ARGUMENTO
“Abortar es éticamente incorrecto porque un óvulo humano fecundado es un humano”

RESUMEN: ¿Por qué los antiabortistas se oponen al aborto inducido de embriones humanos y no se oponen al aborto inducido de animales no humanos? ¿por qué razón es éticamente incorrecto matar a un humano? ¿tiene algo de especial un embrión por el hecho de pertenecer a la especie humana? ¿qué es el antropocentrismo? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Según el antropocentrismo «se debe respetar a los humanos porque son humanos», lo cual es hacer uso de la falacia de petición de principio que caracteriza al antropocentrismo. Muchas veces dicha falacia es disfrazada con la apelación a la racionalidad o a otras carácterísticas que erróneamente se afirma que poseen todos los humanos y sólo ellos. En el caso del aborto inducido no se puede apelar a dichas características en el feto humano, por lo que dicha falacia de petición de principio queda al descubierto. Por lo tanto no se puede llegar a la conclusión de que el aborto inducido sea éticamente incorrecto basándonos en la especie del embrión. Incluso, ignorando la falacia de petición de principio del antropocentrismo, no se puede hablar de un humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Los humanos deben ser respetados porque poseen una conciencia que les dota de intereses respecto a lo que pueden experimentar.

Palabras clave: aborto inducido, antropocentrismo, especismo antropocéntrico, humano, persona

Los humanos deben ser respetados porque poseen una conciencia (sensocentrismo)[1], por lo tanto no es éticamente incorrecto matar a embriones que carecen de conciencia, independientemente cuál sea la especie del embrión. En el caso de los humanos, los neurocientíficos afirman que el feto humano es incapaz de tener sensaciones conscientes y por tanto de experimentar dolor antes de la semana 22-24 [2]. Sin embargo, existen personas que dicen que los embriones y fetos humanos deben ser respetados desde que ocurre la fecundación, ¿por qué? porque dicen que son humanos y otras veces dicen que porque "son vida", refiriéndose sólo a respetar la vida humana. Por lo tanto su argumento es que no se debe matar embriones si son de la especie humana. El debate del aborto deja al descubierto el antropocentrismo.

El antropocentrismo considera que los humanos deben merecer consideración ética de manera prioritaria, por eso quienes siguen la ideología antropocentrista de manera coherente dicen que matar a un embrión o feto humano es éticamente incorrecto porque es un humano. El antropocentrismo coherente es antiaborto. Por ello sus más coherentes seguidores se oponen al uso de píldoras del día después, se oponen a la fecundación in vitro(1), y también se oponen a la creación, uso y destrucción de las células madre embrionarias[3*] como defiende Leon Kass, etc. En cambio, los antropocentristas consideran que es éticamente correcto matar a embriones y fetos no humanos, incluso cuando estos ya han nacido. Por lo tanto, para saber si es éticamente correcto o incorrecto matar a uno de los cuatro embriones de 7 semanas que aparecen en la imagen adjunta (sólo uno de ellos es humano), los antropocentristas antiaborto sólo necesitan saber si el embrión es humano o de otra especie animal.

Existen antropocentristas incoherentes que aceptan el aborto (son abortistas) inducido dentro de un determinado márgen en el desarrollo del embrión.

Como al antropocentrismo, antiabortista o abortista, sólo le importa si el embrión es humano o no lo es, ésta es la razón por la que muchas veces el debate sobre el aborto que mantienen los antropocentristas coherentes (antiabortistas) con los antropocentristas incoherentes (abortistas) se centra en qué momento de su desarrollo se le puede llamar «humano» al embrión. En este caso, los antropocentristas antiabortistas dicen que el embrión es un humano desde que se produce la fecundación, mientras que los antropocentristas abortistas dicen que el embrión no es humano hasta que cumple ciertos requisitos (conciencia, haber nacido, etc.), requisitos que ignoran cuando el perjudicado no es de la especie humana.

Es importante destacar que en las sociedades especistas la palabra «persona» suele usarse popularmente como sinónimo de  «humano» (persona=humano), lo cual está recogido en el diccionario, pero en Ética la palabra «persona» se usa para significar «portador de derechos éticos», y en Derecho se usa para significar «portador de derechos legales». Esto debe ser tenido en cuenta porque en el debate antropocentrista sobre el aborto a veces se plantea la cuestión de si el embrión humano es una persona o si no lo es, lo cual lleva a confusiones.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO: un embrión humano es un humano (antropocentrismo)

(P1) Lo que diferencia a algo de alguien es que sea de la especie humana.
(P2) Un óvulo humano fecundado es un humano.
(C) El aborto inducido de humanos es éticamente incorrecto.

A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.


