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3 jun. 2016

ARGUMENTO:
"Hitler era vegetariano, por tanto no debemos ser vegetarianos"

RESUMEN: ¿Qué es el vegetarianismo? ¿Adolf Hitler fue vegetariano? si lo fue ¿por qué motivo?... ¿qué tipo de alimentación "vegetariana" llevaba? de ser cierto ¿qué conclusiones éticas se podrían sacar de ello? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Hitler no seguía una alimentación vegetariana, y aunque la hubiera seguido sería tan irrelevante desde el punto de vista ético como sus preferencias sexuales o su abstinencia al tabaco o al alcohol. El veganismo no es un tipo de alimentación, sino una práctica ética de respeto a los demás seres sintientes. Hitler no fue antiespecista ni practicó el veganismo, ni siquiera practicó el humanismo. El veganismo no tiene nada que ver con el ecologismo nacionalsocialista ni con el bienestarismo, sino con el sensocentrismo y con el abolicionismo.

Palabras clave: ecofascismo, vegetarianismo, vegetarianismo de Adolf Hitler

Algunas personas dicen que Hitler fue vegetariano y que por lo tanto no debemos ser vegetarianos. Estas personas asocian la alimentación vegetariana con Hitler con la finalidad de sugerir que quien es vegetariano es como Hitler en lo esencial, es decir, en los rasgos relevantes que le definen. A veces también sugieren que los humanos que comen carne y otros productos de origen animal pueden ser buenas personas porque no siguen el mismo tipo de alimentación que siguió Hitler. Argumentar que Adolf Hitler era vegetariano, insinuando que quienes practican el vegetarianismo son similares a él, es una generalización apresurada a partir de un caso particular, lo cual se conoce como «falacia de accidente inverso»(1). Incluso se ha creado una falacia de accidente inverso específica sobre este tema: reductio ad Hitlerum (reducción a Hitler, falacia del tipo Ad hominem[1]), argumentum ad Hitlerum o argumentum ad nazium, creada originalmente por Leo Strauss, profesor de la Universidad de Chicago. Reductio ad Hitlerum es una falacia de la forma «Adolf Hitler o el Partido Nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo». Aún si fuera realmente cierto que Hitler fue vegetariano de ese hecho no se infiere lógicamente la maldad ni la bondad de quienes practican el vegetarianismo. Otro ejemplo de uso de esta falacia sería decir: «Hitler amaba a su perro, por lo tanto es malo amar a los perros», ya que con esta afirmación tampoco se dice nada acerca de la bondad o maldad inherente al amor por los perros ni de la bondad o maldad inherente a quienes practican ese amor. Aunque es éticamente irrelevante si Hitler fue vegetariano para poder rechazar la explotación y la matanza, a continuación se aportan los datos que muestran que Hitler no fue vegetariano:


Algunas personas dicen que Hitler fue vegano y que por lo tanto no debemos ser veganos. Estas personas confunden la supuesta alimentación vegetariana de Hitler con el veganismo. El vegetarianismo es un tipo de alimentación que excluye la ingestión de carne (y de «pescado»); debido a ello también se le llama ovolactovegetarianismo (y «ovolácteos» a sus practicantes) con la intención de diferenciarlo del vegetarianismo estricto o puro, que elimina de la alimentación todo producto de origen animal. El vegetarianismo está relacionado con preocupaciones por la propia salud y con religiones. En 1944, un año antes de la muerte de Adolf Hitler, Donald Watson (1910-2005) inventó la palabra «vegano» para referirse a quien practica el veganismo. El veganismo es la práctica que consiste en rechazar el consumo de productos y de servicios de origen animal en todos los ámbitos, no sólo en la alimentación, y todo ello por se hace por ética[2]. Poco después, Donald Watson y otros seis amigos fundaron la Vegan Society en Inglaterra. Hitler no fue vegetariano, y mucho menos vegano.

