Argumento: "Lo natural es bueno, lo que no es natural es malo"

PROLEGÓMENO: Lo bueno y lo malo existen de manera subjetiva, pero también existen de manera objetiva, es decir, el bien y el mal existen[1]. El tema que trataremos aquí es el de la ética teleológica, la cual apela a la Naturaleza o a "lo natural" como referencia para saber lo que es bueno y lo que es malo.

En esta entrada responderemos a las siguientes preguntas: ¿qué es natural y qué no lo es? ¿todo lo que es natural es bueno y éticamente correcto? ¿todo lo que no es natural es malo y éticamente incorrecto? ¿cuál es la finalidad de la vida?

Algunas personas afirman que DEBEMOS vivir tomando como modelo de referencia a cómo ES la Naturaleza[2], a este argumento se le conoce como apelación a la Naturaleza. Estas personas toman a la Naturaleza como punto de referencia de la ética porque la asocian a un estado ideal o deseado del ser, a un orden natural o a un equilibrio natural en el cual cada objeto e individuo tiene una finalidad o función (en griego «telos») y se encuentra situado en el lugar correcto para lograrla. En este sentido, la apelación a la Naturaleza guarda una fuerte relación con la apelación a la tradición[3]. De esta manera, la apelación a la Naturaleza defiende un determinismo valorativo para las cosas («lo que es natural es bueno») y un determinismo moral para las acciones («debemos comportarnos de manera natural, pues eso es lo éticamente correcto»).

La idea de que todo, según su naturaleza o esencia, tiene un fin o propósito (causa final) que constituye su razón, explicación o sentido se llama teleología(1). La teleología fue parte del antiguo pensamiento griego -recordemos la teoría de la reminiscencia de Platón-, y aproximádamente en el año 350 a.C, Aristóteles (384 a. C. - 322 a. C.) incorporó esta idea a su sistema filosófico, continuando en el pensamiento occidental durante más de 1700 años.





La idea de la teleología, además de ser utilizada para intentar explicar cómo ES la realidad, también es utilizada en la Ética y en la Política para decirnos cómo DEBEMOS comportarnos, entonces es cuando decimos que se utiliza la apelación a la Naturaleza. El naturalismo moral consiste en asumir que el máximo valor posible es la ley natural, de la cual deriva el derecho natural; por lo tanto, quien conoce la ley natural, debe ajustar su voluntad a ella para acercarse por esta vía a la mejor opción.

En Ética a Nicómaco, Aristóteles distingue entre la justicia legal o convencional y la justicia natural «que en todo lugar tiene la misma fuerza y no existe porque la gente piense esto o aquello» (Libro V, cap.7). De esta manera, Aristóteles defiende que el mundo o Naturaleza está ordenado racionalmente, y que posee valores morales y finalidades que son partes integrales de su misma naturaleza, es decir, cada cosa tiene su propio lugar y sirve a un propósito especial propio. Por lo tanto, Aristóteles basó su ética y su política en una ontología (en el ser). Mediante la apelación a la Naturaleza, Aristóteles justificó ética y políticamente el sexismo, la xenofobia, el especismo y la esclavitud[4]:

"La naturaleza ha fijado por consiguiente la condición especial de la mujer y la del esclavo. La naturaleza no es mezquina como nuestros artistas, y nada de lo que hace se parece a los cuchillos de Delfos fabricados por aquellos. En la naturaleza, un ser no tiene más que un solo destino, porque los instrumentos son más perfectos cuando sirven, no para muchos usos, sino para uno sólo. Entre los bárbaros la mujer y el esclavo están en una misma línea, y la razón es muy clara; la naturaleza no ha creado entre ellos un ser destinado a mandar, y realmente no cabe entre los mismos otra unión que la de esclavo con esclava, y los poetas no se engañan cuando dicen: «Sí, el griego tiene derecho a mandar al bárbaro», puesto que la naturaleza ha querido que bárbaro y esclavo fuesen una misma cosa.

