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18 jul. 2014

ARGUMENTO:
“No debemos ser veganos ni promoverlo porque hay problemas más importantes”

RESUMEN: ¿Deberíamos dejar de hacer activismo por los animales no humanos hasta que no se solucionen todos los problemas que sufren los humanos? ¿deberíamos hacer lo contrario? o ¿deberíamos ayudar a humanos y a no humanos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Debemos ayudar a los demás, sin ningún tipo de discriminación arbitraria, incluido el especismo. Como es obvio, vivir de manera vegana no imposibilita que se pueda hacer activismo por otras causas, por lo tanto es lo mínimo que toda persona debería hacer. Los problemas que sufren las personas no son más o menos importantes en función a la especie a la que pertenecen, el criterio ha de ser otro. No existe ninguna razón para esperar a que todos los problemas que sufren los humanos se resuelvan para poder ayudar a los animales no humanos, y viceversa. La conclusión a la que llegamos es que debemos ayudar a humanos y a no humanos.

Palabras clave: activismo, ayudar, hipocresía, prioridades

El Principio de igual consideración de intereses nos lleva a rechazar toda discriminación arbitraria[1] y por lo tanto a rechazar la discriminación especista[2]. Rechazar el especismo lleva a la práctica del veganismo, el cual rechaza perjudicar a los demás en la medida de lo posible. Además, como ya indicó la ONU en 2010, el veganismo tiene el efecto colateral de beneficiar a los humanos que son más pobres[3].

Quienes practican el veganismo también suelen realizar algún tipo de activismo para intentar acabar con el problema de la explotación y la matanza de quienes no son humanos. La solución de este problema pasa por concienciar a la población respecto al mismo para que cada vez sean más quienes practiquen el veganismo, hagan activismo y tomen conciencia política. Como es obvio, practicar el veganismo no imposibilita que se pueda hacer activismo por otras causas, por lo tanto ser veganos es lo mínimo que todos deberíamos hacer.

En algunas ocasiones, quienes están haciendo activismo en defensa de los animales se encuentran con quienes les critican diciéndoles lo siguiente: «en lugar de preocuparos por los animales preocuparos por los niños que mueren de hambre» o «primero preocuparos por los problemas de los humanos y cuando todos estén solucionados preocuparos por los problemas de los animales». Es curioso que esta crítica casi siempre la hacen quienes defienden y participan en la explotación y la matanza de animales no humanos, esto quiere decir que son parte del problema que los defensores de los animales quieren solucionar. Esta situación es similar a la que se daría si un pederasta criticara a quienes protestan contra la prostitución infantil diciéndoles que «en lugar de protestar por la prostitución infantil preocúpate por los niños que mueren de hambre o por falta de medicinas» o «primero preocuparos por los niños hambrientos y enfermos que van a morir, y cuando ninguno de ellos muera preocuparos por la prostitución infantil». Además, mientras no demuestren lo contrario, estas personas que critican no son activistas en la lucha contra el hambre ni están comprometidas con ninguna otra causa, por lo tanto son el vivo ejemplo de la definición de hipocresía, pues aparentan estar preocupados por los problemas ajenos cuando la realidad es que: 1) son parte del problema, 2) no hacen nada por solucionarlo y 3) critican a quienes sí están haciendo algo, ¿por qué no critican, por ejemplo, a quienes en ese mismo momento están enfrente haciendo cola para comprar entradas para el cine?... Se podría preguntar a quien critica lo siguiente: ¿dígame qué es lo que usted hace exactamente por [quienes nos dice]? y si no hace nada y tiene un poco de vergüenza quizás logremos que nos deje en paz, pero zanjar este asunto aquí sería hacer uso de la falacia ad hominem[4], por lo tanto vamos a analizar el argumento planteado por estas personas.

Formulamos de forma más clara las premisas y la conclusión del argumento:

(P1) Debemos ayudar siempre que podamos.
(P2) Los problemas que tienen los humanos son más importantes que los problemas que tienen quienes no son humanos.
(C) No debemos ayudar a quienes no son humanos hasta que no solucionemos todos los problemas de los humanos.

A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.


PREMISA (P1): Debemos ayudar siempre que podamos

Debemos elegir ayudar a quienes necesitan auxilio siempre que nos sea posible, por la misma razón que debemos elegir evitar perjudicarles, pues elegir no ayudarles nos hace responsables, en menor o mayor grado, de las consecuencias derivadas de dicha elección. Por lo tanto la premisa (P1) es verdadera en un sentido ético.

PREMISA (P2): Los problemas que tienen los humanos son más importantes que los problemas que tienen quienes no son humanos

Los humanos que sufren discriminación, pobreza y violencia, deben ser ayudados, pero ya existen grandes mecanismos y organizaciones para ello. Por otro lado, los animales no humanos son legal y sistemáticamente explotados y matados por millones, no pueden hablar ni defenderse y cuentan con muchas menos personas que les ayuden.

Si hemos rechazado el especismo entonces no hay razón para, en función de la especie, crear dos categorías distintas a la hora de ayudar a los demás. Sabemos que las especies son grupos de individuos heterogéneos[5]: cualquier criterio que utilicemos para valorar la vida de las personas va a intercalar el valor de las vidas de personas de diferentes especies. Los problemas que sufren las personas no son más o menos importantes en función a la especie a la que pertenecen, el criterio ha de ser otro. Por lo tanto la premisa (P2) es falsa.

CONCLUSIÓN (C): No debemos ayudar a quienes no son humanos hasta que no solucionemos todos los problemas de los humanos

A esta conclusión no se puede llegar a partir de las premisas (P1) y (P2), pues aunque erróneamente supongamos que (P2) es verdadera, ello no implica no ayudar a los animales no humanos cuando se nos presenta la ocasión: no existe ninguna razón para esperar a que todos los problemas que sufren los humanos se resuelvan para poder ayudar a los animales no humanos, y viceversa.

Como los problemas de las personas no son más o menos importantes en función a la especie a la que pertenecen entonces la conclusión a la que llegamos es que debemos ayudar a humanos y a no humanos. Por lo tanto la conclusión (C1) es falsa en un sentido ético.

Nada impide que quienes hacen activismo en defensa de los animales no humanos también hagan activismo por otras causas, y generalmente sucede así:

"En el caso del congreso de los Estados Unidos, los diputados que se muestran más favorables a la defensa de los intereses de los animales son a la vez los que más se han destacado por su defensa de aquellas causas relacionadas con la justicia social (Pluhar, 1995: 127) (...) es decir, es precisamente la gente más preocupada por los problemas que parecen importarle a Gómez Pin (por ejemplo, la justicia social) la que ha asumido también un compromiso con los derechos de los animales." VV.AA, Razonar y actuar en defensa de los animales, Catarata, Madrid, 2008, p. 125.