ARGUMENTO:
“Abortar es éticamente incorrecto porque un óvulo humano fecundado es un humano”

RESUMEN: ¿Por qué los antiabortistas se oponen al aborto inducido de embriones humanos y no se oponen al aborto inducido de animales no humanos? ¿por qué razón es éticamente incorrecto matar a un humano? ¿tiene algo de especial un embrión por el hecho de pertenecer a la especie humana? ¿qué es el antropocentrismo? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Según el antropocentrismo «se debe respetar a los humanos porque son humanos», lo cual es hacer uso de la falacia de petición de principio que lo caracteriza. Incluso, ignorando la falacia de petición de principio del antropocentrismo, no se puede hablar de un humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Los seres humanos no deben ser respetados por ser humanos, sino por ser conciencias con intereses propios respecto a lo que sienten.

Palabras clave: aborto inducido, antropocentrismo, especismo antropocéntrico, humano, persona

Algunas personas son antropocentristas, pues dicen que el criterio para diferenciar a los seres que deben ser respetados es que sean seres humanos. Podemos encontrar un «antropocentrismo primitivo» en Génesis 1:26-27: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer». Este antropocentrismo primitivo subordina al ser humano a un dios, por lo tanto realmente no es antropocentrismo, sino teocentrismo, como se vió en la Edad Media. Es a partir del siglo XIV, durante el Renacimiento, cuando comienza a aparecer el antropocentrismo real, que pone a un lado a los dioses y da primacía al ser humano mediante la práctica del humanismo. Según el antropocentrismo, es éticamente incorrecto explotar y matar a los seres humanos, idea que calará fuerte en Occiente y que se verán obligados a aceptar los teocentristas. La consecuencia del antropocentrismo es el especismo antropocéntrico[1]. Hay que tener en cuenta que en Ética y en Derecho la palabra «persona» no es una especie biológica, sino una categoría que dota de derechos éticos y/o de derechos legales, respectivamente, es decir, ética y legalmente no sólo los humanos pueden ser considerados personas; por eso desde el antropocentrismo se tiende a usar la palabra «persona» como sinónimo de «humano», para remarcar que ética y legalmente quienes no son humanos no son personas.

Algunos antropocentristas dicen que «es éticamente incorrecto matar una vida», pero sólo se refieren a matar una vida humana. Esto suele ocurrir por una cuestión de propaganda. Los antropocentristas que se oponen al aborto inducido son antiabortistas pero, como el prefijo «anti» suele tener una connotación negativa, prefieren autodenominarse «provida», que tiene una connotación positiva. La realidad es que en el 99,9% de los casos estas personas no son «biocentristas»[2], pues no defienden la vida, sino que son antropocentristas, pues sólo «defienden la vida de los seres humanos».

Los antropocentristas antiabortistas dicen que un óvulo humano fecundado es un humano. Hay antiabortistas religiosos y antiabortistas no religiosos. Los antiabortistas religiosos creen que cuando un óvulo humano es fecundado, un dios le dota de un «alma racional»[3] o de otras características inverificables que supuestamente sólo poseen los seres humanos. Los antiabortistas no religiosos dicen que debe respetarse a los humanos porque son humanos; este argumento de petición de principio también es usado por los antiabortistas religiosos para ocultar sus creencias religiosas, a veces incluso denunciando el argumento de potencialidad[4]: «el embrión humano ya es en acto un individuo de la especie humana». Por ejemplo, el liberal Albert Esplugas en su artículo «El embrión sin especie» dice: «el cigoto unicelular fruto de la fecundación es ya un organismo único de la especie homo sapiens, con los 46 cromosomas que definen su identidad genética», y critica a aquellos científicos que dicen que «no pueden establecer el momento en el que ese embrión es humano» porque eso es como decir «que hay un período durante el cual el embrión podría ser de otra especie. Podría ser el embrión de una vaca o de un perro, según la 'elite científica'», dice Esplugas. Es decir, para que un antiabortista pueda decir si es éticamente incorrecto o éticamente correcto matar a uno de los cuatro embriones de 7 semanas que aparecen en la imagen, necesita saber si es humano o no, respectivamente. Lógicamente, los antiabortistas también rechazan el uso de píldoras del día después, rechazan la fecundación in vitro(1), y rechazan la creación, uso y destrucción de células madre embrionarias (4-5 días de edad), como han rechazado Leon Kass y otros. El antiabortismo está presente en las declaraciones de políticos, por ejemplo en estas declaraciones de una concejala del Partido Popular (PP) (derecha conservadora y derecha liberal), o en este comunicado del partido político VOX (derecha conservadora). Algunos antiabortistas, haciendo un cálculo consecuencialista, consideran aceptable el aborto cuando estiman que no abortar tendría un gran riesgo para la vida de la embarazada.

Los antropocentristas abortistas dicen que un óvulo humano fecundado no es un humano hasta que cumple un determinado requisito. Es lógico que los antropocentristas que rechazan la religión como un medio para adquirir conocimiento sobre la realidad se den cuenta que éticamente no hay nada especial en la fecundación de un óvulo, sea éste de la especie que sea. Como a pesar de ello siguen siendo antropocentristas, entonces estas personas dicen que «un óvulo humano fecundado no es un humano hasta que cumple un determinado requisito». Suelen decir que dicho requisito es que el embrión/feto tenga una conciencia, pero al hacer esto ya no están defendiendo el aborto desde el antropocentrismo, sino desde el sensocentrismo[5]. Al definir «humano» de esta manera, los antropocentristas abortistas pueden seguir afirmando que «matar a un humano es éticamente incorrecto» y seguir siendo coherentes, pero entran en conflicto con la definición de «humano» que usan los antropocentristas antiabortistas, lo cual da lugar a debates absurdos en la prensa, en la radio y en la televisión en los que se discute sobre en qué momento de la gestación podemos hablar de la existencia de un ser humano. En España, matar a un humano se castiga con una pena que va de los 15 a los 20 años de cárcel.