Estas dos primeras asociaciones, la del señor y el esclavo, la del esposo y la mujer, son las bases de la familia, y Hesíodo lo ha dicho muy bien en este verso: «La casa, después la mujer y el buey arador;» porque el pobre no tiene otro esclavo que el buey. Así, pues, la asociación natural y permanente es la familia, y Carondas ha podido decir de los miembros que la componen «que comían a la misma mesa», y Epiménides de Creta «que se calentaban en el mismo hogar.»" Aristóteles, Política. Libro I, capítulo 1.

El poeta satírico Juvenal (60 d.C. - 128 d.C) fue conocido por 16 sátiras en las que condenaba a la sociedad de Roma porque consideraba que no era natural, en cambio defendía una vida rural a la que consideaba natural. Su filosofía en este sentido era la siguiente: «Jamás dice la naturaleza una cosa y otra la sabiduría».

Desde Tomás de Aquino (1225-1274), máximo representante de la teología dominica y en general de la escolástica, la Iglesia católica basó su dogma en las ideas de Aristóteles, pero añadiéndo que dicho "orden natural" es la creación racional de Dios y que, por lo tanto, es un orden bueno (Naturaleza = creado por Dios = bueno) que debemos respetar si no queremos ser condenados; de ahí que la Iglesia católica condene como antinatural o contra natura a «todas» aquellas acciones que vayan contra dicho supuesto orden divino.

Los expertos en teleología (también los podríamos llamar teólogos, pues estos estudian la finalidad de la "creación de Dios"), han llegado a justificar la esclavitud en nombre de la ley natural de Dios. En el libro La Puta de Babilonia (2007), de Fernando Vallejo, podemos leer la siguiente cita de la Instrucción número 1293 de la Sacra Congregación del Santo Oficio del 20 de junio de 1866 bajo el pontificado de Pío IX (1792-1878):

"[...] la esclavitud misma, considerada en sí y en términos absolutos, en modo alguno repugna a la ley natural y divina, y puede haber muchas justificaciones para la esclavitud como se puede ver consultando los teólogos e intérpretes aprobados del canon sagrado. Porque el dominio que tiene un amo respecto a un esclavo no se debe entender más que como el perpetuo derecho de disponer aquel, para su provecho, del trabajo del siervo, siendo legítimo que una persona le ofrezca dicho dominio a otra. De esto se sigue que no repugna a la ley natural y divina que un esclavo sea vendido, comprado, cambiado o regalado, en tanto esta venta o compra o cambio o regalo, se observen las condiciones que aquellos autores aprobados ampliamente siguen y explican. (...) Usualmente los esclavos que han sido reducidos a la esclavitud injustamente tienen derecho a huir; pero no los esclavos que estén bajo una esclavitud justa, salvo que el amo los quiera inducir a algún pecado o sean tratados inhumanamente". Instrucción número 1293 de la Sacra Congregación del Santo Oficio del 20 de junio de 1866. pp. 125-126

Otras personas, en lugar de decir que Dios es el creador de la Naturaleza, convierten a la Naturaleza en Dios, diciendo: «La Naturaleza es Dios» o «Todo es Dios». A esta idea se la llama panteísmo. El panteísmo es propio, por ejemplo, del movimiento new age, el cual suele llamar a la Naturaleza como Gaia, Pachamama, Madre Tierra, Madre Naturaleza, etc. y asociarla con un supuesto "equilibrio natural" o "armonía" al que debemos prestar reverencia y respetar. Por lo tanto, si la Naturaleza es Dios y Dios es bueno entonces la Naturaleza es buena (Naturaleza = Dios = bueno).

En resumen, la apelación a la Naturaleza sigue el siguiente proceso en dos pasos:

1º.- Se establece cómo ES la realidad, asignando a cada cosa una naturaleza o esencia, y una finalidad o propósito. ¿Cómo sabemos cuál es la naturaleza y la finalidad de cada cosa? los expertos en teleología las asignan, pues interpretan que esa es la voluntad de Dios o de la Naturaleza, según su plan divino.

