ARGUMENTO: “Abortar es éticamente incorrecto porque un óvulo fecundado es un humano”

RESUMEN: ¿Por qué los antiabortistas se oponen al aborto inducido de embriones humanos y no se oponen al aborto inducido de animales no humanos? ¿por qué razón es éticamente incorrecto matar a un humano? ¿tiene algo de especial un embrión por el hecho de pertenecer a la especie humana? ¿qué es el antropocentrismo? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Según el antropocentrismo «se debe respetar a los humanos porque son humanos», lo cual es hacer uso de la falacia de petición de principio que lo caracteriza. El deber ético no se origina en la especie humana, sino en los intereses de una conciencia (alguien). Por eso la Ética no es antropocentrista, sino sensocentrista (respeto a los seres sintientes) y para ser coherentes con ella debemos practicar el veganismo. Incluso, ignorando la falacia de petición de principio del antropocentrismo, no se puede hablar de un humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Los seres humanos no deben ser respetados por ser humanos, sino por ser conciencias con intereses propios respecto a lo que sienten.

Palabras clave: aborto inducido, antropocentrismo, argumento circular, falacia de petición de principio, humano, persona

En un artículo anterior expliqué que el aborto es una práctica vegana mientras el embrión aún no sea sintiente, pero deja de serlo cuando el embrión adquiere una conciencia, es decir, la sintiencia[1]. En este artículo voy a responder a «los defensores de la vida» humana.

Algunas personas dicen que «no se debe abortar poorque es éticamente incorrecto matar una vida». Estas personas son antiabortistas y acusan a otros humanos de ser «enemigos de la vida». La realidad es que en el 99,9% de los casos estas personas no son «biocentristas»[2] porque no defienden la vida ni a los seres vivos, sino que sólo «defienden la vida de los seres humanos», es decir, son antropocentristas. Por lo tanto estas personas también son enemigas de la vida (enemigas de la vida no humana), aunque por propaganda manipulen y se autodenominen «provida» porque se vende mejor que «ANTIabortista de humanos». De aquí en adelante me referiré a ellos como «antiabortistas». También existen casos de veganos antiabortistas, pero su rechazo a todo tipo de de aborto es una idea que no se origina en el veganismo.[1]


Los antropocentristas dicen que «los humanos deben ser respetados porque son humanos» y por eso se oponen al aborto de embriones humanos. En su forma primitiva, el antropocentrismo tiene un origen religioso (teocentrista): un supuesto «dios» crea a los humanos «a su imagen y semejanza». El antropocentrismo se pone en práctica con el humanismo[4]. Sin embargo, afirmar que «los humanos deben ser respetados porque son humanos» es un argumento circular y por lo tanto es una falacia de petición de principio. Hay dos tipos de argumentos circulares: de tipo definicional (como el argumento circular que estoy explicando), y los que hacen referencia a características no verificables (alma[5], el espíritu[6], etc.). La falacia de petición de principio (del latín petitio principii) es una falacia acuñada en Occidente por el filósofo griego Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.) en su libro «Primeros analíticos» (65a, 27): «Postular o tomar lo del principio es demostrar por sí mismo lo que no está claro o no es conocido por sí mismo, esto es: no demostrar». El nombre de esta falacia es la versión latina de una idea de Aristóteles: «petere id quod demonstrandum in principio propositum est», que significa: afirmar aquello que se debe demostrar. La falacia ocurre cuando la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas, y por ello el argumento se vuelve circular. El deber ético no se origina en la especie humana, sino en los intereses de una conciencia (alguien).[7] Por eso la Ética no es antropocentrista, sino sensocentrista (respeto a los seres sintientes)[8] y para ser coherentes con ella debemos practicar el veganismo. Los antropocentristas antiabortistas se enfrentan con los antropocentristas abortistas en un debate éticamente irrelevante sobre en qué momento el embrión humano es un humano:


Algunos antropocentristas que son conscientes de que afirmar que «los humanos deben ser respetados porque son humanos» es una falacia de petición de principio, apelan a una determinada característica que supuestamente poseen todos los humanos y sólo ellos. Debido a ello, afirman que «los humanos deben ser respetados porque todos los humanos y sólo ellos poseen una determinada característica», con la intención de justificar la explotación y la matanza de quienes no son humanos. El error de estas personas es que usan la falacia ecológica, pues no es cierto que todos los humanos posean dicha característica[15] y tampoco es cierto que sólo los humanos la posean[16]. Además resulta que, aunque existiera una supuesta característica que diferenciara a todos los humanos de quienes no son humanos, del hecho de que alguien sea física y psicológicamente diferente a otros no se puede inferir lógicamente que no se le deba respetar: el criterio diferenciador que buscan los antropocentristas es éticamente irrelevante. Lo éticamente relevante para que un ser merezca consideración ética es que tenga una conciencia, pues gracias a ella puede sentir y tiene intereses respecto a dichas experiencias. Y como dije antes, el deber se origina en los intereses[7], no en otras características; es por ello que la Ética es sensocentrista.[8]



EXPLOTACIÓN Y MATANZA: Vaca lechera en el matadero (Link)