ARGUMENTO:
“Es éticamente correcto maltratar a los animales, pero es incorrecto maltratar a «humanos marginales”

RESUMEN: ¿Cuál es el argumento de los casos marginales? ¿Es racional defender el maltrato de quienes no son humanos al mismo tiempo que se defiende la protección de la salud/vida de bebés, niños pequeños, disminuidos psíquicos profundos, algunos enfermos, etc.? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

No hay ninguna diferencia éticamente relevante entre los humanos y los animales no humanos que justifique un trato éticamente discriminatorio de los primeros hacia estos últimos. El «argumento de los casos marginales», también llamado «argumento de la superposición de especies», rebate la idea de que existe algún criterio no definicional y de cumplimiento empíricamente comprobable que sea satisfecho por todos los seres humanos y sólo por ellos. Esto deja a las defensas del antropocentrismo en una posición extremadamente precaria, y lleva a concluir que se trata de una posición especista, y por lo tanto irracional y éticamente incorrecta. Por lo tanto, los humanos también deberían respetar la salud/vida de quienes no son humanos y reconocerles legalmente su derecho a la salud/vida por la misma razón que se les reconoce los llamados «humanos marginales» (pero que son millones): bebés, niños pequeños, disminuidos psíquicos profundos, algunos enfermos, etc.

Palabras clave: argumento de los casos marginales

Algunas personas desconocen que el deber ético se origina en los intereses. En un artículo anterior demostré que el deber ético se origina en los intereses de los sujetos y que a partir de dicho deber inferimos lógicamente la Regla de Oro de la Ética: «A priori, los intereses no deben ser frustrados».[1] Por eso la Ética es sensocentrista, pues está centrada en los intereses de los seres sintientes.[2] El Principio de Igual Consideración de Intereses es un principio racional que establece que «intereses iguales deben ser considerados por igual».[3] Violar dicho principio genera todo tipo de discriminaciones arbitrarias: racismo, sexismo, especismo[4], etc.

Según el antropocentrismo, el deber ético se origina en la especie humana, por eso hay antropocentristas que afirman que «los humanos deben ser respetados porque son humanos». Sin embargo, en otro artículo demostré que esto es un argumento circular, y que por lo tanto es una falacia de petición de principio.[5]

Algunos antropocentristas se dan cuenta de que afirmar que «los humanos deben ser respetados porque son humanos» es un argumento circular y apelan a alguna característica éticamente irrelevante que supuestamente poseen todos los humanos y sólo ellos. Sin embargo, en otro artículo demostré que afirmar que todos los humanos poseen esa característica es usar la falacia ecológica, pues la Realidad es que no todos los humanos la poseen, los llamados «humanos marginales» (pero que son millones): bebés, niños pequeños, disminuídos psíquicos profundos, algunos enfermos, etc.[6] Además, seguramente podremos comprobar que existen animales no humanos que sí que poseen esa característica.[7] Estas objeciones construyen el «argumento de los casos marginales», mejor llamado «argumento de la superposición de especies». Éste es uno de los argumentos más potentes contra el especismo, pues muestra que no todos los humanos poseen la característica que exigen los antropocentristas, y que algunos animales no humanos sí la poseen, sea cual sea dicha característica. Y por lo tanto, si se hiciera caso a dicho requisito, millones de humanos dejarían de ser considerados éticamente, serían considerados como cosas y, dependiendo de la característica, podría ocurrir que una parte de animales no humanos tendrían que ser considerados como personas no humanas, tal y como muestra el siguiente diagrama:

En el artículo «Una forma de expresar un argumento moral sencillo en lógica de primer orden: el argumento de la superposición de especies» el profesor Óscar Horta formula de forma precisa el argumento de la superposición de especies. Aquí trascribo su artículo:


Ante el argumento de los casos marginales, los antropocentristas intentan aportar algún tipo de argumento que pueda justificar un reconocimiento «honorario» a los seres humanos que previamente habían excluido éticamente exigiéndoles una determinada característica. En otras palabras, buscan dar a los humanos marginales una protección de tipo indirecto, aun aceptando que no existe motivo alguno para considerarlos éticamente por sí mismos. Suelen usar los siguientes argumentos:

Tipo de argumentoArgumento
Interés sentimental- "Debemos respetar a los «humanos marginales» por una cuestión de afecto hacia ellos"
La pendiente resbaladiza y riesgo de brutalización- "Debemos respetar a los «humanos marginales» para que se respete a los humanos éticamente relevantes"
Estabilidad social- "Debemos respetar a los «humanos marginales» para mantener la estabilidad social"
Autoprotección- "Debemos respetar a los «humanos marginales» para garantizar nuestra autoprotección"
Daño a seres humanos adultos
(argumento de potencialidad)
- "Debemos respetar a los «humanos marginales» porque no pertenecerán a ellos en el futuro"
Utilidad social de la atención a los niños- "Debemos respetar a los «humanos marginales» porque hacerlo produce una utilidad social"
Lo normal de la especie- "Debemos respetar a los «humanos marginales» porque es lo normal en la especie humana"

Sin embargo, ninguna de las objeciones al argumento de los casos marginales tiene éxito.

Por lo tanto podemos concluir que estas personas discriminan arbitrariamente a quienes no son humanos porque no son humanos, es decir, por especismo antropocéntrico, el cual hace uso de un argumento circular. Por lo tanto, el argumento de los casos marginales o argumento de la superposición de especies rebate la idea de que existe algún criterio no definicional y de cumplimiento empíricamente comprobable que sea satisfecho por todos los seres humanos y solo por ellos. Esto deja a las defensas del antropocentrismo en una posición extremadamente precaria, y lleva a concluir que se trata de una posición especista, y por lo tanto irracional y éticamente incorrecta.



Tienen conciencia, sienten, tienen intereses: también pueden sufrir y disfrutar (Link)

“No se comprende a un filósofo más que si se entiende bien lo que éste pretende mostrar y, en verdad, fracasa en demostrar, acerca del límite entre el hombre y el animal”. Jacques Derrida, The Animal That Therefore I Am (2008)