12 de julio de 2017

ARGUMENTO:
“No debemos ser veganos ni promoverlo porque hay problemas más importantes”

RESUMEN: ¿Deberíamos dejar de hacer activismo por los animales no humanos hasta que no se solucionen todos los problemas que sufren los humanos? ¿deberíamos hacer lo contrario? o ¿deberíamos ayudar a humanos y a no humanos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Es lógico que quien irracionalmente defiende que debemos explotar y matar a quienes no son humanos no vea sentido en ayudarles. No existe ninguna razón para esperar a que todos los problemas que sufren los humanos se resuelvan para poder ayudar a los animales no humanos, y viceversa. Practicar el veganismo no imposibilita que se pueda hacer activismo por los otras causas, por lo tanto ser veganos es lo mínimo que estas personas deberían hacer. Los humanos que sufren discriminación, pobreza y violencia, deben ser ayudados, pero ya existen grandes mecanismos y organizaciones para ello. Por otro lado, los animales no humanos son legal y sistemáticamente explotados y matados por millones, no pueden hablar ni defenderse y cuentan con muchas menos personas que les ayuden. Como ya indicó la ONU en 2010, el veganismo tiene el efecto colateral de ayudar a los humanos que son más pobres.

Palabras clave: activismo, ayudar, hipocresía, prioridades

En un artículo anterior expliqué que a priori tenemos el deber de prestar auxilio a los demás seres sintientes[1], así como también tenemos el deber de no dañarles y de no matarles directamente. De esta manera reconocemos que los seres sintientes tenemos derecho a la salud/vida. A nivel político, reconocer el derecho a la salud/vida implica el deber de crear instituciones públicas cuya función y finalidad es proteger la salud y la vida de todos de la mejor manera posible: Asuntos Sociales, Seguridad Social, Sanidad Pública, Cuerpo de Bomberos, Policía, Ejército, etc.

Las ONGs y los activistas están haciendo el trabajo que deberían hacer funcionarios del Estado. En las sociedades antropocentristas sólo se protege el derecho a la salud/vida de los humanos, lo cual es especista[2], y las instituciones del Estado son el reflejo de dicha discriminación arbitraria. Incluso algunas de dichas instituciones públicas están siendo deterioradas por partidos políticos liberales[3] que desde el egocentrismo[4] pretenden enriquecer a unos pocos a costa de la salud y de la vida de los humanos del país. Los sensocentristas practicamos el veganismo para intentar respetar a todos los seres sintientes, pero además cargamos con el enorme deber de hacer activismo para ayudarles: promoviendo el veganismo por Internet y en la calle, dando charlas, adoptándoles, rescatándoles y llevándoles a refugios y a santuarios, cuidándoles, apadrinándoles, haciendo donaciones a dichos santuarios o a organizaciones que promueven el veganismo, etc. Todas estas acciones encaminadas a proteger el derecho a la salud/vida las debería realizar el Estado, así como las debe realizar con los humanos. La solución de este problema pasa por concienciar a la población respecto al mismo para que cada vez sean más quienes defiendan el sensocentrismo y practiquen el veganismo, hagan activismo y tomen conciencia política.

Algunos antropocentristas dicen que «los veganos no deberían hacer activismo por los animales no humanos porque eso resta energías, tiempo y dinero para ayudar a los humanos». Por ejemplo, Adela Cortina dice: «A veces, el afán, sumamente sano, de proteger a los animales y a la naturaleza, lleva a emplear en ellos energías, tiempo y dinero a costa de los que se emplean en los humanos»[1]. Es lógico que quien irracionalmente defiende que debemos explotar y matar a quienes no son humanos no vea sentido en ayudarles. A veces estos antropocentristas critican a quienes están en la calle haciendo activismo en defensa de los animales diciéndoles lo siguiente: «en lugar de preocuparos por los animales preocuparos por los niños que mueren de hambre» o «primero preocuparos por los problemas de los humanos y cuando todos estén solucionados preocuparos por los problemas de los animales». Esta situación es similar a la que se daría si un pederasta criticara a quienes protestan contra la prostitución infantil diciéndoles que: «en lugar de protestar por la prostitución infantil preocúpate por los niños que mueren de hambre o por falta de medicinas» o «primero preocuparos por los niños hambrientos y enfermos que van a morir, y cuando ninguno de ellos muera preocuparos por la prostitución infantil». No existe ninguna razón para esperar a que todos los problemas que sufren los humanos se resuelvan para poder ayudar a los animales no humanos, y viceversa. Además, mientras no demuestren lo contrario, estas personas que critican no son activistas en la lucha contra el hambre ni están comprometidas con ninguna otra causa, por lo tanto son el vivo ejemplo de la definición de hipocresía, pues aparentan estar preocupados por los problemas ajenos cuando la realidad es que: 1) son parte del problema, 2) no hacen nada por solucionarlo y 3) critican a quienes sí están haciendo algo, en lugar de criticar por ejemplo a quienes en ese mismo momento están haciendo cola para comprar las entradas del cine. Practicar el veganismo no imposibilita que se pueda hacer activismo por los otras causas, por lo tanto ser veganos es lo mínimo que estas personas deberían hacer.  Los humanos que sufren discriminación, pobreza y violencia, deben ser ayudados, pero ya existen grandes mecanismos y organizaciones para ello. Por otro lado, los animales no humanos son legal y sistemáticamente explotados y matados por millones, no pueden hablar ni defenderse y cuentan con muchas menos personas que les ayuden.

«La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se produjo la debacle fundamental de los humanos, tan fundamental que de ella se derivan todas las demás». —Milan Kundera, «La insoportable levedad del ser», 1984

El veganismo también beneficia a los humanos que necesitan ayuda. Como ya indicó la ONU en 2010, el veganismo tiene el efecto colateral de ayudar a los humanos que son más pobres[5]. Nada impide que quienes hacen activismo en defensa de los animales no humanos también hagan activismo por otras causas, y generalmente sucede así:

«En el caso del congreso de los Estados Unidos, los diputados que se muestran más favorables a la defensa de los intereses de los animales son a la vez los que más se han destacado por su defensa de aquellas causas relacionadas con la justicia social (Pluhar, 1995: 127) (...) es decir, es precisamente la gente más preocupada por los problemas que parecen importarle a Gómez Pin (por ejemplo, la justicia social) la que ha asumido también un compromiso con los derechos de los animales.» VV.AA, Razonar y actuar en defensa de los animales, Catarata, Madrid, 2008, p. 125.