2º.- Se defiende que cada cosa DEBE hacer lo que ES: respetar su naturaleza y cumplir con su finalidad. ¿Por qué? porque, como se dijo, esa es la voluntad de Dios o de la Naturaleza. Por lo tanto, deberemos obedecer si no queremos ser castigados.



Algunos personas que utilizan la apelación a la Naturaleza lo hacen bajo la influencia del mito del buen salvaje[5]. El mito del buen salvaje defiende que todos los humanos son buenos por naturaleza, como puede observarse en en los pueblos primitivos, siendo la cultura moderna la culpable de corromperlos y hacerlos malos. Por lo tanto, deducen que deberíamos vivir como viven los pueblos primitivos, como defienden los anarcoprimitivistas -aunque luego intenten justificarlo mediante otras razones, como cuando dicen que viviendo de manera primitiva se matan menos animales[6]. No trataremos el tema de los primitivistas en esta entrada.

Otra versión de apelación a la Naturaleza, que tampoco trataremos en esta entrada, consiste en hacer una analogía entre una conclusión en particular y un aspecto del mundo natural, y luego declarar que tal conclusión es inevitable, porque el mundo natural es similar. Algunos ejemplos son los siguientes: "La naturaleza se caracteriza por la competencia. Los animales luchan unos contra otros por la propiedad de recursos naturales limitados. El capitalismo, la lucha competitiva por la propiedad del capital, es sencillamente una parte inevitable de la naturaleza humana. Es como funciona el mundo de la naturaleza", "Por supuesto que la homosexualidad es antinatural. ¿Cuándo fue la última vez que vió a dos animales del mismo sexo copulando?"(2) o "Los animales se asesinan unos a a otros, no hay nada malo en que nosotros también lo hagamos"[7].


Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Éste iría como sigue:

(A1) "Las cosas que produce la Naturaleza son naturales".
(A2) "Las cosas que son naturales son buenas (natural=bueno o natural=creado por Dios=bueno o natural=Dios=bueno)".
(A3) "Las cosas que no son naturales son malas (no natural=malo)".

(A4) "Todas las cosas naturales tienen una finalidad natural".
(A5) "Las acciones que respetan la finalidad natural de cada cosa son éticamente correctas".
(A6) "Las acciones que no respetan la finalidad natural de cada cosa son contra natura, son éticamente incorrectas".


RESPUESTA VEGANA:

Este argumento puede rebatirse de las siguientes maneras:

1. Consideraciones previas:

(i) No está claro qué es natural y qué no lo es. El adjetivo "natural" puede ser aplicado tanto a objetos como a acciones, pero muchas veces no está tan claro qué es "natural" y qué no lo es. A continuación vamos a intentar averiguarlo.

OBJETOS:

La Naturaleza produce cosas naturales. Lo natural se opone a lo que no es natural, al artefacto, a aquello que no ha sido producido por la Naturaleza. Por lo tanto, son artificios todas las cosas que han sido creadas con intencionalidad, es decir, por individuos conscientes. Por ejemplo, un nido es un objeto artificial, aunque haya sido construido mediante objetos naturales como ramitas, ya que alguien lo ha tenido que construir. Otro ejemplo. Una rama puede ser utilizada como una herramienta natural, pero una rama cuya punta haya sido afilada o retorcida por alguien es una herramienta artificial, es decir, una herramienta no natural. Objetos no naturales son: la ropa, una pala, las recetas de cocina, todo aparato eléctrico, las latas con comida, los aditivos alimentarios, los suplementos nutricionales (por ejemplo de vitamina B12), envases, cualquier medio de transporte, las bombillas, etc.

ACCIONES:

Para poder clasificar la acción de un individuo como "natural" debe presuponerse una naturaleza inicial, es decir, una naturaleza biológica o esencia (lo innato) que permanece invariable. En el caso de los humanos, a tal naturaleza se la suele denominar como naturaleza humana y se complementaría con lo aprendido (con lo adquirido). Por lo tanto, no podremos saber si una acción es natural o si no lo es mientras no conozcamos la naturaleza biológica de quien la realiza, lo cual parece dificil de comprobar: ¿cómo sabemos cuál es la naturaleza de alguien? ¿leyendo la Biblia?


