ARGUMENTO:
"No está bien comer sangre, pero está bien comer carne"

RESUMEN: ¿Qué religiones prohíben comer sangre? ¿al comer carne se come sangre? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Algunas religiones como el Judaísmo y los Testigos de Jehová basándose en la Torá (y en la Biblia), y el Islám basándose en el Corán, prohíben en sus libros sagrados comer sangre. Aunque dichas personas dicen que desangrando a los animales no comen sangre, lo cierto es que el cuerpo contiene millones de capilares que llegan a todas las células del cuerpo y en ellos siempre permanece sangre. Por tanto al comer carne se come sangre. No existe ningún estudio científico que diga que al salar la carne ésta queda completamente sin sangre: aunque a la carne se la ponga a salar, en ella siempre queda algo de sangre que el judío se come. Por lo tanto quienes siguen las religiones mencionadas no deberían comer carne.

Palabras clave: capilares, halal, kosher, sangre

La mayoría de las religiones intentan fundamentar las normas éticas en la supuesta existencia de un «ser sobrenatural». Teniendo en cuenta que todo lo existente es naturaleza y 100% natural[1], vemos que nos encontramos frente a la definición de un absurdo: un ser que no es, es decir, que no existe. Dicho supuesto «ser sobrenatural» no está demostrado empíricamente[2] y su supuesta existencia no puede ser demostrada racionalmente[3]. Además, incluso suponiendo la existencia de dicho «ser», el bien y el mal existen antes que él, y no tenemos el deber ético de obedecer a nadie[4].

Algunas religiones prohíben comer sangre. Por ejemplo, los judíos y los testigos de Jehová afirman que no debemos comer sangre porque lo ordena un «dios» en el Antiguo Testamento: (Génesis 9:3-4), (Levítico 3:17), (Levítico 7:22-27), (Levítico 17:10-15) y (Deuteronomio 12:13-16). Y en el caso de los testigos de Jehová, dicen que no debemos comer sangre porque lo ordena un «dios» en el Nuevo Testamento (libros desde la aparición de Jesús de Nazaret) en (Hechos 15:28-29). Por otro lado, los musulmanes afirman que no debemos comer sangre porque lo ordena un «dios» en el libro Corán. El rechazo a comer sangre lleva a los judíos, a los testigos de Jehová y a los musulmanes a rechazar la ingestión de morcillas, pues éstas se elaboran con sangre, pero comen carne porque dicen que cuando se desangra al animal su carne deja de contener sangre. Los Testigos de Jehová, intentando ser coherentes, también rechazan que les hagan transfusiones de sangre. A continuación enumero las citas religiosas en las que se ordena que no se debe comer sangre:



Algunas religiones prohíben comer grasa animal. En la Biblia se prohíbe comer grasa animal en (Levítico 3:17) y en (Levítico 7:22-27). En cuanto a la ingestión de grasa animal, los Testigos de Jehová no hacen caso a lo que pone en la Biblia. En cuanto a los judíos, algunos de ellos dicen que sólo están prohibidas las grasas que se encuentran alrededor de los órganos vitales y del hígado, en cambio otros judíos dicen que solamente puede comerse la carne de los cuartos delanteros de los animales.


Algunas personas dicen que al comer carne no comen sangre. En el caso de los judíos, siguen el método kósher para asesinar a los animales no humanos, pues dicen que así se elimina toda la sangre contenida en la carne. Los testigos de Jehová suelen decir que si después de degollar a los animales no humanos en el matadero se lava la carne con agua se elimina toda la sangre. En el caso de los musulmanes, siguen el método halal para asesinar a los animales no humanos, pues dicen que toda la sangre se elimina mediante con un único corte rápido y profundo realizado mediante un cuchillo limpio y bien afilado, de las arterias carótidas (llevan la sangre del corazón al cerebro), las venas yugulares (llevan la sangre del cerebro al corazón), la tráquea y el esófago, permaneciendo intacta la médula espinal. Sin embargo, gracias a la ciencia médica conocemos la existencia de venas, arterias y capilares que recorren el cuerpo de todos los animales, a través de las cuales circula la sangre para llevar oxígeno y nutrientes a todas y cada una de las células del cuerpo. Es imposible eliminar totalmente la sangre de la carne de un animal debido a la gran cantidad de capilares que existen, por ello, aunque el animal haya sido desangrado siempre queda sangre en dichos pequeños y numerosos conductos. Por lo tanto al comer carne se come sangre.

Algunas personas que reconocen que desangrar a un animal no basta para eliminar toda su sangre, dicen que se consigue poniendo la carne a salar. Los judíos dicen que desangrar a los animales no basta para que la carne pierda la sangre que contiene y por ello la ponen a salar para que la carne pueda ser considerada kósher; en cambio para los judíos no hay ninguna prohibición de comer sangre de peces ¿por qué? porque sí, porque lo dice el dios Jehová. La Realidad es que estas personas no citan ningún estudio científico que diga que al salar la carne ésta queda completamente sin sangre. Aunque a la carne se la ponga a salar, en ella siempre queda algo de sangre que el judío se come.

Algunos religiosos reconocen que la Realidad es que para no comer sangre no se debe comer carne y actúan coherentemente con sus creencias. Recordemos que en el Paraíso todos los animales, incluidos hombre y mujer, eran vegetarianos estrictos (Génesis 1:29-31). El «dios» que menciona la Biblia, suponiendo que la Biblia no fuera alterada, dio la orden de comer carne a quienes, tal vez, tuvieron que comerla por supervivencia tras el diluvio que en ese mismo libro se menciona, pero a pesar de ello «dios» les dijo claramente que no comieran sangre. Si el «dios» de la Biblia sabía que toda carne tiene sangre (se supone que «dios» sabe todo porque es «el Creador»), es obvio que su mensaje no era un dogma, sino un mensaje que se comprendería en el futuro. Es decir, «dios» dio una enseñanza adaptada a un contexto temporal que, a día de hoy, con el avance de la ciencia y con el retroceso de la ignorancia, podemos comprender mejor. Tal vez, ésta sea la razón de la siguiente cita bíblica en la cual se perdona a quien, actuando de buena fe, hace el mal debido a su ignorancia y por lo tanto no se reprocha nada a sí mismo, pero en cambio se culpabiliza a quien a pesar de sus dudas come carne, pues no obra de buena fe:

«Lo mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que pueda escandalizar a su hermano. Guarda para ti, delante de Dios, lo que te dicta tu propia convicción. ¡Feliz el que no tiene nada que reprocharse por aquello que elige! Pero el que come a pesar de sus dudas, es culpable porque obra de mala fe. Y todo lo que no se hace de buena fe es pecado». (Romanos 14:21-23)

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, es quizá la única iglesia cristiana que en la actualidad promueve y practica el vegetarianismo a nivel masivo entre sus fieles, incluido el vegetarianismo estricto. Ellen G. White (1827-1915) fue una de los fundadoras de la Iglesia de los Adventistas del Séptimo Día. El vegetarianismo y otras enseñanzas de salud de los adventistas se deben a sus esfuerzos. Ella creía que el cuerpo humano representa el templo de «dios» y que por lo tanto no debe ser maltratado. Los adventistas llegan a vivir una media de entre 8 y 10 años más que quienes no son adventistas.