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20 may. 2012

ARGUMENTO:
“Es éticamente correcto explotar y matar a los animales, pero es incorrecto hacer eso a «humanos marginales”

RESUMEN: ¿Es racional defender la explotación y matanza de quienes no son humanos al mismo tiempo que se defiende la protección de los humanos marginales sin ser especista? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

No hay ninguna diferencia éticamente relevante entre los humanos y los animales no humanos que justifique un trato éticamente discriminatorio de los primeros hacia estos últimos. El argumento de los casos marginales, también llamado argumento de la superposición de especies, rebate la idea de que existe algún criterio no definicional y de cumplimiento empíricamente comprobable que sea satisfecho por todos los seres humanos y sólo por ellos. Esto deja a las defensas del antropocentrismo en una posición extremadamente precaria, y lleva a concluir que se trata de una posición especista, es decir, injusta. Por lo tanto, los humanos también deberían tratar con consideración ética y respeto a los animales no humanos y, además, concederles derechos jurídicos[4], por las mismas razones que estos derechos legales les son concedidos a los humanos marginales.

Palabras clave: argumento de los casos marginales

Algunas personas reconocen que discriminar éticamente a un determinado conjunto de individuos (negros, judíos, animales no humanos, mujeres, etc.) sólo porque son lo que son es una discriminación arbitraria[1]. Entonces algunas de estas personas dicen que la razón por la que discriminan éticamente a los animales no humanos no es porque estos sean de otra especie (especismo) sino porque tienen un "defecto" consistente en carecen de una cierta característica C que poseen todos los humanos y sólo ellos; pero como hemos explicado, esto queda anulado por el hecho de que también existen humanos que no poseen dicha característica C: bebés, niños pequeños, disminuídos psíquicos profundos, algunos enfermos, etc., los cuales forman el conjunto de los llamados «humanos marginales»[2].

Si poseer la característica C fuera lo éticamente relevante para mostrar respeto entonces sería éticamente correcto tratar a los «humanos marginales» como se trata a los animales no humanos que tampoco poseen tal caracterísctica C. A este argumento se le conoce como argumento de los casos marginales(1) o argumento de la superposición de especies(2).

Ante el argumento de los casos marginales, el cual denuncia que existe una discriminación especista, estas personas vuelven a negar que sean especistas e intentan aportar algún tipo de argumento que pueda justificar un reconocimiento “honorario” a los seres humanos que previamente habían excluido éticamente mediante la apelación ética a la característica C. En otras palabras, buscan dar a los humanos marginales una protección de tipo indirecto, aun aceptando que no existe motivo alguno para considerarlos éticamente por sí mismos.

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO: intento de sortear el argumento de casos marginales

(P1): "La principal característica C éticamente relevante no es la capacidad para sentir".
(P2) "Los animales no humanos no poseen la característica C".
(P3) "Todos los humanos, excepto los humanos marginales, poseen la característica C".
(P4) "Es éticamente correcto esclavizar y asesinar a quienes no poseen la característica C, pero no es conveniente que esclavicemos y asesinemos a los humanos marginales".

A continuación presentamos los argumentos que dan para defender P4:

Tipo de argumentoArgumento
Interés sentimental- "Debemos respetar a los «humanos marginales» por una cuestión de afecto hacia ellos"
La pendiente resbaladiza y riesgo de brutalización- "Debemos respetar a los «humanos marginales» para que se respete a los humanos éticamente relevantes"
Estabilidad social- "Debemos respetar a los «humanos marginales» para mantener la estabilidad social"
Autoprotección- "Debemos respetar a los «humanos marginales» para garantizar nuestra autoprotección"
Daño a seres humanos adultos
(argumento de potencialidad)
- "Debemos respetar a los «humanos marginales» porque no pertenecerán a ellos en el futuro"
Utilidad social de la atención a los niños- "Debemos respetar a los «humanos marginales» porque hacerlo produce una utilidad social"
Lo normal de la especie- "Debemos respetar a los «humanos marginales» porque es lo normal en la especie humana"

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:


(i) Ninguna de las objeciones al argumento de los casos marginales tiene éxito. Por lo tanto, podemos concluir que estas personas discriminan éticamente a los animales no humanos porque son animales no humanos, es decir, por especismo. Por lo tanto, el argumento de los casos marginales o argumento de la superposición de especies rebate la idea de que existe algún criterio no definicional y de cumplimiento empíricamente comprobable que sea satisfecho por todos los seres humanos y solo por ellos. Esto deja a las defensas del antropocentrismo en una posición extremadamente precaria, y lleva a concluir que se trata de una posición especista y, por lo tanto, injusta[1]. Óscar Horta hace una formulación del argumento de la superposición de especies en lógica de primer orden.




Por lo tanto, no hay diferencia éticamente significativa, por ejemplo, entre esclavizar y asesinar a un bebé humano y hacer eso mismo a un animal no humano; ambas acciones son éticamente reprobables. Así lo explica Gary Francione en una entrevista[3]:



Tienen conciencia, pueden sufrir y disfrutar (Link)

“No se comprende a un filósofo más que si se entiende bien lo que éste pretende mostrar y, en verdad, fracasa en demostrar, acerca del límite entre el hombre y el animal”. Jacques Derrida, The Animal That Therefore I Am (2008)