2. Desde el punto de vista de la ciencia:

(ii) La teleología es una idea anticientífica. A partir de la Edad Moderna, sobretodo gracias a Charles Darwin (1809-1882), la idea de la teleología fue perdiendo fuerza, y con ello también fue perdiendo fuerza la idea de que el humano nace con una finalidad -la vida contemplativa, según Aristóteles.

El libro The Origin of Species (El origen de las especies) (1859) supuso una revolución. En él Darwin explicó que la vida actual no es la creación de un Dios sino el resultado de la evolución por selección natural durante millones de años. Llegó a esta conclusión basándose en una idea de Thomas Malthus (1766-1834) de su Ensayo sobre el principio de la población (1798), en los textos de Charles Lyell (1797-1875) sobre geología y en observaciones de seres vivos.

Darwin postuló el principio de que «los individuos de una especie que obtienen de una serie de rasgos aleatorios (mutaciones) una superior capacidad adaptativa (eficacia biológica) que otros miembros de la misma especie con los cuales compiten por el alimento serán los que transmitirán su carga genética a las siguientes generaciones, logrando así, a lo largo de mucho tiempo, la variación de las especies sobre la tierra».

"Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda características de sus progenitores, existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con características menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad. Entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente." Charles Darwin, El Origen de las especies

Como puede verse, la explicación de Darwin es naturalista y eficientista. No explica la variación de las especies con base a unos fines determinados los cuales se persiguen. Esto iba en contra de la doctrina creacionista y teleológica defendida por la iglesia, lo cual provocó el rechazo desde este ámbito. La explicación tradicional, en la que se ridiculiza la pretensión de Darwin de que el hombre procedía del mono, no fue más que una estratagema de la iglesia para ocultar el verdadero punto de ataque que suponía esta nueva teoría.

A partir de entonces, se consideró que la explicación por causas finales era antropomórfica, pues del hecho de que el hombre conozca por causas finales no se deriva que el universo funcione con este principio. Por ejemplo, la lluvia no tiene la finalidad de dar de beber a las plantas y a los animales sino que es al revés, el agua es una condición necesaria para que las plantas y los animales existan. Igualmente, los animales no-humanos son existen para servir a los humanos, como a veces suele escucharse.

Desde entonces, la ciencia sustituyó la explicación teleológica del cosmos por la explicación mecanicista, que intentará explicar el mundo por causas eficientes en lugar de por causas finales. Esto es lo que posibilitó el nacimiento de la ciencia moderna.


Richard Dawkins - "¿Por qué estamos aquí?" (Why Are We Here?) (Link)


"Los animales existen en el mundo por sus propias razones. No fueron hechos para el ser humano, del mismo modo que los negros no fueron hechos para los blancos, ni la mujer para el hombre". Alice Walker


(iii) La naturaleza humana es la misma que la naturaleza de los animales no-humanos. La esencia es la propiedad, o conjunto de propiedades, que constituyen a una clase natural o a un individuo:

esencia. (Del lat. essentĭa, y este calco del gr. οὐσία).
1. f. Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas.
2. f. Lo más importante y característico de una cosa.

En la comprensión científica pre-moderna de la naturaleza, la esencia o naturaleza humana era entendida en referencia a sus causas finales y formales, según los dogmas de la religión creacionista. Tal comprensión implicaba la existencia de un ideal, "idea" o "forma" de un humano que fuera independiente de los individuos, por lo que se les asignaba a todos ellos una naturaleza racional y libre -a semejanza de Dios-, por contraposición a la naturaleza irracional e instintiva asignada a los animales no-humanos.