Algunas personas dicen que el nazismo era una ideología animalista o incluso vegana. El animalismo es respetar a animales no humanos concretos de una o más especies, siendo el veganismo un animalismo coherente que respeta a todos los animales independientemente de su especie, entendiendo «animal» como «ser sintiente», lo cual incluye a los seres humanos. El nazismo tenía un fuerte componente ecologista y bienestarista. El «amor por la naturaleza», impulsado por el romanticismo alemán, era una de las bases ideológicas del nacionalsocialismo. Su doctrina se basaba en la ley que reina en la naturaleza de que solo los mas fuertes sobreviven y la llevaron hasta el extremo. Por eso la «conservación de la naturaleza» y la «comunión» con ella les daba la posibilidad de ser esa raza superior que creían ser. Por lo cual podemos afirmar que la base ideológica del nacionalsocialismo tenía un fuerte componente ecologista, muy en la línea con lo que desde 1973 se ha venido a llamar ecología profunda, sin llegar al ecocentrismo[3]. En 1992, el filósofo francés Luc Ferry publicó  su libro «El Nuevo Orden Ecológico. El árbol, el animal y el hombre» en el cual argumenta que la preocupación del nazismo por el medio ambiente se basa en una estética ecologista que une al pueblo alemán en un sentimiento común: «la belleza como sentimiento y la edad de oro perdida son, esencialmente una naturaleza original, salvaje, pura, virgen, auténtica e irracional, accesible únicamente a través de las vías del sentimiento. Esta naturaleza original se define como tal incluso por su carácter extrahumano. Es exterior al hombre y anterior a él -exterior a su razón matemática y anterior a la aparición de la cultura artificial de la que el desvarío y el orgullo humanos son los únicos responsables». Para el nazismo, la importancia de los animales sólo estaba en función de su valor ecológico, por lo tanto, el nazismo defendía un «ecologismo» con base «ariocentrista» (primero los «arios», luego los ecosistemas y especies, y después los demás sujetos). El nazismo incluía fuertes leyes bienestaristas[4], es decir, para qué y cómo los humanos debían explotar y matar a quienes no son humanos, por lo tanto no tenía el objetivo de hacer leyes que abolieran el total uso de animales, como piden los defensores de los derechos animales. El nazismo proclamó tres leyes bienestaristas y ecologistas al respecto:


Algunas personas dicen que las granjas y los mataderos no tienen una relación con los campos de concentración y de exterminio. Los rituales usados para descuartizar a animales no humanos en mataderos fueron utilizados como modelo para la masacre de humanos. Ésta es la base del libro de Charles Patterson titulado «¿Por qué maltratamos tanto a los animales? Un modelo para la masacre de personas en los campos de exterminio nazis». Pero Patterson va más allá, pues pone de manifiesto una verdad indiscutible: el sufrimiento que los humanos causan a quienes no son humanos a menudo es el mismo que se provocan entre los mismos seres humanos. A pesar de todo ello, su mensaje es de esperanza. Su relato no deja a nadie indiferente, por ello es considerado uno de los libros más influyentes del siglo XXI y está traducido a once idiomas[2]. También Isaac Bashevis Singer (1904 - 1991), premio Nobel de literatura en 1978, ha denunciado dicha conexión. Bashevis Singer fue hijo y nieto de rabinos y hermano del novelista Israel Joshua Singer. Creció en el barrio judío de Varsovia —rodeado por un recurrente escenario de violencia antisemita en forma de pogroms— donde se hablaba idish. En 1935 y ante el temor de la ofensiva nazi emigró a los Estados Unidos. Singer fue un destacado vegetariano durante los últimos 35 años de su vida, y a menudo incluía temas vegetarianos en su obra. En «The Letter Writer», escribió: «En relación con los animales, toda la gente es nazi; para los animales, esto es un eterno Treblinka». Igualmente, en «Enemigos, una historia de amor» (1972) escribió: «En su comportamiento para con los animales, todos los hombres son nazis. La vanidad con la que el hombre hace su voluntad con los animales, es vivo ejemplo de las teorías racistas más radicales: El principio de que tener el poder, es tener la razón».