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19 sept. 2013

ARGUMENTO:
“Los animales no pueden proyectarse a sí mismos en el futuro, por tanto no tienen interés de seguir viviendo”

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RESUMEN: ¿Qué es proyectarse en el futuro? ¿pueden proyectarse en el futuro quienes no son humanos? ¿tienen interés en seguir viviendo quienes no son humanos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Puede que los animales no humanos no tengan pensamientos sobre el número de años que vivirán, pero en virtud de que tienen interés de disfrutar, eso implica que tienen el interés de seguir viviendo para satisfacer dicho interés. Además, es biológicamente necesario que todos los animales sintientes planifiquen en menor o en mayor medida lo que van a hacer en el futuro y que recuerden experiencias pasadas; numerosos experimentos científicos nos muestran evidencias de que todo esto es así.

Palabras clave: artificial, natural, naturaleza, no natural, sobrenatural



ARTÍCULO EN OBRAS.




Como ya explicamos en la entrada sobre «bienestarismo»[2], no existe explotación sin sufrimiento: quienes son explotados y matados sí sufren, y mucho, en las granjas, en los camiones que los trasportan, en los mataderos y en los barcos pesqueros. Los "bienestaristas" suelen hacer la vista gorda ante dicho sufrimiento, pues realmente no miran por el bienestar de los demás, sino por sus propios intereses gastronómicos y/o económicos. Por lo tanto, los "bienestarias" intentan hacernos creer que les preocupa que quienes son explotados no sufran.

Si pasamos por alto esto que acabamos de comentar, los "bienestaristas" dicen que es éticamente correcto matar a los animales no humanos sin producirles sufrimiento porque, según ellos, sólo los humanos tienen interés en seguir viviendo. Si esto fuera cierto, es decir, si los animales no humanos no tuvieran interés en seguir viviendo entonces no habría nada éticamente incorrecto en matarlos sin producirlos sufrimiento.

Para negar el interés de seguir viviendo de los animales no humanos, los "bienestaristas" suelen decir que: o bien estos no tienen un deseo consciente por seguir viviendo, o no pueden hacer planes a largo plazo, o no pueden imaginarse a sí mismos viviendo en el futuro, o no tienen una suficiente complejidad psicológica a lo largo del tiempo, etc.

Algunas personas dicen que quienes no son humanos no pueden proyectarse en el futuro. Por ejemplo, según el etólogo William A. Roberts, los animales no humanos están «atrapados en el tiempo» porque mentalmente no pueden «viajar en el tiempo» ni hacia el pasado ni hacia el futuro, es decir, no poseen la habilidad mental necesaria para percibir el tiempo -como dar forma a los recuerdos-, por lo tanto ningún animal no humano viviría psicológicamente fuera del presente[3]. En cambio, según Roberts, todos los humanos, consciente y voluntariamente, son capaces de comprender el tiempo, es decir, pueden recuperar recuerdos específicos o pensar en el futuro para planificar y anticipar acontecimientos, por ejemplo, la muerte; pero Roberts utiliza la falacia ecológica para llegar a estas conclusiones sobre las capacidades de los humanos[1].

En una posición intermedia se encuentra Peter Singer. Singer define la conciencia de uno mismo como una capacidad para representarse así mismo en tanto que entidad distinta de las otras que poseen un pasado y un futuro, como una actitud para representarse como un “continuador de sí mismo” (a continuing self) en el curso del tiempo. Singer defiende que sólo ciertos animales no humanos y ciertos humanos poseen dicha capacidad y que, por lo tanto, se debería respetar el interés de seguir viviendo de dichas personas humanas y no humanas, no sería éticamente incorrecto matar sin sufrimiento al resto de individuos sintientes si fuera necesario.

Una versión poco frecuente del argumento es la teoría que dice que no existe un “yo” que continúe a lo largo del tiempo sino un individuo distinto en cada instante de tiempo. Si esto fuera cierto entonces la muerte sin sufrimiento no nos dañaría, pues no supondría nuestro fin sino que otros seres (con nuestro mismo cuerpo y personalidad) no existirán en el futuro. Asumir como cierta esta teoría supondría que los animales no humanos, pero también los humanos, no tendrían interés en seguir viviendo, pues no serían ellos quienes supuestamente vivirán un instante más tarde sino que lo hará otra persona inexistente. Por lo tanto, quienes creen que tienen interés en seguir viviendo no pueden usar esta teoría para decir que los demás animales no lo tienen. Esta versión del argumento no la vamos a tratar aquí.