Trás la teoría de la evolución, la esencia o naturaleza humana es entendida en referencia a sus causas materiales y eficientes. Por lo tanto, para saber cuál es la esencia o naturaleza humana deberemos agrupar todas aquellas propiedades que sean poseídas por todos los humanos concretos. Por ejemplo, ya no se podrá apelar a ninguna "finalidad humana" para decir que la naturaleza de un humano es heterosexual sino que ésta la conocemos conociendo la naturaleza biológica del individuo concreto.

La comprobación empírica nos muestra que la "racionalidad" es una característica de grado que también es poseída por los animales no-humanos. Y si damos por hecho que los humanos tenemos libre albedrío entonces no hay ninguna razón para no dar por hecho que los animales no-humanos también lo tienen. Pero la propiedad moralmente más relevante que es poseída por todos los individuos con ADN humano es la capacidad para sentir, la cual también es poseída por todos los animales no-humanos que tienen sistema nervioso central. Las excepcionales capacidades cognitivas que poseen algunos humanos no son una propiedad de la naturaleza humana, pues no todos los humanos las poseen.

USO DE LA IDEA DE LA ESENCIA PARA DOMINAR:

La asignación de una naturaleza o esencia diferente a un individuo sintiente o a un grupo de individuos sintientes no se hace con la intención de distinguir peculiaridades entre ellos sino con la intención de crear categorías separadas de individuos (inferiores y superiores) a las que luego asignar, arbitrariamente, una finalidad diferente, unos derechos jurídicos diferentes y un trato diferente, que se ajusten al orden divino o místico tradicional -que suele estar ajustado a los deseos de quienes se encuentran en una posición dominante. Existen numerosos ejemplos que muestran esto:


La existencia de una naturaleza humana invariable ha sido objeto de gran debate histórico a lo largo de la modernidad. Así, Charles Darwin brindó un argumento científico ampliamente aceptado que los humanos y otras especies animales no poseen una naturaleza fija, al menos en el largo plazo. Antes que él, la maleabilidad del ser humano, incluso dentro del curso de una vida, había sido afirmada por Jean Jacques Rousseau (1712-1778).

Desde mediados del siglo XIX, el concepto de naturaleza humana ha sido cuestionado por pensadores, tales como Hegel, Marx, Nietzsche, Sartre, varios estructuralistas y posmodernos. Por ejemplo, según el existencialismo de Jean-Paul Sartre (1905-1980), los humanos no tienen una naturaleza dada sino que se hacen a sí mismos:


Perspectivas científicas, tales como el conductismo, el determinismo y el modelo químico en la psiquiatría y psicología moderna, son neutrales con respecto al término.


(iv) No existe un equilibrio en la Naturaleza. La ciencia dice que la Naturaleza, con o sin intervención de los humanos, siempre está cambiando, desapareciendo unas especies y apareciendo otras especies nuevas, resultado de la evolución a través de la adaptación a los cambios ambientales. No existe un equilibrio en la Naturaleza sino una evolución en la Naturaleza.[8]


3. Desde el punto de vista de la Ética:

(v) El paso del ES al DEBE es la falacia naturalista o falacia lógica. Una vez rebatida la idea de la teleología que dice que todo tiene una finalidad, los juicios morales ya no podran ser verdaderos o falsos según se ajuste o no se ajuste cada cosa y cada quien a su finalidad. La nueva explicación mecanicista del cosmos separó el lenguaje descriptivo, que habla sobre lo que ES, del lenguaje prescriptivo, que habla sobre lo que DEBE ser. La apelación a la naturaleza pretende convertir un supuesto hecho "natural" en un deber ético. El paso del es al debe fue denunciado por David Hume (1711-1776) en su libro Tratado de la naturaleza humana:

"En cada uno de los sistemas de moralidad con que hasta la fecha me he tropezado he observado que invariablemente el autor procede, durante un cierto tiempo, razonando a la usanza ordinaria (estableciendo, por ejemplo, la existencia de Dios, o haciendo observaciones relativas a los asuntos humanos) pero, de pronto, me encuentro sorprendido al comprobar que, en lugar de la cópula ES que, usualmente interviene en las proposiciones, ha dejado paso al verbo DEBE. El cambio es casi imperceptibie, pero reviste, sin embargo, la máxima importancia. Porque, dado que dicho DEBE expresa una relación de nuevo cuño, es menester tomar nota del mismo y explicarlo." David Hume, Tratado de la naturaleza humana

Debe quedar claro que postular que un hecho de la existencia es bueno o malo (como valor) no es una falacia naturalista, sino un juicio de valor o axiológico.

