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11 abr. 2016

ARGUMENTO:
“Lo natural es bueno y lo que no es natural es malo”

RESUMEN: ¿Por qué hay personas que se empeñan en defender el error de afirmar que existe lo «no natural»? ¿las cosas y acciones «naturales» son buenas y las cosas y acciones «no naturales» son malas? ¿qué es una teleología? ¿qué es la falacia de apelación a la naturaleza? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Ya explicamos que todo es naturaleza y 100% natural, pues lo «no natural» no existe. La conciencia no es un fenómeno «no natural» o «sobrenatural», sino que es un fenómeno natural que emerge de la materia (de un cerebro). Todas las cosas que construye la conciencia son naturales, pero se las llama «artificios» o «artificiales». Incluso asumiendo la falsedad de que existen cosas «no naturales», no es cierto que las cosas «naturales» sean buenas, ni tampoco es cierto que las cosas «no naturales» sean malas, pues lo bueno y lo malo no está en el objeto en sí, por eso da igual si un objeto es «natural» o «no natural», sino en si dicho objeto satisface los intereses de las personas. Asimismo, las acciones de las personas no son buenas o malas en base a una «finalidad natural» preasignada mediante una «naturaleza humana», pues todos nuestros propósitos son naturales, otra cosa diferente será si son éticamente correctos o incorrectos en base a la Ética, que está basada en la Lógica.

Palabras clave: apelación a la naturaleza, contra natura, esencia, naturaleza humana, no natural, teleología

Las personas que afirman que existen las cosas «no naturales» ya están rebatidas en otro artículo del blog. En un artículo anterior se mostró que todo es naturaleza y 100% natural, pues lo «no natural» no existe[1]. La conciencia no es un fenómeno «no natural» o «sobrenatural», sino que es un fenómeno natural que emerge de la materia (de un cerebro). Todas las cosas que construye la conciencia son naturales, pero se las llama «artificios» o «artificiales». Algunas personas, en base a la falsedad de afirmar que existe lo «no natural», utilizan el argumento de la apelación a la naturaleza que explicamos a continuación.

Algunas personas que erróneamente afirman que existe lo «no natural», dicen que «las cosas naturales son buenas y las cosas "no naturales" o artificiales son malas». Todo es naturaleza y 100% natural[1], pero algunas personas insisten en que las cosas manipuladas por los humanos no son «naturales», sino «no naturales» o «artificiales». Por ejemplo, dicen que las ciudades no son naturales, sino artificiales («no naturales»). A veces estas personas hacen excepciones con las cosas que los humanos crean «en plan rústico», pero sin precisar mucho. Por ejemplo, dicen que si una casa está hecha con barro y paja entonces es natural, pero si está hecha con cemento entonces dicen que no es natural. A partir de esta "definición" de qué es «natural» y qué es «no natural», algunas de estas personas llegan a la conclusión de que «todo lo que es natural es bueno y todo lo que no es natural es malo»; a este argumento se le llama «apelación a la naturaleza» (para objetos) o Argumentum ad Naturam. Por ejemplo, como consideran que los suplementos alimenticios no son naturales entonces son malos (para la salud) y los rechazan[2], pero luego también consideran malas (para la salud) cosas naturales, por ejemplo las setas venenosas. Como explicamos en otro artículo, lo bueno y lo malo no está en el objeto en sí, por eso da igual si un objeto es «natural» o «no natural», sino en si dicho objeto satisface los intereses de las personas[3]. Por ejemplo, un suplemento alimenticio, un medicamento, un quirófano, o lo que sea, será bueno (para la salud) si alguien quiere mejorar su salud y se la mejora; y una seta será mala para una persona si no quiere intoxicarse y le intoxica, no en base a que la seta sea «natural» o «no natural».

Algunas personas que erróneamente afirman que existe lo «no natural», dicen que «las acciones naturales son buenas y las acciones "no naturales" (a las que también llaman anti-naturales o contra natura) son malas». Todo es naturaleza y 100% natural[1], pero algunas personas dicen que cada especie tiene una «naturaleza» o «esencia» que determina los «fines naturales» de cada uno de los individuos que la componen. Y dicen que las acciones que se ajustan a la «naturaleza» de cada ser son «naturales» y que las acciones que no se ajustan a la «naturaleza» de cada ser son «no naturales», «antinaturales» o «contra natura», indistintamente. Dicha idea se llama «teleología». En base a la idea de teleología, se usa el argumento de apelación a la naturaleza (para acciones), según el cual las acciones «naturales» son racionales, buenas y éticamente correctas, y las acciones «no naturales» son irracionales, malas y éticamente incorrectas. El representante más destacado de la teleología y de la apelación a la naturaleza (para acciones) es Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.) y su ética de la virtud. Posteriormente, Tomás de Aquino (1225-1274) añadiría a la teleología aristotélica la parte teológica o religiosa: «un supuesto "dios" creó todo con un "plan divino" (natural), asignando a cada ser una "naturaleza" o "esencia", y como debemos obedecer a diós debemos cumplirlo», y otros dicen lo mismo, pero convirtiendo a «dios» en la «Madre Naturaleza», en «Gaia», etc. Todas estas personas suelen decir que todos los seres de la misma especie tienen la misma «naturaleza», por eso hablan de acciones de acuerdo a la «naturaleza humana», acciones de acuerdo a la «naturaleza canina», etc., como si todos los seres de una especie fueran esencialmente iguales, lo cual es usar la falacia ecológica[4] y negar el mecanismo de evolución biológica de las especies que postuló Charles Darwin[5]: una especie puede evolucionar y generar varias especies distintas. Estas personas dicen que los humanos deben comportarse de acuerdo a la «naturaleza humana», lo cual les diferencia de quienes dicen que los humanos deben comportarse como se comportan animales de otras especies[6]. En la combinación de teleología y apelación a la naturaleza se utiliza la falacia lógica, denunciada por David Hume, pues se infiere el deber (normas) a partir de una descripción de lo que es «natural» y «no natural», en lugar de a partir de los intereses de las personas[7]. Por ejemplo, los religiosos que afirman que la «naturaleza humana» es heterosexual, y que eso implica el deber de ser heterosexual. En el artículo «¿Qué es el especismo?» David Oliver explica la relación existente entre la idea de la «naturaleza del ser» y el especismo (y otras discriminaciones arbitrarias). A continuación vamos a dejar más información sobre la teleología y su historia.



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En base al error de afirmar que existe lo «no natural» y en defender la teleología y la falacia de la apelación a la naturaleza para cosas y acciones, algunas personas defienden el primitivismo, el cual consiste en rechazar la tecnología y vivir de manera primitiva[8].