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29 oct. 2016

ARGUMENTO:
“Existen cosas que no son naturales, que no son parte de la naturaleza”

RESUMEN: ¿Qué es la naturaleza? ¿qué es natural? ¿es lo mismo lo «no natural» que lo artificial? ¿existe lo «no natural»? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Algunas personas separan la naturaleza y lo natural que ésta produce, de los humanos y lo «no natural» o «artificial» que estos producen. Esta idea tiene un origen religioso, según la cual la conciencia humana no es un fenómeno natural que emerge de la materia (de un cerebro), como también ocurre con animales de otras especies, sino que dicen que la conciencia humana no es natural o que es «sobrenatural», y por lo tanto dicen que las cosas que ésta produce no son naturales. La realidad es que la conciencia es un fenómeno natural, es decir, los seres humanos son seres naturales como cualquier otro ser, son un producto de la naturaleza, son parte de la naturaleza, no están separados de ella. La conciencia es un fenómeno natural que emerge de la materia (de un cerebro) y produce un tipo de cosas naturales llamadas «artificios» o «artificiales». El error habitual es usar la palabra «artificial» como sinónimo de «no natural». Todo lo existente es naturaleza y natural, lo «no natural» no existe.

Palabras clave: artificial, natural, naturaleza, naturalismo, no natural, sobrenatural

Natura es la traducción latina de la palabra griega physis (φύσις). En muchas conversaciones sobre la consideración ética hacia quienes no son humanos nos encontramos con personas que usan las palabras «naturaleza» y «natural», incluidos veganos. Estas palabras tienen muchas acepciones en el diccionario de la RAE, pero vulgarmente son usadas para referirse a «aquel lugar/cosa no modificada por la voluntad humana», y otras veces son usadas para referirse a «la esencia de cada tipo de ser y su adecuado comportamiento o funcionalidad». Como explicaré a continuación, es innecesario utilizar dichas palabras porque TODO es naturaleza y natural, y porque al utilizarlas se perjudica a quienes no son humanos.

Algunas personas dicen que la conciencia humana no es un fenómeno natural (producido por la naturaleza), sino que dicen que es un fenómeno no natural o que es «sobrenatural» (producido por un dios, etc.). Estas personas quieren decir que la conciencia no se puede explicar científicamente. Esta idea tiene un origen religioso, según la cual la conciencia humana es un «alma» (o «espíritu») personal que sigue existiendo después de la muerte, es decir, dicen que su existencia es independiente de la materia (del cerebro). Por ejemplo, la Iglesia Católica dice que el alma es creado por un ser «no natural» o «sobrenatural» (por un dios) en el momento en el que el óvulo es fecundado, por eso se opone al aborto desde el momento de la fecundación[1]. Como he explicado en otro artículo, la realidad es que la conciencia emerge del cerebro (de la materia)[2], y que su existencia y estado dependen de él, por eso cuando el cerebro se daña, la conciencia cambia; y por eso es lógico pensar que cuando el cerebro muere, la conciencia desaparece. Por lo tanto en este artículo partimos aceptando que la conciencia es un fenómeno natural, es decir, los seres humanos son seres naturales como cualquier otro ser, son un producto de la naturaleza, son parte de la naturaleza, no están separados de ella. A esta idea se la llama «naturalismo». Por eso la expresión «los humanos y la naturaleza» es absurda, y lo que hace es separar a los seres humanos del resto de seres sintientes a los cuales se cosifica colocándoles dentro de «el saco de la naturaleza», junto a ríos, montañas, etc.[1].

Algunas personas reconocen que la conciencia humana es un fenómeno natural (producido por la naturaleza), pero dicen que la conciencia humana produce cosas que no son naturales. Según estas personas, si algo es producido automáticamente por «la naturaleza» entonces es natural, pero si ese algo fue producido por un ser humano entonces dicen que ese algo no es natural. Estas personas reconocieron antes que los seres humanos son parte de la naturaleza, pero ahora diferencian «lo que produce la naturaleza» de «lo que producen los seres humanos» como si los humanos no fueran parte de la naturaleza, sino «otra cosa», por lo tanto se contradicen. La realidad es que los seres humanos son producto y parte de la naturaleza y que todo lo que produce la naturaleza es natural, ya sea un árbol o un edificio.

P1: La conciencia es un fenómeno natural.
P2: Los fenómenos naturales producen cosas naturales.
C: La conciencia produce cosas naturales.

P3: Las cosas naturales que produce la conciencia las clasificamos como «artificios» o «artificiales». (El error habitual es usar la palabra «artificial» como sinónimo de «no natural»)

La cuestión sobre si a algunas cosas naturales las podemos llamar «artificiales» lleva al debate sobre determinismo y libre albedrío. La conclusión de que todo lo existente en el universo es natural resulta desconcertante, pues parece evidente que hay una diferencia cualitativa en cómo se produce un árbol (de manera automática) y cómo se produce un edificio (por libre voluntad de alguien), por esa razón las cosas naturales producidas por una conciencia las podemos clasificar como «artificios» o «artificiales», como indica la proposición P3. Pero aquí entra el debate sobre determinismo y libre albedrío, pues si creemos que el universo es determinista entonces no existiría tal diferencia cualitativa: TODO se generaría de manera automática al estar todo regido por la ley de causa-efecto y por lo tanto la proposición P3 sería innecesaria. En un artículo anterior explico por qué asumo que el libre albedrío existe y que es una característica natural de la conciencia[3]. Al asumir que existe el libre albedrío se asume que las cosas que no han podido generarse sin la intervención de una conciencia son artificiales.

Las personas que afirman que existe lo «no natural» llegan a ideas erróneas como lo son: la apelación a la naturaleza, la teleología, el equilibrio de la naturaleza y el argumento de la tradición. La errónea creencia de que existe lo «no natural» es la base en la que se apoya el argumento de apelación a la naturaleza, según la cual las cosas «naturales» son buenas y las cosas «no naturales» son malas[4]. Asimismo, en lo que se refiere a acciones, según el argumento teleológico los humanos son de una manera (lo llaman «naturaleza humana») y que existen «acciones naturales» que dicen que son buenas, y que existen «acciones no naturales» que dicen que son malas»[4]; sin embargo, como he demostrado, todas las cosas y acciones son naturales, pues las cosas y las acciones «no naturales» no existen. Por si fuera poco, estas ideas erróneas llevan a su vez a creer que existe un «equilibrio de la naturaleza que debe ser respetado»[5] y que, según lo que hemos explicado, vendría a ser un «equilibrio de todo existente»: un estado de parálisis que rechaza el cambio (y por lo tanto la evolución) para así conservar todo tal y como está; por eso esta idea mantiene una fuerte relación con el argumento de la tradición[6] (conservadurismo político).