PREMISA (P1): Lo que diferencia a algo de alguien es que sea de la especie humana

Lo que diferencia a algo de alguien es tener una conciencia. Los antropocentristas no comprenden la diferencia entre algo y alguien, por eso no han reconocido dicha realidad como éticamente relevante. Los humanos deben ser respetados porque son alguien, es decir, porque tienen una conciencia (sensocentrismo)[2]. No reconocer esto tiene como consecuencia que se discrimine arbitrariamente a quien no es humano; a esta discriminación se la llama especismo antropocéntrico[3].

PREMISA (P2): Un óvulo humano fecundado es un humano

Como ya hemos explicado en la premisa P1, lo que diferencia a algo de alguien no es que sea de la especie humana, sino que tenga una conciencia. Lo que se explica a continuación sólo tiene la intención de rebatir el antiabortismo radical usando sus propios argumentos.

Decir que «un óvulo humano fecundado es un humano porque tiene ADN humano» sería como decir que «cada célula de nuestro cuerpo es un humano porque cada una de ellas tiene ADN humano» y que, por lo tanto, «cada humano está formado por millones de humanos celulares». Para evitar este absurdo, los antropocentristas antiabortistas (coherentes) dicen que lo éticamente relevante no es que una cosa tenga ADN humano, sino que sea un humano individual plenamente diferenciado.

Los antiabortistas antiabortistas tienen razón cuando afirman que, por ejemplo, un embrión humano de 4 semanas es un humano, pero se equivocan al afirmar que un óvulo humano fecundado es un humano desde ese mismo momento. La razón por la que se equivocan es que no existe un individuo humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Antes del día 14 el embrión -o preembrión- puede dividirse para dar lugar a gemelos idénticos, por lo que es imposible hablar de individualidad. La aparición del surco primitivo, que ocurre el día 14 después de la fecundación (después de la implantación del blastocisto en la pared uterina, hacia los días 6‐8 después de la fertilización), determina el momento a partir del cual ya no se puede dividir el preembrión para producir gemelos idénticos, pero en ese momento todavía no existe el tubo neural que dará origen al sistema nervioso. Así lo explica Peter Singer en su libro Ética Práctica:

"Supongamos que tenemos un embrión en un recipiente en un laboratorio. Si pensamos en este embrión como la primera etapa de un ser humano individual, podríamos llamarlo María. Pero ahora supongamos que el embrión se divide en dos embriones idénticos. ¿Sigue siendo uno de ellos María, y el otro Ana? Si es así ¿cuál de ellos es María? No hay nada que distinga a las dos, ni manera de afirmar que al que llamamos Ana se dividiera del que llamamos María, o al revés. ¿Podríamos decir, entonces, que María ya no existe y que ahora tenemos a Ana y a Elena? Pero, ¿qué le ocurrió a María? ¿Murió? ¿Debemos guardar luto por ella? Estas especulaciones son absurdas, ya que partimos de pensar en el embrión como un individuo en un momento en el que solo es un conjunto de células. Por tanto, hasta que haya pasado la posibilidad de una división embrionaria, es incluso más dificil mantener que el embrión sea un humano, en un sentido moralmente pertinente, que mantener que el feto sea un ser humano en un sentido moralmente pertinente. Esto sirve de base para la legislación y las directrices en Gran Bretaña y algunos países más que permiten la experimentación embrionaria hasta los 14 días posteriores a la fecundación. Pero por motivos ya analizados, y otros que estamos a punto de tratar, este límite es todavía innecesariamente restrictivo." Peter Singer, Ética práctica

Por lo tanto, incluso desde el punto de vista ético de un antropocentrista coherente (antiabortista) es absurdo estar en contra de matar a embriones humanos de menos de 14 días, pues no puede existir un humano plenamente diferenciado. Este hecho debería hacerles replantear su postura de rechazo a la investigación con células madre embrionarias, la cuales son aquellas que forman parte de la masa celular interna de un embrión de 4-5 días de edad. Sin embargo, algunos siguen oponiéndose a la investigación con células madre embrionarias debido a ideas religiosas como el  alma[4] y el espíritu[5] que no pueden ser comprobadas de ninguna manera y que, como acabamos de demostrar, incluso no pueden ser racionalmente posibles antes del día 14, al no ser posible aún la individualidad.

CONCLUSIÓN (C): El aborto inducido de humanos es éticamente incorrecto

No se puede llegar a la conclusión de que el aborto inducido sea éticamente incorrecto usando como criterio la especie del embrión, sino que debemos usar como criterio si tiene o no tiene conciencia.

Incluso pasando por alto el erróneo criterio que usa el antropocentrismo, no se puede hablar de un humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación, por lo tanto según el antropocentrismo el aborto inducido de humanos sería éticamente correcto hasta la segunda semana después de la fecundación.