Para que un "debe" aparezca en la conclusión de un razonamiento lógico éste debe estar incluído entre las premisas, pues la lógica no permite inferir un "debe" a partir de lo que "es". El "deben" de las premisas lo ponen los intereses fundamentales de los individuos con sistema nervioso central[1].

Immanuel Kant (1724-1804), al contrario que Aristóteles, renunció a basar su ética en una ontología, y la basó en una racionalidad práctica, es decir, no basó la Ética en lo que es sino en lo que debería ser.


(vi) Usa la falacia de petición de principio. Si las cosas y las acciones naturales son buenas ¿para qué o para quienes lo son? Si se afirma que "las cosas y acciones que son naturales son buenas porque son naturales" entonces se hace uso de la falacia de petición de principio, pues la proposición a ser probada ("las cosas y acciones que son naturales son buenas") se incluye implícita o explícitamente entre las premisas ("cosas y acciones naturales"). Es un razonamiento circular que guarda relación con la asociación Naturaleza-Dios, pues sacraliza a la Naturaleza.


(vii) La apelación a la Naturaleza es un argumento asociado a las religiones. La apelación a la Naturaleza es una creencia religiosa y mística muy nociva y extendida. Nos encontramos frente a una falacia informal que incluso es utilizada por veganos y por ateos. Las religiones y los misticismos se han encargado y se encargan de perpetuar esta falacia, pues o bien no pueden aceptar la idea de que un "Dios" bueno creó un mundo que funciona mediante el injusto sistema de la depredación: "para que unos vivan otros deben morir" porque así lo quiere Dios o la Naturaleza, o pretenden que la injusticia sea vista por la sociedad como algo normal, natural.

Con la apelación a la Naturaleza, la religión da el poder a un supuesto ente superior (Dios, Madre Naturaleza, etc.) que dicta a las autoridades religiosas (expertos en teleología) cómo los humanos deben vivir. Pero la existencia de un supuesto Dios no implica que haya que obedecer su voluntad[9].


(viii) La defensa de la "pureza" de las esencias, es un nido para el racismo y es refutado por la teoría de la evolución. Existe una relación lógica entre la ideología del respeto a las "esencias naturales" asignadas a cada cosa, y el rechazo al mestizaje y a la hibridación. Según la apelación a la Naturaleza, las esencias son sagradas, no se deben mezclar unas con otras, deben mantener su "pureza", porque si no se respetan entonces se altera el "orden natural" o "equilibrio natural", con el consecuente castigo de Dios o de la Naturaleza. La defensa de la "pureza" de las esencias nos lleva a la defensa de la "pureza" de las razas y de las especies, pero lo cierto es que ninguna raza ni especie es pura, todos los seres vivos somos el resultado de millones de años de mutaciones y de mezcla, como demuestra la teoría de la evolución. A continuación mostramos algunos ejemplos de defensa de la "pureza" de las esencias:


(ix) Que un objeto sea o no sea natural no quiere decir que sea bueno o malo. El escritor y político francés Alfonso de Lamartine (1790-1869) condensaba en una expresiva frase: "En todos sus sueños más bellos el hombre no ha sabido jamás inventar nada que sea más bello que la naturaleza". Por ello, los seres humanos tendemos a extender automáticamente la relación natural-bello a la de natural-bueno.