Formulamos de forma más clara el argumento general que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO GENERAL:

P1: "Todos los humanos tienen capacidad para proyectarse a sí mismos fuera del presente".
P2: "Los animales no humanos no tienen capacidad para proyectarse a sí mismos fuera del presente".
C1: Como P2 es verdadera entonces "Los animales no humanos no tienen interés en seguir viviendo".
C2: Como C1 es verdadera entonces "Es éticamente correcto matar a animales no humanos sin producirles sufrimiento".

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:


Intuitivamente parece que es cierto que los animales no humanos quieren seguir viviendo pero, aunque las intuiciones pueden ayudarnos a tomar ciertas decisiones cuando algo no está claro, éstas no son razones concluyentes debido a que pueden engañarnos. A continuación enumeramos las razones que nos llevan a concluir que los animales sintientes sí tienen interés en seguir viviendo.

(i) La capacidad e interés en disfrutar implica un interés en seguir viviendo para poder disfrutar. Podemos observar que los seres sintientes no sólo podemos ser perjudicados directamente, por ejemplo, si nos producen un sufrimiento que consideramos innecesario, sino que también se nos perjudica indirectamente cuando se nos impide disfrutar, sobretodo cuando nos matan. Cuando la muerte impide a alguien disfrutar, ésta le afecta negativamente, pues la muerte le impide tener dichas experiencias positivas. Como todos los seres sintientes tienen capacidad e interés en disfrutar[5] entonces, por lógica, todos ellos tienen interés en seguir viviendo para poder hacerlo, independientemente de las capacidades psicológicas que tengan: no hace falta tener la capacidad para hacer planes a largo plazo, ni imaginarse a uno mismo en el futuro, etc. Óscar Horta lo explica de la siguiente manera en su artículo "El argumento de por qué los animales sintientes tienen un interés en vivir":

Puede que los animales no humanos no tengan pensamientos sobre el número de años que vivirán, pero en virtud de que tienen interés de disfrutar, eso implica que tienen el interés de seguir viviendo para satisfacer dicho interés. Una idea similar ha sido defendida por Gary Francione[7], entre otros.


(ii) Proyectarse a sí mismo en el futuro es una característica biológicamente necesaria. En menor o en mayor medida, todos los animales planificamos lo que vamos a hacer en el futuro. Pensar sobre lo que queremos hacer en los próximos segundos es una planificación de eventos futuros a muy corto plazo. Nadie puede sobrevivir sin recordar dónde ha estado antes, dónde encontrar comida, o qué tipo de peligros le conviene evitar. Los seres sintientes no se limitan a ir de un sitio a otro al azar o automáticamente por sus instintos, pues si no tomaran decisiones sobre lo que van a hacer entonces no podrían adaptarse a los cambios que se producen en su entorno y, por lo tanto, no tendrían ninguna posibilidad de sobrevivir. Planificar lo que se va a hacer en el futuro, aunque sea a muy corto plazo, es necesario para la supervivencia.

En el Diccionario de etología y aprendizaje animal podemos leer lo siguiente[6]:


(iii) La ciencia afirma que muchos animales no humanos planifican el futuro. A continuación mostraremos estudios que demuestran que los animales no humanos piensan sobre lo que van a hacer en el futuro:

Antes de 1997, se habían encontrado escasas evidencias científicas de que los animales pueden planificar eventos en el futuro.

PLANIFICACIÓN DEL FUTURO EN PRIMATES:

PLANIFICACIÓN DEL FUTURO EN AVES:

(iv) La limitación para anticipar el futuro implica un sufrimiento aún más intenso. Algunas personas dicen que el sufrimiento de los animales no humanos es distinto al sufrimiento de los humanos adultos sanos porque es a corto plazo; argumentando que los demás animales no pueden anticipar el futuro ni hacer planes a largo plazo, como lo hace nuestra especie. Si este argumento es cierto, no haría más que apoyar el supuesto contrario, es decir, que los animales no humanos pueden tener un sufrimiento aún más intenso que los humanos, ya que si no pueden tener la habilidad de anticipar cuando va a cesar el estímulo o la situación que les causa malestar, dolor o miedo, –porque es un evento nuevo y desconocido para ellos–, esto no hará más que aumentar su ansiedad, y con ello, su sufrimiento[11]. Sería similar a lo que ocurriría con el sufrimiento de un bebé humano.