Algunas personas dicen que el Estado no debe intervenir en lo que una mujer embarazada decide hacer con el embrión/feto. Estas personas no entran en el debate antropocentrista sobre en qué momento el embrión/feto es humano, sino que directamente dicen que las mujeres deben ser libres para eligir qué hacer con el embrión/feto que hay en su interior, incluso cuando el embarazo es de 9 meses. Por ello hablan del «derecho a abortar» de la mujer. Se autodenominan «proelección». Estas personas usan la falacia de la libertad[6], por lo tanto usan un argumento que ya está rebatido. Mediante dicha falacia se pretende ignorar el hecho de que, dependiendo de la semana de embarazo, el embrión/feto puede ser alguien dentro de ella, con intereses que también deben ser considerados; por lo que, en dicho caso, abortar sólo podría ser aceptable desde un marco normativo consecuencialista: estimando que no matar al feto sintiente tendrá peores consecuencias que abortar, por ejemplo, la muerte de la embarazada (que a su vez tendría otras consecuencias).

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO ANTROPOCENTRISTA:

(P1) Tener conciencia no es lo que hace que un ser deba ser respetado. [YA REBATIDO]
(P2) «Ser humano» es lo que hace que un ser deba ser respetado.
(P3) Un óvulo humano fecundado es un ser humano.
(C) El aborto inducido de humanos es éticamente incorrecto.

A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.


PREMISA (P1): Tener conciencia no es lo que hace que un ser deba ser respetado

En un debate previo llegamos a la conclusión de que tener conciencia sí que es la característica que hace que un ser deba ser respetado[7].

PREMISA (P2): «Ser humano» es lo que hace que un ser deba ser respetado

Del hecho de que un ser vivo tenga un ADN humano (o no humano) no se puede deducir lógicamente ningún deber. A deducir un deber de una descripción se le llama falacia lógica[8].

En abril de 2009, se publicó un artículo de Óscar Horta titulado «El cuestionamiento del antropocentrismo: distintos enfoques normativos» en el que expone brevemente cómo el antropocentrismo es tratado desde diferentes teorías normativas: desde el utilitarismo (un tipo de consecuencialismo), desde la ética de los derechos, desde el contractualismo, desde enfoques aristotélicos, desde la ética del cuidado y desde el igualitarismo.

PREMISA (P3): Un óvulo humano fecundado es un ser humano

No existe un humano individual plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Decir que «un óvulo humano fecundado es un humano porque tiene ADN humano» sería como decir que «cada célula de nuestro cuerpo es un humano porque cada una de ellas tiene ADN humano» y que, por lo tanto, «cada humano está formado por millones de humanos celulares». Para evitar este absurdo, los antropocentristas antiabortistas dicen que lo éticamente relevante no es que un ser tenga ADN humano, sino que sea un humano individual plenamente diferenciado. No existe un individuo humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación porque antes del día 14 el embrión -o preembrión- puede dividirse para dar lugar a gemelos idénticos, por lo que es imposible hablar de individualidad. La aparición del surco primitivo, que ocurre el día 14 después de la fecundación (después de la implantación del blastocisto en la pared uterina, hacia los días 6‐8 después de la fertilización), determina el momento a partir del cual ya no se puede dividir el preembrión para producir gemelos idénticos, pero en ese momento todavía no existe el tubo neural que dará origen al sistema nervioso. Así lo explica Peter Singer en su libro Ética Práctica:

"Supongamos que tenemos un embrión en un recipiente en un laboratorio. Si pensamos en este embrión como la primera etapa de un ser humano individual, podríamos llamarlo María. Pero ahora supongamos que el embrión se divide en dos embriones idénticos. ¿Sigue siendo uno de ellos María, y el otro Ana? Si es así ¿cuál de ellos es María? No hay nada que distinga a las dos, ni manera de afirmar que al que llamamos Ana se dividiera del que llamamos María, o al revés. ¿Podríamos decir, entonces, que María ya no existe y que ahora tenemos a Ana y a Elena? Pero, ¿qué le ocurrió a María? ¿Murió? ¿Debemos guardar luto por ella? Estas especulaciones son absurdas, ya que partimos de pensar en el embrión como un individuo en un momento en el que solo es un conjunto de células. Por tanto, hasta que haya pasado la posibilidad de una división embrionaria, es incluso más dificil mantener que el embrión sea un humano, en un sentido moralmente pertinente, que mantener que el feto sea un ser humano en un sentido moralmente pertinente. Esto sirve de base para la legislación y las directrices en Gran Bretaña y algunos países más que permiten la experimentación embrionaria hasta los 14 días posteriores a la fecundación. Pero por motivos ya analizados, y otros que estamos a punto de tratar, este límite es todavía innecesariamente restrictivo." Peter Singer, Ética práctica


CONCLUSIÓN (C): El aborto inducido de humanos es éticamente incorrecto

No se puede llegar a la conclusión de que el aborto inducido sea éticamente incorrecto usando como criterio la especie del embrión/feto, sino que debemos usar como criterio si tiene o no tiene conciencia.

Incluso pasando por alto el arbitrario criterio que usa el antropocentrismo para clasificar a un ser en la categoría ética de «persona», no se puede hablar de un humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Por lo tanto, según el antropocentrismo, el aborto inducido de humanos sería éticamente correcto antes del día 14 después de la fecundación.