No es la Naturaleza lo que determina lo que es bueno sino aquello que no frustra los intereses fundamentales de los individuos sintientes. Por ejemplo, todos los objetos que se emplean en cirugía son artificios, pero son buenos para salvar la vida de personas. En la Naturaleza existen cosas naturales que no respetan al individuo sintiente: enfermedades, frío, etc. son hechos naturales a los que nos oponemos cuando nosotros los sufrimos, por medio de medicinas, estufas, etc.


(x) Que una acción sea natural o no lo sea no quiere decir que sea éticamente correcta o incorrecta respectivamente. La apelación a la Naturaleza es una manera de escamotear los problemas sociales reales. No todas las actividades son igual de destructivas para el planeta y para nuestras vidas. La apelación a la Naturaleza evita la reflexión sobre las consecuencias que las acciones tienen en las personas.

Que una acción o comportamiento sea "natural" -ajustada a la esencia de quien la realiza- no implica que sea éticamente correcta, ni que sea la mejor elección posible. Por otro lado, que una acción o comportamiento no sea "natural" no implica que esa acción o comportamiento sea éticamente incorrecto ni que sea a priori una peor elección. Una acción no es éticamente correcta por ser "natural" sino por no frustrar intereses fundamentales. Igualmente, una acción no es éticamente incorrecta por ser "contra natura" sino por frustrar intereses fundamentales. Por eso no tiene sentido el esfuerzo que hacen algunos veganos intentando convencer a los demás de que los humanos son esencialmente hervívoros, pues aunque los humanos fueran esencialmente carnívoros lo correcto seguiría siendo vivir de manera vegana.

La Naturaleza es amoral, somos los individuos sintientes quienes construimos la moralidad y somos el objeto principal de ella.

El estoicismo tenía como lema: «vivir según la naturaleza». Nietzsche (1844-1900) consideró tal lema como un embuste, e insistió en que vivir, sin embargo, es evaluar, preferir, no ser indiferente frente a «un ser como la naturaleza, que es derrochadora sin medida, indiferente sin medida, que carece de intenciones y miramientos, de piedad y de justicia» y consideró que es absurdo querer «convertir en un imperativo aquello que vosotros sois y tenéis que ser.»[10]

Primero habría que aclarar qué es una acción o conducta natural, lo cual no está nada claro. Óscar Horta lo explica así en una entrevista:

"No está nada claro qué es una conducta natural. Con esto no quiero decir únicamente que no esté claro qué conductas pueden caber bajo la etiqueta de “natural”, sino también que no está realmente claro cómo se ha de definir tal etiqueta en sí. Ni que debamos asumir que tal etiqueta debe tener una carga valorativa positiva o normativa. La naturaleza es el resultado de un proceso en el que distintos entes actúan de ciertos modos porque maximizan la transmisión de sus genes, aun cuando ello suponga maximizar también los niveles de sufrimiento y muerte –véase sobre esto el trabajo de Yew-Kwang Ng[11] o Dawrst–.[12] Si preferimos una ética que busque que los individuos podamos ser felices, no hay motivo alguno para no rechazar lo natural, si es que aceptamos tal etiqueta." (...) "no hay razón alguna para creer que lo que hiciesen nuestros antepasados homínidos hace cientos de miles de años pueda ser en modo alguno relevante para nuestra consideración actual sobre cómo hemos de actuar. De hecho, en realidad nadie se guía de forma consistente por tal idea. Hay conductas que se consideran “naturales” y son rechazadas como patrón de conducta (esto ocurre, por ejemplo, en el caso de las actitudes violentas). Además, ¿por qué, a la hora de determinar cuál es nuestra conducta “natural” nos hemos de fijar en lo que hicieron nuestros antepasados de hace decenas o cientos de miles de años en lugar de, por ejemplo, los anteriores, de hace millones de años, u otros anteriores de decenas de millones de años? Lo que en realidad sucede es que la determinación de qué es “lo natural”, es, en este sentido, arbitraria." Óscar Horta, entrevista Revolucionnaturalista.com (diciembre 2010)

El ansia depredadora, la crueldad, la barbarie, etc. son también aspectos de nuestra naturaleza, que tienen sus orígenes evolutivos y sus correlatos neuronales. Como ha escrito Noam Chomsky:

