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viernes, 19 de marzo de 2010

ACTIVISTAS DESTACADOS:
Gary L. Francione

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Gary L. Francione (1954-) es profesor de Derecho en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey (Estados Unidos). Es especialista en derechos legales de los animales no humanos. En 1984 fue el primer profesor de derechos de los animales no humanos en una facultad de derecho. Fue el fundador y director del Rutgers Animal Rights Law Centre. Dirige el blog Animal Rights: The Abolitionist Approach.

Sus trabajos sobre los animales se han centrado en tres temas:

- Una teoría de los derechos animales basada en la sola sintiencia.
- El estatus de los animales no humanos como propiedad.
- Las diferencias entre bienestar animal y derechos animales.
- La defensa de un único derecho legal: el derecho a no ser propiedad de otros.

Gary Francione ha ejercido una importante influencia dentro del movimiento por los derechos animales, lo cual ha llevado a diversos activistas y organizaciones a modificar sus líneas de actuación, y pasar a centrarse en la defensa del veganismo y las críticas al especismo dentro de una línea abolicionista con una estrategia de «todo o nada».

Gary Francione considera que el principal obstáculo que se plantea en el ámbito de los derechos de los animales es de tipo jurídico: se usa a los animales como propiedades (exactamente como sucedía con los esclavos) y, por lo tanto, el primer paso es el abolicionismo, sin ningún reformismo o término medio:

«Defiendo que los animales deben tener un único derecho: el de no ser nuestra propiedad. En efecto, indico que una "persona" es cualquier ser al que se le concede ese único derecho y todos los seres sintientes deberían ser considerados como "personas", o como poseedores de ese único derecho de no ser propiedad. Si aceptamos que los animales lo tienen, deberíamos estar a favor de abolir la explotación animal pues nuestro uso de los animales para la alimentación, experimentos, probar productos, entretenimiento y vestido asume que los animales no son nada más que propiedad.» Gary L. Francione

Por lo tanto, el posicionamiento de Francione sobre qué deberían ser los Derechos Animales está limitado a que los animales no humanos dejen de ser propiedades y, por lo tanto, a que dejen de ser explotados por los humanos. Francione, que parte desde una ideología libertarista, considera que la omisión de auxilio es una acción éticamente correcta, por lo que rechaza el derecho de auxilio y, por lo tanto, rechaza que el Estado legisle sobre ello[1].

RESEÑAS SOBRE PUBLICACIONES DE GARY FRANCIONE

Animals, Property, and the Law (Animales, Propiedad, y la Ley) (1995)

En 1995, se publicó un libro de Gary Francione con el título Animals, Property, and the Law donde partiendo de la siguiente premisa: mientras los animales no-humanos sigan siendo considerados propiedad de los humanos, todo derecho que se les conceda seguirá estando minado por ese estatus de propiedad. Pone así de manifiesto que pedir que los intereses de “nuestra propiedad” sean considerados de forma igualitaria, es decir, como nuestros propios intereses, es una idea absurda. Sin el derecho básico a no ser tratados como propiedad humana, los animales no-humanos no tienen en realidad ningún derecho.

Las leyes que supuestamente requieren un tratamiento humano y prohíben inflingir daño innecesario no proveen ningún nivel significante de protección para los intereses de los animales no-humanos. En su mayor parte estas leyes y regulaciones requieren sólo que los animales no-humanos reciban el nivel de protección requerido para su uso como propiedad humana. Los animales no-humanos solo tienen valor como comodidades, y sus intereses no son tenidos en cuenta en un sentido moral. Como resultado de esto, a pesar de haber leyes que supuestamente protegen a los animales no-humanos, Francione considera que tratamos a los animales no-humanos de una manera que sería considerada tortura si los humanos la sufrieran. Por último, Francione añade que hay una serie de poderes legales, sociales y económicos opuestos a reconocer los intereses de los animales no-humanos a menos que ello suponga un beneficio económico para los humanos.


Animales como propiedad. Por el profesor Gary L. Francione (Link)


Rain Without Thunder: The Ideology of the Animal Rights Movement (Lluvia sin truenos: La Ideología del Movimiento por los Derechos Animales) (1996)

En 1996, Francione publica el libro Rain Without Thunder: The Ideology of the Animal Rights Movement donde explica que hay diferencias significativas en la teoría y la práctica entre los derechos animales (que requieren la abolición de la explotación animal) y el bienestar animal (que acepta regular la explotación para hacerla más humana). La posición abolicionista defiende que no se puede justificar el uso de animales no-humanos, mientras que la postura regulacionista acepta que el uso en determinadas circunstancias es aceptable.

Francione denomina neobienestaristas a quienes defienden los derechos animales pero apoyan la regulación del bienestar animal como un mecanismo para aumentar el reconocimiento del valor intrínseco de los animales no humanos. Él considera que dicha postura es inconsistente, pues en la práctica legitima el uso de animales no humanos y refuerza dicho uso, ya que la ciudadanía apela a dicho trato ético para continuar consumiendo productos de origen animal.

Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog? (Introducción a los Derechos Animales: ¿Tu Hijo o el Perro?) (2000)

En 2000, Francione publica el libro Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog? donde defiende que una teoría abolicionista no debería requerir que los animales tuvieran características cognitivas más allá de la sintiencia para ser considerados miembros de la comunidad moral, lo cual incluiría el derecho básico y pre-legal a no ser propiedad de los humanos. Rechaza la posición de que los animales no humanos deban tener características cognitivas similares a las humanas, como el lenguaje, cierto desarrollo intelectual o determinada autonomía para tener el derecho a no ser usados. Francione deriva este derecho del principio de igual consideración, por el cual mantiene que si los animales son considerados una propiedad, sus intereses no pueden recibir una consideración igual.

En relación con esto, Francione señala que las personas viven en una esquizofrenia moral en su relación con el resto de animales. Por una parte, tomamos los intereses de los animales no humanos en serio, hasta el punto de que muchas personas viven con animales a los que consideran como un miembro más de la familia, y atribuyéndoles un valor moral intrínseco. Por otra parte, a causa de que los animales no humanos son considerados una propiedad, las personas emplean un sinfín de productos de origen animal, y sólo tienen en cuenta a los animales no humanos cuando suponen un beneficio económico.


Esquizofrenia moral según Gary Francione (Link)

DIFERENCIAS ENTRE FRANCIONE Y OTROS PENSADORES

La posición de Francione difiere significativamente de otros autores, como Peter Singer, autor de Liberación Animal. Singer, que puede ser considerado como filósofo utilitarista, rechaza los derechos morales como materia general, mientras que acepta el hecho de la capacidad de sentir placer o dolor de los animales no-humanos, y de los humanos que forman parte de los llamados casos marginales, y que de este modo tengan un cierto estatus moral humano. Mantiene que las discusiones sobre la muerte o no de animales no-humanos por parte de seres humanos, pueden ser definidas a partir de un cálculo de intereses "igualitario", donde las partes en conflicto salgan igualmente beneficiadas. En definitiva, el desacuerdo que tienen Singer y Francione consiste en el "estatuto" de propiedad que pueden llegar a tener los animales no-humanos, mientras el primero no tiene una posición clara al respecto, el segundo sí hace una fuerte crítica, considerando que: "No rechazar el estatuo de propiedad en los animales es igual a no rechazar la esclavitud humana" ("El error de Bentham (y el de Singer)", Teorema, Vol. XVIII/3, 1999)

Francione también se diferencia en su postura de Tom Regan, autor de los libros The Case for Animal Rights y Jaulas vacías. Regan defiende una postura abolicionista, pero la limita a los animales que tienen características cognitivas que van más allá de la sola sintiencia. Aparte, Regan mantiene que la muerte supone siempre un daño superior para los humanos que para los animales no humanos. Según Francione, aunque Regan se distancia de la posición de Singer, dicho aspecto es muy cercano a la visión de Singer según la cual la muerte en sí no sería un problema para la mayoría de no-humanos. Además, Francione señala que nuestra incapacidad para comprender el significado de la muerte de los animales no humanos no significa que no tengan interés en una existencia continuada(1). Para Francione, la sensibilidad (facultad de sentir) es el único determinante válido del estatus moral de un individuo, a diferencia de Regan, quien distingue niveles cualitativos en función de las experiencias subjetivas de los individuos sujetos-de-una-vida.


Entrevista a Gary Francione por VeganNews (Link)

CRÍTICAS A GARY FRANCIONE

Apoderación ilícita del movimiento abolicionista

Mientras que los mal llamados «bienestaristas» tienen como objetivo una explotación y una matanza que generen el menor sufrimiento posible a quienes no son humanos, los abolicionistas tienen como objetivo que desaparezcan la explotación y la matanza. Por lo tanto, todos los veganos son abolicionistas, independientemente de que defiendan diferentes estrategias para alcanzar dicho objetivo. Una parte del movimiento abolicionista considera que, en el camino hacia la abolición, es importante reducir el sufrimiento que padecen los animales en granjas, en mataderos y en otras actividades que están lejos de ser rechazadas mayoritariamente y por lo tanto lejos de ser prohibidas. Francione ha criticado duramente a estos abolicionistas, acusándoles de «neobienestaristas» con la intención de que sólo se les llame «abolicionistas» a quienes usan su estrategia de «todo o nada».

No condena éticamente el asesinato por omisión

Gary Francione en la respuesta a la pregunta 17 del Frequently Asked Questions (FAQs) de su blog «Animal Rights: The Abolitionist Approach» afirma desde un «deontologismo desconectado» que es éticamente correcto no prestar auxilio a un niño que vemos que se ahoga en una piscina de poca profundidad, aunque fuera tan fácil salvarle la vida como girar su cuerpo, por eso dice: «Si estoy caminando por la calle y veo a una persona acostada que se desmayó, boca abajo en un pequeño charco de agua y se ahoga, la ley no impone ninguna obligación conmigo para ayudar a esa persona, incluso si todo lo que necesito hacer es darla la vuelta, algo que puedo hacer sin ningún riesgo o molestia grave para mí.  El punto es que el derecho fundamental de los seres humanos a no ser tratados como cosas, no garantiza que los seres humanos ayuden a otros seres humanos, o que estamos obligados a intervenir para prevenir el daño producido por animales a los seres humanos o de otros seres humanos».