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16 may. 2015

ARGUMENTO:
“Es éticamente correcto explotar y matar a quien no tiene derechos legales”

RESUMEN: ¿Lo éticamente correcto es hacer aquello que dicen las leyes? ¿puede existir una ley injusta? ¿el poder da la razón? ¿cuál es la razón para reconocer a alguien derechos legales? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Si no queremos caer en la arbitrariedad entonces por la misma razón que uno mismo rechaza ser una víctima de los poderosos debe rechazar que otros lo sean, aunque las leyes jurídicas lo permitan.

Palabras clave: iusnaturalismo, iuspositivismo, poder

En este debate es importante tener clara la diferencia entre iusnaturalismo y iuspositivismo.

Una persona jurídica(1) o sujeto de derechos es un individuo al que una institución de poder, generalmente un Estado, le ha concedido derechos legales. Actualmente, quienes no son humanos no son personas jurídicas, pues ninguna institución de poder les ha concedido derechos legales, pero pueden tenerlos si se los damos[1].

Algunas personas dicen que, independientemente de las características y de las capacidades que tenga alguien, debemos hacer una distinción de trato entre quienes son personas jurídicas y quienes no lo son: las personas jurídicas tienen derecho a ser respetadas y derecho a dominar a quienes el poder no les ha concedido derechos jurídicos. Esta idea es defendida, por ejemplo, por Íñigo Ongay[3], desde lo que él llama un materialismo jurídico, político, moral y ético:

“Si los seres humanos somos sujetos de derecho es porque mantenemos relaciones de dominación sobre terceros individuos, de la misma o de diferente especie, en virtud a nuestra pertenencia a sociedades de personas históricamente determinadas y desarrolladas, de modo que no puede decirse que los animales nos dominen a nosotros, porque somos nosotros, por nuestra conducta institucional, quienes dominamos a los animales no humanos”. Íñigo Ongay

Estas personas, rechazan la Ética como una entidad abstracta separada de los planos político, jurídico y moral. Por lo tanto, también rechazan que los humanos y quienes no son humanos sean concebidos como seres separados de las instituciones de la sociedad en la que viven. Por lo tanto, utilizan el relativismo cultural para justificar cómo debemos tratar a los demás, es decir, defienden el convencionalismo ético, un tipo de relativismo ético.

Estas personas critican la distinción entre el ser y el deber ser, acusándola de idealismo. Por lo tanto, dicen que querer sustituir la civilización presente por otra civilización diferente es idealismo, y que debemos partir del estado presente de nuestra civilización, tal y como ésta se encuentra.

La razón que dan para oponerse a ser dominado por otros es que no somos esos otros.


Íñigo Ongay y Óscar Horta debaten sobre derechos de los animales (Link)

Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Las premisas y la conclusión serían las siguientes:

ARGUMENTO: Iuspositivismo

(P1) Existen leyes jurídicas que permiten explotar y matar a quienes no son humanos.
(P2) Toda ley jurídica es éticamente correcta.
(C) Es éticamente correcto explotar y matar a quienes no son humanos.

A continuación vamos a mostrar cómo puede rebatirse este argumento.


PREMISA (P1): Existen leyes jurídicas que permiten explotar y matar a quienes no son humanos

Es cierto que existen leyes jurídicas que permiten explotar y matar a quienes no son humanos.

PREMISA (P2): Toda ley jurídica es éticamente correcta

(2.1) El modo en el que son tratados los demás no sólo depende de lo que estipula el Derecho sino también de nuestras actitudes hacia ellos. Dado que los animales no humanos explotados no se pueden revelar ni defenderse ante un tribunal, como ocurrió con colectivos humanos que fueron legalmente explotados y asesinados pero que finalmente han obtenido derechos, la abolición de la explotación animal pasa por un cambio de conciencia de la sociedad, y este cambio comienza en uno mismo. Podemos negarnos de perjudicar a quienes no están protegidos por leyes jurídicas por ser más débiles, millones de personas ya lo están haciendo. Se necesita de un cambio de conciencia de la gran mayoría de la sociedad para que se habran camino leyes jurídicas que reflejen dicha realidad social.

(2.2) Los agentes intencionales existen y utilizan razones para actuar decantándose por unos propósitos u otros. Las razones para actuar apelan a la noción de intencionalidad. La acción intencional requiere creencias y actitudes proposicionales de signo opuesto como preferencias o proactitudes que en última instancia vienen a ser propósitos para actuar.

(2.3) Las razones implicadas en la toma de decisiones no deben ser arbitrarias. Las razones éticas son las razones relativas a los fines últimos por los que nosotros actuamos, estos fines últimos pueden ser de muy distinto tipo: pueden ser relativos a nuestros propios intereses, o pueden ser relativos a los intereses de otros. Las razones relativas a nosotros mismos no tienen un estatus privilegiado sobre las razones relativas a otros. Si rechazamos el criterio de dominación del débil por parte del fuerte cuando somos o podemos ser nosotros las víctimas de dicha dominación entonces, si no queremos caer en la arbitrariedad, también debemos rechazar dicho criterio cuando las víctimas son o pueden ser otros.

"La vanidad con la que el hombre hace su voluntad con los animales, es vivo ejemplo de las teorías racistas más radicales: el principio de que tener el poder, es tener la razón". Isaac Bashevis Singer, Enemigos, una historia de amor, 1972

(2.4) Si nos debemos limitar a actuar de acuerdo con las leyes jurídicas actuales entonces no se explica por qué éstas han cambiado y siguen haciéndolo. Defender que el ser está unido al deber ser es negar la existencia de individuos intencionales, es defender que el cambio se produce siempre por un mero choque de átomos sin ninguna intencionalidad.

El avance científico y tecnológico se realiza intencionadamente mediante nuevas ideas que deben ser puestas en práctica. Con el avance ético ocurre lo mismo. No todos los acuerdos y leyes jurídicas son éticamente correctas, esto puede comprobarse en el hecho de que algunas leyes son cambiadas por otras mejores (o peores). Las leyes cambian porque existen quienes toman la decisión de que dichas leyes deben ser cambiadas.

Las leyes jurídicas siempre han ido y van por detrás de la Ética. La historia está llena de leyes jurídicas que permitían ciertas cosas que posteriormente han sido prohibidas al ser consideradas éticamente incorrectas. Por lo tanto, actuar de acuerdo a la ley no es una garantía de que nos estemos comportando justamente, como dijo John Stuart Mill (1806-1873):

"Jamás podrían mejorarse las leyes si no existieran muchas personas cuyos sentimientos morales fueran mejores que las leyes vigentes". John Stuart Mill

CONCLUSIÓN (C): Es éticamente correcto explotar y matar a quienes no son humanos

No podemos llegar a la conclusión de que sea éticamente correcto explotar y matar a quienes no son humanos en base a las leyes jurídicas, pues la cuestión no es sobre si un acto es legal o ilegal, sino sobre si dicho acto es éticamente correcto o éticamente incorrecto.