"Si ves a alguien matar a un niño a palos, deberías decir, “bueno, eso es la naturaleza humana” y ciertamente lo es: sin duda hay condiciones bajo las cuales la gente actúa precisamente así. En la medida en que esta afirmación es cierta, y esa medida existe, simplemente no es relevante: la naturaleza humana también tiene la capacidad de conducir hacia el altruismo, y la cooperación, y el apoyo, y la solidaridad, y una tremenda valentía, y muchas más cosas." Chomsky, Understanding Power: The Indispensable Chomsky. New York: The New Press. 2002, p. 356

La Naturaleza está constituída por un sistema injusto:

"Hay como una fantasía de que lo natural es lo bueno. Yo, como médico, declaro mi guerra a la Naturaleza, naturalmente, no la reconozco como madre porque es una mala madre. Para empezar nos mata a todos. Le importa un pimiento nuestra suerte personal, como a los generales, le importa un pimiento cómo se llama el soldado, sólo quiere masa crítica para avanzar, porque la Naturaleza ¿qué quiere? genética para perpetuarse, los individuos le traen sin cuidado, menuda madre. Una madre así, yo no la quiero. Además, como médico estoy aquí para enmendar la plana de la Naturaleza, lo que hace mal, que es casi todo. La medicina está continuamente a contrapelo de la Naturaleza. Por lo tanto es nuestra enemiga natural." Manuel Valdés Minyar, psiquiatra. Director del Instituto Clínico de Neurociencias del Hospital Clínico Universitario de Barcelona. Especialista en trastornos psicosomáticos y estrés. (Extraído de un video en Youtube)

Robert Anton Wilson (1932-2007), en su libro Natural Law, or Don't Put a Rubber on Your Willy (1987), trata la falacia de la apelación a la Naturaleza de manera extensa.


(xi) La vida no tiene ningún propósito mas que el que cada uno le quiera dar. A veces se dice que el propósito de la vida es ser feliz. No está muy claro qué es eso de la "felicidad", pues se pone como un objetivo a largo plazo y además puede tener vuelta atrás. No hay ningún fin (telos) en la vida pues somos libres de desear lo que queramos. Además, la felicidad debe estar subordinada a la Ética, pues ser feliz frustrando intereses fundamentales es éticamente incorrecto, tanto si nosotros somos los felices como si somos las víctimas de dicha felicidad.


(xii) Generalmente, quienes apelan a la Naturaleza lo hacen de manera arbitraria. La gran mayoría de las personas que apelan a la Naturaleza mantienen una actitud contradictoria. Por un lado denuncian con indignación lo que juzgan como contra natura, y por otro lado celebran las conquistas científicas que permitieron a los humanos salir de su condición primitiva y aquellas conquistas actuales que mejoran las condiciones de vida de los humanos. Por lo tanto, estas personas usan la apelación a la Naturaleza sólo cuando les interesa justificar ciertas acciones, es decir, utilizan la apelación a la Naturaleza de manera arbitraria, por lo tanto, no es un argumento racional.


(xiii) Quienes dicen que son "normales" o "naturales" también tienen una ideología. Todos tenemos ideología pero algunos creen que lo que hacen es "natural" y que eso es no tener ideología, pero están equivocados pues "natural" es el nombre que le ponen a su propia ideología frente a la ideología de los demás.



CONCLUSIÓN: Pasando por alto el hecho de que no está claro qué es natural y qué no lo es, no es cierto que todas las cosas y acciones "naturales" sean buenas o éticamente correctas, ni tampoco es cierto que todas las cosas y acciones que no sean "naturales" sean malas o éticamente incorrectas. Por lo tanto, la apelación a la Naturaleza es una falacia informal, tanto desde un punto de vista de utilidad como desde un punto de vista ético, pero está fuertemente arraigada en la sociedad debido a la influencia de la religión durante siglos. Además, la vida no tiene ningún propósito mas que el que cada uno le quiera dar.





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