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2 jun. 2016

ARGUMENTO:
“Abortar es éticamente incorrecto porque un óvulo fecundado es un humano”

RESUMEN: ¿Por qué los antiabortistas se oponen al aborto inducido de embriones humanos y no se oponen al aborto inducido de animales no humanos? ¿por qué razón es éticamente incorrecto matar a un humano? ¿tiene algo de especial un embrión por el hecho de pertenecer a la especie humana? ¿qué es el antropocentrismo? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Según el antropocentrismo «se debe respetar a los humanos porque son humanos», lo cual es hacer uso de la falacia de petición de principio que lo caracteriza. El antropocentrismo está rebatido porque es especista: viola el Principio de Igual Consideración de Intereses, lo cual se traduce en la práctica en la violación de la Regla de Oro de la Ética. Incluso, ignorando la falacia de petición de principio del antropocentrismo, no se puede hablar de un humano plenamente diferenciado hasta el día 14 después de la fecundación. Los seres humanos no deben ser respetados por ser humanos, sino por ser conciencias con intereses propios respecto a lo que sienten.

Palabras clave: aborto inducido, antropocentrismo, argumento circular, falacia de petición de principio, humano, persona

En un artículo anterior explicamos que el aborto es una práctica vegana mientras el embrión humano o embrión no humano aún no sea sintiente, después no[1]. En este artículo vamos a responder a «los defensores de la vida» humana.

Algunas personas rechazan el aborto inducido porque dicen que «es éticamente incorrecto matar una vida». Estas personas son antiabortistas y acusan a otros humanos de ser «enemigos de la vida». La realidad es que en el 99,9% de los casos estas personas no son «biocentristas»[2] porque no defienden la vida ni a los seres vivos, sino que sólo «defienden la vida de los seres humanos», es decir, son antropocentristas. Por lo tanto estas personas también son enemigas de la vida (de la vida no humana), aunque por propaganda manipulen y se autodenominen «provida», que se vende mejor que «ANTIabortista».


Los antropocentristas dicen que el criterio para diferenciar a los seres que deben ser respetados de los que pueden ser usados es «que sean seres humanos» y por eso se oponen al aborto (de humanos). El antropocentrismo en su forma primitiva tiene un origen religioso, que se convirtió en auténtico antropocentrismo con la aparición del humanismo. El argumento del antropocentrismo es: «los humanos deben ser respetados porque son humanos», es un argumento circular, por lo tanto es una falacia de petición de principio. Hay dos tipos de argumentos circulares: de tipo definicional, como el que estamos explicando, y los que hacen referencia a características no verificables (alma[4], el espíritu[5], etc.). La falacia de petición de principio (del latín petitio principii) es una falacia acuñada en Occidente por el filósofo griego Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.) en su libro «Primeros analíticos» (65a, 27): «Postular o tomar lo del principio es demostrar por sí mismo lo que no está claro o no es conocido por sí mismo, esto es: no demostrar». El nombre de esta falacia es la versión latina de una idea de Aristóteles: petere id quod demonstrandum in principio propositum est, que significa: afirmar aquello que se debe demostrar. La falacia ocurre cuando la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas, y por ello el argumento se vuelve circular. El antropocentrismo es especista[6] porque viola el Principio de Igual Consideración de Intereses[7] en base a la especie a la que alguien pertenece, lo cual en la práctica se traduce en la violación de la Regla de Oro de la Ética[8]. A partir del hecho de que alguien sea de la especie humana, no se puede inferir lógicamente que se le debe respetar. El deber de respetar a los demás se infiere de intrínsecamente de los intereses, los cuales se originan en seres que tienen una conciencia, de ahí que la Ética tenga su origen en el sensocentrismo[9] y no en el antropocentrismo. El antropocentrismo y su falacia de petición de principio es la razón por la cual los antropocentristas antiabortistas y los antropocentristas abortistas no se ponen de acuerdo sobre en qué momento del embarazo el embrión/feto puede considerarse humano, lo cual como acabamos de explicar es éticamente irrelevante.


Algunos antropocentristas que son conscientes de la falacia de petición de principio, apelan a una determinada característica que supuestamente poseen todos los humanos y sólo ellos. Algunos antropocentristas se dan cuenta de que afirmar «los humanos deben ser respetados porque son humanos» es una falacia de petición de principio y entonces afirman que «los humanos deben ser respetados porque todos ellos y sólo ellos poseen una determinada característica», con la intención de justificar la explotación y la matanza de quienes no son humanos. Estas personas usan la falacia ecológica, pues no es cierto que todos los humanos posean dicha característica[14] y tampoco es cierto que sólo los humanos posean dicha característica[15]. Además resulta que, aunque dicha característica diferenciadora existiera, del hecho de que alguien sea física y psicológicamente diferente no se puede inferir lógicamente que no se le deba respetar: el criterio diferenciador que buscan los antropocentristas es éticamente irrelevante. Lo éticamente relevante para que un ser merezca consideración ética es que tenga una conciencia, pues gracias a ella puede sentir y tiene intereses respecto a dichas experiencias, lo cual nos lleva al sensocentrismo[9].



EXPLOTACIÓN Y MATANZA: Vaca lechera en el matadero (Link)