19 de septiembre de 2017

ARGUMENTO:
"No está bien comer sangre, pero está bien comer carne"

RESUMEN: ¿Qué religiones prohíben comer sangre? ¿al comer carne se come sangre? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Algunas religiones como el Judaísmo y los Testigos de Jehová basándose en la Torá (y en la Biblia), y el Islám basándose en el Corán, prohíben en sus libros sagrados comer sangre. Aunque dichas personas dicen que desangrando a los animales no comen sangre, lo cierto es que el cuerpo contiene millones de capilares que llegan a todas las células del cuerpo y en ellos siempre permanece sangre. Por tanto al comer carne se come sangre. No existe ningún estudio científico que diga que al salar la carne ésta queda completamente sin sangre: aunque a la carne se la ponga a salar, en ella siempre queda algo de sangre que el judío se come. Por lo tanto quienes siguen las religiones mencionadas no deberían comer carne.

Palabras clave: capilares, halal, kosher, sangre

La mayoría de las religiones intentan fundamentar las normas éticas en la supuesta existencia de un «ser sobrenatural». Teniendo en cuenta que todo es naturaleza y 100% natural[1], vemos que nos encontramos frente a la definición de un absurdo: un ser que no es. Dicho supuesto «ser sobrenatural» no está demostrado empíricamente[2] y no se puede demostrar racionalmente[3]. Además, incluso si diéramos por buena la afirmación «un ser sobrenatural existe», el bien existe antes que él, y no tenemos el deber ético de obedecer a nadie[4].

Algunas religiones prohíben comer sangre. Algunas religiones como el Judaísmo y los Testigos de Jehová basándose Torá (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento de la Biblia), y el Islam basándose en el Corán, prohíben comer sangre. Lo curioso es que el Judaísmo y la religión de los Testigos de Jehová prohíben comer sangre porque en Levítico pone que «la sangre es la vida», y la Torá prohíbe comer vida; según esto, no deberían comer vegetales, frutos y semillas, pues estos son vida y se comen vivos. Según los musulmanes, se debe asesinar a los animales mediante el método de matanza halal, pues dicen que así se elimina toda la sangre del animal. El método consiste en realizar un único corte sin aturdimiento previo que corta el esófago, la tráquea y la vena yugular del animal, pero que no debe tocar la espina dorsal. Cuando termina el proceso, la calidad halal del producto es certificada por un imán. A continuación enumero las citas religiosas en las que estas personas se basan para no comer sangre:



Algunas religiones prohíben comer grasa animal. En la Biblia se prohíbe comer grasa animal en (Levítico 3:17) y en (Levítico 7:22-27). En cuanto a la ingestión de grasa animal, los Testigos de Jehová no hacen caso a lo que pone en la Biblia. En cuanto a los judíos, algunos de ellos dicen que sólo están prohibidas las grasas que se encuentran alrededor de los órganos vitales y del hígado, en cambio otros judíos dicen que solamente puede comerse la carne de los cuartos delanteros de los animales.


Algunas personas dicen que al comer carne no comen sangre. El rechazo a comer sangre lleva a los judíos, a los testigos de Jehová y a los musulmanes a rechazar la ingestión de morcillas, pues éstas se elaboran con sangre, pero comen carne porque dicen que cuando se desangra al animal su carne deja de contener sangre. Los Testigos de Jehová, intentando ser coherentes, también rechazan que les hagan transfusiones de sangre. Los Testigos de Jehová dicen que el desangrado del animal basta para que la carne deje de tener sangre. Algunos TdJ dicen que Dios dio instrucciones de como desangrar a un animal, pero que no dijo que hubiera que dejarlo 100% sin sangre. Este argumento es poco consistente, ya que si por ejemplo un padre le dice a su hijo que no consuma drogas entonces eso quiere decir que le dice que consuma 0% de drogas, no que pueda consumir un poco de droga. Gracias a la ciencia conocemos la existencia de venas, arterias y capilares que recorren el cuerpo de todos los animales, a través de las cuales circula la sangre para llevar oxígeno y nutrientes a todas y cada una de las células del cuerpo. Es imposible eliminar totalmente la sangre de la carne de un animal debido a la gran cantidad de capilares que existen, por ello, aunque el animal haya sido desangrado siempre queda sangre en dichos pequeños y numerosos conductos.

Algunas personas que reconocen que desangrar a un animal no basta para eliminar toda su sangre, dicen que se consigue poniendo la carne a salar. Los judíos dicen que desangrar a los animales no basta para que la carne pierda la sangre que contiene y por ello la ponen a salar para que la carne pueda ser considerada kósher; en cambio para los judíos no hay ninguna prohibición de comer sangre de peces ¿por qué? porque sí, porque lo dice el dios Jehová. La Realidad es que estas personas no citan ningún estudio científico que diga que al salar la carne ésta queda completamente sin sangre. Aunque a la carne se la ponga a salar, en ella siempre queda algo de sangre que el judío se come.

Algunos religiosos reconocen que la Realidad es que para no comer sangre no se debe comer carne y actúan coherentemente con sus creencias. Recordemos que en el Paraíso todos los animales, incluidos hombre y mujer, eran vegetarianos (Génesis 1:29-31). El «dios» que menciona la Biblia, suponiendo que la Biblia no fuera alterada, dio la orden de comer carne a quienes, tal vez, tuvieron que comerla por supervivencia tras el diluvio que en ese mismo libro se menciona, pero a pesar de ello «dios» les dijo claramente que no comieran sangre. Si el «dios» de la Biblia sabía que toda carne tiene sangre (se supone que «dios» sabe todo porque es «el Creador»), es obvio que su mensaje no era un dogma, sino un mensaje que se comprendería en el futuro. Es decir, «dios» dio una enseñanza adaptada a un contexto temporal que, a día de hoy, con el avance de la ciencia y con el retroceso de la ignorancia, podemos comprender mejor. Tal vez, ésta sea la razón de la siguiente cita bíblica en la cual se perdona a quien, actuando de buena fe, hace el mal debido a su ignorancia y por lo tanto no se reprocha nada a sí mismo, pero en cambio se culpabiliza a quien a pesar de sus dudas come carne, pues no obra de buena fe:

«Lo mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que pueda escandalizar a su hermano. Guarda para ti, delante de Dios, lo que te dicta tu propia convicción. ¡Feliz el que no tiene nada que reprocharse por aquello que elige! Pero el que come a pesar de sus dudas, es culpable porque obra de mala fe. Y todo lo que no se hace de buena fe es pecado». (Romanos 14:21-23)

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, es quizá la única iglesia cristiana que en la actualidad promueve y practica el vegetarianismo a nivel masivo entre sus fieles, incluido el vegetarianismo estricto. Ellen G. White (1827-1915) fue una de los fundadoras de la Iglesia de los Adventistas del Séptimo Día. El vegetarianismo y otras enseñanzas de salud de los adventistas se deben a sus esfuerzos. Ella creía que el cuerpo humano representa el templo de «dios» y que por lo tanto no debe ser maltratado. Los adventistas llegan a vivir una media de entre 8 y 10 años más que quienes no son adventistas.