animales tendrá que buscar, de alguna manera, otros medios de vida. Las economías locales basadas en la explotación de los animales o sus hábitats tendrán que, de alguna manera, ser reestructuradas desde los cimientos. Las poderosas compañías que se benefician de la explotación de los animales tendrán que, de alguna manera, ser obligados a devolver esos bienes adquiridos ilícitamente. Los gobiernos que apoyan estas empresas tendrán que, de alguna manera, ser persuadidos a que se disuelvan o a reformarse de manera que, en vez de eso, sirvan a la gente, a los animales y al ecosistema. Las actitudes del ser humano frente a la cuestión animal también han de ser redefinidas, de alguna manera, a pesar del hecho de que, excepto unas pocas, todas las culturas afirman la superioridad del ser humano.

¿Cómo ocurrirá todo esto exactamente? ¿Cuáles son los pasos por los que incluso una comunidad individual puede convertirse a una economía libre de sufrimiento? ¿Por qué medios se puede hacer que las industrias explotadoras abandonen sus negocios? ¿Cómo puede ser reestructurado incluso un gobierno en solitario de manera que represente realmente a los animales en su jurisdicción? Si los animales han conseguido “derechos”, ¿cómo se harán valer? ¿Cómo exactamente, teniendo en cuenta que el actual movimiento de liberación animal es muy pequeño y no está apenas representado, se conseguirá que la psicología humana cambie a nivel mundial?

Entretanto, más que condenar o apoyar “reformas bienestaristas” en abstracto, los defensores de los animales deberían analizar las reformas propuestas estratégica y contextualmente, teniendo en mente por encima de todo el interés por los animales existentes y recordando que las granjas de cría intensiva son empresas con fines de lucro que abandonan dichos negocios cuando los costes aumentan demasiado. La liberación animal total puede que tarde en llegar, pero estas granjas intensivas pueden ser llevadas a abandonar sus negocios ahora mismo a través de un esfuerzo coordinado para reducir simultáneamente la demanda mientras aumentan los costes de producción. Las reformas bienestaristas pueden traer liberación real del sufrimiento mientras a la vez se incrementan los costes. La abolición de las jaulas de batería entra dentro de esta categoría, ya que de esta manera se podrían aumentar substancialmente los costes mientras se reduce tanto el número de gallinas que se mantienen prisioneras y la extensión de su sufrimiento.(2)

Conclusión

Los animales existen y tienen el derecho a la autodeterminación. Los animales quieren ser libres y que se les libere de cualquier sufrimiento. Los animales concretos sufren daños concretos cuando no respetamos su autodeterminación a este respecto. Podemos trabajar hacia la liberación última de los animales mientras que a la vez nos preocupamos por ellos, utilizando la ética y una estrategia basada en la realidad más que en la teoría.



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NOTAS

RespuestasVeganas.Org: La publicación de este artículo en RespuestasVeganas.Org no implica necesariamente que compartamos todas y cada una de las cuestiones expresadas por el mismo; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa del movimiento abolicionista.

(1) El Santuario y Centro Educativo Eastern Shore ofrece refugio a gallinas, gallos y patos mientras trabaja por la liberación animal. Este santuario trabaja en un escenario donde la producción avícola internacional y las compañías exportadoras explotan a su gente y envenenan el ecosistema a la vez que matan a más de un millón de aves al día. Al mismo tiempo, considera que la abolición de la explotación animal necesitará tanto una reestructuración de los fundamentos de la ganadería global y de las prácticas del comercio alimenticio como revisiones de las distintas maneras en las que la gente piensa sobre sí misma en relación con los animales.
(2) Para más detalles, consultar nuestro informe “Strategic Analysis of Animal Welfare Legislation”. [Disponible en Web:
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